Categoría en Infancia y adolescencia

La empatía como base de una vida adulta sana

Con esta nueva entrada en nuestro blog iniciamos un ciclo para señalar aquellas capacidades englobadas en lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denominó «Habilidades para la Vida». Este modelo integró competencias relacionadas con una mejor adaptación a la vida social adulta. Dentro de los programas en los colegios y las escuelas dedicados a formar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes estaría indicado el aprendizaje de estas habilidades para prevenir problemas posteriores relacionados por ejemplo con el consumo de drogas, o en el caso que nos ocupa, las autolesiones o suicidios.

Hoy nos gustaría reflexionar sobre la empatía. Un concepto de moda que, sin embargo, no carece de dificultad en su definición. Un término del que todos hablamos, pero difícil de poner en práctica.

El término empatía proviene del término griego empátheia que puede ser traducido como «sentir dentro o emocionado» y define la competencia que engloba aspectos de nuestro pensamiento y nuestras emociones para llegar a comprender el universo emocional de otra persona. 

 

Ser empático es ver el mundo a través de los ojos del otro y no ver nuestro mundo reflejado en sus ojos

Carl Rogers

 

Edward Titchener, fundador junto a Wundt de la psicología estructuralista, fue el primer autor en utilizar este término como factor determinante en el campo del análisis psicológico. Observó en sus investigaciones que la falta de esta capacidad interfería de forma importante en su trabajo, sobre todo con el trato automatizado y exento de emociones que se solía tener con las personas que participaban en los estudios. Con el descubrimiento neurobiológico de las «neuronas espejo», que según los científicos permiten la conexión emocional entre personas, el término encontró su correlato neurológico.

La empatía es tan importante en la relación entre profesionales y personas tratadas, como en las relaciones humanas en general, permitiendo un entendimiento de las circunstancias de vidas ajenas. En nuestra vida, un nivel adecuado de comunicación empática nos beneficia tanto en las relaciones de pareja y familiares como en el entorno escolar y laboral, previene agresiones, nos acerca a otros y en general, tiene efectos positivos sobre la calidad de vida y la salud.

La persona con ideas suicidas entre otros sesgos de pensamiento valora inadecuadamente el impacto emocional de sus actos en otras personas. Frecuentemente se siente poco útil y prescindible y piensa que su acto será comprendido por las personas de su alrededor. Un grado adecuado de empatía les ayudaría a entender el sufrimiento que provocaría su pérdida. No solo que no se soluciona la situación, sino que se complica para el resto de personas que tendrán que lidiar con un duelo de lo más doloroso. 

A su vez, la empatía ayuda a las personas que acompañan a familiares o allegados con ideación suicida a entender su sufrimiento y a trabajar la ambivalencia que le mantienen en su decisión de morir o seguir viendo.

Por último. cabe destacar que la empatía también se aprende. Aunque hay persona que de forma innata puedan mostrar mayores capacidades, la empatía es entrenable con las debidas competencias de comunicación y habilidades sociales.


 PARA SABER MÁS

 

Suicidio en el colectivo LGTBI: víctimas invisibles

El suicidio es un grave problema de salud pública, que afecta de manera especial a un grupo de personas; al colectivo de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales , cuyo acrónimo es LGTBI.

En las siguientes líneas, me quiero referir de manera más concreta a las víctimas de acoso escolar, tanto por razón de orientación como de identidad sexual.

La víctima del acoso escolar homofóbico sufre experiencias constantes de violencia por parte de sus compañeros y compañeras durante largos períodos de tiempo, lo cual propicia que la víctima entre en una espiral emocional en la que no verá fin a su sufrimiento, en la que no verá salida a su situación, y finalmente donde la desesperanza se instala como antesala de posible salidas definitivas e irreversibles.

En oposición a otras minorías susceptibles de victimización como pueda ser la etnia gitana, inmigrantes o las personas de color, la minoría sexual posee en este tipo de prácticas acosadoras un plus de aislamiento y soledad , ya que en la mayoría de los casos, la víctima no es consciente de cuál es la causa de su sentimiento de diferencia, pues la identidad o la orientación sexual se van forjando a lo largo del desarrollo, y no es identificable ni visible desde el principio de la vida como otras identidades.

Así mismo al crecer sin un grupo de iguales de referencia en sus entornos más cercanos, su vulnerabilidad al aislamiento es mayor y, por tanto, en situaciones de insulto y acoso, no suelen tener en quien apoyarse y desahogar su malestar.

El acoso escolar homofóbico frecuente y prolongado, provoca en los adolescentes y jóvenes de este colectivo que lo sufren sentimientos claros de vulnerabilidad, aislamiento, autocastigo y culpabilidad, y todo ello deviene además en un sentimiento de desesperanza como señalé más arriba, y, en definitiva a vislumbrar que no hay solución para la situación que están sufriendo, determinando todo esta experiencia un elevado riesgo de ideación de suicidio, de planeamiento del mismo y, en menor medida, pero en un importante porcentaje, de intento de suicidio.

Generelo y Pichardo, en un informe elaborado en el 2005 explican que las características que hacen tan peligrosa y compleja la homofobia son :la invisibilidad, la falta de apoyo familiar, el contagio del estigma, el horizonte de la injuria, el continuo de la exclusión y la normalización del rechazo.

Esa vivencia temprana del insulto, de la ofensa, es lo que se conoce como el horizonte de la injuria , una de las características particulares de la homofobia que la hace especialmente dañina

Por otra pare en lo referido al contagio del estigma , a diferencia de otras formas de discriminación, el estigma que conlleva la orientación sexual o la identidad sexual es contagioso, quien se aproxima a las víctimas de la homofobia es susceptible de que esta también recaiga sobre él o ella; “Ahí va el hermano del maricón”

Además el riesgo suicida se ve incrementado en situaciones de falta de apoyo familiar, por parte del profesorado y de una red social adecuada.

El riesgo suicida en este contexto se vería reducido notablemente, si la persona contara con información, referentes, apoyo y comprensión suficientes. En la mayoría de las ocasiones, en realidad, es suficiente con que la familia le muestre su comprensión y apoyo incondicional, y con que el sistema educativo trabaje la diversidad afectivo-sexual desde la positividad y desde la lucha contra el acoso.


 

Francisco Rodríguez Laguna

Psicólogo. con formación avanzada en duelo (Modelo Integrativo-Relacional), Máster en Psicopatología y Salud, Experto en trastornos Infanto-Juveniles y en Intervención profesional desde la Perspectiva de Género es socio fundador de la Sociedad española de Suicidiología.

Prevención de la conducta suicida en la comunidad escolar

Si el suicidio está rodeado de estigma y es un tema tabú, cuando se trata la conducta suicida en la infancia o la adolescencia, este problema se agrava.

Y eso a pesar de que el suicidio es una de las principales causas de mortalidad a esas edades y además prevenible. Por eso la escuela, donde pasan buena parte de su tiempo, constituye un medio ideal para la prevención de conductas autolíticas.

Para reducir la probabilidad de aparición de este tipo de conductas existe consenso en actuar sobre los factores de riesgo de mayor prevalencia. Una de las causas o factores de riesgo es el acoso escolar, que está detrás de muchos casos de muerte por suicidio en estas etapas de la vida. Esta conducta de maltrato continua y deliberada toma diversas naturalezas y finalidades y puede tener como consecuencia más grave el aislamiento social de la víctima. El acoso es producto de la acción de uno o más compañeros agresores y de la ignorancia o pasividad por parte del resto de la comunidad educativa. Como consecuencia, puede aparecer bajo rendimiento escolar y autoestima o aumentar la aparición de conductas suicidas. 

Pero también hay otros muchos factores que se pueden relacionar con mayor probabilidad de aparición de pensamientos suicidas, como la presencia de trastornos mentales, los intentos previos, la impulsividad, la desesperanza, el estrés familiar, la accesibilidad a métodos letales o las crisis personales. 

La prevención de las conductas suicidas en estas edades pasa por detectarlas de forma precoz dentro del núcleo familiar o la escuela ya que es poco probable que pidan ayuda directamente. Esto nos lleva a la necesidad de conocer los signos que pueden predecir su aparición. En este sentido nos encontramos con las amenazas suicidas ya sean directas o indirectas, la presencia de notas o planes suicidas, los arreglos típicos del final de la vida, expresar preocupación por la muerte y los cambios bruscos conductuales, de apariencia, de forma de pensar o emocionales.

Cuando se detectan pensamientos, ideación o planeación suicida el objetivo esencial es mantener la seguridad alrededor de la persona afectada, restringiendo la accesibilidad a medios para efectuar la conducta suicida y evitando que se quede solo, con el acompañamiento de personas de confianza. Es importante el control emocional para mantener la calma y no dejarse llevar por las emociones, evitando un tono acusatorio o de enjuiciamiento. Es útil preguntar directamente y sin ambages sobre las intenciones de el/la joven, mostrando preocupación por su bienestar y mostrando confianza y esperanza en que la situación pueda resolverse de forma satisfactoria. Nunca deben mantenerse los pensamientos suicidas en secreto, sino que deben ser puestos en conocimiento de algún adulto cuidador, buscando la ayuda de recursos de salud mental en el menor plazo posible.

Probablemente sea imposible reducir la conducta suicida a cero en estas edades. Sin embargo, no debemos olvidar como hemos comentado que el SUICIDIO ES UNA CONDUCTA PREVENIBLE y que por lo tanto todo el esfuerzo que dediquemos a su prevención salva vidas. La escuela es, además, el entorno preventivo básico en la infancia y adolescencia por lo que sería interesante que los centros docentes implementaran programas preventivos en este sentido.


 

PARA SABER MÁS

Cómo comunicar el suicidio de un familiar a niños y niñas

Nuestra cultura ha convertido el tema de la muerte en algo tabú y de lo que hay que evitar hablar. Eso convierte el duelo en algo doloroso que muchas veces se coarta y más en casos de que la muerte sea por suicidio y haya que comunicarla a menores.

El duelo por suicidio es especialmente complicado. Los supervivientes, tas un período inicial inician una búsqueda de las causas de la muerte que puede ahondar el sufrimiento y que cursa con sentimientos de culpabilidad, vergüenza y de abandono.

 

“El duelo reclama zurcir los rotos del corazón que la pérdida ocasiona, sanando con paciencia la nueva vida”.
José Carlos Bermejo – Director del centro de Humanización de la Salud 

Cuadernos de ayuda al duelo (ALBIA)

 

El ocultismo y la evitación conlleva a veces problemas agravados puesto que perdemos importantes momentos de aprendizaje para afrontar la muerte de una forma más adaptativa. Los niños y niñas que pasan por situaciones de este tipo necesitan saber para integrar la experiencia en sus vidas y superarlas. Por lo tanto, es importante que todos aprendamos a hablar del suicidio y a comunicarlo adaptándolo al nivel madurativo de cada uno.

 

Es muy difícil encontrar las palabras para comunicar la desalentadora noticia del suicidio de un ser querido. Tal vez sientas la tentación de «proteger» a tu hijo de tan traumática información contándole «mentiras piadosas» o verdades a medias. Sin embargo, al no tener una explicación sincera, los niños tienden a inventarse sus propias historias. Estas historias que se cuentan a sí mismos pueden provocar todavía más confusión, miedo y aislamiento.

Margo Requarth, terapeuta de pareja y de familia
margo@HealingHeartsPress.com

Como explicarles a los niños el suicidio

 

Los ingredientes principales para una comunicación efectiva se basan en dos pilares. Por un lado, la honestidad. Mentir suele traer consecuencias y hoy en día es difícil ocultar un hecho de tal envergadura. Siempre será mejor que un adulto sensibilizado comunique la muerte del familiar, que la información llegue por otro medios (otros niños, medios de comunicación, redes sociales…). Por otro lado, a la hora de informar hay que personalizar el mensaje teniendo en cuenta la edad de la persona superviviente y su nivel madurativo. Adaptar el lenguaje a sus necesidades es vital para ser entendidos.

Otro aspecto importante son los tiempos. La precipitación o los miedos  y los retrasos pueden hacer de la comunicación un proceso complicado que nos aleje del objetivo que no es otro que ayudar al menor a adaptarse a la falta del ser querido y a los cambios que ello conlleva.

Por último es necesario destacar que muchas de nuestras experiencias traumáticas están más ligadas al silencio alrededor de éstas que al hecho que las motivó. Esto está causado porque hablar y comunicar sana y el dolor compartido se atenúa. En cosnecuencia debe favorecerse la expresión emocional. El duelo no es patológico y sólo necesita de apoyo profesional cuando se patologiza.


MÁS INFORMACIÓN

Mallorca acoge la «I Jornada de Conducta Suicida en la Infancia y Adolescencia»

La «I Jornada de Conducta Suicida en la Infancia y Adolescencia» reunió a más de 750 participantes lo que señala no sólo la importancia del acto, sino la visibilidad que la prevención sobre la conducta suicida está teniendo en los últimos tiempos.

La jornada, celebrada el jueves 21 de marzo, contó con la colaboración de la Conselleria de Salud, la Oficina de Salud Mental, la Oficina de Defensa de los Derechos del Menor, el Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales y el Colegio Oficial de Psicología de Baleares.

Con el objetivo de reflexionar sobre la prevención de este problema evitable se han reunido un buen número de personas contribuyendo a situar el problema en el lugar que se merece. El suicidio es la primera cusa de mortalidad externa en España y es responsable de una muerte cada 40 segundos en el mundo.

Felicitamos a los organizadores del acto que son un ejemplo para seguir trabajando en la prevención de este problema de salud pública. Una experiencia para repetir…

El acto tuvo repercusión en los medios. Si deseas acceder a las noticias completas aquí te dejamos algunas de las que cubrieron el acto:

Y sobre otras noticias relativas a otras actividades sobre este problema de salud pública en Mallorca:

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