La culpa de los supervivientes por la pérdida de un ser querido por suicidio

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Carolina Ratia Ceña. A 1 de Abril de 2021

La culpa del superviviente

Es un sentimiento fuertemente arraigado en todo tipo de duelos, sobre todo en los duelos por suicidio.

La culpa aparece como una respuesta emocional que hace que la persona viva su duelo con un intenso sufrimiento y aumente la devastación que producen estos fallecimientos. Es un sentimiento que golpea incesantemente y lleva una y otra vez al pensamiento recurrente de cómo podía haber evitado lo que ya es irremediable, y es a través de ese sufrimiento que la persona sigue conectada a su ser querido, en esta especie de fidelidad engañosa. Es una emoción que va creando una profunda y permanente sensación de malestar, de frustración, de enfado y tristeza.

La realidad es que no podemos cambiar el guion de una persona y tampoco se puede retroceder al pasado, ya que sólo existe el momento presente y la no aceptación de este hecho conlleva un enorme sufrimiento en este tipo de pérdidas.

Simbólicamente la culpa sería como ir andando por un camino lleno de fango con una pesada mochila a nuestra espalda cargada de piedras, estas piedras serían los juicios, reproches y exigencias sobre uno/a mismo/a (los tendría, los debería, los cómo no me di cuenta…). Caminar en estas condiciones hace que nuestra mirada sólo pueda estar centrada en ver cómo a cada paso que damos se van hundiendo nuestros pies y aunque a escasos metros exista terreno firme no podremos verlo. La culpa es un freno de mano que nos bloquea, nos mantiene pegados al sufrimiento y no nos permite avanzar.

¿Qué sentido tiene entonces sentir culpa?

Me gusta especialmente la definición que aporta el manual para enfrentar el suicidio de un ser querido de la Asociación Americana de Suicidología: “La culpa es ira vuelta al interior”. “La culpa es lo que sentimos cuando colocamos nuestra ira donde no corresponde: en nosotros mismos”.

Parece que tiene sentido, dentro del dolor, la frustración y la confusión que generan este tipo de fallecimientos. La culpa es un autocastigo y sirve para añadir aún más dolor y sufrimiento a la pérdida.

Una vez que la persona se da cuenta del significado que tiene la culpa en su vida puede ir viendo otras opciones. El primer paso para ir desprendiéndonos de la culpa es ACEPTAR que no somos responsables de lo que ha sucedido. Una persona sólo puede hacerse responsable de sus propios actos. La culpa siempre tiene una connotación de castigo, en cambio la responsabilidad es diferente puesto que permite darme cuenta si he cometido un error y posteriormente de reparación del daño, me da la posibilidad de rectificar en la vida.

La aceptación es una pieza clave, así en la elaboración del proceso de duelo Worden ya plantea que la primera y más fuerte de las tareas es la “aceptación de la realidad”, ser conscientes de que el ser querido ya no está y no volverá.

Una persona cuando decide suicidarse sólo desea dejar de sufrir, y cae en una trampa mental donde en su cabeza se instalan pensamientos erróneos del tipo: “por fin voy a descansar”, “dejaré de ser una carga para mi familia”, “pronto se olvidarán de mí, “no me van a echar tanto de
menos”…

Nada de esto es real, son distorsiones cognitivas que hacen que la persona se mantenga en una visión en túnel, por eso empieza a visualizar y fantasear con su propia muerte como la única salida a su sufrimiento.

Por numerosos testimonios de personas que han sobrevivido a un intento de suicidio se sabe que las personas que toman esta decisión sienten un intenso sufrimiento y viven los momentos previos en un estado de confusión, de desesperanza y abatimiento.

Factores de riesgo del suicidio

Así que si nos aferramos a la idea que esa persona decidió quitarse la vida después de que tuviéramos con ella una discusión, estaremos simplificando y viendo sólo una parte del problema ya que el suicidio es multicausal. Si nos metemos en ese bucle nos podremos darnos cuenta que esa persona muy probablemente ya arrastraba otros problemas en su vida.

Existen diversos factores de riesgo que hacen que aumente la probabilidad del riesgo de suicidio. Algunos factores son de tipo personal de tipo físico o psicológico.

Entre los factores psicológicos nos encontramos con algunos trastornos como la depresión, el trastorno bipolar, el abuso de sustancias, el trastorno bipolar o el trastorno límite de personalidad. En cuanto a los factores físicos: el diagnóstico de una enfermedad grave y crónica, una enfermedad grave que implique un gran deterioro físico y sin posibilidad de mejoría.

Entre los factores personales de tipo emocional y habilidades nos encontramos con factores como la baja tolerancia a la frustración, los altos niveles de impulsividad, agresividad, la baja autoestima, la falta de habilidades sociales y de afrontamiento. También influyen los altos niveles de perfeccionismo, la personalidad introvertida así como los sentimientos de indefensión y desesperanza.

Entre estos factores personales también podríamos citar la existencia de antecedentes de suicidio en la familia, ya que en algún momento la persona aprendió a utilizar la misma respuesta como forma de afrontamiento. La pertenencia a familias donde existen altos niveles de hostilidad, de violencia, vivencias de maltrato físico, psicológico, así como haber sufrido abuso sexual en la infancia o adolescencia.

Entre los factores sociales estarían situaciones como ausencia o pérdida de una red social de apoyo, situaciones de aislamiento, la pérdida o ruptura de un ser querido, situaciones de desempleo, problemas económicos/ legales.

Cuantos más factores de riesgo se den en una misma persona o mayor sea su gravedad mayor será la probabilidad de que realice un intento o conducta suicida. También existiría mayor riesgo cuanto mayor sea el número de intentos previos.

En relación a la culpa al igual que en el suicidio también existen algunos mitos muy arraigados entre los supervivientes que si los conocemos nos pueden ayudar en el proceso de duelo.

Mitos sobre la culpa

MITO: Es mi culpa que esto haya pasado
HECHO: La única persona que tiene responsabilidad de su suicidio es la víctima
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MITO: Si yo hubiera logrado detener ese intento de suicidio él/ella estaría bien
HECHO: No tengo manera de saber qué hubiera pasado si los eventos se hubieran desarrollado de manera diferente. Muchas personas llegan a cometer suicidio a pesar de continuos rescates, a aun estando bajo el cuidado de profesionales de la salud mental.
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MITO: Debería haberlo visto venir
HECHO: No puedo predecir el futuro, e hice lo mejor que pude con el conocimiento que tenía
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MITO: Debería haber sido capaz de salvarlo/a
HECHO: Soy humano/a y no puedo controlar todos los eventos de mi alrededor
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MITO: Nunca podré ser feliz otra vez.
HECHO: Mi vida ha cambiado para siempre por mi pérdida, aunque mi vida continuará.

Los derechos del superviviente.

Para finalizar incluyo este valioso manifiesto, la carta de derechos del superviviente de un suicidio, también extraída del manual para enfrentar el suicidio de un ser querido.

“Tengo derecho a estar libre de culpa”.
“Tengo derecho a no sentirme responsable por el fallecimiento del familiar que se ha suicidado”.
“Tengo derecho a que mis preguntas sean contestadas honestamente por las autoridades y los miembros de la familia”.
“Tengo derecho a no ser engañado porque otros crean que pueden ahorrarme un mayor dolor”.
“Tengo derecho a mantener una sensación de esperanza”.
“Tengo derecho a tener sentimientos positivos respecto a la persona que perdí por suicidio, sin importar los eventos anteriores o simultáneos a esa muerte prematura”.
“Tengo derecho a conservar mi individualidad y a no ser juzgado/a a causa de esa muerte por suicidio”.
“Tengo derecho a buscar orientación y grupos de apoyo que me posibiliten a explorar mis sentimientos honestamente y a facilitar el proceso de aceptación”.
“Tengo derecho a lograr la aceptación”.
“Tengo el derecho a un nuevo comienzo”. “Tengo el derecho a ser”.

Estos dos últimos derechos me han conectado con este hermoso poema de Fernando Pessoa, en el que nos invita a desprendernos de todo aquello que nos limita en nuestra vida y nos hace permanecer anclados en el pasado…

“Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos.»
Fernando Pessoa

Dedicado a las integrantes del GAM de Cádiz, por la valentía de realizar cada día una nueva travesía, un abrazo para todas. ¡UBUNTU MARIPOSAS!.

Bibliografía:

  • Asociación de Investigación, prevención e intervención del
    suicidio y familiares y allegados en duelo por suicidio. (AIPIS) Conocimientos básicos de la conducta suicida. Aspectos básicos de la conducta suicida: Factores de riesgo.
  • JACKSON, Jeffrey. Asociación Americana de Suicidología. Manual para enfrentar el suicidio de un ser querido.
  • PESSOA, Fernando. El libro del desasosiego.
  • WORDEN, William. El tratamiento del duelo.

Comprueba cuánto sabes sobre el suicidio y sus mitos

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TEST DE CONOCIMIENTOS SOBRE EL SUICIDIO Y SUS MITOS

Contesta al test para comprobar cuánto sabes sobre la conducta suicida y sus mitos y envía el test a dos contactos para sensibilizar sobre el suicidio como problema de salud pública. Si participas, podrás descargar gratuitamente el libro «¿Todo por la patria? Cultura organizacional, clima laboral y conducta suicida en la Guardia Civil»


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Marilú Ancona: «Es importante dar a conocer los mitos sobre el suicidio para combatirlo»

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Marilú Ancona: «Los Mitos del Suicidio»

La psicóloga mexicana Marilú Ancona en su participación en el programa «Voces en movimiento» de Radio Yucatán tuvo la oportunidad de hablar sobre el controvertido tema de los mitos relacionados con el Suicidio.

Según Ancona los mitos son ideas muy arraigadas en la sociedad y difíciles de cambiar. La prevención del suicidio pasa por darlos a conocer para cambiar la forma en la que nos aproximamos al dramático fenómeno del suicidio.

Puedes obtener más información en el vídeo adjunto. El suicidio es un problema global y para prevenirlo se requiere la participación de todos y todas.

Marilú Ancona Rosas

Licenciada en psicología clínica. Terapeuta cognitivo conductual. Máster en psicología clínica aplicada. Especialista en manejo de duelo. Fundadora del grupo de ayuda mutua «Renacer Mérida» (México), para padres que afrontan la muerte de un hijo. Miembro del grupo interinstitucional para la prevención del suicidio en Mérida. Docente en talleres para prevención de suicidios. En proceso de formación del grupo «Ancla de la Esperanza» para sobrevivientes de suicidio.

Mitos sobre suicidio

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Luchar contra el estigma y el tabú es uno de las medidas necesarias para prevenir la conducta suicida. Los mitos son ideas arraigadas a nivel social a que alteran las verdaderas cualidades del fenómeno suicida y que afectan negativamente a su prevención.

Desde papageno.es deseamos contribuir a combatirlos a través de una serie de gráficos que difundimos a través de las redes sociales. Hoy publicamos el décimo… Ayúdanos a difundir…

Mitos y realidades. Suicidio tabú y estigma

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Hablar del suicidio, salva vidas. La conducta suicida es un fenómeno que puede predecirse y que por lo tanto, su prevención es una realidad. La concienciación no sólo desde el ámbito terapéutico, sino también y aparejado a la influencia de los nuevos medios de información y comunicación, las llamadas TIC, insta a la sociedad en general y los psicoterapeutas de modo específico, a visibilizar y desmitificar un fenómeno que afecta a tantas personas.

Sin embargo, el tabú asociado en torno al suicidio, así como los innumerables mitos en torno a al fenómeno, no hacen más que oscurecer y dar cabida a una serie de ideas y creencias erróneas que promueven la estigmatización de la conducta y enturbian la petición de ayuda de los dolientes y las personas con ideación suicida. Es por tanto, imprescindible acabar con los mitos en relación a la conducta suicida. Es labor fundamental la difusión como terapeutas de información veraz y científica que de modo preventivo alejen las concepciones erróneas de los juicios de valor y tabús heredados.

La infografía que nos ofrece la propia Organización Mundial de la Salud, nos ofrece de un modo intuitivo, la magnitud del fenómeno que abordamos, poniendo de relieve la importancia de su prevención primaria como abordaje esencial en la disminución de casos registrados.

Dentro de los enfoques multidisciplinares integrales para su abordaje, los psicoterapeutas y profesionales del mundo de la salud mental, estamos llamados a ejercer una labor de ayuda, acompañamiento y encuentro entre familiares, supervivientes, pacientes y sociedad que evite la estigmatización y la continuación del tabú.

A continuación, expondremos los mitos más frecuentes y escuchados en relación al suicidio, la verdad en clave científica que hay detrás de cada uno de ellos, así como las implicaciones terapéuticas a tener en cuenta en vuestra práctica profesional.

  • La persona que quiere suicidarse no lo dice.

Según las estadísticas, de cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas han mostrado, verbalizado o expresado su ideación suicida de un modo expreso, y la ora restante dejó señales, muestras o indicios de sus intenciones de suicidio.


Las verbalizaciones sobre la ideación suicida, en ocasiones pueden mostrarse de modo claro e inequívoco, otras de un modo velado y con expresiones sutiles, del tipo “cuando todo acabe…”. Es esencial, tomar con seriedad, evaluar y permitir la expresión de la ideación en sesión, obteniendo información de la elaboración y evolución de la misma. Nunca minimizar el riesgo ni tomarlo como una llamada de atención, chantaje ni manipulación.

  • Es mejor no hablar ni preguntar sobre el suicidio, ya que puede inducir su consumación o dar ideas.

Las personas que llevan tiempo con ideación suicida, y pueden verbalizarla, disminuyen sus sentimientos de soledad y la desesperanza.

Nuevamente como terapeutas, debemos permitir la expresión emocional de la ideación suicida, ya que de no hacerlo y cambiar el foco a otros aspectos, no permite el alivio del sufrimiento, no se valora de un modo adecuado el riesgo suicida y promoveremos una intervención/ayuda insuficiente o tardía.

  • Las personas que se suicidan tiene rasgos de personalidad impulsivos y/o agresivos.

Es necesario diferenciar el acto suicida de la ideación. El acto, puede en algunos casos ser producto de un impulso; la ideación es un conjunto de pensamientos, emociones y sentimientos que se han dado en evolución en el tiempo.

Considerar este mito, provoca que el terapeuta deje de valorar conductas, patrones de riesgo y señales, que alejan del conjunto del proceso la globalidad de la ideación y las características biopsicosociales que engloba la ideación-.

  • Los que se suicidan son muy valientes/cobardes.

Esta polaridad valentía/cobardía, aleja la objetividad de que las personas que se suicidan son únicamente sujetos con un elevado nivel de sufrimiento y desesperanza. El suicida no quiere morir, desea dejar de sufrir.

La mirada que se dirige al paciente en terapia, basándonos en señales, rasgos y estructuras de personalidad, que pudieran confirmar hipótesis previas basadas en mitos, nos aleja como terapeutas de la comprensión, la aceptación incondicional y empatía necesaria para ser un canal de ayuda y contención de la ideación suicida.

  • Los suicidas son enfermos mentales.

Hay que tener una cosa clara, el suicidio no es una enfermedad mental ni está catalogado el fenómeno en ningún manual diagnóstico de trastornos mentales (DSM-V o CIE-10). El suicidio es un fenómeno multifactorial con una alta comorbilidad asociada (TMG, esquizofrenia, bipolaridad, TCS, abuso sexual, acoso, etc.). Es el resultado de una decisión personal tras un proceso vital basado en el dolor y la desesperanza.

Es esencial en terapia no confundir suicidio y enfermedad mental y viceversa. Atendiendo a esta clarificación, y en base a la expresión de la ideación, es esencial formarse en psicopatología y evaluar síntomas clínicos o subclínicos que pudieran aportar datos acerca de la presencia de trastornos con una alta comorbilidad con la conducta suicida.

  • El suicida estará en peligro toda su vida

Según los datos de la OMS, entre el 1 y el 2& de las acciones de suicidio, se dan en el primer año tras el intento fallido. Entre el 10 y el 20% lo consumen a lo largo de su vida.

El terapeuta debe conocer que las crisis suicidas suelen durar un periodo concreto en el tiempo: a veces horas, días, en raras ocasiones semanas. Sostener la crisis, adaptando las precauciones oportunas, la supervisión constante del paciente, así como minimizar los riesgos, es prevenirlo.

  • Todas las personas que se suicidan están deprimidas.

Hay un criterio dentro del mundo de la salud mental, que es errónea y es el hacer sinónimo la depresión con el suicidio. Puede existir una conducta suicida sin depresión, pero la depresión sin embargo, sí puede conllevar la conducta suicida y hay que tenerla muy en consideración.

Una persona con sintomatología o con un trastorno depresivo, puede conllevar una ideación y consumación suicida. Sin embargo, como decimos depresión y suicidio no siempre vienen aparejados. La comorbilidad es alta (TP, adicciones, TB, TCA, etc.) Detectar los indicios en sesión, es de vital importancia para dar cabida a la expresión y con ella, realizar una adecuada evaluación para su prevención.

  • La mejoría en la depresión grave, elimina el riesgo suicida.

Este mito, conlleva en la mayoría de ocasiones bajar la atención sobre un riesgo que sigue presente. Los deprimidos con ideación suicida, mejoran en su componente motor (más activos, más alegres, etc.) antes que en el componente ideático.

Según los datos, más de la mitad de los suicidas consumaron al acto durante los 3 primeros meses tras la crisis emocional, con una mejoría visible. En sesión, es importante seguir evaluando una vez se observen mejorías, ya que el hecho de encontrarse con fuerzas, ágiles, etc. les aportan recursos para el suicidio. Muchos, se muestran más animados por el simple hecho de haber tomado la decisión de matarse y su nivel de sufrimiento disminuir ante el acto que le dará fin a su dolor.

  • El suicida cree que la familia estará mejor sin él.

Este es uno de las disonancias cognitivas más frecuentes en pacientes con ideación suicida, la de creer erróneamente que sus familiares estarán aliviados y con una calidad de vida mayor. Es un pensamiento distorsionado por el dolor.

En sesiones, se observa este pensamiento con bastante asiduidad, con expresiones verbales del tipo “estarán mejor sin mi”, “cuando ya no esté ellos podrán…”. Es importante verbalizarles de un modo expreso, que “DE NINGUNA FORMA ESTARÁN MEJOR, QUE LES DEJARÁ UN SUFRIMIENTO DE POR VIDA”. Explicarles el peso de la culpa, lo que conocemos de las personas que han sufrido la muerte de un ser querido por suicidio, de la devastación familiar que ocasiona, de la herida irreversible que no se llega a superar. Contar con un grupo de supervivientes del suicidio, que puedan dar testimonio de lo que les ha supuesto la muerte de un familiar, puede ayudar al proceso.

Podemos encontrar muchos más mitos de los que aquí hemos deseado exponer. La amplitud y complejidad de la mente humana, de la sociedad que los alberga y construye, así como del momento histórico donde nacen, favorecen su dispersión y la virulencia de sus síntomas en lo social y sobre todo, en lo íntimamente humano.

A buen seguro, son muchos los mitos que podrían sumarse a esta lista y que en vuestro recuerdo, podréis traer a sesión. Desmontarlos, darles un contenido científico que rebata el poder que implícitamente conlleva a la práctica profesional, indagando en la verdad que se esconde tras el tabú, promoverá un espacio seguro en el que permitir el encuentro entre dos personas, entre terapeuta y paciente. Un lugar donde la expresión del sufrimiento, del dolor de la pérdida, de la devastación y la desesperanza, de paso con tiempo, amor y trabajo, junto a un responsable proceso terapéutico a su aceptación, integración y al tan esperado cambio.


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Luis Fernando López Martínez

Psicólogo Gral. Sanitario.

Mitos sobre el suicidio

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Mitos sobre el suicidio

Los mitos sobre el suicidio. La importancia de conocerlos

Autor: Prof. Dr. Sergio A. Pérez Barrero. Presidente de la Sección de Suicidiología de la Sociedad Cubana de Psiquiatría. Fundador de la Sección de Suicidiología de la Asociación Mundial de Psiquiatría. Nos habla de los mitos sobre el suicidio en este artículo.

Los mitos son criterios culturalmente aceptados y entronizados en la población que no reflejan la veracidad científica, pues se trata de juicios de valor erróneos con respecto al suicidio, a los suicidas y a los que intentan el suicidio, que deben ser eliminados si se desea colaborar con este tipo de personas. Con cada mito se intentan justificar determinadas actitudes de quienes los sustentan, que se convierten en un freno para la prevención de esta causa de muerte.

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