Jornada de presentación de la Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido- Ubuntu

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ENLACE PARA LA INSCRIPCIÓN

UBUNTU: OBJETO SOCIAL

«Ubuntu», la Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido, es una asociación de reciente creación que tiene como objetos sociales:

a) Apoyar a familiares y personas allegadas en sus duelos por suicidio de un ser querido.
b) Sensibilizar a la sociedad de la necesidad de luchar contra el estigma alrededor de la salud mental en general y el suicidio en particular.
c) Dar visibilidad a esta causa de mortalidad externa como reto de salud pública de primer orden.
d) Reivindicar ante las administraciones la necesidad de implementar estrategias con evidencia científica de prevención y postvención de la conducta suicida.
e) Luchar por mejorar la calidad asistencial que se da a las personas con conductas suicidas y a sus supervivientes y velar por sus derechos de toda índole.

Y para ello participa en la organización de las siguientes actividades:

  1. Acuerdos de colaboración con otras entidades del ámbito de la promoción de la salud o de la prevención y postvención del suicidio.
  2. Creación de grupos de ayuda mutua en la comunidad andaluza, en colaboración con otras asociaciones y entidades.
  3. Desarrollo de actividades relacionadas con el asesoramiento legal, psicológico o de cualquier tipo que puedan favorecer un afrontamiento adecuado del duelo y reducir el impacto del suicidio en la familia y en los círculos de allegados.
  4. Implementación de actividades de prevención comunitaria de la conducta suicida, de alfabetización en salud y de mercadeo social que puedan contribuir a los objetivos de la asociación.
  5. Actividades lúdicas que fomenten el intercambio de experiencias, la expresión segura de emociones y favorezca el fortalecimiento de los lazos familiares y el apoyo social.

JORNADA DE PRESENTACIÓN

El próximo sábado 20 de noviembre, con motivo de la celebración del Día internacional del Superviviente, UBUNTU organiza una jornada para presentar su proyecto. El acto tendrá lugar en el Salón Lequerica- Aulario de la Bomba en la ciudad de Cádiz de 10:30 a 14:00. Las personas interesadas podrán participar presencialmente o a través de la plataforma de ZOOM que se facilitará a las personas interesadas antes del acto.

Junto a UBUNTU organizadora del evento han colaborado la Universidad de Cádiz, el Plan de Acción Local del Ayuntamiento de Cádiz y la asociación «Papageno».

Después de la inauguración, participará María Jesús Morgado, presidenta de UBUNTU. A modo de introducción presentará el proyecto de la asociación y sus objetivos. Ubuntu parte del sueño de un grupo de personas afectadas por la pérdida de un ser querido por suicidio, Para ello, se crea una asociación con la que recordar a la sociedad que el suicidio es un reto de salud pública al que se le ha dado la espalda durante demasiados años. Los supervivientes, doblemente invisibilizados, unen sus esfuerzos para darse apoyo y reivindicar una mejor atención de estas problemáticas tanto del sector sanitario como de todos los colectivos sociales que pueden aportar en la prevención y el abordaje del suicidio (centros educativos. servicios de emergencia, administración pública, medios de comunicación,….). María Jesús, o Susi como le gusta que le llamen, no es ajena al sufrimiento y en su camino de duelo, escribió Amazona en la Centella un libro que constituye un viaje a través del dolor, pero sobre todo del amor.

Posteriormente, Daniel J. López, Presidente de Papageno, reflexionará sobre la importancia de la ayuda mutua y la autogestión de dichos grupos como instrumento de acompañamiento de personas en duelo por la pérdida de un ser querido por suicidio. El duelo, no es una enfermedad, sino un proceso natural que nos ayuda a rehacer nuestra vida después de una pérdida representativa. En el caso del suicidio, la utilidad de los grupos de ayuda mutua ha sido ampliamente descrita. La clave está en el empoderamiento de las personas que sufren para permitirles activar sus propios recursos. Todo con el objetivo de facilitar el tránsito a través del dolor y recuperar el equilibrio de sus vidas. En estos grupos no se aprende a olvidar, sino a integrar la pérdida y reinventarse, buscando un nuevo sentido de la vida tras la pérdida.

LA IMPORTANCIA DE LA VISIÓN EN PRIMERA PERSONA

En la mesa posterior participarán tres personas. Desde su propia experiencia señalarán la importancia de tener en cuenta el relato en primera persona. este es clave tanto para la atención de personas con conductas suicidas como de la propia recuperación después del duelo, especialmente cuando este es tan devastador como el provocado por un suicidio.

Xisca Morell es presidenta de AFASIB, una asociación de supervivientes que en pocos años se ha convertido en una referencia en las Illes Balears y fuera de éstas, en cuanto a la atención de personas en duelo por suicidio. Sus grupos, constituidos, liderados y protagonizados íntegramente por personas que han sufrido el duelo en primera persona, están orientados a dar a cada persona un espacio para expresar su dolor y sentir que no están solas en el camino. AFASIB en sus años de andadura siempre ha destacado por su colaboración con todo tipo de entidades y por el respeto sin limitaciones a la experiencia y vivencia de los que sufren.

Más tarde, María de Quesada, periodista, profesora de yoga y autora de La Niña Amarilla; relatos suicidas desde el amor, contará las líneas básicas de su proyecto de prevención tejidas de la ilusión de que la experiencia de las personas que aparecen en su libro puedan ayudar a otras a encontrar una solución alternativa a sus problemas. El libro abre la puerta a un nuevo proyecto de prevención que María y sus compañeras regalan para dar visibilidad a este problema que el estigma ha sepultado por ignorancia y desconocimiento.

Acaba esta mesa redonda, Silvia Melero. Silvia es autora del libro  Luto en Colores. Repensar la muerte para celebrar la vida. El libro es el origen de un proyecto que nace de una vivencia personal y única, que es un clamor de la reivindicación de luchar contra el tabú social del suicidio y los diagnósticos de salud mental que cosifican a la persona y que esconden los nombres y las ricas vivencias de las personas que los sufren. Un proyecto que nace para quienes se quedan aquí cuando eso ya ha pasado, cuando se ha producido la pérdida de un ser querido por suicidio. Desde la comprensión y la aceptación de lo ocurrido, se crea un proyecto tejido también de quien ha decidido no aceptar los dictados sociales que hacen daño.

TOD@S EN NUESTRO RECUERDO

El acto finalizará con actividades enfocadas a dar un espacio simbólico a las personas que ya no están. Porque el olvido nunca será el objetivo, sino la búsqueda de la transformación del dolor en amor. Un espacio que nos ayuden a construir una nueva vida, siendo consciente de las pérdidas, pero dispuestos a recuperar el sentido de nuestras vidas.

Podcast: El duelo por suicidio y el asociacionismo

Tiempo de lectura: < 1 minutos

Autora: Xisca Morell García

SE EXPLICARÁ BREVEMENTE EL PROCESO DEL DUELO POR SUICIDIO COMO EXPERIENCIA EN PRIMERA PERSONA Y COMO PRESIDENTA DE UNA ASOCIACION DE SUPERVIVENTES (AFASIB). ADEMÁS, SE DARÁ INFORMACIÓN SOBRE QUÉ SON LOS GRUPOS DE AYUDA MUTUA, DIFERENCIÁNDOLOS DE LOS GRUPOS TERAPÉUTICOS, Y EL SENTIDO DE LAS ASOCIACIONES DE SUPERVIVIENTES (QUÉ HACEMOS Y PARA QUÉ NOS SIRVE). FINALMENTE SE INCLUIRÁ UNA REFLEXIÓN SOBRE LA RESILIENCIA.

ACCEDER AL AUDIO (Web del Colegio de la Psicología de Madrid)

Sobre herejes y suicidas

Tiempo de lectura: 11 minutos

Autor: Daniel Jesús López Vega, psicólogo, coordinador de papageno.es y responsable del grupo de conducta suicida del COPAO

Espejismos y otras esperanzas rotas: sobre planes de prevención del suicidio descafeinados

De un tiempo a esta parte, siento la responsabilidad de no dejar pasar este momento. Los temas de salud pública son competitivos. Atraen la atención social cíclicamente y desaparecen del escenario público a tanta velocidad como salieron a la luz. Es adecuado que seamos capaces de leer el momento y no dejarlo pasar. Para bien o para mal, probablemente en estos años se esté escribiendo el futuro del abordaje del suicidio en nuestro país para las próximas décadas.

No en vano, en la actualidad vivimos un proceso de visibilización del suicidio que lo ha situado en la agenda política, de los medios de comunicación, de la administración sanitaria, de los movimientos sociales, del mundo académico… Poco a poco el mensaje va calando, aunque quizás demasiado tímidamente, en la sociedad en su conjunto.

Con esto no queremos decir que estemos cerca de la meta. Por ejemplo, la ansiada llegada del plan nacional de prevención y la emergencia de nuevos planes de las comunidades autónomas tienen más pinta de espejismo que de realidad. Un espejismo producto de la sensación de andar por el desierto esperando agua que luego es solo un líquido viscoso y no potable, que solo consigue hacer más patente nuestra sed. Unos planes que como los primeros intentos de cine animado parecen dar la sensación de movimiento pero que realmente no son producto de que nada se mueva.

Tristemente imagino a nuestros políticos leyendo este blog (solo en mi imaginación, puesto que ya están de vacaciones y yo también) y recreando la escena de Catalina de Prusia cuando le dirigía a Diderot, quejosa, las siguientes palabras:

«Tenga presente, Sr. Diderot, la distinta posición en que nos hallamos respecto al plan de reforma que hemos emprendido. Vos, sabio e ilustrado filósofo, expresáis con toda holgura y sin inconveniente alguno grandes pensamientos, porque trabajáis sobre el papel, materia unida y compacta que todo lo admite, sin resistirse ni presentar obstáculos ni a vuestra fantasía ni a vuestra pluma; mientras que yo, pobre emperatriz, he de trabajar sobre la piel humana, que, como vos sabéis, es irritable y descontentadiza en extremo».

Y es que del dicho al hecho… El suicidio es un fenómeno complejo y multicausal que necesita de respuestas integrales que concentre los esfuerzos de diversos estamentos. La administración pública tienen por delante la ardua tarea de liderar la respuesta a una necesidad de encontrar una respuesta al problema de la salud mental y del abordaje del suicidio que no sea meramente estética o «buenista». Porque cuando se hace muy poco hacer más siempre será mejor, pero no suficiente. Y ni siquiera habremos acabado. El suicido como acto social transciende lo meramente sanitario. Cada suicidio es el retrato de algo que hacemos mal como sociedad y nos recuerda la necesidad de mejorar.

Quizás no sea una opinión políticamente correcta, pero es el momento de los movimientos sociales para recordar su esencia reivindicativa y evitar entrar en una etapa de conformismo que lleve a un sinsentido muchas de las buenas iniciativas que se han ido creando a lo largo de estos años. Recordar a quienes administran lo público que es la hora de afrontar el problema de forma efectiva y no de anuncios rimbombantes de medidas vacías de contenido.

El suicido: un drama social que tenemos que seguir visibilizando y aprender a desdramatizar

Todo lo anterior debe hacerse evitando dramatizar más un tema ya de por sí duro y  doloroso. En este artículo nos centraremos generalmente en el duelo por suicidio.

Por ejemplo, la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) compara el dolor de una persona que ha perdido a un ser querido por suicidio con el de los supervivientes de un campo de concentración. Siempre me he preguntado cómo se sentirá una persona con el duelo recién iniciado si buceando por internet encuentra esta afirmación realizada por una entidad tan seria e ilustrada y si incluso puede tener efectos de profecía autocumplida. Es decir, que la propia persona tienda a dramatizar aún más su situación personal. Una situación acompañada de una tendencia al autocastigo y flagelación provocada por los sentimientos de culpabilidad y vergüenza que solo pueden justificarse desde un plano cultural y social.

En este sentido sería muy interesante indagar cómo llegan estos autores a esta conclusión tan difícil de comprobar como descarnada y desesperanzadora. El dolor no deja de ser subjetivo y no solo responde a las características de la causa, en este caso la muerte por suicidio, sino a variables de carácter individual o las relacionadas con el tabú y al estigma y que son de naturaleza evitable.

Dicha dramatización, enlaza, con el sentimiento de desesperanza al que muchas personas supervivientes se enfrentan en las primeras etapas del duelo. Éstas se materializan en expresiones tipo «nunca volveré a ser feliz» muy parecidas a las que sintieron sus familiares antes de acabar con sus vidas. Este tipo de expresiones son tan falsas como premonitorias. El concepto de felicidad es engañoso y esquivo. Y la expresión idealiza el pasado y ennegrece el futuro a partes iguales de forma artificial y peligrosa, como un guión predeterminado de lo que sucederá de forma obligada. Describe una situación, donde se presupone de forma poco realista, que antes del suicidio del ser querido se era feliz y que jamás se recuperará este supuesto estado de plenitud.

Prefiero conceptualizarlo de otra forma. Y lo defino como «volver a conseguir la mejor versión de uno mismo». Diferente, pero mejorada. Con cicatrices pero transitando el camino con paso firme para recuperar de nuevo el sentido de la vida. Lo que te define como persona no es el número de caídas, sino las veces que seas capaz de levantarte. Nadie elige las circunstancias de su vida, pero si elige la forma de afrontarlas.

El duelo o proceso de «echar de menos»

Lo que caracteriza las experiencias de duelo indiferentemente a la causa que los provoca, es el vacío de echar de menos al ser querido. Solomon y Corbitt crearon la teoría del proceso oponente que intentaba explicar el duelo como un proceso de homeostasis. Este modelo que ha sido utilizado frecuentemente para explicar situaciones de diferente naturaleza explicaba la reacción emocional tras la muerte y su intensidad en función de las características de la relación previa y las emociones que se daban y no tan relacionadas a la causa de la muerte. Quizás sea un buen modelo para conceptualizar el duelo por suicidio de forma desapasionada.

Teniendo en cuenta las características propias de la muerte por suicidio que pueden ser de especial virulencia, nos inclinamos más por pensar que lo que hace especialmente duro esta causa de mortalidad tiene un importante contexto social marcado por la incomprensión y el estigma.

La desesperanza como constructo social

Tomemos como ejemplo, de nuevo a la desesperanza. Esta emoción está marcada por el guión cultural y social. Me recuerda a la fábula de «El elefante encadenado«. En este cuento filosófico una frágil cadena se convierte en la prisión del elefante que a pesar de poder partirla para ser libre se ve esclavo de sus propias creencias sobre la capacidad de la cadena para mantenerle atado.

No les voy a engañar. Cuando en los grupos de ayuda mutua a las que asisto como facilitador o cuando oigo a persona con conducta suicida narrar su historia me embriaga un dolor inconmensurable que me conecta a mi parte más humana. Quizás no te parezca una actitud muy profesional, pero en cierta forma siento como si la muerte de cada persona acaba en cierta forma con parte de la mía y como si cada sufrimiento fuera en parte mío. La narran con toda la solemnidad que da la gravedad del hecho y sin poder omitir cada detalle de lo vivido. Ojalá ninguna persona tuviera que pasar por ese trance.

Si nos centramos en los supervivientes, perder a una pareja, a un padre o una madre, a un hermano o aún peor a un hijo o hija en estas circunstancias provoca sin duda una de las más duras experiencias a nivel emocional, pero lo que no nos queda tan claro es cuál son las circunstancias que provocan la particular dureza de este duelo y si serían evitables si aprendemos a aproximarnos a él de otra forma menos hiriente.

La muerte es uno de los pocos hechos de los que podemos estar seguros. El suicidio, por mucho que nos duela, forman parte de nuestra naturaleza humana y de nuestros instintos más básicos aunque históricamente estas ideas se hayan intentado desterrar. Conceptualizarla como una conducta desviada, contra la naturaleza, tacharla de inmoral o penalizarla, muy lejos de evitarla, lo que consigue es perpetuarla. Esto solo tuvo sentido cuando la ignorancia sobre la conducta justificaban el uso estigma y el tabú como forma de control.

Las experiencias de duelo vienen a cambiarnos para siempre. Metafóricamente constituyen cicatrices que nos marcan. Pero, ¿qué diferencia una muerte por suicidio, de una por accidente laboral, por homicidio, por sobredosis de droga, producto de conducción temeraria u otras conductas de riesgo, por cáncer u otra enfermedad crónica…?

Inicio las reflexiones a través de este complejo fenómeno sabiendo que será poco probable responder de forma categórica y esperando se abran otras incógnitas que nos ayuden a entender mejor esta causa de mortalidad.

El suicidio como un ¿ejercicio de libertad?

La mayoría de las causas de muerte, aparentemente no necesitan de nuestra acción para existir (¿O sí?). Sin embargo, la conducta suicida se ve ligada en muchas ocasiones con la libertad supuesta que cada uno tiene para dar fin a su propia vida.

Algunos falsos filósofos que dan veracidad al dicho «la ignorancia es osada» dan rienda suelta a su ejercicio literario para reivindicar la libertad asociada al suicidio. Una supuesta libertad que contradice la definición del término de Aristóteles. Para este filósofo griego la libertad personal conlleva:

  • Una posibilidad de elegir.
  • Una disposición de elementos de juicio que conduzcan a la elección.
  • La posesión del conocimiento de los componentes de esos elementos de juicio.
  • La inteligencia adecuada para valorarlos debidamente y discernir acerca de la conveniencia de la elección.

Existe evidencia de que muchas personas que tienen intentos de suicidio con resultado de muerte están afectados por el fenómeno de la «visión en túnel» provocado por la ansiedad y el estrés que condiciona la atención a la percepción exclusiva de los estímulos más negativos de la situación. Cuando esta situación se da, nubla el juicio lo que es contradictorio a la toma de decisiones en libertad.

El suicidio, ¿la muerte inexplicable?

Es frecuente entre las personas supervivientes rumiar una y otra vez detrás de las circunstancias que acompañaron el hecho. En cierta forma esta actividad se sostiene como una espada de Damocles sobre sus cabezas y lleva a a hacer juicios sobre el grado de responsabilidad propia y de otros sobre lo ocurrido. Esto se convierte en una actividad cotidiana de búsqueda de una explicación causal. Es un hábito que en muchos casos puede perder intensidad en el tiempo, pero que se mantiene y vuelve de forma esporádica.

La persona superviviente hace una especie de autopsia psicológica informal para reconstruir la situación de la muerte y construir un relato que le permita justificar el hecho. En este sentido la autopsia del forense, las notas de suicidio, los comentarios en el recuerdo, los móviles y ordenadores personales se convierten en fuentes para extraer información y construir una narrativa que dé sentido a la muerte de su ser querido.

Muy probablemente el suicidio tiene una explicación tan fácil o compleja como cualquier otra causa de muerte. La ignorancia sobre el fenómeno la hace sin embargo entender como una conducta antinatural por la idea equivocada de que la única motivación esencial es el instinto de vida. Esto tampoco explicaría muchas conductas de riesgo de los seres humanos, ni el tabaquismo ni el consumo de drogas ni por otro lado conductas altruistas donde una persona pone en riesgo su propia vida para salvar la de otras o beneficiar a su «tribu o familia«.

Suicidio, ¿la muerte evitable?: La paradoja en la prevención del suicidio

Otra de las preocupaciones que centra la atención de las personas supervivientes son los que se han denominado los «Y si…». Construimos una falsa idea de control y seguridad sobre nuestras propias vidas como mecanismo de defensa para afrontar la imprevisibilidad de la vida. Como si realmente tuviéramos capacidad de controlar lo que ocurre a nuestro alrededor.

Porque efectivamente el suicidio es prevenible, pero cuando nos referimos a esta cualidad del fenómeno no nos referimos a que una sola persona pueda cambiar la determinación de otra para acabar con su vida, sino a la necesidad de cambiar nuestra sociedad reforzando los valores comunitarios de cooperación y empatía para hacer un mundo más justo y para que las personas con problemas puedan encontrar ayuda para solucionarlos.

Suicidio como síntoma de una ¿debilidad personal?

Cuando por una u otra circunstancia he escuchado de alguien la idea de suicidarse o el relato de algún intento previo, siempre me invade la idea de que el mundo será peor si esa persona acaba terminando con su vida finalmente.

Sin embargo, es frecuente que nuestra sociedad se plantee el suicidio como un problema de gente frágil, con incapacidad de afrontar sus propios problemas, como una deficiencia personal que los hace «diferentes» y no como un problema social. De esta forma, por una parte estamos «nosotros», la gente «normal» y por otro «ellos», los suicidas (personas manipuladoras, débiles mentales, frágiles, incapacitadas o incluso cobardes). Una manera muy propia del ser humano y de la sociedad de ocultar sus trapos sucios y esconder el polvo debajo de las alfombras atribuyendo lo «malo» a los «otros».

El hecho de que las tasas sean diferentes en diferentes entornos culturales que influyen incluso en la elección de los métodos más usados en el suicidio quizás nos lleva a recalcar de nuevo que el suicidio es de facto un hecho social. Y que cada vez que muere una persona por suicidio, muere también una parte importante de la tribu. Cada suicidio es un fracaso social, del grupo, ajeno a que la fuerza de una cadena está limitada al del más frágil de sus eslabones. Esto puede verse reforzado si nos acercamos al hecho suicida como un acto de comunicación.

El relato vital: construye una realidad adaptativa

Albert Camus, en el «Mito de Sísifo» nos decía:  «Nada es una tragedia hasta que el héroe es consciente de su circunstancia».   Pero dicha circunstancia quizás no sea tan fácil de aprehender como realidad objetiva y sea meramente una construcción mental que cada persona construye para dar cierta consistencia a esta vida. En consecuencia no sería tanto la circunstancia sino nuestra forma de elaborarla y narrarla la responsable de darle categoría de drama y la intensidad de este.

Llevo escuchando los relatos de otras vidas los últimos 25 años. De hecho yo tengo el mío propio. Si te pido que me cuentes el tuyo y accedes, tu cerebro recopilará una serie de circunstancias, les dará un orden concreto y la narrará con un sentido único. La historia no solo retratará lo que te ha ocurrido sino que lo hará de una forma concreta que dice también cómo eres y que habla de tu personalidad más allá de hechos concretos. Seleccionarás las escenas entre miles de las que viviste y la construcción no solo será tu propia creación sino que también podrá determinar también tu futuro. No olvides que no es la única forma que hay de elaborar este relato y que si este no te ayuda a encontrar la esquiva felicidad, debes aprender a hacerlo de una forma diferente que sin negar tu realidad, te proporcione herramientas nuevas para afrontarla.

De esta forma, tanto la realidad de una persona que afronta ideas suicidas como el trabajo del duelo por suicidio, supondría un viaje al encuentro de un relato vital donde tus vivencias lleguen a tener un sentido y tengas la oportunidad de afrontar de forma adecuada los obstáculos que te imponga la vida. Recuerda que la vida no tiene memoria y que te da a tus seres queridos como una oportunidad y te los quita sin preguntar antes. Nadie te pertenece.

La herejía: desmitificación de la muerte por suicidio.

Hablar del suicidio, desdramatizarlo y desmitificarlo como una muerte especial puede parecer una especie de herejía entre los profesionales que nos dedicamos de forma continua a remarcar la gravedad de la situación. No es una causa de muerte especial. De hecho ninguna lo es sobre el resto. La muerte, muerte es y si bien las circunstancias que la rodean pueden ser diferentes y aumentar el sufrimiento, todas son iguales en cuanto que nos separan de un ser querido.

Para profesionales que nos dedicamos a dar visibilidad a esta causa de muerte, uno de los problemas claves de la salud pública de nuestro mundo, puede parecer paradójico llegar a la conclusión de que prevenir el suicidio pasa por considerarlo como una causa más de mortalidad, con sus características propias, pero cuyo dolor esté exclusivamente provocado por la pérdida del ser querido y no por los vestigios de tabú y estigma de los que históricamente ha venido acompañado.

Se trata, por tanto, de dar visibilidad sin aumentar la dramatización que acompaña a la que es la principal causa de mortalidad externa en España, causante, si nos atenemos a las estadísticas oficiales, 10 muertes cada día de media.

Un tabú que aún hoy obliga a las familias al uso de eufemismos para referirse al «suicidio», para huir de la vergüenza y la culpa a la que aún condena la sociedad a las personas suicidas y a sus seres queridos. Un tabú que parece protegernos de nombrarlo para no atraerlo, desde un sentido atávico de atraer los males que nombramos por su NOMBRE. Una tarea importante para afrontar un problema es darle identidad y eso solo puede conseguirse llamando a las cosas por su nombre: SUICIDIO y darle su dimensión concreta para encontrar soluciones eficaces.

Dedicado a todas las personas que día a día me recuerdan lo que ignoro, porque ellas me hacen mejor persona.

Grupos de ayuda mutua de duelo por suicidio: Evaluación del curso

Tiempo de lectura: 2 minutos

Evaluación del curso de «Formación básica para facilitadores/as de grupos de ayuda mutua: dinamización de grupos de personas que han perdido a un ser querido por suicidio» celebrado entre los días 3-31 de mayo de 2021 reconocido  de Interés Docente – Sanitario por la  Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, con número de expedientes 128D/21. 

EVALUACIÓN CURSO DE FACILITADORES 2021 (DESCARGAR PDF)

Aprender de los árboles

Tiempo de lectura: 4 minutos

Susi De León Morgado – Presidenta de UBUNTU

En algún momento de mi existencia debí ser árbol. Quizás por eso les siento tan bien: su presencia, su latido, su transformación, su serena sabiduría…
Este mensaje va dedicado a toda la gente a la que quiero y, en especial, a tod@s mis compañer@s de UBUNTU, la asociación de personas que han perdido a seres queridos por suicidio, y que hemos creado para ayudar a prevenir y concienciar a la sociedad de este tema tabú pero, también , para sostenernos en nuestro intento de regreso a la alegría y Vida. Y a l@s compañer@s de Papageno, asociación de profesionales de la psicología que nos acompañan en nuestro caminar.

Desde que llegué en septiembre a Grazalema para incorporarme al IES local les he ido fotografiando y compartiendo mis paseos al amanecer, en un intento de hacerles llegar toda la belleza y la paz , la Luz que yo encontraba en ellos. Y, en especial, les he compartido este pequeño bosque que está a la entrada de Grazalema, por donde suelo pasear con Rayo, mi perro, cada día.
Desde el principio, he conectado con esos árboles, desde el alma, desde el corazón. He sentido dentro de mí su evolución y sus cambios, su proceso de transformación. Y he aprendido de ellos. Sí, es cierto, he aprendido de ellos. De su capacidad para desprenderse y dejar caer con suavidad y dulzura sus hojas, lo que ya no tiene sentido mantener con nosotr@s, porque nada es permanente, porque nada es para siempre… Cambia, todo cambia… Y hay que dejar espacio a lo nuevo, para que llegue.

Y en invierno he sentido el frío que sus ramas han sentido al quedar completamente desnudas frente al mundo. Desnudas… Pero no muertas…. Porque la vida en ese momento latía escondida en sus raíces, nutriéndose de la madre Tierra, de los minerales que ella les regalaba, del agua subterránea o de la lluvia, del viento y del sol, que les agitaban o acariciaban dulcemente con generosidad, para que permanecieran despiertos a la espera de la llegada de la nueva primavera.

Y ya está aquí. La primavera ha llegado con toda su belleza y su verdor. Y mis árboles han despertado, obligándome a mí a hacerlo también. Su memoria de la Luz les recuerda que deben regresar a la Vida, y comenzar a germinar y a florecer, regalando al mundo su alma creada con el mismo polvo de estrellas con el que estamos hechas todas las criaturas que existen… Ellos no se plantean nada más…Sencillamente, florecen… Dejando atrás cualquier resto de sombras o dolor… Se abren, generosos, a la existencia sabedores de que el mundo necesita de su belleza y su frescor para sobrevivir… Y comienzan a fotosintetizar … Y a regalarnos su alma y su ser, limpiándonos el aire y transformando en oxígeno el co2 para que podamos respirar y vivir. Y lo increíble es que lo hacen juntos, todos a la vez, sin dejar a ninguno atrás.

Ubuntu, como nosotr@s. Soy, porque somos. Es la maravilla del florecer, que regresan todos a la vez.

Aprendamos de ellos: de su belleza, de su sabiduría, de su generosidad.

Es tiempo de abrirnos a la belleza y a la Vida.
Es tiempo de dejar memorias dolorosas atrás y abrirnos a lo nuevo.
Es tiempo de dejar atrás el invierno y dar la bienvenida a la primavera . Cada un@ a la suya. A la que nos toque vivir.
Es tiempo de florecer. Sin más. Sin menos.
Los árboles, la Vida, nos están llamando para ello.

Escuchémosles…

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El peso de la culpa tras el suicidio de un ser querido

Tiempo de lectura: < 1 minutos

Dentro del ciclo de actividades organizadas por Ubuntu y Papageno en el marco de la atención a personas que han perdido a seres queridos por suicidio, el próximo día 30 de abril de 2021 Carolina Ratia dará una ponencia con el nombre «El peso de la Culpa».

La psicóloga gaditana participará en esta actividad interna donde las personas que conforman los diferentes grupos de ayuda mutua podrán trabajar sus emociones y aprender recursos para afrontarlas adecuadamente.

La actividad está reservada a miembros de los grupos de ayuda mutua de Cádiz, Sevilla, Jaén y Albacete y se celebrará por videoconferencia (Zoom) el viernes 30 de abril de 17.00 a 19.00. El enlace se enviará el mismo día por la mañana a través de los WhatsApp de ambas asociaciones.

¡Te esperamos!

La culpa de los supervivientes por la pérdida de un ser querido por suicidio

Tiempo de lectura: 6 minutos

Carolina Ratia Ceña. A 1 de Abril de 2021

La culpa del superviviente

Es un sentimiento fuertemente arraigado en todo tipo de duelos, sobre todo en los duelos por suicidio.

La culpa aparece como una respuesta emocional que hace que la persona viva su duelo con un intenso sufrimiento y aumente la devastación que producen estos fallecimientos. Es un sentimiento que golpea incesantemente y lleva una y otra vez al pensamiento recurrente de cómo podía haber evitado lo que ya es irremediable, y es a través de ese sufrimiento que la persona sigue conectada a su ser querido, en esta especie de fidelidad engañosa. Es una emoción que va creando una profunda y permanente sensación de malestar, de frustración, de enfado y tristeza.

La realidad es que no podemos cambiar el guion de una persona y tampoco se puede retroceder al pasado, ya que sólo existe el momento presente y la no aceptación de este hecho conlleva un enorme sufrimiento en este tipo de pérdidas.

Simbólicamente la culpa sería como ir andando por un camino lleno de fango con una pesada mochila a nuestra espalda cargada de piedras, estas piedras serían los juicios, reproches y exigencias sobre uno/a mismo/a (los tendría, los debería, los cómo no me di cuenta…). Caminar en estas condiciones hace que nuestra mirada sólo pueda estar centrada en ver cómo a cada paso que damos se van hundiendo nuestros pies y aunque a escasos metros exista terreno firme no podremos verlo. La culpa es un freno de mano que nos bloquea, nos mantiene pegados al sufrimiento y no nos permite avanzar.

¿Qué sentido tiene entonces sentir culpa?

Me gusta especialmente la definición que aporta el manual para enfrentar el suicidio de un ser querido de la Asociación Americana de Suicidología: “La culpa es ira vuelta al interior”. “La culpa es lo que sentimos cuando colocamos nuestra ira donde no corresponde: en nosotros mismos”.

Parece que tiene sentido, dentro del dolor, la frustración y la confusión que generan este tipo de fallecimientos. La culpa es un autocastigo y sirve para añadir aún más dolor y sufrimiento a la pérdida.

Una vez que la persona se da cuenta del significado que tiene la culpa en su vida puede ir viendo otras opciones. El primer paso para ir desprendiéndonos de la culpa es ACEPTAR que no somos responsables de lo que ha sucedido. Una persona sólo puede hacerse responsable de sus propios actos. La culpa siempre tiene una connotación de castigo, en cambio la responsabilidad es diferente puesto que permite darme cuenta si he cometido un error y posteriormente de reparación del daño, me da la posibilidad de rectificar en la vida.

La aceptación es una pieza clave, así en la elaboración del proceso de duelo Worden ya plantea que la primera y más fuerte de las tareas es la “aceptación de la realidad”, ser conscientes de que el ser querido ya no está y no volverá.

Una persona cuando decide suicidarse sólo desea dejar de sufrir, y cae en una trampa mental donde en su cabeza se instalan pensamientos erróneos del tipo: “por fin voy a descansar”, “dejaré de ser una carga para mi familia”, “pronto se olvidarán de mí, “no me van a echar tanto de
menos”…

Nada de esto es real, son distorsiones cognitivas que hacen que la persona se mantenga en una visión en túnel, por eso empieza a visualizar y fantasear con su propia muerte como la única salida a su sufrimiento.

Por numerosos testimonios de personas que han sobrevivido a un intento de suicidio se sabe que las personas que toman esta decisión sienten un intenso sufrimiento y viven los momentos previos en un estado de confusión, de desesperanza y abatimiento.

Factores de riesgo del suicidio

Así que si nos aferramos a la idea que esa persona decidió quitarse la vida después de que tuviéramos con ella una discusión, estaremos simplificando y viendo sólo una parte del problema ya que el suicidio es multicausal. Si nos metemos en ese bucle nos podremos darnos cuenta que esa persona muy probablemente ya arrastraba otros problemas en su vida.

Existen diversos factores de riesgo que hacen que aumente la probabilidad del riesgo de suicidio. Algunos factores son de tipo personal de tipo físico o psicológico.

Entre los factores psicológicos nos encontramos con algunos trastornos como la depresión, el trastorno bipolar, el abuso de sustancias, el trastorno bipolar o el trastorno límite de personalidad. En cuanto a los factores físicos: el diagnóstico de una enfermedad grave y crónica, una enfermedad grave que implique un gran deterioro físico y sin posibilidad de mejoría.

Entre los factores personales de tipo emocional y habilidades nos encontramos con factores como la baja tolerancia a la frustración, los altos niveles de impulsividad, agresividad, la baja autoestima, la falta de habilidades sociales y de afrontamiento. También influyen los altos niveles de perfeccionismo, la personalidad introvertida así como los sentimientos de indefensión y desesperanza.

Entre estos factores personales también podríamos citar la existencia de antecedentes de suicidio en la familia, ya que en algún momento la persona aprendió a utilizar la misma respuesta como forma de afrontamiento. La pertenencia a familias donde existen altos niveles de hostilidad, de violencia, vivencias de maltrato físico, psicológico, así como haber sufrido abuso sexual en la infancia o adolescencia.

Entre los factores sociales estarían situaciones como ausencia o pérdida de una red social de apoyo, situaciones de aislamiento, la pérdida o ruptura de un ser querido, situaciones de desempleo, problemas económicos/ legales.

Cuantos más factores de riesgo se den en una misma persona o mayor sea su gravedad mayor será la probabilidad de que realice un intento o conducta suicida. También existiría mayor riesgo cuanto mayor sea el número de intentos previos.

En relación a la culpa al igual que en el suicidio también existen algunos mitos muy arraigados entre los supervivientes que si los conocemos nos pueden ayudar en el proceso de duelo.

Mitos sobre la culpa

MITO: Es mi culpa que esto haya pasado
HECHO: La única persona que tiene responsabilidad de su suicidio es la víctima
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MITO: Si yo hubiera logrado detener ese intento de suicidio él/ella estaría bien
HECHO: No tengo manera de saber qué hubiera pasado si los eventos se hubieran desarrollado de manera diferente. Muchas personas llegan a cometer suicidio a pesar de continuos rescates, a aun estando bajo el cuidado de profesionales de la salud mental.
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MITO: Debería haberlo visto venir
HECHO: No puedo predecir el futuro, e hice lo mejor que pude con el conocimiento que tenía
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MITO: Debería haber sido capaz de salvarlo/a
HECHO: Soy humano/a y no puedo controlar todos los eventos de mi alrededor
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MITO: Nunca podré ser feliz otra vez.
HECHO: Mi vida ha cambiado para siempre por mi pérdida, aunque mi vida continuará.

Los derechos del superviviente.

Para finalizar incluyo este valioso manifiesto, la carta de derechos del superviviente de un suicidio, también extraída del manual para enfrentar el suicidio de un ser querido.

“Tengo derecho a estar libre de culpa”.
“Tengo derecho a no sentirme responsable por el fallecimiento del familiar que se ha suicidado”.
“Tengo derecho a que mis preguntas sean contestadas honestamente por las autoridades y los miembros de la familia”.
“Tengo derecho a no ser engañado porque otros crean que pueden ahorrarme un mayor dolor”.
“Tengo derecho a mantener una sensación de esperanza”.
“Tengo derecho a tener sentimientos positivos respecto a la persona que perdí por suicidio, sin importar los eventos anteriores o simultáneos a esa muerte prematura”.
“Tengo derecho a conservar mi individualidad y a no ser juzgado/a a causa de esa muerte por suicidio”.
“Tengo derecho a buscar orientación y grupos de apoyo que me posibiliten a explorar mis sentimientos honestamente y a facilitar el proceso de aceptación”.
“Tengo derecho a lograr la aceptación”.
“Tengo el derecho a un nuevo comienzo”. “Tengo el derecho a ser”.

Estos dos últimos derechos me han conectado con este hermoso poema de Fernando Pessoa, en el que nos invita a desprendernos de todo aquello que nos limita en nuestra vida y nos hace permanecer anclados en el pasado…

“Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos.»
Fernando Pessoa

Dedicado a las integrantes del GAM de Cádiz, por la valentía de realizar cada día una nueva travesía, un abrazo para todas. ¡UBUNTU MARIPOSAS!.

Bibliografía:

  • Asociación de Investigación, prevención e intervención del
    suicidio y familiares y allegados en duelo por suicidio. (AIPIS) Conocimientos básicos de la conducta suicida. Aspectos básicos de la conducta suicida: Factores de riesgo.
  • JACKSON, Jeffrey. Asociación Americana de Suicidología. Manual para enfrentar el suicidio de un ser querido.
  • PESSOA, Fernando. El libro del desasosiego.
  • WORDEN, William. El tratamiento del duelo.

Carta a un ángel sin alas. Dos años sin ti, dos años contigo.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Carta de una madre a su hijo a dos años de la despedida

¡¡¡2 años ya sin ti !!! Aún no deperté de este mal sueño. Hasta que no lo ves escrito, no te das cuenta de cuanto duele tu ausencia. Cada día 21 vuelve ese trágico dia. Repasar cada momento.

Estás en el trabajo, inmersa en la rutina de la vida. Pero algo no va bien. Repasas todo lo que ocurrió ese dia, cada detalle, cada minuto. El teléfono suena hasta que paras a cogerlo. Te quema en las manos, ya intuyes que algo va mal. Y entonces todo se para. Te bajas del mundo. Te quedas cómo si esto no fuera contigo. Cada 21 vuelven las culpas, los porqués

¿En qué momento se detuvo tu vida? ¿Por qué no te llamé la noche antes?¿Por qué no te escribí? ¿Por qué no me contaste lo qué te preocupaba? ¿Por qué no pediste ayuda? Tan grande era tu dolor, que no pensaste qué pasaría. Y no te paraste a pensar qué ese dolor sería infinito en nosotros.

Jamás puedes imaginar que algo así te pasaría. Ya son 24 meses. Sigues andando, luchando contra tus propios miedos. Cada dia te cuesta vivir, sonreír, salir, pero te pones la máscara aunque estés rota y llores por dentro. Pasa el tiempo y piensas si dejara de doler algún día.

Es un dolor intenso que no sabes si entra o sale del alma, un dolor inexplicable como una herida abierta. Intentas dejarlo de lado, pero roza la locura ¿Cómo seguir adelante después de perder a un hijo? ¿Cómo puedo seguir dando amor? ¿Cómo voy a ser feliz? ¿El amor a él debe ser igual de intenso al dolor por su partida?

Cuánto amor dejó y dio a sus amigos, primos, compañeros de camino, su familia. Todos han compartido un recuerdo feliz con él. Algunos no pueden elegir sólo uno. Sigue siendo la luz y alegría. su sonrisa lo llenaba todo. Lo daba todo. Siempre divertido, deportista, amigo de sus amigos, defensor de causas imposibles. Y como todos tenía su carácter y !!Qué carácter, jajaja!!

¿Cómo darme cuenta de que en su partida dejó un mensaje?. Un legado de infinito amor qué tenemos que seguir dando por él. Este homenaje me lo demostró. Así que este dolor tendrá que ir convirtiéndose en Amor. Sin dejar atrás la nostalgia por su ausencia y la melancolía por esos grandes momentos compartidos.

Dediquémosle un gran sonrisa después de agradecer cómo impactó su vida en la nuestra. Abrazar a la Vida cómo el mejor homenaje y honrar su destino. Guardar esos recuerdos con todo el amor que nos dio.

GRACIAS GRACIAS GRACIAS

Te quiero mi niño❤️

Reflexiones desde la pérdida de un ser querido por suicidio

Tiempo de lectura: 3 minutos

Reflexiones y aforismos de una superviviente miembro del grupo de ayuda mutua para personas que han perdido a un ser querido por suicidio de Sevilla. (UBUNTU/PAPAGENO)

Asi soy yo…

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1. Así soy yo. Pienso que todos evolucionamos o involucionamos según el caso y lo que te propongas. Nadie es igual dentro de 10 años o hace 10 años, las experiencias hacen cambiar.

2. El entorno debe cambiar. No lo creo. si tú cambias, el entorno también.

3. No puedo hacerlo. Primero inténtalo y si alguien lo hizo, tu puedes, si no, puedes ser el primero o primera.

4. Es mejor reprimir las emociones. Depende. Hay veces que se piensa que es mejor hacerlo para evitar una situación incomoda, por ejemplo.

5. No tengo las oportunidades. Hay veces que tienes que buscarlas, al menos se intenta.

6. La vida es muy injusta. La vida es como es, sea injusta o no, se intenta llevarla de la mejor manera posible.

7. Ya no me queda tiempo. Depende, para querer tener hijos con 60 años es complicado, pero para lo demás, mirando siempre tus limitaciones, no es tarde.

8. Me quedaré siempre donde estoy. Pues llevo 45 años en este mundo y nunca he dejado de estar aquí y allá. A veces mejor, otras peor.

9. Las relaciones son más difíciles ahora. Yo creo que son diferentes y habrá que adaptarse.

10. Necesito una pareja para ser feliz. No necesariamente, si estás a gusto contigo misma.

11. ¿Para qué arreglarme si nadie piensa en mí? Porque si te arreglas para ti, te verás con tu mejor aspecto mejor y tu ánimo mejorará.

12. No se si estaré listo/lista.  Nunca se está listo/lista y menos para lo que nos es desagradable o nos da trabajo, las cosas vienen sin avisar.

13. Esto puede esperar. Es una mala costumbre y nadie se libra de ella en algún momento. Hay que pensar que si se puede hacer después, también lo puedes hacer ahora.

14. No sé cuál es mi propósito en la vida. Pienso que la vida tiene un propósito siempre,estamos para aprender y mejorar como ser humano el tiempo que estemos aquí.De lo malo se aprende, es tu decisión sacar algo bueno o no.

15. Mejor me lo reservo para mí. A veces hay que hacerlo porque nos encontramos con personas intolerantes que si no piensas como ellas , intentan convencerte y no respetan tus opiniones.  No hay que entrar en guerra con alguien que no merece tu opinión porque buscan aprobación y no tener más puntos de vista.

16. Seguro ellos son mejores que yo. Nadie es más que nadie, ni menos tampoco.

17. Soy un tanto inútil. Depende para qué, no todos tenemos las mismas capacidades y no por eso somos inútiles, solo que tenemos otras diferentes y eso enriquece.

18. No tengo tanto valor. El valor que tienes solo te lo puedes dar tú mismo. ¿Cuánto quieres valer?

19. No soy pesimista, soy realista. Típica frase que dice un pesimista. La realidad no tiene porqué coincidir con lo que piensas, a veces te sorprende.

20. Los demás son culpables de lo que me pasa. Es más cómodo hacer responsables a los demás que asumir que tu vida la diriges tú y las decisiones que tomas.

21. «Si fuera de otra manera». Y si tuviera testículo me llamaría Manolo, pero me tocó ser mujer y con las cartas que me ha tocado en la vida son con las que tengo que jugar. Yo decido si juego en positivo o en negativo.

22. El éxito es imposible sin las circunstancias adecuadas. Las circunstancias te las tienes que buscar tu. Depende también a lo que llames éxito, pero si no creas tú mismo esas circunstancias… No vienen solas.

23. De nada sirve entregar todo. Siempre sirve, a ti cuando lo entregas y la persona que lo recibe. No entregarlo todo no genera interés en el banco, así que, ¿porqué no?

Conclusión: no todo es bueno todo el tiempo y la felicidad no dura tanto como quisiéramos, pero estamos aquí por algo y yo quiero seguir jugando la partida porque estoy convencida que cuando pase algo en mi vida que me cause felicidad lo voy a disfrutar el doble.

Reflexiones del artículo: https://estilonext.com/psicologia/creencias-limitantes 

Formación para la dinamización de grupos de duelo para personas que han perdido a un ser querido por suicidio.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Ir a formulario de preinscripción

(Plazo desde 2 de marzo a 19 de abril)

Curso organizado por la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía

Coordina:

Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida.»Papageno»

Colaboran: 

  • Asociación Alhelí de Málaga
  • Asociación Alma y Vida de Sevilla
  • Teléfono de la Esperanza de Sevilla
  • Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido «UBUNTU»
  • Asociación para la Prevención y Apoyo Afectados/-as por Suicidio de Alicante «APSU»
  • Asociación de Familiares y Amigos Supervivientes por Suicidio de las Islas Baleares «AFASIB»

Formación para la dinamización de grupos de personas que han perdido a un ser querido por suicidio.

*Este curso no habilita de ninguna forma para el desarrollo de actividades terapéuticas. el seguimiento terapéutico de personas es una labor que realizan profesionales de salud mental con la debida formación. El facilitador es la persona que tiene como función crear las condiciones para un desarrollo del grupo adecuado, motivar la resolución de los conflictos y canalizar su proceso de maduración natural.

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