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La prevención del suicidio es posible: el centro escolar como contexto de prevención

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Subnotificación del suicidio en España

Papel De Impresora BlancoEn el año 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró un informe con el objetivo de promover la atención de los gobiernos sobre la muerte por suicidio, afirmando categóricamente que su prevención no solo es posible sino necesaria y urgente. En nuestro país, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre defunciones por causa de muerte, el suicidio se mantiene como la principal causa externa de fallecimientos. Y aún más alarmante es el hecho de que, de acuerdo con algunas publicaciones, la discrepancia existente entre los datos aportados por el INE y los institutos de medicina legal hace pensar en una subnotificación del número de muertes. Además, estas cifras no incluyen la ideación suicida o las tentativas de suicidio que pueden ser hasta veinte veces más frecuentes que el suicidio consumado, con el subsiguiente coste social y sufrimiento personal que conlleva.
Explicar las causas de esta elevada prevalencia no es fácil, ya que, como en casi todos los fenómenos complejos, no hay una única respuesta. El suicidio no es algo que ocurra en el vacío, sino que tiene lugar en un contexto específico y en unas circunstancias determinadas de la vida de una persona, en las que la desesperanza y el sufrimiento cobran especial relevancia. El suicido es fenómeno multifactorial, plural, interactivo, dinámico, cultural, contextual y existencial, lo que se traduce en que, para cada persona, existen diversas configuraciones problemáticas que pueden estar a la base de numerosos problemas o dificultades.

 

Intervención temprana en la prevención del suicidio

Entre las variadas y posibles explicaciones que podemos encontrar, destacarían que no existen intervenciones específicas para poblaciones de riesgo ni tenemos actualmente un plan nacional para la prevención de suicidio, a pesar de que la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud lo incluye como uno de sus objetivos. Además, en el ámbito sanitario, la evaluación clínica del riesgo suicida no siempre se lleva a cabo de forma comprehensiva y, a pesar de contar con instrumentos específicos de evaluación de la conducta suicida validados en población española para adultos y adolescentes, es infrecuente realizar un cribado específico.

A pesar de estas dificultades, el suicidio es prevenible. De hecho, no enfrentamos a un problema que –por su propia naturaleza– solo puede ser abordado desde la prevención. Aun así, constituye uno de los problemas más importantes de la salud pública mundial, de tal manera que la Comisión Europea en su Pacto Europeo por la Salud Mental y el Bienestar incorpora la prevención del comportamiento suicida dentro de las cinco áreas de actuación prioritaria. También otras entidades, como la Sociedad Británica de Psicología o la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos señalan que la intervención temprana es fundamental para cualquier estrategia de prevención del suicidio. En todo caso, tal y como ha señalado la OMS, la prevención del suicidio requiere un enfoque innovador, integral y multisectorial, con la participación tanto del sector de la salud como de otros sectores, como por ejemplo los de la educación, el mundo laboral, la policía, la justicia, la religión, el derecho, la política y los medios de comunicación.

¿Y si empezamos por la adolescencia?

Personas Que Toman Una FotoLa literatura científica ha puesto de relieve la importancia de la prevención del suicidio juvenil y la trascendencia de que los adultos que forman parte de la vida de estos jóvenes conozcan las posibles señales de alarma. Asimismo, existen intervenciones preventivas basadas en la evidencia empírica que pueden llevarse a cabo en diferentes contextos para prevenir los intentos de suicidio. Recientemente, la Organización Panamericana de la Salud ha publicado una guía para promover la salud de los adolescentes que insta a la adopción de medidas a nivel estructural, ambiental, institucional, comunitario, interpersonal e individual para prevenir la muerte por en la adolescencia.
No existe un camino único que lleve a un adolescente a intentar quitarse la vida o a realizar conductas que pongan en peligro su bienestar. La investigación ha determinado la existencia de numerosos factores de riesgo (ambientales, psicológicos, clínicos y biológicos) y comportamientos de riesgo relacionados (acoso escolar, prácticas sexuales de riesgo, delincuencia, abuso de sustancias, auto-agresiones, falta de actividad física, hábitos alimentarios inadecuadas, violencia familiar, etc.). Se desconoce la función que juega cada factor por separado, así como las interacciones que pueden establecerse entre ellos. Lo que sí parece claro es que el tamaño del efecto de cada factor es, en general, bajo o muy limitado. Por otro lado, los factores de protección no son sólo la ausencia o la cara inversa de los de riesgo, sino que tienen “entidad propia”. Según la Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida, los factores protectores asociados a una reducción del riesgo de suicidio en la infancia y adolescencia son: 1) alta cohesión familiar y bajo nivel de conflictos; 2) habilidades de solución de problemas y estrategias de afrontamiento; 3) actitudes y valores positivos, en particular frente al suicidio; 4) sexo femenino; 5) creencias espirituales ; 6) habilidades para estructurar razones para vivir; 7) nivel educativo medio-alto, y 8) locus de control interno, adecuada autoestima y sistemas de apoyos y recursos.

 

Niveles de intervención

Jardinera De Bombilla Transparente Sobre Roca GrisLas estrategias de prevención de suicidio propuestas por la OMS incluyen niveles de intervención en el ámbito social, comunitario, interpersonal e individual, con el objetivo de fortalecer los esfuerzos de prevención del suicidio. Este modelo estimula el uso de estrategias de prevención universales, selectivas e indicadas (las estrategias de prevención universal se dirigen a toda la población con el objetivo de mejorar la conciencia pública y los sistemas de atención de la salud, el acceso a dicho apoyo y las condiciones de vida de la sociedad en general; las estrategias de prevención selectiva se enfocan en ciertos grupos de riesgo dentro de una población, que pueden no mostrar conductas suicidas, pero tienen un mayor riesgo; y las estrategias de prevención indicadas se centran en personas que son particularmente vulnerables, ya que han mostrado signos de comportamiento suicida o intentos de suicidio). Por lo tanto, los esfuerzos de prevención del suicidio deben abordarse desde una postura multisectorial de amplio alcance. En el caso de la conducta suicida en adolescentes, la intervención en los contextos educativos es algo crucial. Varias revisiones prestigiosas han indicado que, entre otros abordajes, los programas de prevención escolar y otro tipo de intervenciones en los contextos educativos pueden ser métodos de prevención del suicidio eficaces, aunque la evidencia científica aún es limitada. Se han establecido cinco tipos de programas de prevención del suicidio en las aulas: concienciación y educación transversal del alumnado; liderazgo entre iguale; entrenamiento del personal del centro escolar; cribado de alumnos de riesgo; y entrenamiento de competencias sociales y emocionales.
Sintetizando, el contexto escolar supone un excelente panorama de intervención para los psicólogos donde, además de intervenciones de carácter más asistencial y clínico, los estudiantes podrían verse beneficiados de protocolos de cribado de adolescentes en riesgo, así como del trabajo “a pie de aula” de programas bien construidos con el objetivo de reducir factores de riesgo y potenciar factores de protección de la conducta suicida, aprender a manejar situaciones de crisis, fomentar una buena salud mental, promover las redes de apoyo social, identificar situaciones de riesgo, etc. Todo ello constituye aspectos involucrados en el complejo fenómeno de la conducta suicida. También el personal de la escuela puede beneficiarse del entrenamiento en habilidades que permitan la identificación y derivación de los estudiantes hacia los recursos sociales y sanitarios disponibles.

 

En cualquier caso, parece necesario potenciar las estrategias de promoción de la salud mental en los adolescentes. En este sentido, numerosos autores abogan por un cambio de paradigma o añadir un enfoque complementario que no se limite al abordaje de problemas, trastornos y factores de riesgo, sino que también atienda a las fortalezas, potencialidades, capacidades y factores de protección.

La prevención del suicidio en los jóvenes: una actividad comunitaria.

silhouette group of people standing on grass field
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Autora: Susana Al-Halabí

Es Doctora en Psicología, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo, especialista en Terapias de Tercera Generación y Psicóloga General Sanitaria. Ha sido investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Instituto de Salud Carlos III) y profesora visitante del National Suicide Research Foundation de Cork (Irlanda) y del Center for Practice Innovations – Suicide Prevention de la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos), institución para la que fue galardonada con una beca del prestigioso programa Fullbright. Es miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Psicólogos del Principado de Asturias y Editora Asociada de las revistas científicas Psicothema, Clínica y Salud, y Adicciones.

El suicidio como primera causa de mortalidad externa entre jóvenes

En el año 2019, por primera vez, los suicidios superaron como causa de muerte a los tumores y los accidentes de tráfico de la juventud española (15 a 29 años), convirtiéndose en la primera causa de defunción en esta franja de edad. En España, la prevalencia de pensamientos de suicidio en población adolescente se sitúa en torno al 30%, mientras que la de intentos de suicidio es del 4%, aproximadamente. En general, los varones adolescentes mueren por suicidio tres veces más que las chicas de su misma edad. Sin embargo, la tasa de intentos de suicidio es tres veces mayor en ellas que en ellos. Pero aún hay más: no solo nos referimos al suicido consumado, sino al amplio espectro de conductas suicidas que abarcan desde los pensamientos hasta la planificación y los intentos de suicidio, con el subsecuente sufrimiento personal y familiar que conllevan.

El suicidio en la adolescencia

Fotos de stock gratuitas de 80s, adolescencia, AdolescenteEl abordaje del suicidio en la adolescencia es relevante por varios motivos: las conductas suicidas en población infanto-juvenil han sufrido un gran aumento en las últimas décadas; cada vez se registran más suicidios a edades más tempranas; la mayoría de personas que han considerado o intentado suicidarse lo hicieron por primera vez durante su juventud, típicamente antes de los veinte años; los pensamientos de suicidio y las conductas auto lesivas son predictores bien establecidos de nuevos intentos de suicido en el futuro y de problemas para el desarrollo social y emocional del joven; la muerte por suicidio de un menor supone un auténtico drama familiar agravado por el estigma social; y, finalmente, la mayoría de los adolescentes que intentan suicidarse comunican sus pensamientos antes de llevarlo a cabo. Por todo ello, la comunidad debe estar especialmente alerta a las “señales de alarma”, que comprenden la comunicación verbal y no verbal del niño o adolescente, así como cambios en su comportamiento o en el rendimiento escolar, soledad, asilamiento, acoso escolar, consumo de drogas, interés repentino por la muerte (más allá de los conflictos existenciales “normales”), comentarios del tipo “estaríais mejor sin mí”, “no sé qué hacer con mi vida”, etc. De hecho, la literatura científica ha puesto de relieve la importancia de que los adultos que forman parte de la vida de estos jóvenes conozcan las posibles señales de alarma previamente señaladas para una adecuada prevención.

No existe un camino único que lleve a un adolescente a intentar quitarse la vida o a realizar conductas que pongan en peligro su bienestar. Explicar las causas de este fenómeno no es fácil ya que, como en casi todos los fenómenos complejos, no hay una única respuesta. El suicidio no es algo que ocurra en el vacío, sino que tiene lugar en un contexto específico y en unas circunstancias determinadas de la vida de un adolescente en las que la desesperanza y el sufrimiento cobran especial relevancia. A pesar de estas dificultades, el suicidio es prevenible. Y, tal y como ha señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS), dicha prevención requiere un enfoque innovador, integral y multisectorial, con la participación de todos los agentes sociales (sanidad, educación, familia, medios de comunicación, etc.).

¿Qué hace que la adolescencia sea un periodo de alta vulnerabilidad?

Se trata de una etapa caracteriza por ciertas dificultades en la que los jóvenes deben resolver algunas tareas evolutivas, tales como diferenciarse de sus padres, desarrollar un sentimiento de pertenencia a un grupo o aprender a relacionarse con su nuevo cuerpo y su sexualidad. Además, a estos problemas se une un nuevo fenómeno: el uso de las nuevas tecnologías de la información que favorecen conductas de riesgo y potencian formas de comunicación rápidas, un tanto deshumanizadas (literalmente ya no hay humanos, sino emoticonos, stickers, memes y GIFs), que no permiten desarrollar las habilidades sociales ni las competencias emocionales básicas que necesitamos para resolver los inevitables envites de la vida. El ritmo frenético y la dudosa información de las redes sociales hace que permanecer a solas, sin nada más que hacer que pensar, sea casi insoportable para nuestros jóvenes. La intolerancia a la frustración y al aburrimiento es uno de los grandes males de esta generación de niños y adolescentes y, lejos de ser inocua, tiene importantes implicaciones en su salud mental y en la impulsividad de sus acciones. No solo cambia su manera de comunicarse sino también su forma de “ser-en el-mundo”.

¿Qué puede hacer la comunidad educativa?

Fotos de stock gratuitas de adentro, asiento, aulaAl igual que en todas las conductas problemáticas de la adolescencia, la intervención en los contextos educativos es algo crucial. No es necesario que los programas de prevención se centren explícitamente en el suicido sino, más bien, en el aprendizaje de competencias emocionales para manejar las situaciones de crisis, fomentar una buena salud mental, promover las redes de apoyo social, identificar situaciones de riesgo, etc. La OMS señala otras intervenciones eficaces como la formación del personal educativo en la identificación de alumnos en riesgo, las iniciativas para garantizar un entorno escolar seguro (como los programas contra el acoso escolar), el refuerzo de los vínculos con el colegio y los servicios de apoyo, la mejora de la legislación y el desarrollo de protocolos claros para el personal cuando se identifique el riesgo de suicidio, así como mejorar la concienciación de los padres sobre la salud mental y los factores de riesgo en sus hijos. “Hay que recordar a los profesores o cuidadores que hablar del suicidio con los jóvenes no aumentará el riesgo de suicidio, sino que los jóvenes se sentirán más capacitados para acudir a ellos en busca de apoyo cuando lo necesiten”, recuerda la OMS.

¿Qué pueden hacer las familias?

Fotos de stock gratuitas de adorable, adulto, al aire libreTengamos siempre presente que el suicidio rara vez se debe a una única razón. Los factores de riesgo familiar implicados en la conducta suicida no son diferentes de los que puedan desempeñar los “grandes clásicos” de los problemas en la infancia y la adolescencia: conflicto familiar, maltrato, desapego, ausencia de comunicación, etc. Por el contario, algunos de los factores protectores asociados a una reducción del riesgo de suicidio en la infancia y adolescencia son: alta cohesión familiar y bajo nivel de conflictos, habilidades de solución de problemas y estrategias de afrontamiento, actitudes y valores positivos hacia la vida, nivel educativo medio-alto, alta autoestima, y adecuados sistemas de apoyos y recursos, entre otros. Por lo tanto, es necesario potenciar una educación basada en el amor, el respeto, lo límites y los valores, así como cultivar la existencia de propósitos y objetivos. También es fundamental deshacerse de los mitos en torno a la conducta suicida: el suicidio no es un trastorno mental ni un síntoma de otro problema de salud mental, sino que es un pensamiento al servicio de una situación que es vivida como insoportable o interminable por parte del adolescente. Y nunca hay que subestimar ese dolor. Está en manos de las familias evitar simplificar el fenómeno y dejar hablar entre susurros sobre algo que debe hablarse alto y claro: la gestión emocional del dolor, la frustración, la ética, los valores personales, las crisis de las diferentes etapas de la vida, la visión romántica de la muerte, la idealización del amor romántico, etc.
Es razonable que nos sintamos incómodos hablando de algunos temas, pero los adolescentes que piensan en suicidarse están asustados, ambivalentes hacia la vida, y agradecerán tener la ocasión de encontrar un espacio seguro para hablar de esos pensamientos que les acosan y liberar la vergüenza y el temor. A veces, pequeños gestos pueden empezar a inclinar la balanza hacia la vida.

Prevención del suicidio para personal de enfermería

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31 de marzo 2021 – Valencia – Universidad Cardenal Herrera

Descargar programa de la actividad

COVID-19 y riesgo de suicidio: ¿alarmismo o llamada a la acción?

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COVID-19 y suicidio

Últimamente, y a consecuencia de la alarma sanitaria por la pandemia por COVID-19, se ha especulado en algunos medios de comunicación entre la relación de esta enfermedad, el confinamiento, la crisis económica subsecuente y un mayor riesgo de suicidio.

En este sentido, son varias las circunstancias que podrían explicar una relación directa entre ambos fenómenos. Por un lado, se han descrito a través de medios de comunicación una relación directa entre la propia enfermedad por coronavirus y el suicidio. Parece que el estrés de muchas personas, entre ellos profesionales sanitarios por miedo a contraer la enfermedad o contagiar a personas queridas, podría ser un factor de riesgo. El confinamiento relacionado con la soledad y el aislamiento de personas vulnerables también podría provocar una mayor frecuencia de la aparición de conductas suicidas. 

Por otro lado, existe cierta evidencia de que los desastres naturales como terremotos, tsunamis, huracanes… conllevan un aumento posterior de víctimas por suicidio. Igualmente parece que si bien estos fallecimientos podrían reducirse durante la crisis, esto podría revertir negativamente acabada la pandemia, a consecuencia del deterioro socieconómico y las desigualdades sociales que provoca o como consecuencia directa de aspectos psicológicos.

Por último, se han descrito efectos negativos alrededor de epidemias y pandemias debido a la incertidumbre sobre sus consecuencias y la desinformación avivada por los medios de comunicación que provoca un impacto pernicioso en la salud mental. Esto se puede relacionar con la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático. 

Pero, ¿qué podemos hacer?

Parece pues que puede existir suficiente evidencia de que esta crisis sanitaria provocará, si no hacemos nada, una mayor tasa de suicidios. Pero, ¿podemos hacer algo para evitar este efecto?. Wasserman et al. (2020), en un artículo publicado en la revista World Psychiatry, señalan diferentes medidas para controlar este fenómeno.

Prevención universal del suicidio

Entre las estrategias universales dirigidas a toda la población, estos autores determina como medidas eficaces la lucha contra el desempleo, la pobreza y las desigualdades y la priorización de mejora de la accesibilidad a servicios de salud mental. Otro aspecto importante es la concienciación de los medios de comunicación para la difusión de información responsable publicitando los servicios de apoyo disponibles. Prevenir el aumento de consumo de alcohol y restringir el acceso a medios letales de suicidio son medidas igualmente esenciales en la prevención.

Prevención selectiva del suicidio

La implementación de medidas para grupos vulnerables (prevención selectiva) es otro pilar de la prevención. Las desventajas socieconómicas o las vivencias en primera línea o las pérdidas de seres queridos y cuando no se ha podido cerrar el duelo adecuadamente por las medidas de confinamiento, son factores que aumentan el riesgo.

Prevención indicada del suicidio

Entre las medidas de prevención indicada, es necesario detectar a personas vulnerables y mejorar la disponibilidad de tratamientos farmacológicos y psicológicos de los trastornos mentales, incrementando el uso de herramientas de telemedicina y otros medios digitales.

Alarmismo o esperanza

Frecuentemente ante situaciones de previsible peligrosidad es necesario que la población general, la administración y partidos políticos, los medios de comunicación y los profesionales sanitarios puedan tomar decisiones conociendo la realidad lo mejor que se pueda. Sin embargo, los alarmismos se convierten en profecías autocumplidas. La publicación de noticias sensacionalistas en torno al suicidio se ha señalado como un factor de riesgo por el efecto contagio, también denominado imitación, copycat o Werther.

Es pronto aún para saber como repercutirá toda esta situación en nuestra salud mental a largo plazo. En el caso del suicidio el INE, organismo responsable de las estadísticas sobre causas de mortalidad, ofrece los datos con un año de retraso por lo que este año se publicarán previsiblemente los de 2019. Por eso debemos ser cautelosos a la hora de determinar qué ocurrirá en este sentido.

Lo importante ahora es más ponerse manos a la obra para mitigar los efectos perniciosos de la alarma sanitaria. Somos conscientes de que es mejor «ocuparnos» de este tema que mostrar «preocupación» continua. En España en 2018 fallecieron 3.539 personas por esta causa, razón suficiente para extremar las medidas de control de este problema complejo y multicausal, pero prevenible.

Bibliografía

  1. Wasserman, D., Iosue, M., Wuestefeld, A., & Carli, V. (2020). Adaptation of evidence‐based suicide prevention strategies during and after the COVID‐19 pandemic. World psychiatry19(3), 294-306.
  2. Zandifar A., Badrfam R.: Iranian mental health during the COVID-19 epidemic. Asian J. Psychiatr. 2020; 51:
  3. Cheung Y.T., Chau P.H., and Yip P.S.: A revisit on older adults’ suicides and Severe Acute Respiratory Syndrome (SARS) epidemic in Hong Kong. Int. J. Geriatr. Psychiatry 2008; 23: pp. 1231-1238

Servicio de Asesoramiento en Promoción de Salud para medios de comunicación (prevención del suicidio)

#periodismoresponsable
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#periodismoresponsable

La sección ‘Periodismo Responsable’ busca ayudar, orientar e instruir a los periodistas que publican informaciones sobre el suicidio. La ausencia de formación universitaria en este sentido, los mitos que acompañan al suicidio y el conocido como ‘efecto Werther’ complican la función de informar sobre este tema en los medios de comunicación. Sin embargo, es conocida e indiscutible la necesidad de implicar a los medios de comunicación en la prevención de este grave problema de salud pública que produce más de 800.000 fallecidos al años en el mundo cada año.

 

«La función de los medios de comunicación es vital para ayudar a sacar de la sombra al suicidio. Los periodistas necesitan dejar atrás los mitos y formarse en este ámbito para colaborar con la sociedad y ayudar a salvar vidas»

GUILLERMO CÓRDOBA SANTOS, periodista y coordinador del programa #periodismoresponsable para la prevención del suicidio

Líneas de trabajo

Este programa desarrollado por profesionales de la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno» cuenta con dos líneas de trabajo paralelas. Apoyados en la evidencia científica y en varios manuales recientes, esta iniciativa de papageno.es aporta datos, fuentes y referencias a los periodistas, pero además analiza al detalle piezas publicadas en castellano sobre el suicidio. Realizado el análisis, contacta con el medio y el autor o autora para ayudar a detectar virtudes y defectos de la pieza y se pone a su disposición para futuras consultas.

Por otro lado también se abre una línea de asesoramiento directa a través del correo: periodismoresponsable@papageno.es y el WhatsApp 633 169 129.

Una acción necesaria que mejora la formación en las redacciones en la promoción de la salud mental. De esta forma se brinda una oportunidad perfecta para implicar al periodista en la prevención y formarle en el buen tratamiento del suicidio. Además, en el futuro se desarrollará una iniciativa para premiar los trabajos periodísticos que más destaquen en el tratamiento de este delicado tema en los medios de comunicación.

Con esta actividad, papageno.es busca visibilizar la importante labor desarrollada por los medios de comunicación en la promoción de la salud mental y la prevención del suicidio evitando enfoques sensacionalistas que pueda promover un efecto contagio y promoviendo una visión responsable del periodismo como pilar fundamental en el control de este fenómeno.

II Carrera virtual para la prevención del suicidio, 2020: «La visibilización del problema es el principio de la solución»

II Cursa virtual per a la prevenció del suïcidi de les Illes Balears
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El suicidio como reto de salud pública

El suicidio causó en España 3.539 víctimas en 2018, según los últimos datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística. Tanto el número de muertes como el sufrimiento asociado a este tipo de conductas lo convierten en un problema de salud pública de primer orden, todo un reto para nuestra sociedad. En consecuencia es necesaria una respuesta conjunta que involucre a diferentes estamentos desde el trabajo en red.

Este problema ha estado durante demasiados años tratado desde el terreno de la moral. Esto ha provocado que sea estigmatizado y tratado como un tabú. En consecuencia se hace necesario un esfuerzo de sensibilización orientado a darle visibilidad. Hay que evitar tratarlo solo desde la esfera íntima del que sufre e incluirlo en las agendas de los responsables sanitarios, en la vida política y en los medios de comunicación para movilizar a la sociedad y prevenir este elevado número de muertes. 

 

II Carrera virtual para la prevención del suicidio en las Islas Baleares/ II Cursa virtual per a la prevenció del suïcidi de les Illes Balears

Con el anterior objetivo, la Associació de Familiars i Amics Supervivents per Suïcidi de les Illes Balears (AFASIB) y el Club Esportiu Balear (+Qtrail) organizan los próximos 12 y 13 de septiembre la segunda edición de una carrera 5k y una marcha de 3.539 metros en homenaje a las personas fallecidas por este motivo durante 2018.

El deporte al servicio del espíritu de la prevención del suicidio. Una oportunidad para participar en un acto que te dejará huella. 

En la organización han colaborado diferentes asociaciones que se agrupan con el objetivo de seguir diciendo que el suicidio es prevenible y que todos y todas tenemos mucho que decir en este tema. 

¡Participa! ¡Te esperamos!

 

Más información

Inscripciones en/Inscripcions a: www.elitechip.net
Información en/Informació a: asociacionafasib@gmail.com

Página de AFASIB: www.afasib.es

El sacrificio en la ópera

El suicidio en el arte
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Representación del Suicidio en la obra operística

El próximo sábado 13 de junio, a las 19:00 se celebrará en el Claustro de Santo Domingo de Pollença una actividad que tiene como objetivo debatir el sentido filosófico del sacrificio y el suicidio en las obras operísticas.

El acto, se iniciará a las 19:00 con una mesa redonda donde participarán Xisca Morell, Presidenta de La Asociación de Familiares y Amigos Supervivientes por suicidio de las Islas Baleares (AFASIB), Nicole Haber, responsable del Observatori del Suicidi del Govern de les Illes Balears (ambas miembros también de papageno.es), Natanael F. Pacheco, doctor en filosofía y Guiomar Cantó, soprano.

El objetivo de la actividad es dar visibilidad a uno de los principales retos de salud pública de nuestra sociedad: el suicidio. La conducta suicida es responsable de una muerte cada cuarenta segundos en el mundo. Se estima que a lo largo de cada año el número de intentos podría ser de  de 10 a 20 veces superior, afectando emocionalmente por cada muerte a unos seis familiares y allegados que verán su vida cambiadas para siempre. En España en 2018 fallecieron por esta causa 3.539 personas. El número de víctimas en Illes Balears fue de 71 personas con una tasa de 6,91 x 100.000 habitantes 

 

Concierto

Después de la mesa redonda, habrá un concierto que ofrecerá obras de Luigi Cherubini (Dei tuoi figli – Medea), Gaetano Donizetti (Al dolce guidami -Anna Bolena y Com’è bello – Lucrezia Borgia), Georges Bizet (Entr’acte de Carmen – piano sol), Vincenzo Bellini (Eccomi, in lieta vesta – I Capuleti e i Montecchi y Casta diva – Norma), Pietro Mascagni (Intermezzo de Cavalleria Rusticana – piano sol), Giuseppe Verdi (Addio del passato – La traviata) y Giacomo Puccini (Signore ascolta – Turandot).

El lugar del acto es un edificio emblemático en las islas. El Convento de santo Domingo en Pollença fue construido por los frailes dominicos durante casi 60 años en el ecuador entre los S. XVI y XVII. El edificio ha tenido varios usos (hospicio, cuartel de la Guardia Civil, escuela, biblioteca y museo). La iglesia del convento es de planta basilical y cuenta con diez capillas laterales, decoradas con retablo, entre los que destaca por su importancia el realizado por el escultor mallorquín Joan Antoni Oms, dedicado a la Virgen del Rosario. El claustro es de estilo barroco y es la la sede del Festival de Música  de Pollença

Si deseas asistir puedes conseguir tus entradas y el programa de la actividad en euroclassic.es. 

 

AFASIB

AfasibLa ASOCIACIÓN DE FAMILIARES Y AMIGOS SUPERVIVIENTES POR SUICIDIO DE LAS ISLAS BALEARES (AFASIB), fue creada por y para los supervivientes de las Islas Baleares, para dar soporte, información y voz a todas las personas que están sufriendo o han sufrido una pérdida por suicidio.

¡Te esperamos!

¿Incrementará la crisis del COVID-19 el número de suicidios?

COVID-19 y suicidio
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COVID-19 y factores de riesgo de suicidio

En los últimos tiempos, los medios de comunicación se han hecho eco de algunos casos de conductas suicidas relacionadas con la crisis provocada por el COVID-19.

Son diversas las variables que relacionan ambos fenómenos. Por un lado, están la angustia, el miedo a contagiarse o morir por la enfermedad, la afectación emocional del confinamiento y los duelos complicados. Esta relación también podría estar causada por la afectación neurológica que la propia enfermedad puede producir. Además, el aumento de demandas de divorcio, de conflictividad familiar y violencia dentro del hogar o las consecuencias económicas y el desempleo son factores de riesgo que tradicionalmente se han relacionado con un mayor número de suicidios. 

Algunos autores, alertan en el mismo sentido sobre las consecuencias del distanciamiento social, la soledad y el confinamiento. También sobre la crisis social y económica que pueden acabar disparando la tristeza, preocupación, miedo, enfado, frustración, culpa, soledad…

Foto de NEOSiAM 2020 en Pexels

Ahorsu et al., (2020) en un estudio sobre el miedo a padecer el COVID-19 define el suicidio como la última reacción de un ser humano que siente que no puede afrontar el sufrimiento mental que está padeciendo. En muchos países, el miedo a padecer COVID-19 puede estar detrás de algunos de estos luctuosos hechos. Este miedo puede ser también prevenible. 

 

Pero, ¿qué dice en este sentido la ciencia?

La gravedad de la situación ha provocado un cambio radical en nuestros estilos de vida y ya suma 236.259 casos diagnosticados por PCR y  27.117 muertos en España (a 27 de mayo). Pero no es una situación totalmente nueva. El caso más cercano lo tenemos en el primer tercio del siglo pasado: la mal llamada gripe española. 

Sorprende la similitud en muchas de las circunstancias vividas en aquél caso, pero también las diferencias. Una prueba más de que además de ser capaces de cometer los mismos errores, aún así, la vida ha ido a mejor. Entonces en España la mitad de sus habitantes eran analfabetos y la probabilidad de muerte en la infancia duplicaba la de los países más pobres en la actualidad. Entonces la terrible pandemia provocó  186.184 muertes solo en España (1918 a 1920) cuando nuestro país rondaba los 20 millones de habitantes. Entonces afectó sobre todo a jóvenes sobre los 20 años y ahora se ha cebado con nuestros mayores.

Estudiar lo que ocurrió en esa pandemia respecto a la conducta suicida podría ayudarnos a prevenir lo que, si no hacemos nada, ocurrirá tras esta. En 1992, Wasserman escribió un artículo que con el título «The Impact of Epidemic, War, Prohibition and Media on Suicide: United States, 1910-1920» tuvo como objetivo estudiar la influencia de la epidemia de influenza, la I Guerra Mundial y la prohibición del consumo de alcohol en EEUU. Los resultados fueron concluyentes. Mientras los efectos de la I Guerra Mundial parece no tener influencia sobre la tasa de suicidios, la pandemia si afectó negativamente aumentando el número de muertes por esta causa, y la reducción del consumo de alcohol tuvo un impacto positivo disminuyendo la tasa.

Esta relación no solo fue establecida durante esa epidemia. En Hong-Kong, en 2003 también parece haber existido. En esa ocasión se estudió el aumento de suicidio entre personas mayores. La crisis de salud fue acompañada de un aumento de los suicidios durante ese año y afectó también al año siguiente. Entonces fue la soledad y la desconexión social las causas esgrimidas para explicar el aumento de muertes. Los autores del estudio en el que se basan estas afirmaciones para evitar muertes innecesarias recomiendan manejar los miedos y la ansiedad, sobre todo en los grupos más vulnerables durante el período de la epidemia. 

Foto de Aleksandar Pasaric en Pexels

El suicidio es un problema de salud mental prevenible

Parece pues a tenor de estos resultados, que sería necesario implementar medidas para reducir este impacto. Y ahí tampoco tenemos por qué ir a ciegas. Ya en 2020, Gunnell et al han señalado una serie de medidas que podrían ayudar a prevenir el problema. Entre las intervenciones que recomiendan:

  • Implementan de medidas para acompañar a los equipos de sanitarios que han estado expuestos a situaciones límite,
  • realizar recomendaciones para personas con conductas suicidas,
  • crear recursos digitales y guías,
  • abrir líneas de ayuda en crisis,
  • llevar a cabo medidas económicas destinadas a facilitar acceso a comida, vivienda y para combatir el desempleo,
  • reforzar la lucha contra la violencia de género,
  • sensibilizar sobre el consumo seguro de alcohol,
  • establecer medidas contra el aislamiento social y la soledad,
  • restringir accesibilidad a medios letales
  • y aumentar la responsabilidad en la publicación de suicidios en los medios de comunicación.

 

Conclusiones

Si bien parece que podemos esperar un aumento de las tasas de suicidio esto no es un hecho determinado sino que está condicionado a las medidas que seamos capaces de implementar para evitarlo.

Por eso es importante que las administraciones sanitarias contemplen la activación de planes de prevención de la conducta suicida, que provocan cada años 800.000 muertes y 20 veces más intentos con consecuencias que afectan a aspectos sanitarios, económicos y sociales. 

España aún no cuenta con un plan nacional de prevención, que podría salvar vidas y que ahora sería muy útil implantar. Este plan debe contemplar medidas de amplio espectro para combatir las consecuencias económicas y desigualdades sociales de la pandemia, con especial atención al desempleo.

Mi Gramo de Locura: la radio con compromiso social

Mi gramo de locura Radio 5
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Hoy papageno.es participará en el programa «Mi Gramo de Locura» de RADIO 5.

Los organismos internacionales, señalan la necesidad de implicación de los medios de comunicación en la prevención del suicidio a través de la comunicación responsable.

Hoy papageno.es participará en el programa de RADIO 5 «Mi Gramo de Locura». Porque una radio con compromiso social es posible. Si quieres escuchar la entrevista de José Manuel Cámara, sintoniza tu radio a las 10:22 y aprendamos juntos.

 

papageno.es en RADIO 5

¿Cuáles son las señales verbales y no verbales que lanza una persona que está pensando en quitarse la vida?

Te lo contamos a las 10:22 en MI GRAMO DE LOCURA (Radio 5 Todo Noticias).

Daniel Jesús López Vega es uno de los psicólogos de la Plataforma PAPAGENO de Prevención del Suicidio.

Él nos desvela cómo detectar y ayudar a quien tiene ideas autolíticas. Unas 3.600 personas se suicidan cada año en España (3.539 en 2018); es la causa más habitual de muerte violenta: triplica a la cifra de muertes en carretera.

El Ayuntamiento de Cádiz realizará una declaración institucional sobre el suicidio el Día Mundial de la Salud Mental

Tiempo de lectura: 2 minutos
Eva Tubío, Concejala de Cultura, Vivienda y Salud en el Ayuntamiento de Cádiz

El jueves 10 de octubre de 2019, durante la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, el Ayuntamiento de Cádiz hará pública una declaración de intenciones del consistorio gaditano y de todos sus partidos políticos para prevenir la conducta suicida en la ciudad. 

Para conmemorar el día, la Concejala de Cultura, Vivienda y Salud, Eva Tubío, compartirá junto a asociaciones de la ciudad la lectura pública de la Declaración Institucional aprobada por el Pleno Municipal. Para ello se convoca el acto que se celebrará en la Plaza del Palillero, frente a la Fundación de la Mujer.

Para conseguir la sensibilización y el apoyo de los ciudadanos y ciudadanas ante los problemas de salud mental y, en especial, con las medidas comunitarias que se van a adoptar para prevenir el suicidio, se motiva a participar a todas las personas interesadas. Además, el ayuntamiento ha incluído la lucha contra el estigma del suicidio en su plan local de salud. 

Papageno.es participará en la actividad, que coincide con la colaboración que permitirá iniciar la puesta en marcha del primer grupo de duelo de familiares y allegados de personas fallecidas por suicidio de la provincia. El teléfono para participar en estos grupos o recibir información es el 633 169 129.

Durante el 2017, 110 personas perdieron la vida por suicidio en toda la provincia de Cádiz lo que requiere de una respuesta de la sociedad en su conjunto. De esta forma, el Ayuntamiento gaditano se suma al esfuerzo común para luchar contra esta lacra.

 


MÁS INFORMACIÓN

 

Fundación de la Mujer – Plaza del Palillero (Cádiz)

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