Categoría el Factor de riesgo de suicidio

Influencia del factor cultural en el riesgo de suicidio

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Autor: Rogelio Weiss

“Hay que ver la concepción del suicidio de forma plural, entenderla más allá del modo biomédico. Porque es un fenómeno complejo, dinámico, que está anclado a circunstancias biográficas, sociales y que tiene más que ver con el sentido de la existencia que con un factor clínico”.

Susana Al-Halabí

Sabemos que el sexo, la edad o el lugar donde vivimos influyen en las personas cuando afrontan la idea de acabar con la propia vida. Conocemos también por muchos y variados estudios que las condiciones económicas, el estado de salud, las dependencias, contar o no con apoyos sociales, un historial de maltrato infantil o afrontar una crisis personal, son algunos de los muchos factores de riesgo/protectores del suicidio.

Una forma sencilla de mostrar esta complejidad del comportamiento humano es comparar los datos de suicidio en España, discriminando por nacionalidad española / nacionalidad extranjera.

Si bien el INE no publica en su web los datos separados por nacionalidad por CCAAs o provincias, si disponemos los datos globales con indicación de sexo y grupos de edad en el periodo 2005/2020.

Residentes extranjeros en España

En el periodo 2005/2020 el 10% de la población residente tiene nacionalidad extranjera. La mayoría proceden de nuestro entorno europeo, pero también de países como Marruecos o de Sudamérica.

Con todo, tras la lista de los 14 países más representados en España, el “resto” supone aún el 30% de los extranjeros residentes en España.

No es fácil establecer un nexo común a semejante amalgama cultural, por lo que nos limitaremos a describir su comportamiento conjunto a la luz de los datos de los nacionales españoles.

El nivel de fallecidos por lesión autoinfligida en España (7,634 por cada 100.000 habitantes en el periodo 2005/2020) está en un nivel «medio bajo» respecto al resto de países del mundo. Baja si la comparamos con los países europeos o los llamados países «ricos» (EEUU o Japón prácticamente doblan las tasas españolas).

Metodología

No es posible comparar grupos poblacionales si no atendemos al menos a su diferenciación por grupos de género y edad.

Para ello hemos obtenido del INE las series de fallecidos por suicidio de cada uno de los años en los que se incluyen datos sobre nacionalidades (2005/2020), sexo y edad. De la misma fuente, las series de población residente española/extranjera por sexo y edad.

Como los grupos de edad no se correspondían entre ambas, hemos realizado la siguiente: 0-14, 15-29, 30-39, 40-49, 50-59, 60-69, 70-79, >79.

Se ha verificado mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov el ajuste de normalidad de cada una de las series, su homocedasticidad a través de una Anova (Leneve) y demostrado la dependencia de las variables que expresan las tasas de suicidio de nacionales y extranjeros mediante prueba de Chi-cuadrado y de Pearson. Mediante el estadístico de T-Studen hemos acreditado qué grupos tienen un comportamiento significativamente diferente al 95%.

Conclusiones

La limitada serie cronológica y la relativamente baja incidencia en algunos grupos de edad (menores de 15 años) descartan la posibilidad de extraer resultados con relevancia estadística.

Para visualizar los resultados expresamos las gráfica de las medias, en las que hemos disgregado por géneros:

Hombres Mujeres
Hombres Mujeres

Los jóvenes de nacionalidad extranjera expresan tasas de suicidio más altas que las de los de nacionalidad española. A partir de los 30 años, la tendencia se invierte y los nacionales tienen mayores tasas de suicidio que los extranjeros. A partir de los 50 años hay un nuevo punto de inflexión, con diferente comportamiento entre géneros. En los varones se igualan las tasas de ambas poblaciones hasta alcanzar los 69 años para, a partir de esa edad, disminuir notablemente la tasa de suicidios entre la población extranjera. Con las mujeres la evolución parece diferente entre ambos grupos, si bien fuera de los márgenes de error para poder ser concluyentes.

Mediante gráficas de error, en las que también hemos separado por género, vemos con más claridad que grupos de población extranjera tienen un comportamiento distinto y cuales de ellos son estadisticamente significativos.

Hombres
Mujeres

En definitiva, pese a la diversidad de orígenes y a pesar de la influencia ambiental de nuestro entorno de adopción, la población extranjera residente en España se distingue claramente de la población española, mostrando un patrón de conducta suicida propio y diferenciado, en el que queremos destacar que, mientras que la población extranjera de mas edad tiene menor incidencia de suicidio, los jóvenes presentan tasas de suicidio superiores a las de sus homólogos nacionales.

La prevención del suicidio es posible: el centro escolar como contexto de prevención

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Subnotificación del suicidio en España

Papel De Impresora BlancoEn el año 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró un informe con el objetivo de promover la atención de los gobiernos sobre la muerte por suicidio, afirmando categóricamente que su prevención no solo es posible sino necesaria y urgente. En nuestro país, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre defunciones por causa de muerte, el suicidio se mantiene como la principal causa externa de fallecimientos. Y aún más alarmante es el hecho de que, de acuerdo con algunas publicaciones, la discrepancia existente entre los datos aportados por el INE y los institutos de medicina legal hace pensar en una subnotificación del número de muertes. Además, estas cifras no incluyen la ideación suicida o las tentativas de suicidio que pueden ser hasta veinte veces más frecuentes que el suicidio consumado, con el subsiguiente coste social y sufrimiento personal que conlleva.
Explicar las causas de esta elevada prevalencia no es fácil, ya que, como en casi todos los fenómenos complejos, no hay una única respuesta. El suicidio no es algo que ocurra en el vacío, sino que tiene lugar en un contexto específico y en unas circunstancias determinadas de la vida de una persona, en las que la desesperanza y el sufrimiento cobran especial relevancia. El suicido es fenómeno multifactorial, plural, interactivo, dinámico, cultural, contextual y existencial, lo que se traduce en que, para cada persona, existen diversas configuraciones problemáticas que pueden estar a la base de numerosos problemas o dificultades.

 

Intervención temprana en la prevención del suicidio

Entre las variadas y posibles explicaciones que podemos encontrar, destacarían que no existen intervenciones específicas para poblaciones de riesgo ni tenemos actualmente un plan nacional para la prevención de suicidio, a pesar de que la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud lo incluye como uno de sus objetivos. Además, en el ámbito sanitario, la evaluación clínica del riesgo suicida no siempre se lleva a cabo de forma comprehensiva y, a pesar de contar con instrumentos específicos de evaluación de la conducta suicida validados en población española para adultos y adolescentes, es infrecuente realizar un cribado específico.

A pesar de estas dificultades, el suicidio es prevenible. De hecho, no enfrentamos a un problema que –por su propia naturaleza– solo puede ser abordado desde la prevención. Aun así, constituye uno de los problemas más importantes de la salud pública mundial, de tal manera que la Comisión Europea en su Pacto Europeo por la Salud Mental y el Bienestar incorpora la prevención del comportamiento suicida dentro de las cinco áreas de actuación prioritaria. También otras entidades, como la Sociedad Británica de Psicología o la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos señalan que la intervención temprana es fundamental para cualquier estrategia de prevención del suicidio. En todo caso, tal y como ha señalado la OMS, la prevención del suicidio requiere un enfoque innovador, integral y multisectorial, con la participación tanto del sector de la salud como de otros sectores, como por ejemplo los de la educación, el mundo laboral, la policía, la justicia, la religión, el derecho, la política y los medios de comunicación.

¿Y si empezamos por la adolescencia?

Personas Que Toman Una FotoLa literatura científica ha puesto de relieve la importancia de la prevención del suicidio juvenil y la trascendencia de que los adultos que forman parte de la vida de estos jóvenes conozcan las posibles señales de alarma. Asimismo, existen intervenciones preventivas basadas en la evidencia empírica que pueden llevarse a cabo en diferentes contextos para prevenir los intentos de suicidio. Recientemente, la Organización Panamericana de la Salud ha publicado una guía para promover la salud de los adolescentes que insta a la adopción de medidas a nivel estructural, ambiental, institucional, comunitario, interpersonal e individual para prevenir la muerte por en la adolescencia.
No existe un camino único que lleve a un adolescente a intentar quitarse la vida o a realizar conductas que pongan en peligro su bienestar. La investigación ha determinado la existencia de numerosos factores de riesgo (ambientales, psicológicos, clínicos y biológicos) y comportamientos de riesgo relacionados (acoso escolar, prácticas sexuales de riesgo, delincuencia, abuso de sustancias, auto-agresiones, falta de actividad física, hábitos alimentarios inadecuadas, violencia familiar, etc.). Se desconoce la función que juega cada factor por separado, así como las interacciones que pueden establecerse entre ellos. Lo que sí parece claro es que el tamaño del efecto de cada factor es, en general, bajo o muy limitado. Por otro lado, los factores de protección no son sólo la ausencia o la cara inversa de los de riesgo, sino que tienen “entidad propia”. Según la Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida, los factores protectores asociados a una reducción del riesgo de suicidio en la infancia y adolescencia son: 1) alta cohesión familiar y bajo nivel de conflictos; 2) habilidades de solución de problemas y estrategias de afrontamiento; 3) actitudes y valores positivos, en particular frente al suicidio; 4) sexo femenino; 5) creencias espirituales ; 6) habilidades para estructurar razones para vivir; 7) nivel educativo medio-alto, y 8) locus de control interno, adecuada autoestima y sistemas de apoyos y recursos.

 

Niveles de intervención

Jardinera De Bombilla Transparente Sobre Roca GrisLas estrategias de prevención de suicidio propuestas por la OMS incluyen niveles de intervención en el ámbito social, comunitario, interpersonal e individual, con el objetivo de fortalecer los esfuerzos de prevención del suicidio. Este modelo estimula el uso de estrategias de prevención universales, selectivas e indicadas (las estrategias de prevención universal se dirigen a toda la población con el objetivo de mejorar la conciencia pública y los sistemas de atención de la salud, el acceso a dicho apoyo y las condiciones de vida de la sociedad en general; las estrategias de prevención selectiva se enfocan en ciertos grupos de riesgo dentro de una población, que pueden no mostrar conductas suicidas, pero tienen un mayor riesgo; y las estrategias de prevención indicadas se centran en personas que son particularmente vulnerables, ya que han mostrado signos de comportamiento suicida o intentos de suicidio). Por lo tanto, los esfuerzos de prevención del suicidio deben abordarse desde una postura multisectorial de amplio alcance. En el caso de la conducta suicida en adolescentes, la intervención en los contextos educativos es algo crucial. Varias revisiones prestigiosas han indicado que, entre otros abordajes, los programas de prevención escolar y otro tipo de intervenciones en los contextos educativos pueden ser métodos de prevención del suicidio eficaces, aunque la evidencia científica aún es limitada. Se han establecido cinco tipos de programas de prevención del suicidio en las aulas: concienciación y educación transversal del alumnado; liderazgo entre iguale; entrenamiento del personal del centro escolar; cribado de alumnos de riesgo; y entrenamiento de competencias sociales y emocionales.
Sintetizando, el contexto escolar supone un excelente panorama de intervención para los psicólogos donde, además de intervenciones de carácter más asistencial y clínico, los estudiantes podrían verse beneficiados de protocolos de cribado de adolescentes en riesgo, así como del trabajo “a pie de aula” de programas bien construidos con el objetivo de reducir factores de riesgo y potenciar factores de protección de la conducta suicida, aprender a manejar situaciones de crisis, fomentar una buena salud mental, promover las redes de apoyo social, identificar situaciones de riesgo, etc. Todo ello constituye aspectos involucrados en el complejo fenómeno de la conducta suicida. También el personal de la escuela puede beneficiarse del entrenamiento en habilidades que permitan la identificación y derivación de los estudiantes hacia los recursos sociales y sanitarios disponibles.

 

En cualquier caso, parece necesario potenciar las estrategias de promoción de la salud mental en los adolescentes. En este sentido, numerosos autores abogan por un cambio de paradigma o añadir un enfoque complementario que no se limite al abordaje de problemas, trastornos y factores de riesgo, sino que también atienda a las fortalezas, potencialidades, capacidades y factores de protección.

“El Dia Después”: grupos de duelo por suicidio en la provincia de Córdoba

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Apertura de un grupo de ayuda mutua para personas que han perdido a un ser querido por suicidio en la provincia de Córdoba

La Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido ‘Ubuntu’ y la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida ‘Papageno’ organizan una charla-coloquio como preludio a la apertura de un grupo de ayuda mutua para personas que han perdido a un ser querido por suicidio en Córdoba.

La actividad se celebrará el próximo viernes 21 de enero de 18:00 a 20:00 en el Centro Cívico Lepanto (Ayuntamiento de Córdoba), ubicado en la calle Ronda del Marrubial, s/n. La sesión, que será retransmitida también por videoconferencia, tendrá un aforo limitado, por lo que será necesaria la inscripción previa en el siguiente enlace, o a través del siguiente código qr.

Código qr para inscribirse en la charla coloquio
  • El suicidio es la primera causa de mortalidad externa en España (3.941 suicidios en 2020).
  • En 2020, se registraron 793 muertes por suicidio en Andalucía.
  • 69 personas se suicidaron en Córdoba en el año 2020.

Charla-coloquio: El Día Después

Durante la charla-coloquio, Daniel J. López, presidente de Papageno y facilitador en los grupos de ayuda mutua, realizará una reflexión sobre el duelo por suicidio, las emociones que cursan con este tipo de muertes (culpa, miedo, rabia, vergüenza, desesperanza…) y los pensamientos (ilusión de control, rumiaciones…), y ofrecerá algunos recursos para afrontarlo. Por otro lado, se hablará de los grupos de ayuda mutua como herramienta para poder expresarse libremente en un ambiente seguro y el desarrollo de competencias para un desarrollo adecuado del duelo. Los participantes podrán expresar sus dudas o participar activamente en la actividad.

Con esta charla-coloquio se dará apertura a un Grupo de Ayuda Mutua de Duelo por Suicidio en Córdoba, que nace con el espíritu de dar apoyo a aquellas personas de toda la provincia que han perdido a un ser querido por esta causa.

Duelo por Suicidio

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En 2020, 793 personas fallecieron en Andalucía por suicidio, de las cuáles un 75 % fueron hombres. Además, nuestra comunidad autónoma es la región con más suicidios en España y su tasa por 100.000 habitantes se mantiene en la media española. Y eso solo parece el vértice del iceberg, ya que muchas muertes por suicidio pasan desapercibidas y son registradas como accidentes.

La magnitud del problema se agrava por las consecuencias emocionales que cambiarán la vida para siempre de las personas más cercanas que chocarán frontalmente con la incomprensión y la ignorancia social ante el problema. Aunque la cifra más utilizada es la de seis personas en duelo por cada muerte por suicidio, no existe una evidencia empírica clara y hay autores que cuentan más de cien afectados por cada fallecimiento.

El estigma y el tabú han convertido el duelo por suicidio en uno de los duelos más dolorosos que se conocen. A la imprevisibilidad percibida de la conducta, los sentimientos de culpa, vergüenza y rabia, y las ideas recurrentes de haber podido hacer mucho más para evitarlo, se une la falta de apoyo social que estas personas afrontan en el duro camino de rehacer su vida.

Grupos de Ayuda Mutua para Supervivientes (GAM)

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Los Grupos de Ayuda Mutua para Supervivientes por Suicidio (GAM) son una herramienta que facilita la expresión de las emociones y la cercanía junto a otras personas que han perdido a alguien por el mismo motivo. Maria Jesús de León, presidenta de Ubuntu, define así su experiencia como superviviente de suicidio: «Los GAM son un espacio de transformación. Compartimos nuestro dolor, sin prejuicios ni miedos, dispuestas a abrir el alma y mostrando la esencia de nosotras mismas para recuperar la dignidad y la esperanza, para renacer fortalecidas con las luces del amor, llenas de flores por dentro, con cicatrices más fuertes que la propia piel y la irrenunciable convicción del compromiso”. También Cristina Romero, superviviente de Sevilla, destaca el apoyo recibido. “La ayuda mutua me parece muy necesaria para las personas que viven este drama. Sentir la acogida e identificarse con las otras experiencias te ayuda a sentir que las vivencias propias no son extrañas”.

Desde los inicios de su andadura, Ubuntu y Papageno trabajan conjuntamente para desarrollar sus propios grupos de ayuda mutua. Actualmente, cuentan con dos grupos en Cádiz y Sevilla, a los que van a sumar la próxima apertura en Córdoba y Jaén. Si has perdido a algún ser querido por suicidio y quieres formar parte de estos grupos, puedes escribir un correo electrónico a supervivientes@papageno.es o ponerte en contacto con nosotros a través del 633 169 129 (se recomienda hacerlo vía WhatsApp).

Ubuntu y Papageno son dos asociaciones independientes y sin ánimo de lucro que tienen como objetivo la prevención y la postvención del suicidio. Ubuntu está formada por personas que han perdido a seres queridos por suicidio, y tiene como finalidad dar un apoyo integral a personas que se enfrentan a este duelo. Por otro lado, Papageno está compuesta por profesionales multidisciplinares que se dedican a promover actividades de prevención y postvención del suicidio.

La banalización del sufrimiento

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Cristina Romero perdió a un hijo por suicidio y participa en los grupos de ayuda mutua de duelo desarrollados por Ubuntu-Papageno en Sevilla.

Hoy nos regala esta reflexión personal.

La banalización del sufrimiento

Hace tiempo que me ronda en la cabeza un tema y es el de la banalización del sufrimiento. Y quiero tener como referente “La banalización del mal”, expresada por Anna Arendt.

Según esta, algunos individuos mandaron matar a los judíos en el régimen de Hitler no tanto por una crueldad propia sino porque no reflexionaban sobre sus actos o los cuestionaban. Simplemente acataron las órdenes de sus superiores.

Excepto los casos de familias que han perdido a un familiar, trabajo o casa, la población española en su conjunto vive con más recursos que nunca. A esto se añade los instrumentos tecnológicos existentes que permiten teletrabajar desde casa y sobre todo distraerse solo.

La generación de cristal

Desde hace ya algunos años somos conscientes del aislamiento que sufren las personas, especialmente los jóvenes, a causa de los móviles, tabletas, ordenadores y videojuegos. Veíamos la importancia del contacto familiar y social y no reflexionamos sobre sus consecuencias.

La sobreprotección en los niños y adolescentes es una de las peores lacras que se está cometiendo en una gran parte de las familias, entorno social y educativo. Algunos la llaman ”La generación del cristal” por su hipersensibilidad y salud emocional quebradiza, frágil e inestable.

Y cuando los miembros de esta generación sufren un pequeño revés o conflicto mínimo lo convertimos en una tragedia. Les hemos impedido el derecho a aprender a sufrir, a adquirir fortaleza emocional y, por tanto, a tener una enorme intolerancia a la frustración.

Esta falta de tolerancia a la frustración por conseguir rápido y sin esfuerzo el objeto deseado se ha extendido a una gran parte de la sociedad. Ante cualquier mínimo sufrimiento o malestar psíquico perdemos la dimensión del hecho y le ponemos enseguida una etiqueta, le llamamos, sin estudios previos serios, TOC, TDAH, depresión…, le damos una pastillita para aliviar un daño pequeño, etc. etc.

Y banalizamos todo tipo de sufrimiento emocional hasta el punto de no reconocerlo como común en el ser humano y, como resultado, ya no solo tenemos una pandemia por un virus sino una nueva pandemia, a la que llamamos tragedia, que es la de la ansiedad,  la depresión y todo lo relacionado con la salud mental, lo que está provocando aún más la estigmatización de las enfermedades mentales.

Y desde los 12 a los 30 años han aumentado el número de suicidios en España y nos llama la atención. Nos causa sorpresa y pavor. ¿Por qué? ¡Si estaba bien! Tenía una mala racha o lo estaba pasando mal, se suele decir. ¿Mal? ¿De verdad, mal? Y nos negamos a profundizar. Y podemos generalizarlo a cualquier edad.

El suicidio en las edades más avanzadas

El caso de los suicidios de los ancianos (junto con la franja de edad de 12 a 30 años es donde la incidencia ha sido más alta) es diferente. Hace 70 años los ancianos, es decir, los abuelos, vivían en el domicilio familiar con sus hijos y nietos. Formaban parte de la familia. Ahora somos europeos. En Europa el concepto de familia es distinto al nuestro. Los hijos se van de las casas de los padres jóvenes y los abuelos viven solos o en residencias.

Esta es ahora nuestra realidad actual. Están viviendo solos o en residencias. Y con la pandemia, aislados. No es de extrañar que una persona de 80 años que no reciba llamadas de teléfono, visitas, ningún calor humano ni ocupación se vaya apagando y no tenga ganas de vivir. La soledad, mata. El aislamiento, mata. El hombre es un animal social y si no fomentamos el contacto social en la población, en general, y en nuestros mayores, es especial, viviremos aislados con pandemia o sin ella. Las nuevas tecnologías propician la falta de socialización. Y ellos ni siquiera tienen a su alcance el utilizarlas. Se requiere un análisis profundo de la integración del dolor en el ámbito familiar, educativo, social y en la salud mental. Hay que considerarlo todo desde el amor, la compasión y el agradecimiento.

Visibilización de la salud mental: estar «depre» no es un diagnóstico de salud mental

Y seguimos en la superficie del tema. Algunos personajes famosos están hablando por primera vez de su salud mental, la mayoría de ellos por la alta presión que padecen, y mencionan sus estados de ansiedad o de depresión. Aplausos.

Pero nos hacemos eco de ello y lo volvemos a banalizar. Y se ha creado como una especie de moda, por parte de ciertas personas, de sentirse valientes y con coraje por contar en público y en las redes sociales alguna crisis emocional, equivalente exactamente a decir que se ha tenido una mala digestión por un plato de comida.

De esta manera, seguimos estigmatizando las enfermedades mentales. Una depresión es una enfermedad mental. Estar depre es un estado de tristeza común en la vida como estar alegre, tener miedo o estar enfadado. Son emociones primarias que tenemos todos los mortales. Lo necesario es aprender a gestionarlas y orientarlas. Sentir estas emociones no tiene en absoluto nada que ver con tener una enfermedad mental.

Y como vivimos en la superficie y no deseamos penetrar en el mundo de la inteligencia emocional porque el autoconocimiento es doloroso ya que salimos de nuestra zona de confort y no queremos abrir los ojos, ocurre que, cuando un niño, adolescente o adulto intenta suicidarse, decimos, “lo hace para llamar la atención”.

De esta forma, nos eximimos de nuestra responsabilidad y anulamos el problema, que en este caso es exactamente el sufrimiento profundo de esa persona, justo aquello que no queremos observar. No deseamos saber nada de la muerte, de las enfermedades, de los problemas graves que tienen las personas porque nos da pánico sufrir. Tampoco no han enseñado. Y la enfermedad mental y el suicidio siguen siendo tabúes. Da la sensación de que solo hablar de ellos produce contagio, como el Covid-19.

El suicidio: un problema de todos

La vida y la muerte van de la mano. Y la tragedia entra en cualquier familia. Y se oculta. Que nadie se entere. Esto le ocurre a los demás, pensamos, no a mí. Ponemos una barrera tan grande en no observar el sufrimiento ajeno ni el propio y un búnker infranqueable, que nadie se atreve a contar que sufre de verdad, porque piensa que no va a sentirse comprendido y por miedo a ser rechazado. Constituyen la peste. Ya que el sufrimiento verdadero está vetado expresarlo en las familias y en la sociedad.

El suicidio ha sido y sigue siendo una muerte innombrable en España. En 2021 ha aumentado su número de forma considerable. No podemos evitar que este tipo de muerte desaparezca. Lo habrá siempre. A la vez sí podemos evitar un porcentaje muy alto de ella. Les podemos enseñar a nuestros hijos desde el primer día de su vida a desarrollar la inteligencia emocional para adquirir fortalezas en los conflictos, asumir sus responsabilidades y ser protagonistas de sus vidas. Serán niños y luego adultos preparados para ir superando los obstáculos en la vida y pedir ayuda. Solo se trata de dejar de banalizar el sufrimiento para estar capacitados para sentirlo, expresarlo, afrontarlo y superarlo.

orque cuando se te muere un familiar entras literalmente en pánico. Tu propio dolor es causa de asombro, te es ajeno, desconocido. Sencillamente descubrimos la falta de recursos para soportarlo y procuramos bloquearlo para no sufrir. Realizamos el camino equivocado. La muerte por suicidio produce una hecatombe en la familia. De ese, no hablamos. Sigue siendo tabú.

Y de ese precisamente hay que hablar ya que las muertes por suicidio nos están suplicando que cambiemos nuestro enfoque y proceder.

SAPAME y Papageno.es organizan una actividad formativa de prevención del suicidio

SAPME
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Prevención del suicidio

El próximo miércoles 10 de noviembre de 2021, de 10:00 a 13:00 SAPAME y papageno.es organizan una actividad dirigida a sus afiliados con el objetivo de reflexionar sobre la prevención del suicidio entre personas con diagnóstico de salud mental. 

Los problemas de salud mental son un importante factor de riesgo en las autolesiones y conductas suicidas. Las personas que lo sufren viven un doble estigma. Junto a los mitos erróneos relacionados a los trastornos de salud mental que revierten en un mayor riesgo de exclusión social, nos encontramos con las dificultades para hablar abiertamente de las ideas suicidas por el rechazo que producen. 

Con esta actividad ambas asociaciones inician un proceso de colaboración, que con ilusión y determinación viene a cubrir una necesidad manifiesta para acabar con el estigma y el tabú alrededor de las conductas suicidas. Para ello, resulta clave el empoderando de los participantes preparándolos para un afrontamiento adecuado de sus conductas suicidas y convirtiéndolos en un motor de cambio como voces legitimadas para luchar por sus propios derechos desde el protagonismo en primera persona.

Salud para la Mente (SAPAME)

SAPAME es una Asociación sin animo de lucro, declarada de utilidad pública, promovida y gestionada por el propio colectivo de personas usuarias de Salud Mental, para la defensa de sus  derechos y deberes, fomentando la integración social y la recuperación a través de un proyecto de vida autónomo y con sentido para la persona, independiente de la enfermedad.

C/ Almona del Boquerón 10. 18001 Granada (Granada)
958 29 01 43
http://http://sapame.blogspot.com/
sapamegra@yahoo.es
 

Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno»

La asociación toma el nombre del personaje homónimo de la ópera «La Flauta Mágica» que Mozart creó en 1791. El personaje, en forma de hombre-pájaro, se enamora perdidamente de una de sus compañeras. Al no ser correspondido, Papageno decide acabar con su vida, cosa que nunca llevará a cabo porque tres de sus amigos lo convencen ofreciéndole otras alternativas. Papageno acabará dando nombre en suicidiología al efecto positivo que tiene el tratamiento responsable de la información por parte de los medios de comunicación en prevención de la conducta suicida.

Papageno nace bajo la filosofía de la creación colaborativa. ¿Te atreves?

La prevención del suicido, como un importante problema de salud pública pasa por la colaboración de los diferentes estamentos que componen la sociedad. Éstos deben aunar esfuerzos para combatir el estigma y el tabú que durante años ha evitado que se utilice la herramienta más eficaz de prevención : ¡hablar del suicidio!

Jornada de presentación de la Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido- Ubuntu

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CERRADA INSCRIPCIÓN PRESENCIAL. SI DESEAS PARTICIPAR POR ZOOM ESCRIBA UN CORREO A info@ubuntu-andalucia.es

UBUNTU: OBJETO SOCIAL

«Ubuntu», la Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido, es una asociación de reciente creación que tiene como objetos sociales:

a) Apoyar a familiares y personas allegadas en sus duelos por suicidio de un ser querido.
b) Sensibilizar a la sociedad de la necesidad de luchar contra el estigma alrededor de la salud mental en general y el suicidio en particular.
c) Dar visibilidad a esta causa de mortalidad externa como reto de salud pública de primer orden.
d) Reivindicar ante las administraciones la necesidad de implementar estrategias con evidencia científica de prevención y postvención de la conducta suicida.
e) Luchar por mejorar la calidad asistencial que se da a las personas con conductas suicidas y a sus supervivientes y velar por sus derechos de toda índole.

Y para ello participa en la organización de las siguientes actividades:

  1. Acuerdos de colaboración con otras entidades del ámbito de la promoción de la salud o de la prevención y postvención del suicidio.
  2. Creación de grupos de ayuda mutua en la comunidad andaluza, en colaboración con otras asociaciones y entidades.
  3. Desarrollo de actividades relacionadas con el asesoramiento legal, psicológico o de cualquier tipo que puedan favorecer un afrontamiento adecuado del duelo y reducir el impacto del suicidio en la familia y en los círculos de allegados.
  4. Implementación de actividades de prevención comunitaria de la conducta suicida, de alfabetización en salud y de mercadeo social que puedan contribuir a los objetivos de la asociación.
  5. Actividades lúdicas que fomenten el intercambio de experiencias, la expresión segura de emociones y favorezca el fortalecimiento de los lazos familiares y el apoyo social.

JORNADA DE PRESENTACIÓN

El próximo sábado 20 de noviembre, con motivo de la celebración del Día internacional del Superviviente, UBUNTU organiza una jornada para presentar su proyecto. El acto tendrá lugar en el Salón Lequerica- Aulario de la Bomba en la ciudad de Cádiz de 10:30 a 14:00. Las personas interesadas podrán participar presencialmente o a través de la plataforma de ZOOM que se facilitará a las personas interesadas antes del acto.

Junto a UBUNTU organizadora del evento han colaborado la Universidad de Cádiz, el Plan de Acción Local del Ayuntamiento de Cádiz y la asociación «Papageno»

Después de la inauguración, participará María Jesús Morgado, presidenta de UBUNTU. A modo de introducción presentará el proyecto de la asociación y sus objetivos. Ubuntu parte del sueño de un grupo de personas afectadas por la pérdida de un ser querido por suicidio, Para ello, se crea una asociación con la que recordar a la sociedad que el suicidio es un reto de salud pública al que se le ha dado la espalda durante demasiados años. Los supervivientes, doblemente invisibilizados, unen sus esfuerzos para darse apoyo y reivindicar una mejor atención de estas problemáticas tanto del sector sanitario como de todos los colectivos sociales que pueden aportar en la prevención y el abordaje del suicidio (centros educativos. servicios de emergencia, administración pública, medios de comunicación,….). María Jesús, o Susi como le gusta que le llamen, no es ajena al sufrimiento y en su camino de duelo, escribió Amazona en la Centella un libro que constituye un viaje a través del dolor, pero sobre todo del amor.

Posteriormente, Daniel J. López, Presidente de Papageno, reflexionará sobre la importancia de la ayuda mutua y la autogestión de dichos grupos como instrumento de acompañamiento de personas en duelo por la pérdida de un ser querido por suicidio. El duelo, no es una enfermedad, sino un proceso natural que nos ayuda a rehacer nuestra vida después de una pérdida representativa. En el caso del suicidio, la utilidad de los grupos de ayuda mutua ha sido ampliamente descrita. La clave está en el empoderamiento de las personas que sufren para permitirles activar sus propios recursos. Todo con el objetivo de facilitar el tránsito a través del dolor y recuperar el equilibrio de sus vidas. En estos grupos no se aprende a olvidar, sino a integrar la pérdida y reinventarse, buscando un nuevo sentido de la vida tras la pérdida.

LA IMPORTANCIA DE LA VISIÓN EN PRIMERA PERSONA

En la mesa posterior participarán tres personas. Desde su propia experiencia señalarán la importancia de tener en cuenta el relato en primera persona. este es clave tanto para la atención de personas con conductas suicidas como de la propia recuperación después del duelo, especialmente cuando este es tan devastador como el provocado por un suicidio. 

Xisca Morell es presidenta de AFASIB, una asociación de supervivientes que en pocos años se ha convertido en una referencia en las Illes Balears y fuera de éstas, en cuanto a la atención de personas en duelo por suicidio. Sus grupos, constituidos, liderados y protagonizados íntegramente por personas que han sufrido el duelo en primera persona, están orientados a dar a cada persona un espacio para expresar su dolor y sentir que no están solas en el camino. AFASIB en sus años de andadura siempre ha destacado por su colaboración con todo tipo de entidades y por el respeto sin limitaciones a la experiencia y vivencia de los que sufren. 

 

Más tarde, María de Quesada, periodista, profesora de yoga y autora de La Niña Amarilla; relatos suicidas desde el amor, contará las líneas básicas de su proyecto de prevención tejidas de la ilusión de que la experiencia de las personas que aparecen en su libro puedan ayudar a otras a encontrar una solución alternativa a sus problemas. El libro abre la puerta a un nuevo proyecto de prevención que María y sus compañeras regalan para dar visibilidad a este problema que el estigma ha sepultado por ignorancia y desconocimiento.

 

Acaba esta mesa redonda, Silvia Melero. Silvia es autora del libro  Luto en Colores. Repensar la muerte para celebrar la vida. El libro es el origen de un proyecto que nace de una vivencia personal y única, que es un clamor de la reivindicación de luchar contra el tabú social del suicidio y los diagnósticos de salud mental que cosifican a la persona y que esconden los nombres y las ricas vivencias de las personas que los sufren. Un proyecto que nace para quienes se quedan aquí cuando eso ya ha pasado, cuando se ha producido la pérdida de un ser querido por suicidio. Desde la comprensión y la aceptación de lo ocurrido, se crea un proyecto tejido también de quien ha decidido no aceptar los dictados sociales que hacen daño.

TOD@S EN NUESTRO RECUERDO

El acto finalizará con actividades enfocadas a dar un espacio simbólico a las personas que ya no están. Porque el olvido nunca será el objetivo, sino la búsqueda de la transformación del dolor en amor. Un espacio que nos ayuden a construir una nueva vida, siendo consciente de las pérdidas, pero dispuestos a recuperar el sentido de nuestras vidas.

Ludopatía y conducta suicida: con el juego no se juega

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Pese a la opinión interesada de algunos colectivos beneficiados, los juegos de azar con apuestas no son meramente un pasatiempo o una forma de ocupar el tiempo libre. 

El juego recurrente puede producir importantes consecuencias de salud, familiares, sociales, económicas, laborales, académicas e incluso legales. 

En su fase más estresante el juego patológico provoca sentimientos depresivos, de culpa, desesperación y desesperanza que pueden provocar en su extremo más dramático conductas suicidas y llevar a la persona a la decisión de acabar con su vida y pensar en el suicidio

Si piensas que sufres juego patológico busca ayuda. En la siguiente infografía encontrarás información que puede ayudarte a la detección precoz del problema y a saber como actuar. 

 

 

El SUP organiza una jornada de Prevención del Suicidio en el Ámbito Policial en Navarra

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Hoy viernes 15 de octubre se celebra una jornada de Prevención del Suicidio en el Ámbito Policial en Navarra organizado por el SUP de Navarra.

Las jornadas pueden seguirse en directo desde el siguiente link:

ENTRAR EN DIRECTO

En las jornadas participa Sergio Tubío, Bombero especialista en conducta suicida y miembro de nuestra asociación.

 

Conducta suicida y periodo perinatal: un doble tabú letal

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Autora: Susana Al-Halabí

El suicidio es la primera causa de muerte de las mujeres durante el periodo perinatal, que comprende desde el embarazo hasta un año después del parto. A pesar de este dato, este problema no suele ni prevenirse ni reconocerse adecuadamente. Sin embargo, si las disonancias y dilemas asociados a la maternidad, así como los problemas de salud mental, no se previenen o se abordan adecuadamente, éstos pueden afectar al bienestar de las mujeres, al de sus hijos y al de la familia. Se exponen los factores implicados en la conducta suicida de este grupo de mujeres y se reclama la necesaria puesta en marcha de estrategias de prevención. 

ACCEDER AL PODCAST (Web del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid)

Seminario web «Las conductas suicidas: ¿un riesgo laboral?»

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Miércoles, 28 de abril de 2021 de 17.00 a 19.00
Actividad Online

Inscripción cerrada

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