Categoría en Supervivientes

Calcula el precio de tus 20 segundos de fama

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El reconocimiento como necesidad humana

La teoría de las necesidades de Maslow señala la necesidad de reconocimiento como una necesidad intrínsecamente humana. Por una parte este reconocimiento implica la búsqueda del respeto de los demás, el estatus y la reputación, la fama y la gloria. Por otro lado, del respeto de uno mismo (a veces tan olvidado).

No parece que Maslow estuviera muy desacertado si observamos detenidamente nuestro alrededor. Aunque esto no es un fenómeno en absoluto novedoso. Las redes sociales han venido a corroborar esta necesidad, a veces abusiva, de confirmar nuestra propia estima validándola y exponiéndola a la opinión de los demás.

Nada ha cambiado desde tiempo de los romanos. Estos dejaron no pocas pruebas de esta búsqueda desaforada de poder y fama. Se cuenta que el «gran» Julio César en su intento de conquistar Roma y seguido por sus legionarios dejó una importante prueba de ello. Cuando atravesaba una pequeña aldea que fue objeto de las mofas de sus soldados,  y dado a dejar célebres frases para la historia sentenció:

 

«Preferiría ser el primero en esta aldea que el segundo en Roma»,

 

señalando así la importancia que le daba al status dentro de sus propios valores. Y no debió ser el único, porque el refranero español también acuñó un dicho sospechosamente parecido: 

 

“más vale ser cabeza de ratón que cola de león”,

 

que se refiere a la importancia de tener autoridad en los grupos a los que se pertenece aunque sean pequeños, frente a la posibilidad de ser un «don nadie» en los grandes.

Personas tóxicas Vs conductas tóxicas

Y es que no todos los caminos para conseguir reconocimiento son acertados. Se me ocurren varios que, al contrario, son especialmente perniciosos. Pero antes me gustaría dar un amplio rodeo para hablar de otro fenómeno. Siempre me produjo un gran rechazo visceral las teorías que postulan que muchos de nuestros males provienen de la existencia de personas tóxicas. Así se hicieron muy célebres los libros de Bernardo Stamateas. Uno de ellos, titulado «Gente Tóxica», es publicitado en Google Books con el siguiente párrafo: 

En nuestra vida cotidiana no podemos evitar encontrarnos con personas problemáticas. Jefes autoritarios y descalificadores, vecinos quejosos, compañeros de trabajo o estudio envidiosos, parientes que siempre nos echan la culpa de todo, hombres y mujeres arrogantes, irascibles o mentirosos…

No me parece una expresión adecuada. Sitúa a las personas en una posición cómoda donde el origen de sus males es externo. Pone el énfasis de la solución solo en evitar caer en sus trampas. Y para trampas, ya nos valemos nosotros solos. Me pregunto quien será el encargado o encargada de determinar si mi naturaleza es tóxica y quien le ha arrogado la capacidad de ser juez en este sentido. Y así las consultas de salud mental se llenan de personas huyendo de estas personas tóxicas. Que digo yo que alguna de los que usamos este tipo de servicios, aunque tan solo sea por probabilidad, también podríamos ser tachado de tales, o incluso los y las profesionales que los atendemos. Por eso, yo prefiero hablar de conductas tóxicas. Y por un ejercicio de falsa humildad hoy utilizaré la primera persona para referirme a una de mis conductas tóxicas.

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Nuestro maldito ego

En psicología se dice que el ser humano necesita de dos tipos de amor o afecto como vacuna de nuestra soledad. Erich Fromm los denominó amor materno y paterno. Se refería así al amor incondicional y condicional. El amor incondicional es aquel que se nos da por el simple hecho de ser personas. Se nos quiere por el simple hecho de existir. El condicional se obtiene, sin embargo, dependiendo de nuestras conductas. Es decir, se nos da por lo que hacemos o lo que damos. Ambos tipos de amor son necesarios para nuestro bienestar psicológico. No obstante, al estar este segundo condicionado y poder obtenerse a través de determinadas conductas puede acabar convirtíéndonos en meras marionetas de los que nos rodean.

Y ahora entenderán por qué les hablaba antes de mi falsa humildad. Una vez que publique esta entrada en el blog, ¿cuánto tiempo tardaré en revisar los likes en las redes sociales y las visitas al blog para validar la opinión que otras personas tienen sobre lo que escribo…? ¿Cuánto cuestan estos 20 seguros de fama? ¿Cuánto tiempo perderé por esta fútil necesidad del aplauso hueco y fácil de las redes sociales?

Como perro de Pavlov, aún no me encuentro preparado para dejar de salivar cuando suene la campana, en este caso un like o una visita más, y no podré evitar una sonrisa (casi idiota) si me llueven los corazoncitos en las redes.

El suicidio y la falta de reconocimiento

El sábado fue el día Internacional del Superviviente por Suicidio. Permítanme otra digresión, porque debería llamarse también de la superviviente. Nunca he sido muy exagerado con este tema, pero el lenguaje acaba siendo la primera barrera para la igualdad efectiva entre sexos y las diferentes formas de vivir la sexualidad en nuestra especie.

Pues esa tarde, tuve la oportunidad de hablar un rato con una de las supervivientes que ha perdido a un ser querido por suicidio. Impagable. Jamás podré pagar la oportunidad de haber conocido a estas personas con las que ahora comparto parte de mi vida. Cuando la vida me lleve a otro lado, las llevaré a todas conmigo.

Llevo un tiempo obsesionado con la idea de vencer mi propio ego y en esta conversación acabó saliendo el precio que tenemos que pagar por darle de comer a este terrible monstruo, convidado de piedra, que tiene por costumbre convertirse en el muerto en el entierro y la novia en la boda. Nos hace esclavos del relato en primera persona y nos regala diez segundos de fama a cambio de una pesada mochila llena de piedras que no nos pertenecen.

Como no, con la persona que hablé ayer, también hubo palabras y recuerdos para los que ya no están, para aquellos que tanto nos cuesta entender, que aún teniéndolo en muchos casos, sintieron ser nadie y marcharon faltos de toda esperanza. 

Terrible, porque muchas veces he pensado que esta terrible necesidad nuestra puede estar detrás de muchas conductas suicidas en personas vulnerables. Esa necesidad atávica de sentirnos parte de un grupo e importantes dentro de él, como fuerza de supervivencia grupal, para reivindicar nuestro derecho a estar vivos, de ser útiles para la manada. Esa fuente de displacer para personas vulnerables que les hace sufrir y les hace tomar decisiones fatales.

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Internet, redes sociales y necesidad de reconocimiento

En ese sentido, la realidad virtual paralela en que nos vemos envueltos y en la que nos hemos sumergido especialmente durante la crisis sanitaria por COVID-19 ha venido a reforzar la idea equivocada de que podemos alimentarnos y llenarnos con el amor cibernético de corazones en la nube, abrazos de wi-fi, emoticonos y otras perversiones digitales. Y nos creemos los reyes del filtro de Instagram y del espectáculo de Tik-Tok. Algunos, los más viejunos nos creemos importantes influencer de Facebook u a otras tantas redes que ya desaparecieron y de las que fuimos princesas por un día.

Todo para combatir nuestro peor miedo, la soledad no elegida, aquella que nos consume, que a muchos nos lleva a la depresión y a tantos ancianos y ancianas le acercó al final de su vida en su peor versión. Y que señala la incapacidad de nuestra forma de entender la vida en la sociedad actual para cubrir nuestras necesidades psicológicas más básicas.

Y ahora recuerdo a tantas personas que me confiaron sus secretos, su más interno sufrimiento, el miedo a la soledad, a no ser capaz de afrontarla. Me pregunto si no sería mejor volver a la aldea, a esa que César defendió de las risas de sus propios soldados, y aprender a disfrutar de las pequeñas cosas, sin más pretensiones que ser yo mismo, olvidándome del peso de ser cabeza de ratón o de los miedos de ser cola de león.

Bueno, os dejo y no olvidéis dar al like (hoy te pido que no lo hagas)…

Día Internacional del Superviviente por la pérdida de un ser querido por suicidio

Video realizado por el Grupo de Ayuda Mutua de Sevilla para Supervivientes gestionado por papageno.es
Video realizado por el Grupo de Ayuda Mutua de Cádiz para Supervivientes gestionado por papageno.es

El tercer sábado del mes de noviembre de cada año se celebra el Día Internacional del Superviviente. Un día para dar voz a las personas que en muchas ocasiones se ven obligada a penar su duelo en silencio.

Desde papageno.es sirva esta pequeña muestra de homenaje de las personas que luchan por sobrellevar su doloroso duelo y que ha sido realizado por miembros de grupos de ayuda mutua. El primero con la música de la BSO de «El Pianista» como homenaje póstumo a todas las personas que perdieron la vida por esta causa interpretada al piano por uno de los familiares ausentes.

Si necesitas ayuda, contacta y te asesoraremos.

Datos de contacto

Email: prevencion@papageno.es

WhatsApp: 633 169 129

Suicidio en Yucatán (México)

Photo by Hugo E from Pexels

El suicidio como fenómeno complejo

La conducta suicida es un fenómeno complejo y multicausal y para su comprensión y prevención es necesario un análisis detallado que no está exento de determinantes socioeconómicos y geográficos.

A pesar de que es una causa de mortalidad que castiga a todos los niveles sociales y culturales, el suicidio tiene relación directa con las desigualdades sociales.

En Europa, durante años, se alimentó el mito de las altas tasas de muerte por suicidio de los países nórdicos a pesar de su alto nivel socioeconómico, Esta hipótesis se sustentaba en los datos sobre mortalidad por esta causa en las décadas del 70 y el 80 del siglo pasado. Actualmente, sin embargo, estas tasas se han reducido sensiblemente e igualado con otros países europeos. Países como Finlandia y sus vecinos, encabezan el ranking de países más felices según la ONU. En dicho listado México y España ocupan los lugares 24 y 28 respectivamente.

En un primer término resulta complicado entender, como a pesar de lo anterior, existen zonas concretas como Yucatán en México que a pesar de su nivel socioeconómico presentan tasas ascendentes de conducta suicida. Pero profundicemos más en el tema.

El suicidio en Yucatán

Recientemente han aparecido noticias en los medios de comunicación que alertan de estas altas tasas, tanto en la prensa de México como en medios internacionales:

Mérida (México) – Photo by Dick Hoskins from Pexels

Pero, ¿qué hay de realidad detrás de estos hechos?

Los medios de comunicación son un pilar en la prevención del suicidio. Tratar las muertes por suicidio con respeto y responsabilidad y en ausencia de sensacionalismos es un factor preventivo de primer orden.

La prensa ayuda a crear corrientes de opinión sobre los fenómenos por lo que son un medio útil para difundir información en ausencia de mitos para combatir el estigma, especialmente relacionado con le suicidio y la salud mental.

La situación retratada por los medios en este caso parece ser coherente con los datos, aunque su tratamiento periodístico no siempre es el adecuado. El propio estado de Yucatán reconoce el suicidio como un problema de salud importante en ese estado. 

Los responsables de la administración señalan el “Alto” grado de marginación, teniendo en cuenta datos de educación, vivienda, distribución de la población e ingresos monetarios. Yucatán ocupó el lugar número siete entre los estados con mayor grado de marginación lo que implica un alto grado de vulnerabilidad. La violencia y delincuencia se relaciona con el alcohol, el fracaso escolar y la dificultad de acceso al empleo y a una remuneración digna y suficiente. A este panorama se une la brecha de género y la violencia hacia las mujeres y rezagos en la atención a la salud mental con una elevada incidencia de suicidios masculinos.

Los datos del INEGI, confirman también esta tendencia. En 2018 fallecieron en México 6 710 personas por lesiones autoinfligidas (5.4 por cada 100 mil habitantes, 8.9 en hombres y 2 en mujeres). De 10 a 17 años ocurrieron 641 fallecimientos, lo que la sitúa en cuarto lugar dentro del total de causas de muerte. Según el mismo organismo la proporción de suicidios respecto al número total de muertes violentas está teniendo también un importante ascenso en Yucatán.

Responsabilidad social y medios de comunicación

La OMS señala como uno de los medios más eficaces para la prevención del suicidio un tratamiento responsable de las noticias sobre suicidio en medios de comunicación.

#periodismoresponsable

En ese sentido desde la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno», como entidad no lucrativa e independiente, hemos abierto el Servicio Asesoramiento en Promoción de Salud para medios de comunicación (prevención del suicidio) orientado a compartir las directrices internacionales dentro del marco de un #periodismoresponsable.

Nuestra compañera Marilú Ancona Rosas será la responsable de este servicio en México (marilu.ancona@prevencionsuicidio.school) cuyo coordinador en papageno.es es el periodista Guillermo Córdoba Santos (periodismoresponsable@papageno.es). Ancona es Licenciada en psicología clínica, terapeuta cognitivo conductual, máster en psicología clínica aplicada, especialista en manejo de duelo y está entregada a la prevención de la conducta suicida desde su práctica profesional.

Además, es fundadora del grupo de ayuda mutua «Renacer Mérida», para padres que afrontan la muerte de un hijo, es miembro del grupo interinstitucional para la prevención del suicidio en Mérida y docente en talleres para prevención del suicidio.

Grupos de ayuda mutua para supervivientes por el suicidio de un ser querido en Mérida

Ser superviviente por suicidio supone sufrir una doble victimización. A la dolorosa pérdida de un familiar de forma brusca y con una fuerte carga emocional, se une la incomprensión social que aísla y estigmatiza a los dolientes. Se calcula que cada muerte por suicidio puede afectar de 6 a 12 personas.

Para crear un clima de apertura emocional positiva donde cada persona pueda expresar libremente sus emociones de culpa, vergüenza, rabia… y que contribuya al empoderamiento de sus miembros y la búsqueda de recursos para afrontar el duelo de forma adecuada, la OMS recomienda la organización de grupos de ayuda mutua.

En Mérida (Yucatán), Ancona ofrece esperanza a estas personas que ha sobrevivido a la muerte de un ser querido por suicidio. Si necesitas ayuda, no lo dudes, contacta a través del celular 9991588903

Papageno.es y Ubuntu inician un grupo de ayuda mutua para supervivientes de suicidio en Sevilla

La Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio «Ubuntu«, de reciente creación, y la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención en Conductas Suicidas «Papageno» inauguraron el pasado jueves 24 de septiembre un grupo de ayuda mutua (GAM) para supervivientes por suicidio en la provincia de Sevilla.

En la sede de Papageno en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), celebraron la primera sesión del GAM de forma presencial. Durante unos meses, como consecuencia de la crisis sanitaria por la COVID-19, estas sesiones se celebrarán mensualmente por videoconferencia.

Ubuntu, una asociación independiente y sin ánimo de lucro, constituida exclusivamente por supervivientes y en proceso de registro, inicia su andadura con el objetivo de dar apoyo a personas de toda Andalucía que hayan perdido a un ser querido por suicidio. El estigma, el silencio, los mitos y el tabú han obligado a estas personas a vivir este problema de forma aislada lo que en muchos casos ha exacerbado los problemas emocionales.

Nacida en el seno del grupo de ayuda mutua abierto en Cádiz el pasado año por papageno.es, tiene el compromiso y la ilusión de convertirse en un referente para la acogida de supervivientes en la comunidad autónoma andaluza

La culpa, la búsqueda de razones de lo ocurrido, la vergüenza por el estigma, la rabia… convierten el duelo por suicidio en especialmente doloroso. En estos casos, además de acudir a profesionales de salud mental para recibir apoyo cuando se considera necesario, la OMS y otras instituciones recomiendan la participación en Grupos de Ayuda Mutua.

Estos grupos tienen un doble objetivo. Por un lado, crean espacios seguros para la expresión de emociones. En muchas ocasiones es difícil encontrar a personas para hablar de suicidio y estos grupos son un lugar propicio para ello. Por otro lado, permiten el aprendizaje de recursos para afrontar de forma adecuado el duelo y evitar que se cronifique en el tiempo.

Ambas asociaciones nacidas de forma paralela, se hermanan con el objetivo de facilitar la accesibilidad de los supervivientes a recursos de salud mental efectivos para apoyar su duelo y reivindicar la necesidad de mejorar la atención en este tipo de problemática. 

 


Si eres superviviente y necesitas ayuda, escríbenos a: supervivientes@prevencionsuicidio.school, prevencion@papageno.es o a través del WhatsApp 633 169 129

Logotipo Papageno.es

 

 

Programa sobre suicidio en Onda Cádiz (15.09.20)

Programa Onda Cádiz dedicado al suicidio

 

Programa sobre el suicidio emitido el 15 09 2020 en ONDA CÁDIZ TV en el espacio ANGULO ABIERTO

Grupo de duelo para supervivientes por suicidio en Sevilla

Grupo de Ayuda Mutua para Supervivientes Sevilla

El suicidio como problema de salud pública

El suicidio es un problema de salud pública complejo y multicausal que causa 800.000 muertes al año en el mundo, una cada 40 segundos. Se estima además, que por cada muerte hay 20 intentos y que cada fallecimiento causa importantes consecuencias emocionales de 6 a 12 personas. La respuesta a este problema debe involucrar a la sociedad en su conjunto combatiendo los mitos sobre el suicidio y el estigma asociado.

 

Apertura de Grupo de Ayuda Mutua en Sevilla

Para atender a las personas que han perdido a algún ser querido por suicidio, la OMS recomienda la participación en grupos de ayuda mutua para supervivientes.

Con ese objeto, la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno» abrirá un GRUPO DE AYUDA MUTUA en la provincia de Sevilla que empezará a funcionar a partir de septiembre. Sevilla, por su población, es la provincia andaluza con más suicidios, con una tasa de algo mas de 8 por 100.00 habitantes en 2017.

Ayúdanos a difundir la información para hacerla llegar a las personas interesadas. ¡Gracias!

 

Datos de contacto

Para solicitar más información puede hacerlo a través del correo electrónico: prevencion@papageno.es o el WhatsApp 633 169 129

La Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno» es una entidad no lucrativa e independiente con NIF G90476359 e inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones en España (Sección: 1ª/ Número Nacional: 619143).

La Asociación Vasca de Suicidología se adhiere a Papageno.es

AIDATULa Asociación Vasca de Suicidiología «AIDATU» fue fundada en 2017 como una una organización sin ánimo de lucro por un equipo de personas con la finalidad de disminuir el impacto del suicidio en el entorno más inmediato.

El término «aidatu” o «remontar el vuelo» simboliza su propósito de ayudar a las personas afectadas por un suicidio cercano, o con tentativas, y afrontar el fenómeno del suicidio en términos globales.

En aras de conseguir este objetivo, la asociación se involucra en diferentes actividades relacionadas con la…

  • Adquisición y generación de conocimientos, mediante el estudio y la investigación sobre el suicidio como fenómeno social y como problema de salud pública para avanzar en la prevención y la intervención, mediante la creación de una red de conocimiento sobre el suicidio, nacional e internacional y/o colaboración con las existentes.
  • Difusión de los conocimientos y recursos existentes en torno a la prevención del suicidio, a la intervención en crisis y al tratamiento de las personas supervivientes.
  • Visibilización del propio fenómeno para normalizar su tratamiento y reducir su estigmatización.
  • Colaboración con las instituciones y organizaciones públicas y privadas con el fin de adoptar medidas, planes y programas orientados al conocimiento del suicidio, a su prevención y a la asistencia a las personas inmersas en esta dura realidad.
  • Organización de actividades informativas y formativas relacionadas con el proceso del suicidio y sus consecuencias, dirigidas tanto a profesionales como al público en general.
  • Recopilación y difusión de recursos existentes en temas de prevención, intervención y postvención del suicidio (bibliografía, estudios, planes, guías…).
  • Promoción, apoyo y/o colaboración en investigaciones sobre el suicidio.

Para formar parte de la asociación no es necesario ser una persona experta en suicidio o profesional en este ámbito de trabajo, sino tener el compromiso de reducir el número de muertes por suicidio y/o mitigar el sufrimiento que deja a su paso. Cada persona puede ayudar a conseguir estos objetivos con sus capacidades, habilidades, recursos personales y/o profesionales.

Puedes contactar con esta asociación a través del siguiente ENLACE

 

Logotipo Papageno.esPapageno.es es una plataforma de carácter independiente y no lucrativa. Nació en 2019 fruto del esfuerzo de un grupo de profesionales con vocación de servicio y activismo social con el objeto  de prevenir el suicidio.

Desde sus inicios se mueve desde la ilusión de unir esfuerzos de los profesionales y organizaciones preocupadas por el impacto que el suicidio provoca en nuestra sociedad. Este impacto no está marcado solo por el número de víctimas mortales, sino por el sufrimiento de las personas y colectivos más vulnerables, y entre ellos el de las personas que afrontan un duelo por suicidio (supervivientes).

Desde la filosofía de la lucha contra el estigma y el tabú, tiene como objetivos la sensibilización de la sociedad y de los colectivos profesionales, con especial atención a la formación y empoderamiento de personas y colectivos.

Con esta adhesión ambas organizaciones hacen público su deseo de colaborar en la prevención del suicidio desde el máximo respeto a su independencia en defensa del colectivo al que representan, a sus estatutos y con el único objetivo de aprender juntas. 

Si deseas inscribirte como socio de esta asociación o adherirte a su proyecto puedes contactar a través de: ENLACE

Ubuntu, mariposas

Supervivientes por suicidio
A mis compañer@s del grupo de Ayuda Mutua para Supervivientes de Papageno.es

Autora: Susi de León

 

“Los rebeldes se buscan entre sí.
Se caminan unos hacia los otros…
Los rebeldes empiezan a reconocerse,
a saberse iguales y diferentes…
Caminan como hay que caminarse ahora,
es decir, luchando…”

Subcomandante Marcos
Segunda Declaración de la Realidad. 1996

 

Supervivientes. Es como nos llaman desde la psicología a quienes hemos sufrido pérdidas de familiares por suicidio. Supervivientes, porque hemos de regresar a la vida desde el fondo del abismo y sus tinieblas, cauterizar el dolor infinito que nos desgarra por dentro al no entender por qué no bastaron nuestros cuidados, nuestro amor, nuestro calor, nuestra presencia. Supervivientes, porque hemos de doblegar a la maldita culpa que nos destroza y acuchilla el alma, martirizándonos por no haber sabido ni podido hacer más por ell@s, que nos hace resonar en nuestras mentes aquello que dijimos y no debimos decir, o que no dijimos y debimos decir, o que quizás pudimos hacer y no hicimos para evitar ese segundo fatal que les borró para siempre de nuestras vidas… Supervivientes, porque el mundo se hunde bajo nuestros pies, porque la vida ya no es vida, sino un mero dejarse existir, mortificándonos sin piedad al considerar que no tenemos derecho a seguir disfrutando de una vida que nuestros seres queridos no pueden gozar ya… Y todo ello, aderezado con la vergüenza, la sensación de fracaso, de rendirse, de estigma, que en nuestra sociedad aún rodea a la muerte por suicidio y a quienes se ven sacudidos por ella. Quienes vivimos este tipo de muerte sabemos lo doloroso y difícil que es regresar a la Vida, lo que cuesta ser entendidas, y cómo escuece mucha de la ayuda que desde fuera nos quieren brindar con la mejor intención. De ahí la importancia de estos grupos de ayuda mutua donde el corazón se abre solo, donde nos sentimos arropadas y comprendidas, donde las experiencias ajenas te ayudan a entender la tuya propia, y la tuya se hace bálsamo para otras. Despacito, intentando hacer entender a quien llega que ha de respetarse el sentir, y los tiempos, y las lágrimas, y la rabia…Porque son el único camino que nos ayudará a entender, y a poder transformar todo ese sufrimiento y dolor en amor.

A mí me gusta llamarnos amazonas. Y guerreras. Porque luchamos con coraje y valentía, juntas, para no dejarnos derrotar por el desánimo y la tristeza. Desde el primer instante en que alguien llega por primera vez al grupo recibe todo el amor y la comprensión que necesitamos para empezar a recomponernos y a poner los peldaños de nuestro frágil equilibrio. Amazonas, cabalgando hacia la Luz, recibiendo y aportando cada una su experiencia y su cariño, como una nueva familia que te sostiene en los momentos más duros, aquellos en los que todo quema y parece que nos lleve a enloquecer por el dolor, por los recuerdos, por los aniversarios… Ahí siempre el resto se olvida del suyo y pone sus brazos para que la otra no caiga. Luchamos por regresar a la Vida, juntas, todas cogidas de la mano, sin dejar atrás a ninguna…

Ubuntu, mariposas, ubuntu… Esa hermosa palabra africana que recoge la sabiduría ancestral del continente cuna de la humanidad, y que viene a decir que solo somos juntas; que yo soy porque todas nosotras somos… Que nuestra generosidad y nuestra solidaridad y compasión con las demás nos hará avanzar como personas al avanzar toda la comunidad. Es lo que hacemos en nuestro grupo de ayuda mutua. Avanzamos juntas hacia la Luz, a veces a rastras, compartiendo nuestras lágrimas, pero también nuestras risas y alegría, siempre juntas, sin dejar a nadie atrás. Y cada día, poquito a poco, nuestro esfuerzo y nuestro coraje por salir de las sombras y acercarnos a la Luz, nos ayudará a transformar ese dolor infinito en un profundo y sólido amor. Nuestros seres queridos vivirán en nuestros corazones, caminarán con nuestros pasos, volarán libres con nuestras nuevas alas de mariposas. Transformadas, metamorfoseadas por efecto del esfuerzo y el amor.

Ubuntu, mariposas. Todas juntas. Cogidas de la mano. Qué nadie se quede atrás. ¡Vamos, Eva, Charo, Vero, Lourdes, Marién, Trini, Mayte, Nany, Pepi, Ana, Regla, Manuel…!

Os quiero como al mundo, valientes amazonas, mariposas de Luz.
¡Gracias a todas por cuanto aportáis a mi vida, y gracias a Daniel López por promover la creación de este Grupo de Ayuda Mutua para Supervivientes en Cádiz!

 

I shin den shin (De mi corazón al vuestro).

 

Confía en la vida

Autora: Marien Sosa Rojano.

Cuando escuché esa palabra, “confía”, me dolió, era un sin sentido… Porque a veces no podemos escuchar cosas que nos duelen, porque a veces, es mejor el silencio, porque a veces no ves más allá que tu dolor, porque aún no estás preparado para escuchar otras cosas, porque a veces solo necesitas llorar y que te abracen, porque esa fue mi despedida y mi comenzar.

Desde que te marchaste tuve que aprender a vivir con un dolor inexplicable, tuve que asumir tu ausencia sin más, a pesar de que mi mente luchaba porque no entendía ni aceptaba que te hubieras marchado, tuve que aprender a sobrevivir sin ti, tuve que aprender a aceptar el vacío que dejaste en mí.

Desde que te marchaste, he vivido muchas experiencias que nunca imaginé vivir, he conocido a personas que nunca pensé que conocería y formarían parte de mí, de mi recorrido, de mi acompañamiento, de mi crecimiento, de mi sanación.

Desde que te marchaste repaso cada momento que compartimos juntos, recuerdo cada frase que me dijiste a la que ahora le doy otro sentido y otro significado. Recuerdo con cariño y cierta nostalgia cada sonrisa y cada gesto hermoso que compartimos, cada bache que encontramos y juntos superamos, cada experiencia nueva vivida y compartida, cada cosa que aprendimos el uno del otro, cada beso, cada abrazo, cada reencuentro, cada despedida, sobre todo, la última.

Desde que te marchaste, “hago mal” en recordar aquello que pude decir y no dije, porque ya no lo puedo cambiar y he tenido que aprender a perdonarme por ello. Recorro mentalmente situaciones que obvié porque no sabía que podían tener otro mensaje, y ahora, tarde, me doy cuenta que querías decirme otra cosa. Por ello, aún mantengo un dolor emocional conmigo misma, uno que aún estoy aprendiendo a sanar.

Desde que te marchaste, he aprendido tanto, y la verdad es que tengo que agradecértelo a ti, que me llevaras por esos caminos, que me acompañaras a encontrarme con esas personas que me han guiado y enseñado cómo comprender, cómo recordarte cada día sin ese dolor, y cómo ser paciente conmigo cuando te echo tanto de menos que me recuesto en mi soledad y te lloro.

Leí una vez que “en esta vida no pierde quien se cae, pierde quien no se levanta”. Ya sabía que la vida es difícil y dura. A veces, viene, te da un empujón y te deja caer. Otras veces, te pone una zancadilla y te hace tropezar. Otras, viene de golpe y te tumba. En ocasiones, te deja KO. Y he aprendido, que, con cada una, algo te viene a enseñar, algo te quiere decir, algo te quiere mostrar… Pero tiene una forma peculiar de que aprendamos, un tanto dolorosa, porque si lo piensas, no hay aprendizaje en la vida que te haya causado dolor. De esos son de los que verdaderamente aprendemos.

Ahora sé, que esto es aprendizaje también, pero aún no estoy segura de qué podré aportar yo con ello a los demás. Porque como sabes, mi pasión es enseñar.

Lo que sí sé es que soy una versión diferente y mejor de mí misma, lo que sí sé es que no lo hubiera conseguido sin ayuda, lo que sí sé es que he leído como nunca, lo que sí sé es que he crecido como persona, lo que sí sé es que he aprendido mucho en todo este tiempo, lo que sí sé es que ahora ya no me voy a rendir, lo que sí sé es que me he hecho más fuerte, lo que sí sé es que ha sido también gracias a ti.

Te quiero y te seguiré queriendo, te di un lugar en mi vida y ese siempre será tu lugar. Sé que hay quienes no lo entienden y no lo comparten, pero a mí eso me da igual.

Quizás de todo lo que he aprendido, me quedo con haberme descubierto, con conectar con mi ser, despojarme de mi ego, sentir mi esencia y sentir la tuya.

Fue tan bonito sentirte que pensé que era una locura, pero hoy sé que muchas personas viven algo similar, y sé que te comunicas conmigo, en esos sueños, en esos olores, en esos sonidos, en eso que siento en mi mano cuando me acuesto y toco tu lado de la cama… Yo nunca creí en ello, hasta que no supe ni pude explicar cada cosa que me ha ocurrido. Cada casualidad empecé a ver que era causal, porque fueron demasiadas para mi cabeza lógica… Y busqué, y compartí, y hubo quien no sabía escucharme y hubo quién sí porque vivió lo mismo que yo, y es maravilloso saber que no es el final.

Me encantan las mariposas porque se han convertido en mi descubrimiento, me encantan los búhos porque me recuerdan a ti, me encantan los girasoles porque me iluminas con ellos. Todos ellos son mi nueva conexión contigo. Hacen que te vea y te recuerde de otra manera, hacen que te tenga presente cada día, aunque sabes que te llevo en mi corazón.

Me he hecho amiga de mi nuevo yo, y la verdad es que me gusta, aunque sé que aún no he terminado de sanar y me queda camino por delante. Me encanta escribirte y hablarte, me encanta nombrarte, me encanta recordarte, me encanta mirarte cada día en nuestra foto, me encanta pensar en ti. Porque ya son más los días que no dueles y eso me gusta, porque he aprendido a recordarte sin tanto dolor, aunque a veces, de repente vuelve y me tumba, me anula, me gana.

Cuando me recupero, vuelvo a conectar conmigo y también contigo, sin llanto, sin pena, desde el amor y cariño que te tengo, pero hasta que vuelve ese momento me siento derrotada, abatida, agotada.

Qué duro y qué difícil es vivir con esto, aunque he encontrado verdaderas guerreras valientes en mi camino, ahora son parte de mí, las quiero en mi vida porque me ayudan a continuar, me apoyo en ellas si lo necesito porque sé que están ahí conmigo igual que yo estoy con ellas. Son una nueva familia, muy especial, con una fortaleza enorme, y las conocí gracias a ti. Son mis papagenas.

Ahora ya me cuesta un poco menos escuchar “confía” porque veo que a pesar del dolor y de la experiencia vivida, la vida me regala personas maravillosas… así que he decidido abrir un poco el corazón y dejarme recibir aquello que esté por venir.

Grupo de ayuda mutua supervivientes de suicidio
Participa individualmente en la actividad formativa o crea ideas de prevención en equipo (actividad para mayores de edad)
¿Quieres enfrentarte a un reto?
El suicidio es un problema de salud pública a nivel mundial. Se calcula que mata cada año a 800.000 personas, una cada 40 segundo. El número de personas que lo intenta es de 10 a 20 veces superior y cada muerte trae problemas emocionales de 6 a 12 personas que verán su vida cambiadas para siempre. Cuando el suicidio se da en la infancia y la adolescencia, el problema se agrava. Esta causa de muertes es la tercera en el grupo de edad de 14 a 29 años. No podemos permanecer impasibles antes este drama.

Supervivientes por suicidio: «No Sabía»

Foto de Daria Sannikova en Pexels

Autora: Marien Sosa Rojano es superviviente de suicidio y participa en un grupo de ayuda mutua.

En este artículo Marien narra su proceso de duelo personal tras la pérdida de un ser querido a través de las emociones a las que se enfrenta.

 

NO SABÍA.

No sabía que un día se me pararía la vida.
No sabía lo que me iba a ocurrir.
No sabía que ese día descubriría cuánto puede doler el alma.
No sabía que mi alma se podía sentir así.
No sabía que se podía romper tan fuerte, que cada trozo de mi alma podía doler tanto.
No sabía que serían cuchillas penetrantes que me acompañarían mucho rato.
No sabía que cada trozo cortaba, hería, sangraba y escocía con sólo respirar.
No sabía que sólo respirar dolía.
No sabía que el dolor que sentía se haría cada vez más intenso y me ahogaría.
No sabía que me hundiría en un mar de lágrimas.
No sabía que el dolor tenía color.
No sabía que cuanto más sufría más oscuro se volvía mi mundo.
No sabía que la penumbra envolvería mi vida.
No sabía que mi ser se apagaría.
No sabía cómo volverlo a encender.
No sabía que estaría tan perdida, sin rumbo.
No sabía el sentido de vivir.
No sabía que mi mente me pediría abandonar.
No sabía que mi corazón también quería parar.
No sabía cómo dejar de caer.
No sabía cómo dejar de crujir.
No sabía qué encontraría al final.
No sabía que volvería a tocar fondo, pero que éste sería diferente al que conocí.
No sabía que lo necesitaba, que querría quedarme allí.
No sabía que me levantaría y permanecería de pie, ahí.
No sabía que me untaría de la sombra del lecho oscuro, no sabía cómo me haría sentir.
No sabía que descubriría un momento, una reflexión, un rayo de luz.
No sabía que querría salir de allí.
No sabía cómo hacerlo, no sabía cómo ascender.
No sabía que escalaría, no sabía que volvería a caer.
No sabía que treparía y me quedaría a medias de bajar o subir.
No sabía que había encontrado un camino y que debería seguir por ahí.
No sabía que quienes me ayudaban, me acompañaban y guiaban, lo daban todo por mí.
No sabía cuánto amor me rodeaba porque sólo pensaba en salir.
No sabía que avanzaba, a pesar del peso que arrastraba.
No sabía que crecía y aprendía, pero mientras me sanaba.
No sabía que aún me curo, mientras gano fuerza y confianza.
No sabía que en mi camino encontraría almas hermanas.
No sabía que notaría claridad en mi mirada.
No sabía que volvería a sentir.
No sabía que este camino, aun acompañada, sola lo tenía que vivir.
No sabía que cansada me tocaría seguir subiendo.
No sabía que mientras subía, me estaba conociendo.
No sabía que descubriría un ser que habitaba en mí, diferente al que fui.
No sabía que lograría ver que estaba saliendo de allí.
No sabía que aún me queda camino, pero la luz es cada vez más cálida al subir.
No sabía que me daría cuenta que fue toda una oportunidad haberte conocido a ti.
No sabía que serías un gran maestro de mi vida y yo solo tu aprendiz.
No sabía que descubriría todo lo que te hacía sufrir.
No sabía que me perdonaría por no haberte podido ayudar.
No sabía que me perdonaría, y que podría encontrar la paz.
No sabía que en mi camino me has acompañado siempre, aunque no te podía ver.
No sabía que aprendería a sentirte, en otro modo, tu ser.
No sabía que aceptaría que ya no estás conmigo, que ahora estás siempre.
No sabía que te echaría de menos de tantas formas diferentes.
No sabía que descubriría tu energía y me acompaña cada día.
No sabía que serías mi luz, mi guía, mi razón para continuar.
No sabía que serías un ángel azul de alas abatidas.
No sabía que mi luz te alumbraría en tu oscuridad.
No sabía que no pude alumbrarte lo suficiente y perdiste la batalla.
No sabía que ahora donde estás me esperas y nos volveremos a abrazar.
No sabía que mientras nos reencontramos a mí me queda mucho que caminar.
No sabía que mientras avanzo aceptaré lo que me tenga que llegar.
No sabía que aprendería otra forma de mirar.
No sabía que ahora solo me apetece ayudar.
No sabía que tú serías mi razón por la que estas frases escribir.
No sabía que tenía en mi interior muchas cosas que decir.
No sabía que esta tormenta me iba a destruir.
No sabía que el paraguas no sirve de nada aquí.
Pero mi tormenta me acompaña, aunque a veces parezca desaparecer.
Ahora la acepto y la quiero, forma parte de mi ser.
Ahora sé y te agradezco lo feliz que me hiciste sentir.
Ahora sé que quiero que los demás te recuerden también así.
Ahora sé que volveré a escribirte porque nunca me despedí.
Ahora sé y te prometo que intentaré volver a ser feliz.
Porque sé que es lo que tú querrías, volver a verme sonreír.
Porque sé que tu sonrisa me daba ganas de vivir.
Y ahora sé que con la mía me toca regalarla y compartir.
Ahora sé y agradezco a la vida, que me tocara esto a mí.
Porque sé que era el camino que me preparó para seguir.
De todo ello he aprendido y ahora quiero continuar
Aunque me enfadé con la vida, ya la puedo perdonar.
No me importa quién no lo entienda, son mis zapatos, mi caminar.
Quién me acompañe en este viaje aprenderá de mi lección
Aunque sé que este trayecto es diferente en cada corazón.

 

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Grupos de ayuda mutua para supervivientes de suicidio

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