Categoría el Infancia y adolescencia

Carine Nonnast: Promesa Creativa en Papageno

No pixeles tu vida, tenemos que hablar
Tiempo de lectura: 3 minutos

Carine Nonnast, (Lorca, 2000) ha realizado un trabajo de diseño para favorecer la reflexión del público joven sobre sus mayores dificultades de salud mental y les invita a recapacitar sobre el suicidio, como una salida desproporcionada ante el sufrimiento. El objetivo es provocar un efecto de prevención, a través de la naturalización de los problemas mentales, que no de su normalización, para afirmar que la vida merece la pena. Se enfoca en la lucha y la esperanza, pues “la detección y el tratamiento temprano son importantes para lograr una recuperación total”. Carinne colabora ahora con su trabajo en la red Instagram de Papageno, dirigiéndose a satisfacer la demanda de clientes potenciales.  

En la elección de este tema para realizar su Trabajo de Fin de Grado, ha influido la atracción genuina que tiene hacia las causas humanitarias y la abundancia de casos que ha conocido a través de las difíciles circunstancias sociales que atraviesa nuestro país, que desde marzo de 2020 son más pronunciadas y han hecho imposible esconder la inseguridad, confusión, pobreza y sufrimiento que han causado.

Su pregunta de investigación se centra en ayudar a la prevención del suicidio desde el diseño gráfico y se determina a 3 objetivos: concienciar a los jóvenes para que cuiden su salud mental, contribuir a disminuir el tabú sobre los trastornos mentales y modernizar el estilo gráfico utilizado por las organizaciones humanitarias en las campañas relacionadas. Cuenta con la herramienta de su propia juventud para entender estos problemas y el estado de la cuestión. Y aunque recibió recomendaciones para abandonarlo por su complejidad, ha respondido desde su responsabilidad, insistiendo en realizar este proyecto; porque ante el suicidio, todos podemos ser agentes de cambio.

Con su capacidad de trabajo ha llegado a profundizar en la identidad corporativa y las materias que ocupan los fines de la Asociación Papageno. Demuestra gran responsabilidad, creatividad e iniciativa, y destaca su dedicación en la preparación de los materiales.

Expone que: “Tras muchas conversaciones sobre comida, redes, ansiedad, autoestima, etc., sintió la necesidad de intentar ayudar proyectando la importancia que tiene la salud mental en una campaña que buscara naturalizar los trastornos pero no normalizarlos como algo cotidiano imposible de evitar. Pues del tabú sobre estos problemas, se está pasando a tratarlo en comentarios normalizados”

 

“Tras muchas conversaciones sobre comida, redes, ansiedad, autoestima, etc., sentí la necesidad de intentar ayudar proyectando la importancia que tiene la salud mental en una campaña que buscara naturalizar los trastornos pero no normalizarlos como algo cotidiano imposible de evitar, pues del tabú sobre esos problemas, que los ocultaba, se está pasando a una época rodeada de comentarios normalizados”

 

En este vídeo presenta su trabajo de diseño, enfocado a prevención del suicidio

https://www.youtube.com/watch?v=QsheOc7eNDo&t=2s 

Un ejemplo más de su intuición y humanidad, es el documental “Olvide no quererte”, reconocido con premios a mejor corto documental y del público, en el festival de cortometrajes ESNE FeelMotion de 2020 y el premio Neuronita de Plata, en el festival Memorables Film Festival, del certamen de cortometrajes sobre el Alzheimer. En 7 minutos expone la historia de amor de sus abuelos con 92 y 95 años, en la que, un documental sobre la pareja que, después de superar los 60 años juntos, se enfrenta a la crueldad del Alzheimer.

https://youtu.be/O6fm3fE1Hmk

 

Leer más

Entrevista en la Ser de Carine Nonnast: «Mi abuelos representan a mucha gente que son cuidadores o que tienen Alzheimer»

https://cadenaser.com/emisora/2020/11/03/radio_lorca/1604417004_124629.html

 

La prevención del suicidio es posible: el centro escolar como contexto de prevención

Tiempo de lectura: 5 minutos

Subnotificación del suicidio en España

Papel De Impresora BlancoEn el año 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró un informe con el objetivo de promover la atención de los gobiernos sobre la muerte por suicidio, afirmando categóricamente que su prevención no solo es posible sino necesaria y urgente. En nuestro país, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre defunciones por causa de muerte, el suicidio se mantiene como la principal causa externa de fallecimientos. Y aún más alarmante es el hecho de que, de acuerdo con algunas publicaciones, la discrepancia existente entre los datos aportados por el INE y los institutos de medicina legal hace pensar en una subnotificación del número de muertes. Además, estas cifras no incluyen la ideación suicida o las tentativas de suicidio que pueden ser hasta veinte veces más frecuentes que el suicidio consumado, con el subsiguiente coste social y sufrimiento personal que conlleva.
Explicar las causas de esta elevada prevalencia no es fácil, ya que, como en casi todos los fenómenos complejos, no hay una única respuesta. El suicidio no es algo que ocurra en el vacío, sino que tiene lugar en un contexto específico y en unas circunstancias determinadas de la vida de una persona, en las que la desesperanza y el sufrimiento cobran especial relevancia. El suicido es fenómeno multifactorial, plural, interactivo, dinámico, cultural, contextual y existencial, lo que se traduce en que, para cada persona, existen diversas configuraciones problemáticas que pueden estar a la base de numerosos problemas o dificultades.

 

Intervención temprana en la prevención del suicidio

Entre las variadas y posibles explicaciones que podemos encontrar, destacarían que no existen intervenciones específicas para poblaciones de riesgo ni tenemos actualmente un plan nacional para la prevención de suicidio, a pesar de que la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud lo incluye como uno de sus objetivos. Además, en el ámbito sanitario, la evaluación clínica del riesgo suicida no siempre se lleva a cabo de forma comprehensiva y, a pesar de contar con instrumentos específicos de evaluación de la conducta suicida validados en población española para adultos y adolescentes, es infrecuente realizar un cribado específico.

A pesar de estas dificultades, el suicidio es prevenible. De hecho, no enfrentamos a un problema que –por su propia naturaleza– solo puede ser abordado desde la prevención. Aun así, constituye uno de los problemas más importantes de la salud pública mundial, de tal manera que la Comisión Europea en su Pacto Europeo por la Salud Mental y el Bienestar incorpora la prevención del comportamiento suicida dentro de las cinco áreas de actuación prioritaria. También otras entidades, como la Sociedad Británica de Psicología o la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos señalan que la intervención temprana es fundamental para cualquier estrategia de prevención del suicidio. En todo caso, tal y como ha señalado la OMS, la prevención del suicidio requiere un enfoque innovador, integral y multisectorial, con la participación tanto del sector de la salud como de otros sectores, como por ejemplo los de la educación, el mundo laboral, la policía, la justicia, la religión, el derecho, la política y los medios de comunicación.

¿Y si empezamos por la adolescencia?

Personas Que Toman Una FotoLa literatura científica ha puesto de relieve la importancia de la prevención del suicidio juvenil y la trascendencia de que los adultos que forman parte de la vida de estos jóvenes conozcan las posibles señales de alarma. Asimismo, existen intervenciones preventivas basadas en la evidencia empírica que pueden llevarse a cabo en diferentes contextos para prevenir los intentos de suicidio. Recientemente, la Organización Panamericana de la Salud ha publicado una guía para promover la salud de los adolescentes que insta a la adopción de medidas a nivel estructural, ambiental, institucional, comunitario, interpersonal e individual para prevenir la muerte por en la adolescencia.
No existe un camino único que lleve a un adolescente a intentar quitarse la vida o a realizar conductas que pongan en peligro su bienestar. La investigación ha determinado la existencia de numerosos factores de riesgo (ambientales, psicológicos, clínicos y biológicos) y comportamientos de riesgo relacionados (acoso escolar, prácticas sexuales de riesgo, delincuencia, abuso de sustancias, auto-agresiones, falta de actividad física, hábitos alimentarios inadecuadas, violencia familiar, etc.). Se desconoce la función que juega cada factor por separado, así como las interacciones que pueden establecerse entre ellos. Lo que sí parece claro es que el tamaño del efecto de cada factor es, en general, bajo o muy limitado. Por otro lado, los factores de protección no son sólo la ausencia o la cara inversa de los de riesgo, sino que tienen “entidad propia”. Según la Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida, los factores protectores asociados a una reducción del riesgo de suicidio en la infancia y adolescencia son: 1) alta cohesión familiar y bajo nivel de conflictos; 2) habilidades de solución de problemas y estrategias de afrontamiento; 3) actitudes y valores positivos, en particular frente al suicidio; 4) sexo femenino; 5) creencias espirituales ; 6) habilidades para estructurar razones para vivir; 7) nivel educativo medio-alto, y 8) locus de control interno, adecuada autoestima y sistemas de apoyos y recursos.

 

Niveles de intervención

Jardinera De Bombilla Transparente Sobre Roca GrisLas estrategias de prevención de suicidio propuestas por la OMS incluyen niveles de intervención en el ámbito social, comunitario, interpersonal e individual, con el objetivo de fortalecer los esfuerzos de prevención del suicidio. Este modelo estimula el uso de estrategias de prevención universales, selectivas e indicadas (las estrategias de prevención universal se dirigen a toda la población con el objetivo de mejorar la conciencia pública y los sistemas de atención de la salud, el acceso a dicho apoyo y las condiciones de vida de la sociedad en general; las estrategias de prevención selectiva se enfocan en ciertos grupos de riesgo dentro de una población, que pueden no mostrar conductas suicidas, pero tienen un mayor riesgo; y las estrategias de prevención indicadas se centran en personas que son particularmente vulnerables, ya que han mostrado signos de comportamiento suicida o intentos de suicidio). Por lo tanto, los esfuerzos de prevención del suicidio deben abordarse desde una postura multisectorial de amplio alcance. En el caso de la conducta suicida en adolescentes, la intervención en los contextos educativos es algo crucial. Varias revisiones prestigiosas han indicado que, entre otros abordajes, los programas de prevención escolar y otro tipo de intervenciones en los contextos educativos pueden ser métodos de prevención del suicidio eficaces, aunque la evidencia científica aún es limitada. Se han establecido cinco tipos de programas de prevención del suicidio en las aulas: concienciación y educación transversal del alumnado; liderazgo entre iguale; entrenamiento del personal del centro escolar; cribado de alumnos de riesgo; y entrenamiento de competencias sociales y emocionales.
Sintetizando, el contexto escolar supone un excelente panorama de intervención para los psicólogos donde, además de intervenciones de carácter más asistencial y clínico, los estudiantes podrían verse beneficiados de protocolos de cribado de adolescentes en riesgo, así como del trabajo “a pie de aula” de programas bien construidos con el objetivo de reducir factores de riesgo y potenciar factores de protección de la conducta suicida, aprender a manejar situaciones de crisis, fomentar una buena salud mental, promover las redes de apoyo social, identificar situaciones de riesgo, etc. Todo ello constituye aspectos involucrados en el complejo fenómeno de la conducta suicida. También el personal de la escuela puede beneficiarse del entrenamiento en habilidades que permitan la identificación y derivación de los estudiantes hacia los recursos sociales y sanitarios disponibles.

 

En cualquier caso, parece necesario potenciar las estrategias de promoción de la salud mental en los adolescentes. En este sentido, numerosos autores abogan por un cambio de paradigma o añadir un enfoque complementario que no se limite al abordaje de problemas, trastornos y factores de riesgo, sino que también atienda a las fortalezas, potencialidades, capacidades y factores de protección.

La banalización del sufrimiento

Tiempo de lectura: 5 minutos

Cristina Romero perdió a un hijo por suicidio y participa en los grupos de ayuda mutua de duelo desarrollados por Ubuntu-Papageno en Sevilla.

Hoy nos regala esta reflexión personal.

La banalización del sufrimiento

Hace tiempo que me ronda en la cabeza un tema y es el de la banalización del sufrimiento. Y quiero tener como referente “La banalización del mal”, expresada por Anna Arendt.

Según esta, algunos individuos mandaron matar a los judíos en el régimen de Hitler no tanto por una crueldad propia sino porque no reflexionaban sobre sus actos o los cuestionaban. Simplemente acataron las órdenes de sus superiores.

Excepto los casos de familias que han perdido a un familiar, trabajo o casa, la población española en su conjunto vive con más recursos que nunca. A esto se añade los instrumentos tecnológicos existentes que permiten teletrabajar desde casa y sobre todo distraerse solo.

La generación de cristal

Desde hace ya algunos años somos conscientes del aislamiento que sufren las personas, especialmente los jóvenes, a causa de los móviles, tabletas, ordenadores y videojuegos. Veíamos la importancia del contacto familiar y social y no reflexionamos sobre sus consecuencias.

La sobreprotección en los niños y adolescentes es una de las peores lacras que se está cometiendo en una gran parte de las familias, entorno social y educativo. Algunos la llaman ”La generación del cristal” por su hipersensibilidad y salud emocional quebradiza, frágil e inestable.

Y cuando los miembros de esta generación sufren un pequeño revés o conflicto mínimo lo convertimos en una tragedia. Les hemos impedido el derecho a aprender a sufrir, a adquirir fortaleza emocional y, por tanto, a tener una enorme intolerancia a la frustración.

Esta falta de tolerancia a la frustración por conseguir rápido y sin esfuerzo el objeto deseado se ha extendido a una gran parte de la sociedad. Ante cualquier mínimo sufrimiento o malestar psíquico perdemos la dimensión del hecho y le ponemos enseguida una etiqueta, le llamamos, sin estudios previos serios, TOC, TDAH, depresión…, le damos una pastillita para aliviar un daño pequeño, etc. etc.

Y banalizamos todo tipo de sufrimiento emocional hasta el punto de no reconocerlo como común en el ser humano y, como resultado, ya no solo tenemos una pandemia por un virus sino una nueva pandemia, a la que llamamos tragedia, que es la de la ansiedad,  la depresión y todo lo relacionado con la salud mental, lo que está provocando aún más la estigmatización de las enfermedades mentales.

Y desde los 12 a los 30 años han aumentado el número de suicidios en España y nos llama la atención. Nos causa sorpresa y pavor. ¿Por qué? ¡Si estaba bien! Tenía una mala racha o lo estaba pasando mal, se suele decir. ¿Mal? ¿De verdad, mal? Y nos negamos a profundizar. Y podemos generalizarlo a cualquier edad.

El suicidio en las edades más avanzadas

El caso de los suicidios de los ancianos (junto con la franja de edad de 12 a 30 años es donde la incidencia ha sido más alta) es diferente. Hace 70 años los ancianos, es decir, los abuelos, vivían en el domicilio familiar con sus hijos y nietos. Formaban parte de la familia. Ahora somos europeos. En Europa el concepto de familia es distinto al nuestro. Los hijos se van de las casas de los padres jóvenes y los abuelos viven solos o en residencias.

Esta es ahora nuestra realidad actual. Están viviendo solos o en residencias. Y con la pandemia, aislados. No es de extrañar que una persona de 80 años que no reciba llamadas de teléfono, visitas, ningún calor humano ni ocupación se vaya apagando y no tenga ganas de vivir. La soledad, mata. El aislamiento, mata. El hombre es un animal social y si no fomentamos el contacto social en la población, en general, y en nuestros mayores, es especial, viviremos aislados con pandemia o sin ella. Las nuevas tecnologías propician la falta de socialización. Y ellos ni siquiera tienen a su alcance el utilizarlas. Se requiere un análisis profundo de la integración del dolor en el ámbito familiar, educativo, social y en la salud mental. Hay que considerarlo todo desde el amor, la compasión y el agradecimiento.

Visibilización de la salud mental: estar «depre» no es un diagnóstico de salud mental

Y seguimos en la superficie del tema. Algunos personajes famosos están hablando por primera vez de su salud mental, la mayoría de ellos por la alta presión que padecen, y mencionan sus estados de ansiedad o de depresión. Aplausos.

Pero nos hacemos eco de ello y lo volvemos a banalizar. Y se ha creado como una especie de moda, por parte de ciertas personas, de sentirse valientes y con coraje por contar en público y en las redes sociales alguna crisis emocional, equivalente exactamente a decir que se ha tenido una mala digestión por un plato de comida.

De esta manera, seguimos estigmatizando las enfermedades mentales. Una depresión es una enfermedad mental. Estar depre es un estado de tristeza común en la vida como estar alegre, tener miedo o estar enfadado. Son emociones primarias que tenemos todos los mortales. Lo necesario es aprender a gestionarlas y orientarlas. Sentir estas emociones no tiene en absoluto nada que ver con tener una enfermedad mental.

Y como vivimos en la superficie y no deseamos penetrar en el mundo de la inteligencia emocional porque el autoconocimiento es doloroso ya que salimos de nuestra zona de confort y no queremos abrir los ojos, ocurre que, cuando un niño, adolescente o adulto intenta suicidarse, decimos, “lo hace para llamar la atención”.

De esta forma, nos eximimos de nuestra responsabilidad y anulamos el problema, que en este caso es exactamente el sufrimiento profundo de esa persona, justo aquello que no queremos observar. No deseamos saber nada de la muerte, de las enfermedades, de los problemas graves que tienen las personas porque nos da pánico sufrir. Tampoco no han enseñado. Y la enfermedad mental y el suicidio siguen siendo tabúes. Da la sensación de que solo hablar de ellos produce contagio, como el Covid-19.

El suicidio: un problema de todos

La vida y la muerte van de la mano. Y la tragedia entra en cualquier familia. Y se oculta. Que nadie se entere. Esto le ocurre a los demás, pensamos, no a mí. Ponemos una barrera tan grande en no observar el sufrimiento ajeno ni el propio y un búnker infranqueable, que nadie se atreve a contar que sufre de verdad, porque piensa que no va a sentirse comprendido y por miedo a ser rechazado. Constituyen la peste. Ya que el sufrimiento verdadero está vetado expresarlo en las familias y en la sociedad.

El suicidio ha sido y sigue siendo una muerte innombrable en España. En 2021 ha aumentado su número de forma considerable. No podemos evitar que este tipo de muerte desaparezca. Lo habrá siempre. A la vez sí podemos evitar un porcentaje muy alto de ella. Les podemos enseñar a nuestros hijos desde el primer día de su vida a desarrollar la inteligencia emocional para adquirir fortalezas en los conflictos, asumir sus responsabilidades y ser protagonistas de sus vidas. Serán niños y luego adultos preparados para ir superando los obstáculos en la vida y pedir ayuda. Solo se trata de dejar de banalizar el sufrimiento para estar capacitados para sentirlo, expresarlo, afrontarlo y superarlo.

orque cuando se te muere un familiar entras literalmente en pánico. Tu propio dolor es causa de asombro, te es ajeno, desconocido. Sencillamente descubrimos la falta de recursos para soportarlo y procuramos bloquearlo para no sufrir. Realizamos el camino equivocado. La muerte por suicidio produce una hecatombe en la familia. De ese, no hablamos. Sigue siendo tabú.

Y de ese precisamente hay que hablar ya que las muertes por suicidio nos están suplicando que cambiemos nuestro enfoque y proceder.

Ludopatía y conducta suicida: con el juego no se juega

Tiempo de lectura: < 1 minutos

Pese a la opinión interesada de algunos colectivos beneficiados, los juegos de azar con apuestas no son meramente un pasatiempo o una forma de ocupar el tiempo libre. 

El juego recurrente puede producir importantes consecuencias de salud, familiares, sociales, económicas, laborales, académicas e incluso legales. 

En su fase más estresante el juego patológico provoca sentimientos depresivos, de culpa, desesperación y desesperanza que pueden provocar en su extremo más dramático conductas suicidas y llevar a la persona a la decisión de acabar con su vida y pensar en el suicidio

Si piensas que sufres juego patológico busca ayuda. En la siguiente infografía encontrarás información que puede ayudarte a la detección precoz del problema y a saber como actuar. 

 

 

Foro de Depresión y Suicidio: «Saber que se puede»

Tiempo de lectura: 2 minutos

El foro “Saber que se puede” propone un espacio de debate sobre la magnitud del problema que suponen la depresión y el suicidio. Se ofrece una oportunidad para reflexionar sobre dos temas prioritarios de salud pública que mantienen una estrecha relación y contar con diferentes puntos de vista: gestores sanitarios, profesionales de salud mental y asociaciones centradas en la prevención de la depresión y del suicidio.

FECHA

13 de octubre de 2021 

VIRTUAL

SECRETARÍA E INSCRIPCIÓN

Gratuito pero necesaria inscripción hasta el 8 de octubre: https://easp.ws/c/FP37E1

Trinidad Fernández. 958027400

11:00 Bienvenida y presentación de la jornada

  • Catalina García Carrasco. Viceconsejera de Salud y Familias. Junta de Andalucía.
  • José Repiso Torres. Director General de Cuidados Sociosanitarios. Consejería de Salud y Familias. Junta de Andalucía.
  • Blanca Fernández-Capel Baños. Directora Gerente de la Escuela Andaluza de Salud Pública

11:15 Magnitud del problema e impacto socio sanitario.

  • José Guerrero Velázquez. Psiquiatra. Codirector Plan Andaluz de Salud Mental (PISMA) y Director UGCSM HU Virgen de las Nieves, Granada

11:30 Saber que se puede.

  • José Ramón Pagés LLuyot. Coordinador nacional de ANAED Con la proyección del corto “Saber que se puede: Adolescentes”, ganador de dos premios en el festival Cine Mental.

12:00 Mesa de diálogo: Adolescentes, autólisis y suicidio

  • Daniel López Vega. Psicólogo. Presidente Asociación Papageno.
  • Alfonso García Calero. Psicólogo Clínico. Unidad Salud Mental InfantoJuvenil Jerez. SAS.
  • Luis Fernando López Martínez. Psicólogo General Sanitario. Psicoterapeuta de adultos y adolescentes. Codirector Proyecto ISNISS.

13:00 Mesa de diálogo: Presente y futuro del abordaje de la depresión y el suicidio

  • Miguel Guerrero Díaz. Psicólogo Clínico. Coordinador Salud Mental Marbella. HU Virgen de la Victoria SAS, AS Costa del Sol.
  • Evelyn Huizing. Enfermera especialista en Salud Mental. Asesora Técnica Programa de Salud Mental del SAS
  • José Luis Bimbela. Doctor en Psicología. Profesor Escuela Andaluza de Salud Pública.

14:00 Debate y conclusiones

14:30 Fin de la sesión

ACCEDER AL PROGRAMA EN PDF

Ley Trans: Polémica y realidad

Tiempo de lectura: 4 minutos

Autoría: Francisco Rodríguez Laguna, psicólogo colaborador de www.papageno.es Febrero de 2021

Colectivo trans y conducta suicida

La Ley para la Igualdad Efectiva de las Personas Trans genera cierta polémica por impulsar la libre autodeterminación de género, demanda que, por cierto, lleva realizando el colectivo desde hace mucho tiempo y que viene a hacer justicia en un contexto relegado en muchas ocasiones a la
invisibilidad.

Es de justicia recordar, que este colectivo, es uno de los grupos de población más castigados en cuanto a la conducta suicida en toda su expresión se refiere.

Diversos estudios revisados coinciden en señalar que la conducta suicida es un problema mayor en la población LGBT,(lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) presentando elevados índices de ideación e intento suicida. En conjunto, los estudios refieren en sus antecedentes tasas de intento de suicidio de entre 20 a 53% para jóvenes LGB (e.g. O’Donnell et al., 2011) y de entre 23 a 47% para el caso de jóvenes trans (e.g. Testa et al., 2012). En términos comparativos, se señala que la probabilidad de ideación e intentos de suicidio es de hasta siete veces mayor entre jóvenes LGBT que entre sus contrapartes heterosexuales (e.g. Diamond, 2013).

Personas trans y suicidio

Por su parte , y en lo que al suicidio consumado se refiere, Irwin et al. (2013) presentan la estimación de que los suicidios de personas gays y lesbianas podrían dar cuenta de 30% del total de suicidios de Estados Unidos de Norteamérica. Una mayoría de las investigaciones revisadas constatan la relación entre victimización de la población LGBT y comportamientos suicidas. Específicamente, el abuso físico, psicológico y
sexual, al que se ven expuestas las personas LGBT debido a su identidad de género y orientación sexual, fue asociado con suicidalidad (e.g. Corliss et al., 2010)

Asimismo, se observa que la falta de apoyo social tiene efectos nocivos en la salud mental de las personas LGBT, efectos que constituyen
en sí mismos factores de riesgo (e.g. Nemoto et al., 2011; Walls et al., 2008).
La revisión de otras investigaciones, presentan el antecedente de que la población LGBT muestra peores indicadores de salud mental (i.e. sintomatología depresiva y ansiosa, abuso de sustancias y conductas autolesivas) cuando se la compara con población heterosexual, y que estos indicadores constituyen, a su vez, factores de riesgo para el suicidio. Estos problemas de salud mental no serían inherentes a la orientación sexual e identidad de género sino que se explicarían por determinantes sociales de la salud (i.e. modelo de estrés de minorías discriminadas; e.g. Bocktinget al., 2013; Plöderl et al., 2008). (Fuente: artículo: Suicidio en poblaciones lesbiana, gay, bisexual y trans: revisión sistemática de una década de investigación (2004-2014), Rev Med Chile 2016; 144: 723-733

Libre determinación, expresión de género y despatologización trans

La libre determinación de la identidad y la expresión de género, junto a la despatologización de la transexualidad, son líneas básicas de una sociedad, que se denomina democrática y respetuosa con los derechos humanos.
Y en este sentido, los principios de Yogyakarta vienen a ratificar estándares legales internacionales vinculantes que los estados firmantes deben cumplir. Dichos principios, relativos a cómo se aplica la legislación internacional de derechos humanos a las cuestiones de orientación sexual e identidad de género, prometen un futuro diferente, donde todas las personas, nacen libres e iguales en dignidad y derechos.

Nueva ley trans

La norma que se pretende aprobar en nuestro país, reconoce que la solicitud de la rectificación registral de la mención del sexo, es decir, su cambio en el Registro Civil, «no precisa de más requisitos que la declaración expresa» de la persona. «El ejercicio de este derecho, en ningún caso
podrá estar condicionado a la previa exhibición de informe médico o psicológico alguno, ni la previa modificación de la apariencia o función corporal de la persona a través de procedimientos médicos, quirúrgicos o de otra índole, sin perjuicio del derecho de la persona interesada a hacer uso de tales medios».

En caso de aprobarse, las personas que quieran modificar su sexo legal, tendrán que indicar el nombre propio, si desean cambiarlo, y el sexo con el que se identifican «a fin de acreditar la voluntad de la persona interesada, así como los datos necesarios de la inscripción que se pretende
rectificar, y el número del documento nacional de identidad».
Además, prohíbe «el uso de terapias aversivas y de cualquier otro procedimiento que suponga un intento de conversión, anulación o supresión de la identidad de género, o que estén basados en la
suposición de que cualquier identidad de género es consecuencia de enfermedad o trastorno”.

Con todo ello, se busca desarrollar un modelo de salud que «tenga en cuenta la pluralidad de identidades, trayectorias y expresiones de género» y que incluya un «acompañamiento en todos los aspectos de la salud física y mental de la persona». Por lo expuesto con anterioridad, se debería realizar una adecuada pedagogía, libre de prejuicios y estereotipos, sobre las circunstancias, reivindicaciones, etc, del colectivo LGTBI, dirigida a la
población, abarcando desde los primeros años académicos , en aras de garantizar el respeto a los derechos humanos y favorecer el crecimiento personal, otorgando a dicho colectivo la visibilización necesaria para la consecución de una vida digna, libre de abusos y discriminación estas alturas, y en lo referido a la identidad de una persona, supone una barbaridad , seguir pensando que ésta puede ser asignada en base a su genitalidad al nacer.

Duelo, autolesión y conducta suicida: desafíos en la era digital

Tiempo de lectura: 2 minutos

Reseña de Amazon

«El suicida no desea morir, lo que anhela en lo más profundo de su ser es vivir». Esta y otras verdades atraviesan el texto de Duelo, autolesión y conducta suicida: desafíos en la era digital, que busca, desde un lugar de comprensión, de verdad, de investigación, llevar luz a la problemática tan compleja que describe en sus páginas.

Los entornos digitales son parte insustituible de nuestra vida cotidiana, y así como traen, entre otros beneficios, información, conexión o entretenimiento, pueden ser un campo fértil para abrumar a personas que no encuentran una salida, que están inmersas en dolores y dificultades que no saben cómo manejar.

Este libro, a través de reflexiones, ejemplos y herramientas de prevención, nos habla del significado y sentido del duelo, de la necesidad de aprender de la pérdida, de curar el amor sin olvidar. Y en ese camino de aprendizaje, nos habla, en definitiva, de la esperanza.

Perfil del Autor

Luis Fernando López Martínez, psicólogo General Sanitario. Psicoterapeuta de adultos/adolescentes y Formador. Co-Director y creador de Proyecto ISNISS del Programa de Doctorado en Psicología de la Salud de la UNED. Investigador de conductas autolesivas y suicidas en entornos digitales, redes sociales e Internet. Máster en Psicología General Sanitaria. Máster en Psicoterapias Humanistas. Máster en Intervención Comunitaria. Máster en Mediación y Resolución de Conflictos. Técnico Experto en Violencia de Género y PRL. Autor de la obra Peajes Emocionales: un viaje de tu interior.

¿Quieres conseguir un ejemplar gratuito en epub?

El autor regalará dos ejemplares en formato epub entre las personas que contesten este Quiz, comenten esta entrada en nuestra página de Facebook (@papageno.es ) y/o Twitter (@EsPapageno) y lo compartan desde el 9/02/21 hasta el 16/02/21.

Escuela de Madres y Padres para supervivientes por suicidio

Tiempo de lectura: 3 minutos
LOGO ASOCIACIÓN ALHELÍ
Asociación Alhelí
papageno.es

Escuela de Madres y Padres

El 25 de enero tuvimos la oportunidad de disfrutar de una tarde para la reflexionar sobre la educación de nuestros hijos e hijas. Para ello, nos centramos en las situaciones de familias en duelo por suicidio. Esta actividad fue posible gracias a la colaboración entre la Asociación Alhelí y papageno.es 

La actividad nace de una necesidad manifiesta de personas en duelo. Estas necesidades señalan la dificultad de algunas familias para elaborar su duelo y compatibilizarlo con la experiencia de ser padre o madre.

La Escuela concentró a 48 personas de España, México, Argentina, Paraguay, Colombia y Ecuador. Algunas forman parte de los grupos que tiene la As. Alhelí en Málaga y de los desarrolla papageno.es junto a la Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido «Ubuntu» en Cádiz, Sevilla, Jaén y Córdoba.

 

Introducción: maternidad y paternidad en situaciones de duelo por suicidio

Después de la introducción de Noelia Espinosa y Carmen Gálvez, integrantes de la Asociación Alhelí, presentaron su proyecto y experiencia personal. Posteriormente introdujeron una panorámica general de la actividad y del significado de la maternidad y paternidad en las situaciones de duelo por suicidio.

 

Habilidades para la vida: tolerancia la frustración y perseverancia

Durante la participación de Daniel López, psicólogo colaborador de papageno.es, se desarrollaron dos módulos diferentes. En el primero se describieron las claves del duelo por suicidio durante la infancia y la adolescencia. También se dialogó sobre la mejor manera de comunicar y hablar del suicidio con menores.

En la segunda parte se trataron conceptos generales sobre los estilos educativos y sobre aspectos relacionados con la educación relacionados con el bienestar emocional y el éxito en la vida adulta. En particular la disertación se centró en la tolerancia a la frustración y la capacidad de demorar el refuerzo y la perseverancia. 

Para explicar el concepto de demora del refuerzo, se utilizó el experimento de Walter Mischel denominado el test de la golosina. Este experimento clásico consiste en recluir a un niño/a pequeño/a de cuatro a seis años en una habitación frente a un dulce o una golosina. Si son capaces de pasar un rato (quince minutos) sin moverse de la silla frente al dulce y sin comérselo, el experimentador le dará un premio doble. Si no aguanta, puede tocar una campana y comérselo sin esperar, renunciando al premio. El experimento indica que las personas que tienen la capacidad de demorar la recompensa  son más capaces de lograr sus objetivos, gestionar sus emociones y vivir de manera más plena.

Ejemplo del Test de la Golosina

Por otro lado, también se trabajó sobre la necesidad de equilibrar la afectividad durante la infancia con el establecimiento de una normativa clara, sencilla y explícita. Con ese objetivo se tomaron los conceptos de amor paterno y materno de la teoría de Erich Fromm que apareció en su famoso libro «El arte de amar«.

La actividad concluyó con la definición del modelo de habilidades para la vida, definidas en 1993 por la Organización Mundial de la Salud. Este modelo define 10 habilidades que se defienden como esenciales en el bienestar emocional de los menores. 

Acabada la primera sesión, se plantea la posibilidad de realizar una actividad de varias sesiones, para darle continuidad a este proyecto, donde participen exclusivamente personas en duelo por suicidio. 

 

Si estás interesado/a en participar en la actividad ponte en contacto con: 

secretaria@prevencionsuicidio.school

Agradecemos a los miembros de ambas asociaciones y a todos los participantes por el regalo de haber aprendido juntos.

Autolesiones: qué son y cómo prevenirlas

black woman sitting on bed in light room
Tiempo de lectura: 6 minutos

Antes de habar de pautas útiles para la prevención de las autolesiones, sería interesante pararnos a definirlas, diferenciándolas del suicidio y otras conductas suicidas.

¿Qué son las autolesiones?

Las autolesiones son lesiones que una persona se provoca deliberadamente así misma sin intención de acabar con su vida. Generalmente se relacionan con daños en la piel y su frecuencia parece estar incrementándose, sobre todo en mujeres y en la adolescencia.

Walsh (2006), las define como lesiones autoinflingidas intencionales con baja carga de letalidad y bajo daño corporal que son inaceptables desde el punto de vista social y que tienen como objetivo reducir la angustia psicológica.

El tipo de herida provocado y el método es variado, siendo los más habituales (de mayor a menor) los cortes en la piel, quemaduras, golpes, arrancarse el pelo, punciones, arañazos, pellizcos y envenenamiento.

La autolesión, también ha sido llamada también “automutilación”, “autoherirse” o “autodañarse”, o también «autoflagelación», «autolaceración», «conducta autodestructiva o autolesiva» y «cortarse».

¿Con qué frecuencia se dan?

Photo by Lukas from Pexels

Muchos estudios sobre la incidencia de estas conductas se realizan con los datos de los casos admitidos en los servicios de urgencia. En consecuencia, podría existir una clara infraestimación de este fenómeno, debido a que muchos casos no llegan a acceder a este tipo de servicios.

Una revisión bibliográfica realizada por investigadores cubanos y delimitaron la conducta autolesiva como aquellas sin fines suicidas y encontraron las siguientes prevalencias:

  • El 30-40% de adolescentes con hospitalización psiquiátrica ha ingresado por una conducta autolesiva.
  • En población general este tipo de conductas son cometidas por un 13-29% de adolescentes al menos una vez en la vida. Con una edad de iniciación entre los 10-15 años y raramente posterior a los 30.
  • Estas conductas son más frecuentes entre mujeres especialmente en la adolescencia.
  • En el 2015 en España se señaló que 1 de cada 3 adolescentes de la muestra se habían autolesionado de cierta gravedad y más de la mitad de forma más leve. Algunas autolesiones se percibían como un comportamiento aceptable y normal.
  • En México se determinó una prevalencia 5,60 % en los adolescentes, con una edad promedio de inicio de 11,9 años o incluso a edades más tempranas. Esa prevalencia aumenta a 17,10 % en conductas repetitivas que los adolescentes no consideran como autolesiones graves. Otros estudios elevó el porcentaje al 28%. 

¿Cuáles son las causas de las autolesiones?

Según Fleta /2019) pueden existir diferentes motivaciones psicológicas detrás de la autolesiones: buscar atención, afecto, escucha o amenazar, castigar a otros haciéndoles sentir culpable, autocastigarse ante una baja autoestima o por culpabilidad, aliviar un malestar emocional (el dolor físico es más controlable y distrae del anterior), para probar si son capaces de acabar con su vida, para controlar su propio cuerpo o por sentimientos de vacío crónico, para sentirse vivo.

Desde nuestro punto de vista, sería mejor categorizar la búsqueda de atención como un intento de comunicar su dolor. De esa forma es más fácil entender que no es buena estrategia preventiva el desatender a una persona que tiene esas conductas como forma aparente de frenar lo que puede percibirse erróneamente solo como un intento de manipulación. La escucha activa y el comprender el fenómeno y ponerse en disposición de ayuda no es incompatible con ayudar a aprender otras formas menos lesivas de pedir ayuda evitando paralelamente ser manipulados. Las personas que se autolesionan tienen dificultades para hablar de sus emociones junto a otro problemas en sus habilidades sociales. Este tipo de conductas cursa además con baja tolerancia a la frustración

Su intención [la de los adolescentes que se autolesionan] no es “llamar la atención”, sino pedir ayuda, porque la necesitan

Asociación Española de Pediatría
Iria Méndez -Psiquiatra de PORTALCLINIC

¿Qué es el cutting?: Youtube y sus efectos negativos sobre la conducta autolesiva

El cutting es una forma particular de provocarse daño en la piel mediante cortes que el sensacionalismo ha difundido de forma irresponsable.

Por ejemplo, es un estudio publicado en inglés en Pediatrics en 2011 (The Scope of Nonsuicidal Self-Injury on YouTube) se analizaron 100 vídeos de YouTube. Estos vídeos habían sido visionados en más de 2 millones de ocasiones. Además eran accesibles al público en general en el 80% de los casos. Muchas de las personas que accedieron los valoraron positivamente y más de 12.000 los seleccionaron como favoritos. El 53% tenía un contenido educativo y un 50% tenía un carácter melancólico. Tanto en los vídeos con actores, como en el resto, aparecían frecuentemente imágenes explícitas de autolesiones ya sea en fotografías o incluso en imágenes de vídeo. Los cortes eran los métodos que más aparecían en dichos videos. El 58% no advertía de su contenido explícito. Los autores concluyeron que la aparición de estos videos podría provocar una normalización de la conducta autolesiva.

Desde entonces, las plataformas han hecho un esfuerzo por evitar este tipo de contenidos. YouTube tiene un procedimiento para la denuncia de videos inadecuados: Pulsar aquí . Si accedes en alguna ocasión a contenido de este tipo te invitamos a denunciarlo.

¿Es lo mismo una autolesión que un intento de suicidio?

No. Las autolesiones están claramente diferenciadas de un intento de acabar con la vida porque no tienen esa intencionalidad. Sin embargo, al ser la intencionalidad algo de carácter subjetivo y no visible muchas veces se confunden.

Esto no le resta gravedad a la conducta porque en ocasiones puede ponerse en riesgo la vida de la persona al excederse en la gravedad de la lesión autoinflingida.

¿Cómo detectar que un adolescente se autolesiona?

Cuando existen autolesiones podemos detectarlas por la presencia continua de Tener frecuentes cortes, moretones o cicatrices, usar ropa de manga larga o que cubra el cuerpo con calor, excusas sobre heridas, cercanía de elementos punzantes o cortantes sin razón concreta Autolesión: Medline Plus

Además de las señales de riesgo que pueden indicar la presencia de conductas autolesivas o autolesiones, la situación puede suponer un mayor riesgo si se dan las siguientes circunstancias (Asociación Española de Psiquiatría Infanto-Juvenil, 2008):

  • Baja capacidad de solucionar los problemas, impulsividad, ira y hostilidad y desesperanza.
  • Trastorno depresivos, abuso de alcohol y otras sustancias, trastorno de conducta y antisocial.
  • Familias monoparentales, problemas de convivencia entre los progenitores, falta de calidez en las relaciones.
  • Influencia negativa de los medios de comunicación.

¿Cómo puede ayudar la familia y las amistades a prevenir las autolesiones? ¿Y desde el sistema sanitario?

María Dolors Mas Delblanch, psicóloga, señala las siguientes pautas importantes:

  • Buscar y dejarse asesorar por profesionales.
  • Fomentar el diálogo y aumentar la comunicación con la persona afectada, evitando hacerle sentir culpable o quejarse de su conducta.
  • Actuar sin miedo, de forma tranquila y confiada.
  • Poner atención pero sin perseguir en todas sus actividades tanto en su entorno como en internet.

La misión de las familias y de los profesionales de la salud es que sustituyan esos comportamientos por otros más adaptativos. En muchos casos las autolesiones buscan aliviar su malestar por otro motivo: por ejemplo, los adolescentes con trastornos de la conducta alimentaria las realizan para aliviar su culpabilidad por haber comido, haber vomitado o estar causando daño a sus padres.

Asociación Española de Pediatría
Video Subtitulado en Español por la Organización Panamericana de la Salud. En este caso no queda claro si se trata de una autolesión pura, porque la paciente refleja su deseo de escapar de su sufrimiento buscando la muerte. Sin embargo, describe un caso típico y una buena práctica de los servicios sanitarios.

«Yo no creía en los psicólogos, pero no tenía a donde ir. Acabamos de
empezar la terapia y siento que por lo menos estoy haciendo algo para
ayudar a mi hijo, que es entender porqué tiene la necesidad de
cortarse y porqué le es tan difícil dejar de hacerlo. El psicólogo me
dijo que poco a poco mi hijo aprenderá otras formas para manejar su
dolor que no sea a través de la auto-lesión”

La autolesión: Posibles causas y consecuencias, y su manejo exitoso
Paulo Daniel Acero Rodríguez Psicólogo U. Nacional de Colombia

Más información

Photo by Kaboompics .com from Pexels

Fleta, J. (2017). Autolesiones en la adolescencia: una conducta emergente. Boletín de la sociedad de pediatría de Aragón, La Rioja y Soria47(2), 37-45.

La autolesión: Posibles causas y consecuencias, y su manejo exitoso

The Scope of Nonsuicidal Self-Injury on YouTube

Denuncias de contenidos inapropiados (YouTube)

Anar: Ayuda a niños y adolescentes en riesgo. Señales de riesgo para suicidio

Autolesiones y suicidio en adolescentes (Asociación Española de Pediatría)

Autolesiones no suicidas (ISEP)

Revisión sistemática sobre conductas autolesivas sin intención suicida en adolescentes

Autolesión: Medline Plus

Suicidios en la adolescencia

Tiempo de lectura: 3 minutos

Glenn, C. R., Kleiman, E. M., Kellerman, J., Pollak, O., Cha, C. B., Esposito, E. C., … & Boatman, A. E. (2020). Annual Research Review: A meta‐analytic review of worldwide suicide rates in adolescents. Journal of child psychology and psychiatry61(3), 294-308.

Foto de Hannah Nelson en Pexels

Suicidio en la adolescencia

El suicidio en la adolescencia supone un problema de salud pública de primer orden como primera causa de mortalidad a esas edades. Catherine R. Glen y colaboradores realizan una revisión para determinar las tasas de mortalidad por esta causa en adolescentes de 10 a 19 años en países de todo el mundo.

Resumen de la investigación

El estudio recoge datos disponibles de diferentes países considerados de alta calidad de la Base de datos de Mortalidad de la Organización Mundial de la Salud y los relaciona con datos de accesibilidad a métodos letales, indicadores económicos y de desigualdad.

El resultado de la investigación es bastante heterogéneo. A nivel mundial se estima una tasa de 3,77 por 100.00 habitantes. Los países con mayores tasas fueron Estonia, Nueva Zelanda y Uzbekistán. Las tasas más altas de dieron en el grupo de edad superior en el intervalo estudiado y fue superior entre hombres.

Las desigualdades económicas correlacionaron con una mayor diferencia en el ratio entre hombres y mujeres.

Suicidio entre adolescentes en España

Según el estudio, las tasas de suicidio entre adolescentes de 10 a 19 años en España es de 1,47 por 100.00 habitantes siendo superior en el tramo de 15 a 19 años, por lo que el país está por debajo del nivel mundial. Las tasas entre hombres dobla la de las mujeres.

Suicidio entre adolescentes en México

En México los indicadores son superiores. Las tasas de suicidio entre adolescentes son de 4,81 por 100.000 habitantes con peores tasas en el grupo de mayor edad. Las muertes por esta causa son casi el doble entre hombres respecto a las de mujeres

¿Cuáles son los factores de riesgo en el suicidio de adolescentes?

La Clínica Mayo advierte de diferentes circunstancias que pueden constituir factores de riesgo para la aparición de conductas suicidas.

Entre ellos destaca la presencia de trastornos físicos o mentales o antecedentes familiares, pérdidas de seres queridos o conflictos graves, antecedentes de maltrato o abuso, consumo de sustancias, embarazo no deseado, bullying, incertidumbre sobre la orientación sexual, suicidio en su entorno cercano o ser adoptado.

Servicios de atención a la conducta suicida

Artículo completo

Annual Research Review: A meta-analytic review of worldwide suicide rates in adolescents (En inglés)

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies