Categoría en Psicología Positiva

Día de Salud Mental en la Universidad de Cádiz: la psicología en la atención a la persona suicida y los supervivientes

Universidad de Cádiz. Celebración del día Mundial de la Salud 2019

Con motivo de la celebración del Día de la Salud Mental 2019 dedicado a la prevención del suicidio, papageno.es colaboró en el desarrollo de un videofórum en el que también participó el Servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Cádiz (SAP), El Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERSAM) y la Asociación de Estudiantes de Psicología de Cádiz (AEPCA) y que se celebró en la Facultad de Ciencias de la Educación.

Con una asistencia masiva de estudiantes, desde el SAP se destacó la importancia de la reivindicación de la psicología en nuestra sociedad y en especial de la atención a personas con conductas suicidas y sus familiares. También se destacaron datos epidemiológicos del suicidio en España y se describió el perfil de las personas que se atienden desde el servicio. 

Posteriormente, los estudiantes tuvieron la oportunidad de conocer el trabajo que se hace desde CIBERSAM en actividades científicas, de investigación y formativas centradas en la depresión y el suicidio. Este organismo está formado por 23 grupos de investigación clínica, preclínica y traslacional pertenecientes a 8 comunidades autónomas dedicados fundamentalmente al estudio de trastornos mentales o la innovación terapéutica. 

Desde papageno.es participaron Aquiles Marcelo, médico de familia, Luis Fernando López, psicólogo y responsable del proyecto ISNISS, Marilú Ancona, psicóloga, Xisca Morell, psicóloga y presidenta de AFASIB y Daniel López, psicólogo.

Aquiles Marcelo dinamizó una actividad con estudio de casos en el que pudieron participar los estudiantes. Resaltó la importancia de la atención primaria en la detección precoz de casos de riesgo, así como la necesidad de apoyo psicológico de los profesionales que atienden casos de urgencia de alto impacto emocional. 

Por otro lado, Daniel López presentó el proyecto de las guías de autoayuda de prevención de conducta suicida en la comunidad universitaria que están previstas publicar proximamente partiendo de la colaboración con el SAP. Posteriormente se presentó el proyecto ISNISS de la Facultad de Psicología de la UNED a través de un video realizado por uno de sus coordinadores, Luis Fernando López.

Marilú Ancona (Mérida-México) y Xisca Morell (islas Baleares) presentaron sus experiencias de trabajo en asociaciones de supervivientes a través de un vídeo realizado para el acto.

También se debatió sobre la necesidad de ser críticos ante los mensaje de cine y TV que abordan el tema y sobre la importancia de entender a la persona con conductas suicidas como alguien que solicita y necesita ayuda a la que no podemos seguir dando la espalda. 

Bajo estas líneas puede escuchar el mensaje experanzador en un cortometraje de Dulcinea Studios que está dirigido a comprender que mientras no somos responsables de muchas de las cosas que nos ocurren en nuestras vidas, sí lo somos de la actitud y de la respuesta con las que los afrontemos.

 

El suicidio es una salida definitiva a problemas que son pasajeros. Busca las razones para seguir viviendo…

 

¡Cóbrate tu derecho de equivocarte y cambiar!

Sólo vivimos una vez (o no) y estamos demasiado pendientes a hacer las cosas de forma perfecta y sin ningún error, como si la perfección fuera un fin en sí mismo y no un ideal a conseguir. Y el asunto es que convertimos nuestra existencia en una continua pérdida de tiempo esperando algo que nunca llega, perdiendo cosas por el camino y olvidando que la vida es eso: lo que nunca llegamos a conseguir por nuestros propios miedos y no porque nadie ni nada nos lo quitó.

Tener una relación de pareja sana, ser padres o madres honestos,  conseguir un sueño y miles de cosas importantes de la vida requieren de tus errores. En la cultura mediterránea los errores se pagan caros. Es algo que parece que hay que evitar a toda costa, que hay que vivir con vergüenza o que es imperdonable. Sin embargo, los fracasos son una enorme fuente de conocimiento que nos hacen mejores personas y que nos acercan más a acertar la próxima vez. De esa forma nuestros aciertos se alimentan de nuestros errores y el único fracaso real será el no haberlo intentado.

En consecuencia vive intensamente, sueña y asume el riesgo que supone disfrutar de ella a grandes sorbos.  Empieza tu vida cada cinco minutos. Si te equivocas, recuerda que siempre tendrás derecho a cambiar….

Aprender de las críticas

Nuestra cultura fomenta ciertas ideas irracionales que contribuyen a aumentar nuestra ansiedad de forma considerable e innecesaria y que pueden provocar importantes desajustes psicológicos e incluso ideas suicidas. Una de ellas, muy común, nos hace creer equivocadamente que para que nos quieran tenemos que ser perfectos. Y eso nos embarca en una carrera sin fin para conseguirlo.

En consecuencia, cuando alguien nos critica señala nuestra imperfección. Entonces reaccionamos de manera evasiva o incluso agresiva para evitar el malestar que nos provoca el no ser perfectos en todo momento. Sin embargo, la crítica es una fuente de aprendizaje único que nos permite observar aspectos a mejorar de nuestra conducta y que pueden ayudarnos a crecer como personas.

Los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham​, en la «Ventana de Johari» describían cuatro zonas diferentes del conocimiento sobre cómo es una persona. Se basaron en lo que uno sabe de sí mismo y lo que perciben los demás. De esa forma conceptuaron cuatro espacios, lo que sé de mí mismo y conocen los demás (Área Libre), lo que conozco y oculto (Área Oculta), lo que ven los demás y yo desconozco (Área Ciega) y lo que todos desconocemos (Área Desconocida). Ambos autores relacionaron la salud mental y la armonía con el predominio del Área Libre. La crítica constructiva puede ayudarte a aumentar este espacio y sólo tendrás que aprender a aceptarla. Cuando alguien te critique escucha atentamente por si puedes aprender algo de la crítica.

Quizás en este punto se te haya venido a la memoria alguna situación donde la crítica no fue constructiva y eso te refuerza en la idea equivocada que la crítica es mala por naturaleza. Eso es sólo cierto en parte. La crítica no deja de ser una opinión más o menos fundada de otra persona sobre nosotros. Tanto si nos parece adecuada o inadecuada no debemos permitir que nos dañe la autoestima.

En el Capítulo 5 de la primera temporada de la serie catalana «Merlí», un profesor de filosofía con una visión muy particular de la ética, explica a uno de sus alumnos el concepto de «justicia». Tomando un billete de 50 euros le pregunta su valor. Posteriormente va repitiendo la pregunta mientras que arruga, golpea y estropea el billete. El alumno reconoce que el billete no ha perdido su valor original y el profesor utiliza este hecho para recordarle que su valor tampoco cambia pese a que alguien pueda estar siendo injusto con él. Cuando te critican sigues siendo la misma persona y tu valor no cambia.

 

«Por mucho que te pisen o te machaquen vales lo mismo, mucho»

Serie «Merlí» (Veranda TV)

 

Por otro lado, la asertividad te ayudará a afrontar la crítica sea cual sea su naturaleza. Cuando es positiva y puedes aprender de ella, escúchala atentamente, hazte consciente de lo que sientes y no te dejes llevar por ello, reconoce tu parte de responsabilidad e intenta mejorar. Cuando no estés de acuerdo, respeta la opinión de la otra persona, pero haz valer también la tuya propia. Recuerda que el comportamiento humano siempre tiene una intención positiva. Puede que muchas personas actúen sólo buscando su propio beneficio pero es eso lo que buscan y no el daño del otro. Por ejemplo hay personas que critican a los demás como forma de mejorar su autoestima, pero eso es sólo problema suyo.

Por eso, reivindicamos la crítica como una oportunidad y la aceptación de nuestra imperfección como una de las características que nos definen como seres humanos. Cuando lo creas oportuno aprende de las críticas que te hacen y en caso contrario, como dijo Epicteto, siempre tendrás oportunidad de reírte de ello


MÁS INFORMACIÓN

 


 

Daniel J. López Vega

Coordinador de www.papageno.es

Psicólogo General Sanitario. Máster en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo, autor de «¿Todo por la Patria?», socio fundador de la Sociedad Española de Suicidiología. Experto Universitario de Estadística Aplicada a las Ciencias de la Salud (UNED).

El negro no siempre es mal color

Photo by Tyler Lastovich from Pexels

En el imaginario colectivo el negro ha sido siempre un color que se relaciona con aspectos negativos, quizás por ser el negro el color de la oscuridad y provocar miedo por las amenazas que suponía para nuestra superviviencia. Sin embargo, el negro no siempre es un mal color. Seguro que si lo piensas encuentras muchos objetos que teniendo ese color te inspiran cosas positivas. 

En este ejemplo está claro que no es el color negro el que nos inspira miedo en sí -no tiene esa capacidad- sino que es nuestra interpretación la que nos atemoriza. Lo mismo ocurre con muchos sucesos de nuestra vida. El mismo hecho ocurrido a diferentes personas o en diferentes momentos de la vida inspira emociones diferentes y reacciones dispares.

Es el caso de los pensamientos depresivos que nos sumen en una especia de túnel que filtra todo lo que nos ocurre. Nos hacen ven el «color negro» como algo negativo aunque no sea necesariamente así y da tonalidades negras a otros colores diferentes. Los problemas muchas veces son oportunidades que te presenta la vida y si eres capaz de sacar la mejor versión de ti mismo para solucionarlos ellos te ayudarán a ser mejor persona. En estas ocasiones nuestro cerebro consigue enfocar nuestra atención sólo en lo negativo que nos ocurre. Su consecuencia más grave son las conductas suicidas.

Aunque el suicidio es multicausal y complejo parece que existe evidencia de que detrás de este tipo de conductas existe siempre un sentimiento de desesperanza que llega a hacernos pensar no sólo que nuestra vida es un caos, sino que además no seremos capaz de salir de la situación y estamos en consecuencia condenados de por vida. Es sólo una perspectiva poco objetiva de lo que ocurre. Eres capaz de conseguirlo.

El suicidio es una solución eterna a un problema que se vive en un momento concreto. Si decides hacerlo ya nunca habrá vuelta atrás. Jamás volverás a disfrutar aquello que amaste. El daño afectará a gente que quieres y que verán su vida truncada para siempre. Cuando uno de nosotros muere, nunca es un hecho individual. Somos seres sociales y cuando alguien fallece nos afecta a todos. 

 

¡Atrévete a ver otros colores y a interpretar de otra forma el color negro!

 

Para vivir es necesario aprender a apreciar todos los colores y entender la función que cada uno tiene en tu vida. Busca la mejor versión de ti mismo y afronta tus problemas. Si piensas que puedes estar pasando por un proceso depresivo consulta a un profesional cualificado que te acompañe. 


 

 

Daniel J. López Vega

Coordinador de www.papageno.es

Psicólogo General Sanitario. Máster en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo, autor de «¿Todo por la Patria?», socio fundador de la Sociedad Española de Suicidiología. Experto Universitario de Estadística Aplicada a las Ciencias de la Salud (UNED).

El informe monja

El poder de la palabra como instrumento para vivir más y mejor es en muchas ocasiones obviado. En el caso de la depresión y las ideas suicidas nuestros pensamientos en túnel muchas veces condicionan nuestro malestar con el uso de lenguaje negativo.

Pero existen evidencias que la utilización del lenguaje positivo mejora nuestra calidad de vida, como se desprende de un estudio que incluyó a 678 monjas de las comunidades de Mankato Milwaukee, Wisconsin, y Baltimore, Maryland. 

La investigación se realizó a través del estudio de diarios que se encontraron en los sótanos del convento y con diversas pruebas que se realizaron durante 2 años a monjas de entre monjas los 75 y 102 años utilizando la medida llamada “densidad de pensamientos” (número de palabras por idea) para analizar los breviarios de las entonces novicias en sus diarios en busca de clasificar su contenido emocional (positivo o negativo).

Los resultados demostraron que aquellas con mayor riqueza de lenguaje y economía linguística tenían menor probabilidad de desarrollar demencia senil pasados los 85 años y quien usaba más términos positivos vivía hasta 7 años más.

Si deseas saber algo más de lenguaje positivo y sus beneficios te recomendamos la lectura de:

La ciencia nos dice que podemos entrenar nuestro lenguaje y cambiar nuestra mente. Este libro propone un camino que se inicia con la toma de conciencia del lenguaje que utilizamos con nosotros y con los demás, para continuar con ejercicios y entrenamientos que nos permiten construir un hábito de utilización del lenguaje positivo en nuestra vida cotidiana.

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