Después de nuestro 5 Encuentro de Papageno, queremos compartir algunos materiales cedidos amablemente por sus autores, con el deseo de paliar molestos problemas técnicos que surgieron en el inicio del Encuentro en la modalidad online.
Conferencia inaugural: Suicidio y hombres: lo que no estamos queriendo ver.
SUICIDIO EN HOMBRES
MIGUEL GUERRERO DIAZ. Psicólogo Clínico en el Servicio Andaluz de Salud. Coord. Autonómico del Programa Prevención del Suicidio en Andalucía. Socio Papageno.
Durante la exposición ha señalado cómo los mandatos culturales asociados a la masculinidad —autosuficiencia, control emocional, fortaleza y dificultad para pedir ayuda— pueden convertirse en factores de riesgo cuando los hombres sufren. Estos modelos dificultan la expresión del malestar, el reconocimiento de la vulnerabilidad y el acceso a recursos de apoyo. También analizó datos epidemiológicos que obligan a revisar determinantes sociales y culturales que influyen en esta realidad
La ponencia profundizó en cómo la socialización masculina condiciona la forma en que los hombres afrontan la frustración, pérdidas, fracasos o conflictos relacionales y su tendencia a recurrir a estrategias más externalizantes o a métodos más letales. Defendió la necesidad de incorporar una perspectiva de género en prevención del suicidio, de promover modelos de masculinidad más flexibles que permitan integrar la vulnerabilidad, expresión emocional y la búsqueda de ayuda como parte del cuidado personal.
Finalmente, planteo la importancia de que profesionales sanitarios, educativos y comunitarios comprendan estas dinámicas para diseñar intervenciones preventivas más eficaces y sensibles al contexto cultural en el que se construyen identidades masculinas
El entorno educativo, la adolescencia y las Tics, ¿oportunidades para aprender a vivir?: contra la patologización de los problemas de la vida cotidiana.
DANIEL JESUS LOPEZ VEGA. ENTORNO EDUCATIVO, ADOLESCENCIA Y TICS
DANIEL JESÚS LÓPEZ VEGA. Psicólogo Sanitario, Master en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo. Presidente de Papageno. «Autor de competencias digitales para el bienestar emocional» y de la Estrategia de Posvención de Extremadura.
La universidad como lugar preventivo: lecciones aprendidas
LA UNIVERSIDAD COMO LUGAR PREVENTIVO_LECCIONES APRENDIDAS
SANDRA PÉREZ-RODRÍGUEZ. Profesora Titular en la Universitat de València. Su trayectoria se desarrolla en el ámbito de la psicología sanitaria, la prevención del suicidio y los factores de riesgo y protección en salud mental. Socia de Papageno.
En el contexto español, los datos en población universitaria indican prevalencias de ideación suicida reciente (últimos 3–12 meses) en torno al 9–10% y de intentos en los últimos 6 meses del 2.2%, así como tasas de ideación a lo largo de la vida cercanas al 21% y de intentos en torno al 5.8% (Blasco et al., 2019; Pérez et al., 2023, 2024; Soto-Sanz et al., 2025). Estos datos reflejan la magnitud del problema y sitúan a la universidad como un entorno clave para la detección e intervención temprana. En este contexto, múltiples factores de riesgo convergen, incluyendo el burnout académico, la sintomatología depresiva y ansiosa, el estrés y la sensación de atrapamiento, la desvinculación académica y la falta de búsqueda de ayuda, así como la exposición previa a conductas suicidas, la historia de trauma, las autolesiones no suicidas y los trastornos mentales (Fonseca-Pedrero et al., 2021; Zhao et al., 2025).
Desde la perspectiva interpersonal, variables como la percepción de carga y la pertenencia frustrada desempeñan un papel central en la emergencia del deseo suicida (Joiner, 2005; Van Orden et al., 2010).Modelos más integradores subrayan la relevancia del atrapamiento como mecanismo en la transición hacia la ideación (O’Connor et al., 2018). Determinados grupos, como las minorías sexuales y de género, presentan una mayor vulnerabilidad (Russell & Fish, 2016).
Se han identificado factores protectores robustos, entre los que destacan la autoeficacia percibida, la autoestima, la resiliencia, el afrontamiento adaptativo y el apoyo social (Luceño-Moreno et al., 2025; Zhao et al., 2025), junto con variables interpersonales positivas como la conexión social y el sentido de pertenencia, así como la alfabetización en suicidio y las experiencias previas que aumentan la sensibilización y el conocimiento, elementos que pueden facilitar la detección temprana y la conducta de ayuda (Kingi-Uluave et al., 2025).
El difícil equilibrio entre el sensacionalismo y el periodismo responsable
EQUILIBRIO ENTRE SENSACIONALISMO Y PERIODISMO RESPONSABLE
Yaiza Perera Soler. Licenciada en Ciencias de la Información. Jefa de sección en El Mundo, coordina el proyecto «Once vidas» sobre prevención del suicidio. Premio Roche por su rigor y contribución a la eliminación del estigma social.
Guillermo Córdoba Santos. Periodista. Responsable del proyecto «Premio Periodismo Responsable – Papageno». Socio de Papageno.
La Organización Mundial de la Salud lleva recomendando 25 años la contribución de los Medios de Comunicación para proteger vidas. Informar de forma responsable es un deber ineludible, el silencio no es una opción y el sensacionalismo tampoco… ambos aumentan las muertes por suicidio. La única implicación posible es a través de la formación y la ética.
La vida después de un intento. Los grupos de apoyo para personas en riesgo.
LOS GRUPOS DE APOYO PARA PERSONAS EN RIESGO
Francisco Rodríguez Laguna. Psicólogo. Experto en facilitación en grupos de apoyo al duelo, de personas en situación de riesgo y de asesoramiento de familias en crisis. Formador. Experto en género.
NORA ANDREU SERRANO. Testimonios en primera persona.
LA VIDA DESPUÉS DE UN INTENTO. NORA ANDREU
Los grupos de duelo de Papageno. Una mirada retrospectiva de un lustro del trabajo posventivo
NURIA MONCAYO MORUNO. Psicóloga con experiencia en el tercer sector y gestión de grupos. Especializada en prevención y posvención de la conducta suicida. Facilitadora de grupos de apoyo al duelo por suicidio. Coordinación, diseño y docencia en este ámbito.
ANA MORENO MARTÍNEZ. Superviviente en duelo por suicidio. Testimonio en primera persona.
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La aparición de las nuevas tecnologías, y especialmente las Redes Sociales e Internet, han modificado nuestras vidas a todos los niveles, por lo tanto es lógico pensar que también influirán en las conductas autolesivas y suicidas, pudiendo esta asociación ser positiva o negativa dependiendo del uso que se les de a las mismas. Por este motivo es imprescindible aprender a sacar el máximo partido a las tecnologías 2.0 para minimizar sus efectos perjudiciales, y poder extraer el mayor beneficio posible a los recursos que nos ofrecen en materias de salud y prevención, aprovechando el mundo de posibilidades que nos abren para la detección y prevención de la autolesión y el suicidio.


ISNISS es una iniciativa reciente (marzo de 2019) fundada por un grupo de psicólogos con la finalidad de investigar e intervenir en la prevención de conductas disruptivas, autodestructivas, autolesivas y suicidas y la influencia de los entornos digitales sobre estas conductas.
Las tasas de suicidio se ven influenciadas por la forma en que se comunican las conductas suicidas a través de los medios de comunicación. La aparición de Internet y las redes sociales han aumentado las vías de comunicación y esto afecta a las fuentes que las personas usamos para informar e informarnos.
Alrededor de la conducta suicida y su comunicación a través de medios de comunicación y redes sociales existe una paradoja que, por desgracia, contribuye al mantenimiento del problema a través del tabú y el estigma y que indirectamente podría estar influyendo en la muerte de personas vulnerables.
Las redes sociales y la comunicación digital han cambiando nuestro mundo de forma irremediable y representan uno de las herramientas más revolucionarias a las que se ha enfrentado la humanidad. Conseguir grandes cantidades información se ha convertido en un proceso fácil y rápido. Alrededor del tema del suicidio se han creado miles de grupos que han encontrado en los medios digitales y de mensajería instantánea una forma de expansión y que en su mayoría tienen finalidades preventivas y nacen del buen corazón de colectivos. Sin embargo, no necesariamente son acertadas. Hablar del suicido es positivo, pero todos estamos obligados a formarnos para no contribuir a difundir mitos y conseguir el efecto contrario al que buscamos.