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El peso de la culpa tras el suicidio de un ser querido

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Dentro del ciclo de actividades organizadas por Ubuntu y Papageno en el marco de la atención a personas que han perdido a seres queridos por suicidio, el próximo día 30 de abril de 2021 Carolina Ratia dará una ponencia con el nombre «El peso de la Culpa».

La psicóloga gaditana participará en esta actividad interna donde las personas que conforman los diferentes grupos de ayuda mutua podrán trabajar sus emociones y aprender recursos para afrontarlas adecuadamente.

La actividad está reservada a miembros de los grupos de ayuda mutua de Cádiz, Sevilla, Jaén y Albacete y se celebrará por videoconferencia (Zoom) el viernes 30 de abril de 17.00 a 19.00. El enlace se enviará el mismo día por la mañana a través de los WhatsApp de ambas asociaciones. 

 

¡Te esperamos!

 

La culpa de los supervivientes por la pérdida de un ser querido por suicidio

Tiempo de lectura: 6 minutos

Carolina Ratia Ceña. A 1 de Abril de 2021

 

La culpa del superviviente

Es un sentimiento fuertemente arraigado en todo tipo de duelos, sobre todo en los duelos por suicidio. 

La culpa aparece como una respuesta emocional que hace que la persona viva su duelo con un intenso sufrimiento y aumente la devastación que producen estos fallecimientos. Es un sentimiento que golpea incesantemente y lleva una y otra vez al pensamiento recurrente de cómo podía haber evitado lo que ya es irremediable, y es a través de ese sufrimiento que la persona sigue conectada a su ser querido, en esta especie de fidelidad engañosa. Es una emoción que va creando una profunda y permanente sensación de malestar, de frustración, de enfado y tristeza.

La realidad es que no podemos cambiar el guion de una persona y tampoco se puede retroceder al pasado, ya que sólo existe el momento presente y la no aceptación de este hecho conlleva un enorme sufrimiento en este tipo de pérdidas.

Simbólicamente la culpa sería como ir andando por un camino lleno de fango con una pesada mochila a nuestra espalda cargada de piedras, estas piedras serían los juicios, reproches y exigencias sobre uno/a mismo/a (los tendría, los debería, los cómo no me di cuenta…). Caminar en estas condiciones hace que nuestra mirada sólo pueda estar centrada en ver cómo a cada paso que damos se van hundiendo nuestros pies y aunque a escasos metros exista terreno firme no podremos verlo. La culpa es un freno de mano que nos bloquea, nos mantiene pegados al sufrimiento y no nos permite avanzar.

 

¿Qué sentido tiene entonces sentir culpa?

Me gusta especialmente la definición que aporta el manual para enfrentar el suicidio de un ser querido de la Asociación Americana de Suicidología: “La culpa es ira vuelta al interior”. “La culpa es lo que sentimos cuando colocamos nuestra ira donde no corresponde: en nosotros mismos”.

Parece que tiene sentido, dentro del dolor, la frustración y la confusión que generan este tipo de fallecimientos. La culpa es un autocastigo y sirve para añadir aún más dolor y sufrimiento a la pérdida.

Una vez que la persona se da cuenta del significado que tiene la culpa en su vida puede ir viendo otras opciones. El primer paso para ir desprendiéndonos de la culpa es ACEPTAR que no somos responsables de lo que ha sucedido. Una persona sólo puede hacerse responsable de sus propios actos. La culpa siempre tiene una connotación de castigo, en cambio la responsabilidad es diferente puesto que permite darme cuenta si he cometido un error y posteriormente de reparación del daño, me da la posibilidad de rectificar en la vida.

La aceptación es una pieza clave, así en la elaboración del proceso de duelo Worden ya plantea que la primera y más fuerte de las tareas es la “aceptación de la realidad”, ser conscientes de que el ser querido ya no está y no volverá.

Una persona cuando decide suicidarse sólo desea dejar de sufrir, y cae en una trampa mental donde en su cabeza se instalan pensamientos erróneos del tipo: “por fin voy a descansar”, “dejaré de ser una carga para mi familia”, “pronto se olvidarán de mí, “no me van a echar tanto de
menos”…

Nada de esto es real, son distorsiones cognitivas que hacen que la persona se mantenga en una visión en túnel, por eso empieza a visualizar y fantasear con su propia muerte como la única salida a su sufrimiento.

Por numerosos testimonios de personas que han sobrevivido a un intento de suicidio se sabe que las personas que toman esta decisión sienten un intenso sufrimiento y viven los momentos previos en un estado de confusión, de desesperanza y abatimiento.

 

Factores de riesgo del suicidio

Así que si nos aferramos a la idea que esa persona decidió quitarse la vida después de que tuviéramos con ella una discusión, estaremos simplificando y viendo sólo una parte del problema ya que el suicidio es multicausal. Si nos metemos en ese bucle nos podremos darnos cuenta que esa persona muy probablemente ya arrastraba otros problemas en su vida.

Existen diversos factores de riesgo que hacen que aumente la probabilidad del riesgo de suicidio. Algunos factores son de tipo personal de tipo físico o psicológico.

Entre los factores psicológicos nos encontramos con algunos trastornos como la depresión, el trastorno bipolar, el abuso de sustancias, el trastorno bipolar o el trastorno límite de personalidad. En cuanto a los factores físicos: el diagnóstico de una enfermedad grave y crónica, una enfermedad grave que implique un gran deterioro físico y sin posibilidad de mejoría.

Entre los factores personales de tipo emocional y habilidades nos encontramos con factores como la baja tolerancia a la frustración, los altos niveles de impulsividad, agresividad, la baja autoestima, la falta de habilidades sociales y de afrontamiento. También influyen los altos niveles de perfeccionismo, la personalidad introvertida así como los sentimientos de indefensión y desesperanza.

Entre estos factores personales también podríamos citar la existencia de antecedentes de suicidio en la familia, ya que en algún momento la persona aprendió a utilizar la misma respuesta como forma de afrontamiento. La pertenencia a familias donde existen altos niveles de hostilidad, de violencia, vivencias de maltrato físico, psicológico, así como haber sufrido abuso sexual en la infancia o adolescencia.

Entre los factores sociales estarían situaciones como ausencia o pérdida de una red social de apoyo, situaciones de aislamiento, la pérdida o ruptura de un ser querido, situaciones de desempleo, problemas económicos/ legales.

Cuantos más factores de riesgo se den en una misma persona o mayor sea su gravedad mayor será la probabilidad de que realice un intento o conducta suicida. También existiría mayor riesgo cuanto mayor sea el número de intentos previos.

En relación a la culpa al igual que en el suicidio también existen algunos mitos muy arraigados entre los supervivientes que si los conocemos nos pueden ayudar en el proceso de duelo.

 

Mitos sobre la culpa

MITO: Es mi culpa que esto haya pasado
HECHO: La única persona que tiene responsabilidad de su suicidio es la víctima
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MITO: Si yo hubiera logrado detener ese intento de suicidio él/ella estaría bien
HECHO: No tengo manera de saber qué hubiera pasado si los eventos se hubieran desarrollado de manera diferente. Muchas personas llegan a cometer suicidio a pesar de continuos rescates, a aun estando bajo el cuidado de profesionales de la salud mental.
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MITO: Debería haberlo visto venir
HECHO: No puedo predecir el futuro, e hice lo mejor que pude con el conocimiento que tenía
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MITO: Debería haber sido capaz de salvarlo/a
HECHO: Soy humano/a y no puedo controlar todos los eventos de mi alrededor
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MITO: Nunca podré ser feliz otra vez.
HECHO: Mi vida ha cambiado para siempre por mi pérdida, aunque mi vida continuará.

 

Los derechos del superviviente.

Para finalizar incluyo este valioso manifiesto, la carta de derechos del superviviente de un suicidio, también extraída del manual para enfrentar el suicidio de un ser querido.

 

“Tengo derecho a estar libre de culpa”.
“Tengo derecho a no sentirme responsable por el fallecimiento del familiar que se ha suicidado”.
“Tengo derecho a que mis preguntas sean contestadas honestamente por las autoridades y los miembros de la familia”.
“Tengo derecho a no ser engañado porque otros crean que pueden ahorrarme un mayor dolor”.
“Tengo derecho a mantener una sensación de esperanza”.
“Tengo derecho a tener sentimientos positivos respecto a la persona que perdí por suicidio, sin importar los eventos anteriores o simultáneos a esa muerte prematura”.
“Tengo derecho a conservar mi individualidad y a no ser juzgado/a a causa de esa muerte por suicidio”.
“Tengo derecho a buscar orientación y grupos de apoyo que me posibiliten a explorar mis sentimientos honestamente y a facilitar el proceso de aceptación”.
“Tengo derecho a lograr la aceptación”.
“Tengo el derecho a un nuevo comienzo”. “Tengo el derecho a ser”.

 

Estos dos últimos derechos me han conectado con este hermoso poema de Fernando Pessoa, en el que nos invita a desprendernos de todo aquello que nos limita en nuestra vida y nos hace permanecer anclados en el pasado…

 

“Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos.»
Fernando Pessoa

 

Dedicado a las integrantes del GAM de Cádiz, por la valentía de realizar cada día una nueva travesía, un abrazo para todas. ¡UBUNTU MARIPOSAS!.

 

 

 

 

Bibliografía:

  • Asociación de Investigación, prevención e intervención del
    suicidio y familiares y allegados en duelo por suicidio. (AIPIS) Conocimientos básicos de la conducta suicida. Aspectos básicos de la conducta suicida: Factores de riesgo.
  • JACKSON, Jeffrey. Asociación Americana de Suicidología. Manual para enfrentar el suicidio de un ser querido.
  • PESSOA, Fernando. El libro del desasosiego.
  • WORDEN, William. El tratamiento del duelo.

 

Carta a un ángel sin alas. Dos años sin ti, dos años contigo.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Carta de una madre a su hijo a dos años de la despedida

¡¡¡2 años ya sin ti !!! Aún no deperté de este mal sueño. Hasta que no lo ves escrito, no te das cuenta de cuanto duele tu ausencia. Cada día 21 vuelve ese trágico dia. Repasar cada momento.

Estás en el trabajo, inmersa en la rutina de la vida. Pero algo no va bien. Repasas todo lo que ocurrió ese dia, cada detalle, cada minuto. El teléfono suena hasta que paras a cogerlo. Te quema en las manos, ya intuyes que algo va mal. Y entonces todo se para. Te bajas del mundo. Te quedas cómo si esto no fuera contigo. Cada 21 vuelven las culpas, los porqués

¿En qué momento se detuvo tu vida? ¿Por qué no te llamé la noche antes?¿Por qué no te escribí? ¿Por qué no me contaste lo qué te preocupaba? ¿Por qué no pediste ayuda? Tan grande era tu dolor, que no pensaste qué pasaría. Y no te paraste a pensar qué ese dolor sería infinito en nosotros.

Jamás puedes imaginar que algo así te pasaría. Ya son 24 meses. Sigues andando, luchando contra tus propios miedos. Cada dia te cuesta vivir, sonreír, salir, pero te pones la máscara aunque estés rota y llores por dentro. Pasa el tiempo y piensas si dejara de doler algún día.

Es un dolor intenso que no sabes si entra o sale del alma, un dolor inexplicable como una herida abierta. Intentas dejarlo de lado, pero roza la locura ¿Cómo seguir adelante después de perder a un hijo? ¿Cómo puedo seguir dando amor? ¿Cómo voy a ser feliz? ¿El amor a él debe ser igual de intenso al dolor por su partida?

Cuánto amor dejó y dio a sus amigos, primos, compañeros de camino, su familia. Todos han compartido un recuerdo feliz con él. Algunos no pueden elegir sólo uno. Sigue siendo la luz y alegría. su sonrisa lo llenaba todo. Lo daba todo. Siempre divertido, deportista, amigo de sus amigos, defensor de causas imposibles. Y como todos tenía su carácter y !!Qué carácter, jajaja!!

¿Cómo darme cuenta de que en su partida dejó un mensaje?. Un legado de infinito amor qué tenemos que seguir dando por él. Este homenaje me lo demostró. Así que este dolor tendrá que ir convirtiéndose en Amor. Sin dejar atrás la nostalgia por su ausencia y la melancolía por esos grandes momentos compartidos.

Dediquémosle un gran sonrisa después de agradecer cómo impactó su vida en la nuestra. Abrazar a la Vida cómo el mejor homenaje y honrar su destino. Guardar esos recuerdos con todo el amor que nos dio.

GRACIAS GRACIAS GRACIAS

Te quiero mi niño❤️

«Marie Curie»: En un mundo de hombres, su valentía cambió la historia

Tiempo de lectura: 3 minutos

Crítica de Carmen, miembro de los grupos de ayuda mutua para personas que han perdido a un ser querido por suicidio de UBUTU/PAPAGENO. Dedicada a todas las mujeres que construyeron buena parte del mundo que conocemos y que no pasarán desapercibidas. 8 de marzo de 2021 Día de la Mujer.

Año 2016

Dirección: Marie Noëlle

Reparto: Karolina Gruszka, Arieh Worthalter, Charles Berling.

Sinopsis:

La acción nos lleva a principios del siglo XX, cuando acaba de darse a conocer que el matrimonio Curie ha sido galardonado con el Premio Nobel de Física (1903). Ello sirve de impulso a sus estudios sobre las aplicaciones de la radiación al campo de la medicina. Sin embargo, poco tiempo después, Marie enviuda y deberá proseguir en solitario la investigación que compartía con su esposo. En ese momento hacen su aparición adversidades laborales por su condición de mujer sola en un mundo científico del que formaba parte solamente los hombres. La inquebrantable determinación que muestra en el laboratorio se pondrá a prueba cuando salga a la luz pública el romance con uno de sus colaboradores, un hombre casado.

Marie Curie es de las escasas mujeres que todos reconocemos sin haber sido reina ó personaje de ficción y no ha sido olvidada por el celuloide, ni son pocas las obras que se le han dedicado. Destacan la versión de Mervyn LeRoy, un gran melodrama épico, representativo del Hollywood grandilocuente de la época clásica, y la más reciente, “Radiactive”, de 2020

Todas ellas abordan la biografía de Curie desde diferentes perspectivas

La película de la directora  Marie Noëlle, parte de la vida laboral de los Curie hasta el fallecimiento de Pierre, tras un accidente. Es aquí donde la directora opta por una visión más innovadora y pretendidamente atractiva, dándole prioridad a la relación que mantuvo con el científico Paul Langevin, hombre casado y que causó gran escándalo social, hasta el punto que el Comité del Premio Nóbel le pidió que no acudiera a Suecia a recoger su segundo galardón, a lo que la gran científica respondió que el reconocimiento era por sus descubrimientos científicos y no por hechos de su vida privada.

La autora pretende, al priorizar el tema amoroso  denunciar la hipocresía y machismo en un mundo dominado por los hombres, por otra parte real, pues eran conocidos otros affaires de colegas sin suponer un menoscabo de su posición. Por esto mismo el film acaba resultando contradictorio con sus pretensiones reivindicativas, en lugar de ensalzar su gran proeza, ser la primera mujer en recibir un premio Nobel, 1903 y la primera persona en recibir dos, 1911 y la  gran magnitud de sus aportaciones al mundo de la ciencia.

El film suscita en las primeras secuencias expectativas que empiezan a decaer a partir del momento en que Pierre Curie desaparece de escena, contrariamente a lo pretendido al mostrarnos sin garra las circunstancias que ha de afrontar en solitario. Tampoco alcanza a ser conmovedora cuando, partiendo del “affaire” que inicia con un hombre casado intenta construir su crítica social. Transmite una cierta frialdad

Hay un sentido homenaje a Marie Curie aunque con cierta frialdad

En cuanto a la parte técnica, destacan la gran fotografía con unas evocadoras y preciosas primeras imágenes en el mar.Se envuelve el film en una especie de bruma, muy adecuada a la historia que quiere contar y igualmente a destacar una gran banda sonora de Bruno Coulais, preciosa, intimista

Buen y sobrio trabajo de la actriz polaca Karolina Gruszka en el papel de Marie Curie

Apunte:

No es contradictorio que en el país del nacimiento de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, una mujer pierda su apellido en favor del marido?

Maria Salomea Sklodowska

Reflexiones desde la pérdida de un ser querido por suicidio

Tiempo de lectura: 3 minutos

Reflexiones y aforismos de una superviviente miembro del grupo de ayuda mutua para personas que han perdido a un ser querido por suicidio de Sevilla. (UBUNTU/PAPAGENO)

Asi soy yo…

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1. Así soy yo. Pienso que todos evolucionamos o involucionamos según el caso y lo que te propongas. Nadie es igual dentro de 10 años o hace 10 años, las experiencias hacen cambiar.

2. El entorno debe cambiar. No lo creo. si tú cambias, el entorno también.

3. No puedo hacerlo. Primero inténtalo y si alguien lo hizo, tu puedes, si no, puedes ser el primero o primera.

4. Es mejor reprimir las emociones. Depende. Hay veces que se piensa que es mejor hacerlo para evitar una situación incomoda, por ejemplo.

5. No tengo las oportunidades. Hay veces que tienes que buscarlas, al menos se intenta.

6. La vida es muy injusta. La vida es como es, sea injusta o no, se intenta llevarla de la mejor manera posible.

7. Ya no me queda tiempo. Depende, para querer tener hijos con 60 años es complicado, pero para lo demás, mirando siempre tus limitaciones, no es tarde.

8. Me quedaré siempre donde estoy. Pues llevo 45 años en este mundo y nunca he dejado de estar aquí y allá. A veces mejor, otras peor.

9. Las relaciones son más difíciles ahora. Yo creo que son diferentes y habrá que adaptarse.

10. Necesito una pareja para ser feliz. No necesariamente, si estás a gusto contigo misma.

11. ¿Para qué arreglarme si nadie piensa en mí? Porque si te arreglas para ti, te verás con tu mejor aspecto mejor y tu ánimo mejorará.

12. No se si estaré listo/lista.  Nunca se está listo/lista y menos para lo que nos es desagradable o nos da trabajo, las cosas vienen sin avisar.

13. Esto puede esperar. Es una mala costumbre y nadie se libra de ella en algún momento. Hay que pensar que si se puede hacer después, también lo puedes hacer ahora.

14. No sé cuál es mi propósito en la vida. Pienso que la vida tiene un propósito siempre,estamos para aprender y mejorar como ser humano el tiempo que estemos aquí.De lo malo se aprende, es tu decisión sacar algo bueno o no.

15. Mejor me lo reservo para mí. A veces hay que hacerlo porque nos encontramos con personas intolerantes que si no piensas como ellas , intentan convencerte y no respetan tus opiniones.  No hay que entrar en guerra con alguien que no merece tu opinión porque buscan aprobación y no tener más puntos de vista.

16. Seguro ellos son mejores que yo. Nadie es más que nadie, ni menos tampoco.

17. Soy un tanto inútil. Depende para qué, no todos tenemos las mismas capacidades y no por eso somos inútiles, solo que tenemos otras diferentes y eso enriquece.

18. No tengo tanto valor. El valor que tienes solo te lo puedes dar tú mismo. ¿Cuánto quieres valer?

19. No soy pesimista, soy realista. Típica frase que dice un pesimista. La realidad no tiene porqué coincidir con lo que piensas, a veces te sorprende.

20. Los demás son culpables de lo que me pasa. Es más cómodo hacer responsables a los demás que asumir que tu vida la diriges tú y las decisiones que tomas.

21. «Si fuera de otra manera». Y si tuviera testículo me llamaría Manolo, pero me tocó ser mujer y con las cartas que me ha tocado en la vida son con las que tengo que jugar. Yo decido si juego en positivo o en negativo.

22. El éxito es imposible sin las circunstancias adecuadas. Las circunstancias te las tienes que buscar tu. Depende también a lo que llames éxito, pero si no creas tú mismo esas circunstancias… No vienen solas.

23. De nada sirve entregar todo. Siempre sirve, a ti cuando lo entregas y la persona que lo recibe. No entregarlo todo no genera interés en el banco, así que, ¿porqué no?

Conclusión: no todo es bueno todo el tiempo y la felicidad no dura tanto como quisiéramos, pero estamos aquí por algo y yo quiero seguir jugando la partida porque estoy convencida que cuando pase algo en mi vida que me cause felicidad lo voy a disfrutar el doble.

Reflexiones del artículo: https://estilonext.com/psicologia/creencias-limitantes 

Formación para la dinamización de grupos de duelo para personas que han perdido a un ser querido por suicidio.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Ir a formulario de preinscripción

(Plazo desde 2 de marzo a 19 de abril)

Curso organizado por la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía

Coordina:

Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida.»Papageno»

Colaboran: 

  • Asociación Alhelí de Málaga
  • Asociación Alma y Vida de Sevilla
  • Teléfono de la Esperanza de Sevilla
  • Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido «UBUNTU»
  • Asociación para la Prevención y Apoyo Afectados/-as por Suicidio de Alicante «APSU»
  • Asociación de Familiares y Amigos Supervivientes por Suicidio de las Islas Baleares «AFASIB»

Formación para la dinamización de grupos de personas que han perdido a un ser querido por suicidio.

*Este curso no habilita de ninguna forma para el desarrollo de actividades terapéuticas. el seguimiento terapéutico de personas es una labor que realizan profesionales de salud mental con la debida formación. El facilitador es la persona que tiene como función crear las condiciones para un desarrollo del grupo adecuado, motivar la resolución de los conflictos y canalizar su proceso de maduración natural.

Escuela de Madres y Padres para supervivientes por suicidio

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LOGO ASOCIACIÓN ALHELÍ
Asociación Alhelí
papageno.es

Escuela de Madres y Padres

El 25 de enero tuvimos la oportunidad de disfrutar de una tarde para la reflexionar sobre la educación de nuestros hijos e hijas. Para ello, nos centramos en las situaciones de familias en duelo por suicidio. Esta actividad fue posible gracias a la colaboración entre la Asociación Alhelí y papageno.es 

La actividad nace de una necesidad manifiesta de personas en duelo. Estas necesidades señalan la dificultad de algunas familias para elaborar su duelo y compatibilizarlo con la experiencia de ser padre o madre.

La Escuela concentró a 48 personas de España, México, Argentina, Paraguay, Colombia y Ecuador. Algunas forman parte de los grupos que tiene la As. Alhelí en Málaga y de los desarrolla papageno.es junto a la Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido «Ubuntu» en Cádiz, Sevilla, Jaén y Córdoba.

 

Introducción: maternidad y paternidad en situaciones de duelo por suicidio

Después de la introducción de Noelia Espinosa y Carmen Gálvez, integrantes de la Asociación Alhelí, presentaron su proyecto y experiencia personal. Posteriormente introdujeron una panorámica general de la actividad y del significado de la maternidad y paternidad en las situaciones de duelo por suicidio.

 

Habilidades para la vida: tolerancia la frustración y perseverancia

Durante la participación de Daniel López, psicólogo colaborador de papageno.es, se desarrollaron dos módulos diferentes. En el primero se describieron las claves del duelo por suicidio durante la infancia y la adolescencia. También se dialogó sobre la mejor manera de comunicar y hablar del suicidio con menores.

En la segunda parte se trataron conceptos generales sobre los estilos educativos y sobre aspectos relacionados con la educación relacionados con el bienestar emocional y el éxito en la vida adulta. En particular la disertación se centró en la tolerancia a la frustración y la capacidad de demorar el refuerzo y la perseverancia. 

Para explicar el concepto de demora del refuerzo, se utilizó el experimento de Walter Mischel denominado el test de la golosina. Este experimento clásico consiste en recluir a un niño/a pequeño/a de cuatro a seis años en una habitación frente a un dulce o una golosina. Si son capaces de pasar un rato (quince minutos) sin moverse de la silla frente al dulce y sin comérselo, el experimentador le dará un premio doble. Si no aguanta, puede tocar una campana y comérselo sin esperar, renunciando al premio. El experimento indica que las personas que tienen la capacidad de demorar la recompensa  son más capaces de lograr sus objetivos, gestionar sus emociones y vivir de manera más plena.

Ejemplo del Test de la Golosina

Por otro lado, también se trabajó sobre la necesidad de equilibrar la afectividad durante la infancia con el establecimiento de una normativa clara, sencilla y explícita. Con ese objetivo se tomaron los conceptos de amor paterno y materno de la teoría de Erich Fromm que apareció en su famoso libro «El arte de amar«.

La actividad concluyó con la definición del modelo de habilidades para la vida, definidas en 1993 por la Organización Mundial de la Salud. Este modelo define 10 habilidades que se defienden como esenciales en el bienestar emocional de los menores. 

Acabada la primera sesión, se plantea la posibilidad de realizar una actividad de varias sesiones, para darle continuidad a este proyecto, donde participen exclusivamente personas en duelo por suicidio. 

 

Si estás interesado/a en participar en la actividad ponte en contacto con: 

secretaria@prevencionsuicidio.school

Agradecemos a los miembros de ambas asociaciones y a todos los participantes por el regalo de haber aprendido juntos.

Relatos en primera persona sobre la experiencia de la pérdida por suicidio

Grupo de Ayuda Mutua para Supervivientes
Tiempo de lectura: 3 minutos
man in black jacket standing on the seashore
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Los libros reseñados en esta entrada del blog contienen descripciones explícitas sobre conductas suicidas de especial dureza. 

Cuanto más difícil es expresar el dolor con palabras, mayor reto supone hacer dos regalos como nos hacen los autores Piedad Bonnett y Martín Sivak. Dos libros recios, duros, sin paliativos, que hablan de un tema a los que otros muchos prefieren dar la espalda: el suicidio. Ambos se internan en forma de autopsia psicológica de corte literario en la creación de una explicación íntima sobre la muerte de sus seres queridos.

Piedad Bonnett,  es escritora, ensayista, poeta y novelista nacida en Amalfi, Antioquía en 1951. Es licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad de los Andes y profesora desde hace cuatro décadas. Tiene una maestría en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño.

El texto de Bonnet no solo describe pormenorizadamente qué significa ser supervivientes del suicidio, sino que es de una belleza y una facilidad de lectura que lo hace un libro ideal para entenderlo desde una perspectiva íntima.

A lo largo de sus páginas la autora narra las vicisitudes de la familia para acompañar a su hijo que padece un trastorno mental y su batalla por afrontarla. Su miedo y su dolor impregna cada párrafo y además de recordarnos la futilidad de la vida, de la que ninguno estamos a salvo, nos ayuda a conocer a su hijo y las circunstancias de su muerte. 

Sin sensacionalismos, pero con dureza, describe el camino que los llevó vivir en primera persona la experiencia de perder a un hijo por suicidio. 

Seguro que será un ejercicio terapéutico para la escritora y para todas aquellas personas que quieran mirar de frente este problema de salud pública que supone un reto. 

No contiene paños calientes para nadie. Sin rencor, también relata las dificultades frente al sistema sanitario de su país y todas las barreras impuestas por el estigma alrededor de los problemas de salud mental.

Muy recomendable para personas que deseen profundizar en el tema.

La Organización Mundial de la Salud viene denunciando una falta clara de medios dedicados a la salud mental que hace que en los países desarrollados del 44-70% de personas con problemas mentales no reciban tratamiento, cifra que alcanzaría casi al 90% en los paises más desfavorecidos.

Invertir en SALUD MENTAL (OMS, 2014)

Martín Sivak periodista argentino nacido en 1975. Director de EldiarioAR, licenciado en Sociología y doctor en Historia de América Latina. Escritor de libros de no ficción. Profesor de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Ha publicado varios libros de investigación periodística.

En contraposición con el libro de Bonnet, Martín narra en este libro la muerte por suicidio de su padre cuando él apenas contaba con 15 años. Su libro nos zambulle en la Argentina más auténtica. En los recovecos de su narración uno llega a creer que siempre conoció a ese hombre al que el sufrimiento le hizo quitarse la vida. Un recorrido por toda la vida de este banquero marxista, preso y exiliado que no supo bajarse de un tren en el que se vio empujado a vivir y que se vio envuelto en un mundo empresarial al que ni quiso ni supo pertenecer. 

Ni héroe, ni villano, un simple ser humano que ante el escándalo provocado por la quiebra de sus negocios, además de otras causas, no supo afrontarlo de otra forma. Un relato fácil de leer que explica las causas que un hijo ve detrás de la desaparición de su amado padre. Un texto respetuoso y exento de sentimentalismos, pero humano y poderosamente arrebatador.

Ambos libros son muy recomendables, aunque no dudemos en referirnos de nuevo a su crudeza. Textos ambivalentes en un intento de sus autores de entender la sombra oscura que irrumpió en sus vidas con el fallecimiento de sus seres queridos y llevar a otra fase sus duelos. 

 

Neurociencia y duelo por suicidio

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El procesamiento de la información traumática en el duelo.

Hace algunas semanas, conversaba con algun@s colegas, profesionales de la Psicología y otras disciplinas,  en relación a una situación que le ocurre a personas que están en duelo, sobre todo, cuando se trata de un duelo con complicaciones,  por que la muerte fue traumática o bien repentina, como puede ser por suicidio, una muerte a destiempo, por la juventud de la persona fallecida, pérdidas múltiples, etc.

Se trata de la situación en la que la persona doliente o superviviente, (y me vengo a referir con este término a la persona que es allegada a la víctima, familiar, amistad, pareja, etc., con un importante vínculo afectivo), no puede experimentar la visión de determinados estímulos por que experimenta una especie de bloqueo provocado por  una intensa reacción emocional de ansiedad o fobia.

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Los casos de Pablo y Claudia

Son situaciones como las expuesta en el manual “Las tareas del duelo”, de la autora Alba Payás, en las que describe la situación de Pablo, cuya mujer murió hace pocos años de un ataque al corazón mientras esperaban en la puerta de embarque del avión. Desde entonces, Pablo no puede volar, incluso la idea de ir a un aeropuerto despierta en él ansiedad.  Esta situación fóbica le estaba causando problemas en su vida diaria.

Otro ejemplo es el del hijo de Claudia, que se suicidó en un bosque. Desde entonces Claudia, cuando pasea a su perro rehúye los parques con árboles.

¿Qué les ocurre a estas personas en duelo?

Los recuerdos relacionados con las circunstancias de la muerte aparecen de forma intrusiva y hacen que el trauma se mantenga como si ocurriera hoy mismo. Esta situación despierta una sintomatología  intensa que les impide retornar a la normalidad en cuanto a sus relaciones sociales, trabajo, etc.

Lo expresado tiene un fundamento biológico, basado en la investigación neurológica del funcionamiento de los procesos emocionales en situaciones traumáticas.

Bessel Van der Kolk, indicó que existe una relación directamente proporcional entre la activación de la amígdala y del hipocampo, estructuras cerebrales encargadas del registro y almacenamiento de la información. El  hipocampo decide si la información que previamente ha valorado la amígdala se mantiene o se olvida. Finalmente, es en el neocórtex donde se organiza dicha información y se regula  la interacción con el mundo, tras planificar la conducta adecuada a cada situación.

Esta relación directamente proporcional de la que hablaba Bessel Van der Kolk, implica que, cuanta más significación emocional haya asignado la amígdala a la información recibida, más atención pondrá el hipocampo al examinarla, y al mismo tiempo la memoria será activada con más retención de los detalles, incluidos los relativos a cuándo sucedió el hecho y en qué lugar. Esto explica por qué no nos acordamos lo que comimos hace un par de días y en cambio, recordamos con exactitud dónde estábamos el día que nos dieron una mala noticia, incluso tras haber transcurrido años.

La estimulación de la amígdala genera sensaciones corporales, que a su vez activan al hipocampo y a sí misma, lo cual propicia la estimulación de más recuerdos relativos a cómo fueron sentidos experiencias similares en el pasado.

En el caso del duelo, cuando se activa material almacenado en la memoria (donde está vívidamente grabado), al estar precisamente tan intensamente grabado, propicia que al reactivarse dicha información (al ser tan traumática), produzca reacciones somato-sensoriales y a su vez, dicha reacción evoca más activación de ese recuerdo, propiciando una escalada de llanto y dolor.

Es decir, la persona cuando recuerda una situación intensamente dolorosa, llora y las lágrimas activan más el recuerdo doloroso que, de nuevo , facilita el llanto y la aflicción profunda

Emocionarse es recordar.

Pero en el caso de situaciones como las descritas anteriormente ,cuando existe una sobreestimulación de la amígdala, interfiere en la activación del hipocampo y es entonces, cuando éste fracasa en su misión de integrar la información traumática de manera adecuada.

De alguna manera, la información traumática se guarda en cajones en nuestro cerebro, donde no se tienen en cuenta las  coordenadas espacio-temporales necesarias para poder elicitar recuerdos de manera ordenada y sin un desbordamiento de la respuesta emocional.  Y a causa de esto, dichos recuerdos son activados ante la presencia de estímulos  actuales que tiempo atrás fueron asociados a situaciones traumáticas, como las que describo más arriba, sin que dichos estímulos en la actualidad estén relacionados con carga emocional negativa, por ejemplo la visión de un árbol o de cualquier aeropuerto.

Existe una relación de U invertida entre el hipocampo y la amígdala que explica la experiencia de fragmentación relativa a la formación de los recuerdos en nuestro cerebro, de tal manera que, tenemos un intervalo óptimo de funcionamiento de ambas estructuras, en el sentido de que, si no se sobrepasa determinado nivel de estimulación, la información no se registra,  o  se almacena en nuestro cerebro con coordenadas espacio-tiempo que facilitan a posteriori el recuerdo. En caso contrario, cuando la estimulación es excesiva, el sistema encargado de almacenar en nuestro cerebro dicha información traumática se colapsa, es cuando se sobrepasa lo que algunos autores y autoras denominan como “ventana  o intervalo de tolerancia al dolor”.

Se pierde así la capacidad de emplear las emociones como señales y se produce una experiencia de fragmentación de la información relacionada con el recuerdo doloroso, que no es adecuadamente integrada.

De esta manera, la amígdala  que almacena información con significación emocional, no puede  distinguir entre el pasado y el presente, ya que como menciono anteriormente, no se registraron las coordenadas temporales ni espaciales del evento. Se ha sobrepasado esa ventana de tolerancia al dolor por encima de la cual el registro del recuerdo es inadecuado, provocando una reacción de alarma en el organismo dirigida a mantener la supervivencia de la persona.

Como consecuencia, el cerebro de Pablo al registrar la visión de un aeropuerto elicita una intensa reacción emocional y elevada ansiedad. Y de la misma manera ocurre con Claudia con la visión de un árbol. Sus cerebros no distinguen si se trata del pasado o del presente, ni tampoco el lugar concreto y como tiempo atrás dichas visiones fueron asociados a sucesos tan traumáticos. De nuevo, la visión de dichos estímulos evoca tales respuestas de intensa evitación o fobia.

El abordaje terapéutico en este contexto, destierra cualquier aproximación desde lo pura y exclusivamente cognitivo, desde la racionalidad simple, indicando, por ejemplo, a la persona superviviente: “mentalízate, tienes que esforzarte, lo que debes hacer es no pensar en ello, o hay que resignarse”, ya que el trabajo debe centrarse precisamente dentro del  margen que nos otorga la mencionada ventana de tolerancia al dolor. Si emocionarse es recordar, y sabemos que las conexiones del sistema límbico hacia el hipocampo son más potentes que al contrario, el trabajo resultará productivo si se realiza en ese orden.  Hay que trabajar pues desde la indagación en el significado de las experiencias traumáticas que expone  la persona superviviente, manteniendo en todo momento una actitud empática y en sintonía.

Autor:

Escuela de Madres y Padres para personas que atraviesan un duelo por suicidio (supervivientes)

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Las madres y los padres (líderes) deben estar lo suficientemente cerca para relacionarse con sus hijos e hijas (otros), pero lo suficientemente lejos como para motivarlos. Lo primero les hace sentirse seguros y lo segunda les permite madurar.

Parafraseando a John C. Maxwell,

Educar a nuestros hijos e hijas es una tarea enriquecedora que a veces se vuelve dura y conflictiva. Cuando además perdemos a un ser querido por suicidio puede convertirse en un factor de estrés más que dificulte el duelo y las relaciones familiares en general.

Aprender estrategias que podamos implementar en su educación y que faciliten el tránsito de esta dura etapa para toda la familia puede ser la clave para evitar complicaciones en el proceso.

Desde nuestra vocación de servicio, la Asociación Alhelí y la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno» ponemos en marcha una Escuela de Madres y Padres orientada a dotar de competencias a los familiares que han perdido a un ser querido que están preocupados por la educación de sus hijos e hijas.

La Escuela de Madres y Padres Se celebrará por ZOOM el día 25 de enero de 2021 con horario de 17 a 19. El enlace se enviará a los correos de los participantes seleccionados. La inscripción se realizará a través del enlace:

INSCRIPCIÓN (HASTA EL 22 DE ENERO DE 2021)

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