Categoría en Prevención del suicidio

Los factores de riesgo del suicidio: ¡combátelos y aprende a afrontarlos!

Factores de riesgo en el suicidio

El suicidio es complejo y multicausal y se ve influido por un amplio abanico de variables de diferente naturaleza. Cuando estas variables influyen de forma negativa, osea, aumentan la probabilidad de su aparición, se denominan factores de riesgo en la prevención del suicidio. Estos factores pueden ser sociodemográficos, personales, familiares o sociales.

En general, el suicidio es efecto de la confluencia de las demandas estresantes del ambiente y la percepción de falta de recursos personales para afrontarlas. Paralelamente aparece falta de apoyo social, soledad extrema y desesperanza. Este sentimiento hace evaluar negativamente no solo pasado y presente, sino también el futuro que se prevé de forma negativa.

Esta situación se ve influenciada por diferentes variables con evidencia de consecuencias negativas en la aparición de conductas suicidas, que pasamos a desgranar.

Factores de riesgo sociodemográficos de suicidio

En el caso del sexo en la mayoría de países, exceptuando China, el mayor riesgo lo corren los hombres. 3 de cada 4 muertes por suicidio se dan entre varones. Otras variables influyentes puede ser estar en la adolescencia o en las franjas de edad más elevadas, vivir en una zona rural, la ausencia de pareja sentimental, niveles educativos y económicos bajos y la posible pertenencia a una minoría étnica o sexual.

Factores de riesgo personales en conducta suicida

La aparición de enfermedades físicas dolorosas o incapacitantes, con estigma social o baja supervivencia, las hospitalizaciones frecuentes o durante largos períodos de tiempo, pueden producir en la persona un sufrimiento al que no encuentren sentido y que les haga pensar en la idea de acabar con su vida. Acompañar a estas personas en ese momento puede ayudarles a pasar por esa etapa decidiendo lo más adecuado en cada situación.

Una de las variables que más se ha relacionado con el suicidio es la aparición de trastornos mentales. Estos trastornos se asocian a episodios depresivos o ansiosos, el trastorno bipolar, la dependencia a drogas, alcohol o psicofármacos, trastornos de personalidad como el narcisista, el tratorno límite, la esquizofrenia o el trastorno por estrés portraumático…

Cuando nos referimos a variables relacionadas al carácter o personalidad las que más influyen en esta conducta son la agresividad y la impulsividad. Ambas pueden influir en la elección de un método letal empleado sin una evaluacion previa de los riesgos y consecuencias.

También en los casos donde existen situaciones de privación de libertad, antecedentes de autolesiones o intentos suicidas, o se han vivido situaciones de violencia, maltrato o riesgo extremo para la vida, el riesgo de suicidio sube exponencialmente.

Factores de riesgo familiares

La familia es uno de los principales grupos socializadores. La ausencia de referentes familiares, la falta de comunicación, los conflictos o problemas económicos, los bajos niveles educativos, el duelo asociado a la pérdida por separación o muerte o los antecedentes de enfermedad mental o intentos de suicidio familiares pueden suponer una carga que contribuya a la desestructuración personal y la aparición de conducta suicida.

Factores de riesgo sociales

Algo similar sucede entre las variables de carácter social. Bajos niveles económicos y educativos, la exposición a violencia o a consumo de drogas o a conductas suicidas en otras personas y la baja alfabetización en salud que dificulta la petición de ayuda y el acceso a servicios sanitarios eficaces o la inexistencia de estos, inciden negativamente en las tasas de suicidio.

El acoso laboral, sexual, escolar o las conductas intimidatorias de todo tipo están también detrás de muchas de las conductas suicidas.


MÁS INFORMACIÓN

¿Cuanto nos cuesta a los españoles cada suicidio?

Costo económico de un suicidio

Artículo realizado por Rogelio González Weiss (Colaborador de papageno.es)

 

Value of a Statistical Life (VSL)

Al hilo de otra publicación en el blog de Papageno, Sonsoles Rivera Pascual (otra colaboradora papagénica) reflexionaba sobre el Value of a Statistical Life (VSL). Con este método se podría cuantificar el costo de cada muerte por suicidio, o lo que en un lenguaje fácilmente entendible, podría suponer cada muerte por suicidio no evitada: ¡En Euros!

Me aventuro a traer aquí algunos datos y hacer algunas comparaciones que nos inviten a pensar sobre el costo de cada muerte por suicidio. Previamente señalamos lo repugnante de asociar “vida humana” con “costes económicos”. Además destacamos que la metodología de los “evaluadores” no es unánime, ni fácil, ni realmente pretenden poner “precio” a un ser humano.

Aparte del ámbito estrictamente académico (principalmente economistas y sociólogos), el concepto VSL resulta muy interesante para determinados sectores empresariales. Valga el ejemplo de las compañías aseguradoras, preocupadas por sus afinados balances de primas/indemnizaciones. Este sector ha desarrollado avanzadísimos métodos para cuantificar cuanto estaríamos dispuestos a pagar por cubrir determinado riesgo, más allá de los “costes/beneficios”.

 

El precedente de la siniestrabilidad de tráfico.

El costo de una muerte.

Más interesantes nos deben parecer los estudios que pretenden mostrar en dólares, para un país, el coste “fáctico”, directo y mesurable de un fallecimiento. Por ejemplo, los que resultan de un accidente de circulación.

Pero los que realmente nos pueden aportar alguna luz (y animar una sonrisa en nuestros lectores/as) son aquellos que buscan calcular cuanto costaría disminuir en una determinada proporción un determinado riesgo de muerte.

Un ejemplo sería el que resultaría tras reducir un 10% el número de fumadores en una región. Algo que podría parecer abstracto o difícil de calcular, se hace con más frecuencia (y ciencia) de lo que parece. Un estudio llegó a establecer que el coste de mortalidad asociado a un paquete de cigarrillos era de 78€ para los hombres.

Hagámoslo fácil, abandonemos la ciencia y calculemos por nosotros mismos. Podemos estimar que si un dia salimos de fiesta y tenemos que llevar el coche, la decisión del conductor “no tomar alcohol” es gratis. Esa opción podría evitar además varias muertes, entre ellas la nuestra. Por otro lado, pensemos que si al regreso, nos tropezamos con un control de alcoholemia de la Guardia Civil, gracias a esa iniciativa nos ahorraremos además los 500€ de la MMG (Multa Mínima Garantizada).

No se queda aquí la cuestión, pongámonos nuevamente a hacer nuestro propio y particularísimo (pero muy serio) cálculo. Y esto sin tener que hacer una encuesta, manejar datos sobre salarios o población ni usar un programa de estadística.

Consideremos un tramo de una carretera que se ha identificado como “punto negro” en base al elevado número de accidentes (y/o muertes) reportados durante un periodo de tiempo. Imaginemos que las autoridades acometen una reforma del trazado que mejore la seguridad del tramo. Si a continuación hacemos un seguimiento de la nueva siniestralidad podemos establecer en base a la inversión hecha y a la variación de la incidencia de accidentes/fallecidos, cual ha sido el “coste preventivo” en euros de esa intervención concreta y balancearlo con el “coste evitado” en término de vidas humanas.

Si quisiéramos proponerlo en “costes económicos evitados” ya si tendremos que sacar la vena matemática. Podremos usar, por ejemplo, valoraciones desde el punto de vista de “salarios brutos dejados de percibir” por los que habrían fallecido sin la mejora, “daños materiales y reparaciones” evitadas o “gastos sanitarios” que no han sido necesarios gracias a las obras. (Ahora si espero una franca y abierta sonrisa).

 
La importancia de la prevención.

Si a los ejemplos anteriores le añadimos que, muchas de las actuaciones preventivas en el pasado resultaron ser gratis (o muy baratas) y supusieron una considerable mejora de las estadísticas de fallecidos por accidentes de circulación, quizás, quienes estamos preocupados por la falta de interés de nuestros políticos por los suicidios, acabemos torciendo el gesto y perdamos la sonrisa que amagamos en el párrafo anterior.

Cuando hace años las administraciones públicas españolas tomaron conciencia del enorme coste humano (y económico) de los accidentes de circulación, se comprobó que era mucha la información existente alrededor de los accidentes. Dicha información era básicamente derivada por las detalladas estadísticas que recopiló durante años la Guardia Civil de Tráfico.

En ellas se recogían no solo las referentes al parque automovilístico, número de conductores, accidentes, fallecidos, heridos o daños materiales, sino que se complementaban también con elementos tales como la causa principal y secundarias del accidente, los lugares de mayor incidencia, factores influyentes en la gravedad del mismo, etc. Por si pareciera poco, reflejaban además todas las circunstancias externas que intervenían en el mismo: si concurría infracción en la conducción, condiciones ambientales, hora del día o día de la semana, tipo de vía, tipo de vehículos, … (Ej de información estadística pública de la DGT).

Con esa información objetiva y sistematizada era “fácil” establecer políticas preventivas y se abordó el problema desde sus “causas”:

  • Concienciación por la seguridad con agresivas campañas publicitarias en TV.
  • Intervenciones en los centros educativos.
  • Normas más restrictivas (como el uso obligatorio de cinturones de seguridad o la tipificación como delito de la conducción bajo influencia de alcohol o drogas).
  • Requisitos de sistemas activos y pasivos de seguridad para los fabricantes de automóviles.
  • Mayor vigilancia en carretera.
  • Controles periódicos de vehículos.
  • Reconocimientos médicos a los conductores
  • Auge de los cinemómetros o los alcoholímetros.
  • Modernización del parque automovilístico.
  • Mejora de las carreteras.

Ni la complejidad del fenómeno, ni la multicausalidad, ni la diversidad de estamentos, ni la inversión o el tiempo necesario para obtener resultados, impidieron que se convirtiera en un objetivo prioritario para diferentes Gobiernos. Así se redujo considerablemente aquella enorme pérdida de vidas.

Actualmente, dependiente de la DGT existe un departamento permanente de investigación e intervención de la siniestrabilidad, que cuenta con planes de investigación que son públicos y que cuentan con saneados presupuestos.

Me permito señalar que desde 2013 se ha producido un frenazo en la casi invariable disminución de víctimas mortales por accidentes de carretera que se inició a finales de los 80. Es fácil entender el porqué, si nos fijamos en la disminución del número de agentes encargados de la vigilancia de tráfico, al menor gasto de las familias en la renovación del turismo/gastos en taller y a la falta de mantenimiento/inversión en infraestructuras viales en estos años de “crisis”.

Comparación de Fallecidos en España por suicidio y accidentes de tráfico 1980-2017

 

¿Qué impide por tanto que abordemos el problema del suicidio como se hizo hace 30 años con los accidentes de tráfico?

Como es obvio, en primer lugar faltaría que los ciudadanos tomaran conciencia de la gravedad del problema en términos de vidas humanas (olvidemos aquí el VSL, por favor)

 

En España el suicidio es la primera causa de muerte no natural, casi dobla las provocadas por accidentes de circulación y multiplica por 11 la cifra de homicidios. Desde 1980 ha supuesto 125.000 víctimas solo en nuestro país.

 

En segundo lugar, debería calar en esa misma ciudadanía la idea de que es un fenómeno prevenible/evitable (tanto o más que los accidentes de tráfico), del que puede y debe hablarse y cuyos principales enemigos están resultando ser “el estigma social”, los mitos y prejuicios que impiden pedir ayuda y el rechazo a informar sobre suicidio o hacerlo incorrectamente, lo que lo ha conviertido en “ese gran desconocido”. No es una mera opinión particular, animo a leer otras entradas del blog para entender la importancia de estos aspectos en la prevención del suicidio.

En tercer lugar, los gobiernos deberían asumir su responsabilidad (presionados por la opinión pública) y plantear (como lleva años exigiendo la OMS) un plan integral para la prevención del suicidio y no conformarse con simples parches (llámese Plan Local, Proposición No de Ley o Estrategia Nacional, claramente insuficientes).

Finalmente, todos los campos implicados directa o indirectamente alrededor del suicidio, desde la ciencia (psicología, psiquiatría, sociología, criminología, etc.), los organismos públicos (salud, jurídicos, docentes, seguridad, etc.), hasta las entidades privadas (colegios profesionales, medios de comunicación, etc.), deberían implicarse en analizar sus ámbitos de actuación y proponer planes y medidas efectivas

 

Costo de las muertes por suicidio: propuestas de mejora

Desde este trabajo solo cabe invitar a la reflexión y animar a hacer propuestas. Sería interesante, por ejemplo, la creación de una comisión interdisciplinar que coordinara esas propuestas y que cuanto antes condujeran al tan necesario Plan Nacional para la Prevención de Conductas Suicidas. Yo me atrevo también a hacer las mías.

 
Mejora de los datos epidemiológicos sobre el suicidio

Como analista, me preocupa la disgregación e inaccesibilidad de las informaciones vinculadas al suicidio, especialmente en las referidas a “tentativas” o “ideaciones”, y la poca implicación pública en la investigación (con la honrosa y dispersa excepción de la sanidad).

Como cuestión de salud, opino que el Estado (soy consciente de las competencias autonómicas) deberá articular un protocolo que incluya, entre otras muchas cuestiones, las reseñas de tentativas suicidas. Con independencia del seguimiento y tratamiento del paciente, esto permitirá extraer una radiografía viva del fenómeno y de las circunstancias que lo envuelven (más allá de un simple “mapa estadístico de muertes”). Este se complementaría, a nivel forense, con la obligación legal de realizar las autopsias psicológicas a todas las personas en las que se sospeche autolisis, y mejoraría el actual protocolo de registro de “causas de la muerte”. Esto permitiría además conocer los factores desencadenantes, los fallos del sistema y la efectividad de las medidas preventivas.

 
Mayor presencia de la psicología en la salud pública

Para los que centramos el interés en la persona que sufre y puede caer en el suicidio, entendemos que todo pasa por potenciar (mucho) la presencia de la psicología en la salud pública (que permitiría además la moderación del recurso farmacológico). El Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid publicaba en su blog el pasado año un resumen esclarecedor.

 

En 2017 el número de psicólogos sanitarios colegiados en España era la mitad que el de fisioterapeutas, la tercera parte que los farmacéuticos o la décima parte que facultativos o enfermeros.

 

Los mismos profesionales que reciban, evaluen, asistan y deriven, deberían ser (en mi opinión) los encargados de recoger los datos de cada uno de los casos objeto de atención y responsables de su seguimiento. Conocerían las tentativas y alertarían sobre los casos de riesgo.

 
Creación de un «Centro para la Prevención, el Análisis y la Investigación del Suicidio»

Un eventual Centro para la Prevención, el Análisis y la Investigación del Suicidio, dependiente del Ministerio de Sanidad, sería el encargado de ir proponiendo esos protocolos de abordaje y de recopilación de datos. En coordinación con las diferentes competencias autonómicas, propondría las líneas de investigación que sirvan para adoptar medidas concretas de prevención/actuación dirigidas a cada autoridad competente (Justicia, Salud Educación, etc.).

Sé que para muchos profesionales habrá otras cuestiones que les resultarán prioritarias (y les invito a plantearlas), aunque pienso que no estarán muy reñidas con las mías. Afortunadamente no soy psicólogo y nadie podrá acusarme de corporativismo 🙂

 

Las cifras del VSL en el suicidio

Alguien habrá quedado con la duda sobre cual es el VSL aplicable para el caso de España (y para el suicidio). No es fácil responder, pues como ya señalaba, no hay un criterio único sobre lo que es ese concepto, lo que tiene que medir o como debe hacerlo. En consecuencia la “cuantificación” es muy variable dependiendo del ámbito, del método o del investigador. Por ejemplo, frente al baile de cifras, algunos estudios de “meta análisis” han tratado de fijar un “estandar” de la valoración que fuera comunmente aceptada (y de alguna forma “generalizable”). A eso hay que añadir que no es lo mismo un estudio referido a seguridad del tráfico que otro sobre cuestiones de salud ni las referidas a un país u otro.

Desgraciadamente no he encontrado ninguno relacionado con el suicidio, así como tampoco una respuesta unánime en campos como el de las muertes por accidentes de circulación o el tabaquismo. Aún así comprobamos que existen oscilaciones desde 1 hasta los 4 millones de Euros. Para entender la complejidad y variedad de enfoques, recomiendo el seguimiento de algunos estudios como:

Ateniendonos a esas cifras, y usando una extrapolación totalmente acientífica, supondría que el “VSL del suicidio” más modesto superaría en España al presupuesto destinado en el PGE2019 a Cultura y Eduación, o a Sanidad y Servicios Sociales (y multiplicaría por 6 el de la DGT).

¡Ojo!, si recurrimos a la baremación judicial de la indemnización por una muerte en accidente de tráfico en España (no es una VSL, pero debería), la cantidad básica se reduce a tan solo 90.000€. ¡Cosas de la Justicia!

Ironías aparte, y como decía Sonsoles (creo que nadie nos lo discutirá), ninguna estimación estadística pretende ni puede poner valor económico a la vida humana (eso sin considerar a las personas que queremos).

 

Vidas demasiado valiosas para permitir que nuestros gobernantes sigan sin adoptar medidas concretas que prevengan, aunque fuera, una sola muerte por suicidio. Qué decir cuando el número se eleva hasta los 3.679 suicidios del año 2.017 en España, último del que disponemos de datos. Recuerden, cada 2 horas y media que nos retrasamos perdemos a un ser humano cuya muerte tendríamos que haber evitado.

 

Por mi parte (como insensible y poco riguroso analista) diría además que cada 2 horas y media perdemos 1 millón de Euros que podríamos haber evitado 😉


 

Rogelio González Weiss

Criminólogo y analista. Representante de la Asociación Unificada de Guardias Civiles. Lleva a cabo estudios epidemiológicos sobre salud laboral y conductas suicidas en el ámbito de la Guardia Civil, para alertar del problema y para la adopción de políticas activas de prevención.

Aprenda a reconocer las señales de consumo de drogas

Señales de consumo de drogas

Las adicciones y el consumo de drogas tienen una relación directa con el suicidio por lo que puede ser útilo aprender a reconocer las señales del consumo de drogas. Ambos problemas pueden tener raíces comunes y presentarse de forma paralela para aforntar de una forma inadecuada el  estrés de la vida. El alcohol, la heroína y la cocaína, los derivados del cannabis e incluso el tabaco se han relacionado con mayores tasas de suicidio. Además, estas sustancias se utilizan para ejecutar la conducta por su capacidad deshinibidora.

En consecuencia, prevenir el suicidio en muchas ocasiones pasa por el tratamiento adecuado de los problemas mentales y especialmente de las adicciones. Sin embargo, la detección precoz es complicada por la ocultación del consumo por el rechazo social y sus consecuencias. Además, la persona que consume drogas puede no ser consciente de su problema. Hay drogas como la cocaína que da una falsa sensación de control y otras como el cannabis que gozan de cierta permisividad en su consumo.

Reconozca las señales de consumo de drogas. Las consecuencias de las drogas cubren un repertorio de aspectos que puede darnos pistas sobre la presencia de una adicción. Al detectarlas se da inicio al complicado proceso para hacer visible el problema, que la persona adicta lo reconozca y se preste a mantener la abstinencia o a recibir un tratamiento para ello.

Las señales del consumo de drogas puede ser de diversos tipos, entre los que nos encontramos con las alteracioens visibles durante una intoxicación, las físicas, psicológicas y del estado de ánimo, las del aspecto físico, del desempeño y de las relaciones, las económicas y las relativas al cambio brusco de hábitos.


PARA SABER MÁS

Abre el primer grupo de apoyo al duelo para familiares y allegados de personas fallecidas por suicidio en la provincia de Cádiz

El próximo viernes 8 de noviembre a las 17:00 h dará inicio el primer grupo de apoyo al duelo para familiares y allegados que han perdido a alguien por suicidio. El grupo se desarrollará en la Fundación Municipal de la Mujer en la Plaza del Palillero de Cádiz y será dinamizado por profesionales voluntarios de papageno.es

La actividad, que cuenta con el apoyo del Plan Local de Salud de Cádiz, tiene como objetivo ofrecer un apoyo a las personas que sufren esta situación tanto a la hora de expresar emociones de forma libre y segura, como de encontrar recursos conjunto para afrontar la pérdida.

La OMS describe los Grupos de Ayuda Mutua como un instrumento útil para enfrentarse a este drama, que es la primera causa de mortalidad externa en España y supone una importante amenaza a la salud pública en nuestra provincia. 

El estigma produce en muchas ocasiones una doble victimización hacia los supervivientes que provoca una mayor dificultad para pasar esta dolorosa etapa caracterizada por una fuerte carga emocional. Los grupos contribuyen a la gestión emocional y ofrecen un apoyo importante para abordar este problema.

Para participar en el grupo se necesita solicitarlo previamente a través de nuestro WhatsApp: 633 169 129, por correo electrónico: prevención@papageno.es o a través de las redes sociales (Facebook: @papageno.es y Twitter: @EsPapageno).

 

 

La empatía como base de una vida adulta sana

Con esta nueva entrada en nuestro blog iniciamos un ciclo para señalar aquellas capacidades englobadas en lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denominó «Habilidades para la Vida». Este modelo integró competencias relacionadas con una mejor adaptación a la vida social adulta. Dentro de los programas en los colegios y las escuelas dedicados a formar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes estaría indicado el aprendizaje de estas habilidades para prevenir problemas posteriores relacionados por ejemplo con el consumo de drogas, o en el caso que nos ocupa, las autolesiones o suicidios.

Hoy nos gustaría reflexionar sobre la empatía. Un concepto de moda que, sin embargo, no carece de dificultad en su definición. Un término del que todos hablamos, pero difícil de poner en práctica.

El término empatía proviene del término griego empátheia que puede ser traducido como «sentir dentro o emocionado» y define la competencia que engloba aspectos de nuestro pensamiento y nuestras emociones para llegar a comprender el universo emocional de otra persona. 

 

Ser empático es ver el mundo a través de los ojos del otro y no ver nuestro mundo reflejado en sus ojos

Carl Rogers

 

Edward Titchener, fundador junto a Wundt de la psicología estructuralista, fue el primer autor en utilizar este término como factor determinante en el campo del análisis psicológico. Observó en sus investigaciones que la falta de esta capacidad interfería de forma importante en su trabajo, sobre todo con el trato automatizado y exento de emociones que se solía tener con las personas que participaban en los estudios. Con el descubrimiento neurobiológico de las «neuronas espejo», que según los científicos permiten la conexión emocional entre personas, el término encontró su correlato neurológico.

La empatía es tan importante en la relación entre profesionales y personas tratadas, como en las relaciones humanas en general, permitiendo un entendimiento de las circunstancias de vidas ajenas. En nuestra vida, un nivel adecuado de comunicación empática nos beneficia tanto en las relaciones de pareja y familiares como en el entorno escolar y laboral, previene agresiones, nos acerca a otros y en general, tiene efectos positivos sobre la calidad de vida y la salud.

La persona con ideas suicidas entre otros sesgos de pensamiento valora inadecuadamente el impacto emocional de sus actos en otras personas. Frecuentemente se siente poco útil y prescindible y piensa que su acto será comprendido por las personas de su alrededor. Un grado adecuado de empatía les ayudaría a entender el sufrimiento que provocaría su pérdida. No solo que no se soluciona la situación, sino que se complica para el resto de personas que tendrán que lidiar con un duelo de lo más doloroso. 

A su vez, la empatía ayuda a las personas que acompañan a familiares o allegados con ideación suicida a entender su sufrimiento y a trabajar la ambivalencia que le mantienen en su decisión de morir o seguir viendo.

Por último. cabe destacar que la empatía también se aprende. Aunque hay persona que de forma innata puedan mostrar mayores capacidades, la empatía es entrenable con las debidas competencias de comunicación y habilidades sociales.


 PARA SABER MÁS

 

¿Tienes 40 segundos?

 

Cada 40 segundos muere una persona en el mundo por suicidio, 800.000 muertes anuales que tú puedes contribuir a disminuir.

 

El suicidio no es un problema exclusivo de personas con problemas de salud mental, ni de grupos concretos. Si bien existen grupos de mayor vulnerabilidad, la conducta suicida nos afecta a todos y todas. Más de 10 personas mueren en España cada día por esta causa, siendo la principal causa de muerte externa en nuestro país. Se calcula que hay un número de 10 a 20 veces superior de intentos y que cada muerte afecta emocionalmente a 6 familiares o allegados.

Pero hay una buena noticia. En muchos casos el suicidio es prevenible. Comparte estos cuarenta segundos con nosotros aprendiendo los signos y señales de riesgo que pueden ayudarte a detectar personas en riesgo. Y sí eres tú la persona en riesgo, ¡Pide ayuda!.

 

¡Ayúdanos a difundirlo a través de las redes…!

 

SEÑALES VERBALES

  • Comentarios negativos sobre uno mismo: «Soy una molestia», «Nadie me echará de menos si me muero»

  • Comentarios negativos hacia el entorno: «No tengo a nadie», «Nadie me hace ningún caso», «No me puedo fiar de nadie»

  • Comentarios negativos hacia el futuro: «Esto nunca va acabar», «Cada vez estoy peor», «No hay remedio»

  • Hablar continuamente de la muerte: «Sólo quiero desaparecer y descansar»

  • Explicitar algo relativo al suicidio: De forma difusa, nombrando un método de suicidio específico, hablando de un plan concreto, o hablando de terceras personas que se suicidaron sin que venga al caso.

  • Despedirse de una manera poco habitual verbalmente o por escrito: «Gracias, me has ayudado mucho, pero no ha podido ser» 

 

SEÑALES NO VERBALES

  • Aislamiento. Ausencia de comunicación.

  • Consumo excesivo de alcohol o de drogas.

  • Conductas de riesgo en la conducción de vehículo o de otro tipo.

  • Repartir posesiones personales.

  • Arreglar temas relativos a la muerte: herencia, seguros de vida…

  • Cambios bruscos en el estado emocional y de conducta (irascibilidad, culpa, vergüenza, odio hacía sí mismo, DESESPERANZA).

  • Descuido de la higiene o del autocuidado.

  • Aparente tranquilidad después de una crisis depresiva: a veces cuando la persona se está recuperando de una crisis depresiva puede aumentar la posibilidad de aparición de conductas suicidas. La tranquilidad sería explicable porque la persona cree haber encontrado respuesta a su sufrimiento. 

  • Marca o heridas de dudosos origen que puedan ser provocadas por autolesiones.

PARA SABER MÁS

Guía de Prevención del Suicidio Comunidad de Madrid

Guía Valencia

Guía Andalucía

El rol de los supervivientes en la prevención del suicido: el caso de AFASIB

El pasado jueves 10 de octubre se celebró el Día Mundial de la Salud Mental dedicado a la prevención del suicidio. Para celebrar la jornada, Xisca Morell, presidenta de Familiars i Amics Supervivents per suïcidi de les Illes Balears (AFASIB), participó con la emisión de un vídeo en una jornada que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Cádiz.

Morell describe en el vídeo el papel fundamental de las asociaciones de supervivientes en la elaboración del duelo de familiares y allegados que han perdido a alguien por suicidio. Esta visión está reforzada por la OMS que ha descrito la utilidad de estos grupos.

AFASIB desarrolla su trabajo en las Islas Baleares y es una asociación especialmente activa en la prevención de la conducta suicida.

Presentación del proyecto ISNISS de prevención de autolesiones, conductas disruptivas y suicidas en la Universidad de Cádiz

El pasado día 10 de octubre con motivo del Día Mundial de la Salud Mental dedicado en esta edición a la prevención de la conducta suicida, se celebró un acto en la Universidad de Cádiz. Entre otras actividades dentro de un formato de videofórum, Luis Fernando López tuvo la oportunidad de participar con este vídeo donde se describía el Proyecto ISNISS.

ISNISS es un proyecto nacido y fundado en marzo de 2019 por un grupo de psicólogos con el objetivo principal de investigar e intervenir en la prevención de conductas disruptivas, autodestructivas, autolesivas y suicidas, así como estudiar la posible influencia que los entornos digitales puedan tener en la autolesión.

MÁS INFORMACIÓN

 

El Ayuntamiento de Cádiz realizará una declaración institucional sobre el suicidio el Día Mundial de la Salud Mental

Eva Tubío, Concejala de Cultura, Vivienda y Salud en el Ayuntamiento de Cádiz

El jueves 10 de octubre de 2019, durante la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, el Ayuntamiento de Cádiz hará pública una declaración de intenciones del consistorio gaditano y de todos sus partidos políticos para prevenir la conducta suicida en la ciudad. 

Para conmemorar el día, la Concejala de Cultura, Vivienda y Salud, Eva Tubío, compartirá junto a asociaciones de la ciudad la lectura pública de la Declaración Institucional aprobada por el Pleno Municipal. Para ello se convoca el acto que se celebrará en la Plaza del Palillero, frente a la Fundación de la Mujer.

Para conseguir la sensibilización y el apoyo de los ciudadanos y ciudadanas ante los problemas de salud mental y, en especial, con las medidas comunitarias que se van a adoptar para prevenir el suicidio, se motiva a participar a todas las personas interesadas. Además, el ayuntamiento ha incluído la lucha contra el estigma del suicidio en su plan local de salud. 

Papageno.es participará en la actividad, que coincide con la colaboración que permitirá iniciar la puesta en marcha del primer grupo de duelo de familiares y allegados de personas fallecidas por suicidio de la provincia. El teléfono para participar en estos grupos o recibir información es el 633 169 129.

Durante el 2017, 110 personas perdieron la vida por suicidio en toda la provincia de Cádiz lo que requiere de una respuesta de la sociedad en su conjunto. De esta forma, el Ayuntamiento gaditano se suma al esfuerzo común para luchar contra esta lacra.

 


MÁS INFORMACIÓN

 

Fundación de la Mujer – Plaza del Palillero (Cádiz)

Carrera hacia la vida. Carrera para la prevención del suicido organizada por AFASIB

Xisca Morell, Presidenta de Afasib, Familiars i Amics Supervivents per suïcidi de les Illes Balears (AFASIB)

Recuerdo que la primera vez que oí hablar de una carrera para la prevención del suicidio fue en un entorno profesional en el que proponíamos diversas iniciativas populares para la conmemoración del Día Mundial de Prevención del Suicido. Para ser sincera, ni me lo planteé. En primer lugar, por puro desconocimiento en el tema de organización de eventos, y en segundo lugar, por mi nula implicación en actividades deportivas.

Unos meses más tarde, Ramón, miembro de AFASIB, en una de nuestras reuniones, me dijo: “¿Una carrera? ¿Por qué no? Tampoco es tan difícil si lo organizamos con tiempo…»

A partir de ahí, todo empezó a organizarse: reuniones en Ayuntamientos, “intromisiones amistosas” en redes sociales de políticos, reuniones para conseguir financiación, escoger un espacio adecuado, etc. Sin duda, toda una experiencia.

Debo reconocer que sigo pensando que esto de organizar eventos no es lo mío, pero en todas estas semanas de organización y plazos por cumplir, solo tenía clara una cosa: había que seguir adelante, porque el motivo bien merecía el esfuerzo.

El resultado fue que tuvimos que cerrar inscripciones en 250, pero vino mucha gente más, solo para solidarizarse con AFASIB, con la necesidad de visibilidad del suicidio y la importancia de su prevención. Much@s representantes de diversas instituciones y entidades privadas acudieron, y algun@s, corrieron!

Así que puedo decir que fue toda una sorpresa, por la acogida, por nuestra resistencia, por la sensibilidad de los “runners”, por los supervivientes que estuvieron allí dándolo todo, por el ambiente que se creó, de lucha, esfuerzo, solidaridad y colaboración. Sin duda, ese día, contribuimos a romper el silencio y el tabú. Tod@s junt@s.

No puedo estar más agradecida. De verdad.

 


María Francisca Morell García

Psicóloga en intervención social de Cruz Roja Islas Baleares. Cursando el máster en psicología general sanitaria. Miembro del Grupo de Trabajo de Investigación, Prevención y Actuación en la Conducta Suicida del Colegio Oficial de Psicología de las Islas Baleares. Presidenta de AFASIB, familiares y amigos supervivientes por suicidio de las Islas Baleares.

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