Categoría en Psicología Positiva

Factores protectores para la prevención del suicidio

Factores protectores del suicidio

Los factores protectores del suicidio son aquellas variables que disminuyen la probabilidad de aparición del suicidio o de otras conductas suicidas o autolesivas. Estos factores protectores del suicidio pueden tener diferentes naturalezas: personal, familiar y social. El suicidio es un fenómeno complejo y multicausal prevenible.

Prevenir el suicidio conlleva potenciar estos factores. Algunos de los más nombrados en la literatura científica tienen que ver con la salud mental. En consecuencia se hace necesaria la detección precoz de este tipo de problemas y la creación de servicios eficaces y la implementación de planes formativos de los profesionales de atención primaria de salud y otros colectivos de primera línea.

Factores Individuales

Los factores protectores de corte individual tienen que ver con las competencias y variables psicológicas que se pueden observar en la infografía. Estas aumentan la resiliencia de las personas o capacidad de resistir el estrés y darle una respuesta adaptativa.

Factores Familiares y Sociales

El apoyo social y una estructura familiar sana, son sin duda, factores muy relevantes en la disminución de esta conducta. La comunicación y el establecimiento de normas claras y límites y sus consecuencias en los entorno familiar y social señalan las conductas socialmente aceptables y reprobables.

También es importante reseñar otras variables de tipo social que influyen positivamente en controlar esta causa de muerte disminuyendo las desigualdades sociales en salud, relacionadas con el acceso de actividades laborales dignas, a la vivienda y a oportunidades económicas, educativas y de tiempo libre.

Otro factor de cuya importancia alerta la Organización Mundial de la Salud es la restricción de la accesibilidad a métodos letales. El método utilizado tiene un componente cultural y otro de accesiblidad. Las medidas eficaces pasan por la prohibición en muchos países de pesticidas perjudiciales, el control de las armas de fuego y medidas orientadas a impedir la acumulación u obtención de psicofármacos que puedan utilizarse de forma inadecuada.


MÁS INFORMACIÓN

El autoconocimiento: el apasionante viaje hacia dentro de uno mismo

En esta entrada en papageno.es reflexionaremos sobre la necesidad de autoconocimiento para acercarnos a una vida plena. El proceso de instrospección o la habilidad de reflexionar sobre nuestros pensamientos, emociones, estados de ánimo, actitudes, conductas… nos permite una mejor adaptación a nuestra realidad desde un conocimiento de nuestras fortalezas y debilidades.

El autoconocimiento es una «habilidad para la vida», la segunda que exponemos en nuestro blog (la anterior fue la empatía). Estas habilidades están dentro de las teorías postuladas por la Organización Mundial de la Salud y según este organismo son esenciales en la educación de nuestros niños y adolescentes.

 

«Conócete a ti mismo»  en griego «gnōthi seauton» es una de las frases filosóficas más famosas de la filosofía que parece haber estado escrita en el pronaos del templo que veneraba a Apolo en Delfos. Esta frase fue utilizada por los filósofos y especialmente por Sócrates para señalar la necesidad de conocerse a sí mismo, antes de emprender la respuesta a otras preguntas filosóficas.

 

Esta capacidad describe la habilidad que tenemos para evaluar de forma realista el conocimiento que tenemos sobre nosotros mismos. Aunque nuestra percepción pueda ser diferente, parece que podría ser que no nos conocemos tanto como imaginamos. 

Para entender este fenómeno,  Joseph Luft y Harry Ingham crearon «La ventana de JoHari» acrónimo de los nombres de ambos investigadores. Este modelo de la comunicación y análisis de las relaciones interpersonales, 
reflexiona sobre el flujo de información de como somos cada uno. Según esta teoría el conocimiento de uno mismo puede englobarse en cuatro zonas diferentes (abierta, oculta, ciega y desconocida). La información abierta es aquella que es conocida tanto por uno mismo, como por los demás y está formada por cosas evidentes u obvias que no nos cuesta transmitir. La oculta contiene asuntos de uno mismo que nosotros conocemos pero que nos reservamos y no comunicamos conscientemente y por lo tanto los demás no conocen. La zona ciega está compuesta por lo que los demás ven de nosotros, pero nosotros desconocemos y la desconocida por lo que no conocemos ni nosotros ni los demás.

Autoconocerse pasa por ampliar el área abierta hasta que sea nuestra parte dominante, aumentando la honestidad y mejorando las relaciones interpersonales.

Nuria Escarré destaca entre los beneficios del autoconocimiento la ayuda a tomar decisiones más acertadas, la obtención de información para orientarse a nivel profesional y una guía para entender nuestro interior en periodos de cambios. Además, según la autora, el autoconocimiento ayuda a descubrir las motivaciones, conductas y sentimientos y cómo mejorarlos, a obtener una hoja de ruta para alcanzar la mejor versión de uno mismo, a mejorar la autoestima, a conocer cómo nos ven los demás y a poder disfrutar de ser uno mismo.


PARA SABER MÁS

 

Locura ≠ violencia ≠ suicidio: La raíz del estigma

 

Empiezo a escribir estas líneas pensando que seré incapaz de hilar varias experiencias que no vienen al caso y que me han mantenido cavilando sobre el poder que tiene el lenguaje para hacernos absolutamente infelices (o no).

 

Muchas veces no es tanto lo que nos pasa sino el cómo lo elabora nuestro pensamiento y cómo acabamos narrándolo a los demás y de las palabras que utilizamos para hacerlo. Esta reflexión trata sobre el uso de etiquetas para definirnos y su potencialidad en nuestra estigmatización como personas.

 

Hace poco, tuve la suerte de ser invitado a participar en un programa de radio con el nombre ‘Levántese de día, poniente de noche’  con motivo de informar sobre el inicio en el mes de noviembre de los grupos que papageno.es hará en Cádiz para familiares y allegados de personas fallecidas por suicidio (supervivientes). 

El programa de radio está desarrollado como una actividad de la Asociación de Familiares, Allegados y Personas con Enfermedad Mental (FAEM Cádiz) y allí tuve la suerte de conocer a Roberto Ferrer y a su equipo del que a pesar del poco tiempo que compartimos pude aprender mucho (sobre profesionalidad). Más o menos todo fue de forma hasta que el locutor me pilló desprevenido y me preguntó sobre qué pensaba sobre la locura. Debo confesar que improvisé… Siempre he tenido la capacidad congénita de meter la pata en mis intervenciones públicas y no era plan de que nadie se sintiera ofendido por mis palabras….

Así que este artículo se lo dedico a ellos y ellas…. Su gestación empezó ese día y soy un hombre de honor que siempre paga sus deudas (o no)…

 
Habla positivo, vive feliz

El lenguaje que usamos tiene un poder inmenso para construir nuestra vivencia que no siempre se ajusta a la realidad externa o que al menos no nos ayuda a aceptarla tal como es. Depende de las palabras que usemos o usen para definir nuestras experiencias así acabaremos sintiéndonos o haciendo sentir a los demás. 

Por ejemplo, en un programa de radio español de una cadena importante, el locutor narra una noticia sobre un presunto homicidio y finaliza la noticia con un lapidario: «Se especula con que el presunto parricida pueda sufrir una enfermedad mental». Más allá de la veracidad del hecho o especulación, este tipo de comentarios no sólo no añade nada a la noticia sino que contribuye profundamente al estigma que relaciona la enfermedad mental con la violencia y la delincuencia. Y es que el cerebro humano construye relaciones de causalidad simple para intentar entender lo que ocurre. Dos expresiones en una frase: «Parricidio» y «Enfermedad mental» y nuestro cerebro coloca automáticamente una como causa y otra como consecuencia independientemente de las intenciones del locutor. Y luego a generalizar…

Lo mismo pasa con el suicidio y con otros muchos términos estigmatizados que toman un sentido peyorativo y acaban siendo utilizados más que para definir una situación concreta, para «lanzarlos» rayando el insulto. La gente autodenominada «normal» prefiere atribuir estas «deformidades» a colectivos concretos para evitar afrontar que el «mal» puede también ser consecuencia de algo que todas las personas podemos llegar a hacer y que no es monopolio de nadie en concreto.

Observe, por ejemplo, la perversidad de una expresión que han hecho célebres algunos libros de autoayuda: Gente Tóxica. Por mi trabajo como psicólogo he visto un interés creciente de las personas a las que acompaño en su proceso de aprendizaje en detectar gente tóxica en su entorno para atribuirle la causalidad de lo malo que ocurre en su vida. Por el contrario nunca encontré a nadie que se autodefiniera como tóxica. Como si esa enigmática gente tóxica fuera de otra especie y nunca consultara con profesionales de la psicología o viviera en las alcantarillas de nuestras ciudades. Usted también puedes ser tóxico a veces (yo, seguro).

 

Los criterios diagnósticos definen trastornos, no personas

No somos diabéticos, suicidas, esquizofrénicos, amputados, discapacitados, locos, bipolares, límites, drogadictas, alcohólicos, ludópatas, depresivas, neuróticas, histéricas, down,… Somos personas. Si tienes la mala suerte de sufrir un trastorno, recuerda siempre que la etiqueta del trastorno define un conjunto de síntomas al que se le ha impuesto un nombre arbitrario. Esos términos no te definen a ti. No son tu nombre de pila, ni siquiera tu apellido.

Siente orgullo por ser lo que eres, no asumas ninguna etiqueta. Si lo deseas, tienes capacidad para cambiar lo malo que hay en ti y ser mejor. Acepta también tu parte negativa y vive siempre en la mejor versión de ti mismo.

 
Tu lenguaje te hace daño

Si asume una de esas etiquetas como leitmotiv en su vida, allá usted con las consecuencias. Mi trabajo como psicólogo me permitió conocer gente que a pesar de su sufrimiento no deja de ser maravillosa. Conozco historias de cientos de personas que en algún momento de mi carrera me confiaron parte de sus secretos y experiencias. Yo mismo he contado mi historia a otros profesionales cuando lo he necesitado (con bastante frecuencia por cierto). Este crisol de vivencias han condicionado en cierta forma el quién y cómo soy. Acabo cautivado por cada historia. Sin embargo hay algo, solo algo, que no me gusta oir.

Frecuentemente me encuentro con gente que vive obstinada en cumplir de forma exhaustiva con su etiqueta que han asumido como si pudiera predecir su futuro. Le atribuyen un poder de invencibilidad que las deja sumidas en la apatía y en la indefensión aprendida. Son personas que se autodefinen como feas, torpes, estorbos, inútiles o cosas aún peores. Como si en este mundo solo tuvieran cabida los que pretenden no serlo. Todos somos mortales. Bienvenidos al mundo real… Yo a veces, me siento feo, torpe, estorbo o inútil  otras veces útil, hábil e incluso guapo. Probablemente no sea ni una cosa ni la otra… o todo en conjunto.

 

La mal llamada «normalidad» es un espejismo de nuestro cerebro para alejar sus fantasmas. Créanme si les digo que en toda mi vida nunca encontré una sola persona «normal». Si bien todos tenían mucho en común, cada uno se caracterizó especialmente por sus diferencias.

Si usted se siente seguro dentro de su espejismo de normalidad, siga ahí…, pero yo he aprendido que la locura, la violencia, el suicidio no son patrimonio de nadie. Yo no soy normal, yo también debo estar loco. Quizás sea paradójico pero si se considera normal, a lo mejor es usted quien necesita ayuda profesional… Míreselo…

 

Hábleme bien de usted

Así que hágame un favor. Si un día tiene la buena o mala suerte de cruzarse conmigo y siente la necesidad de contarme su historia para que le acompañe en un tramo, no se le olvide hablarme también de lo bueno que tiene. Y cuando vea que se tiene que enfrentar a algo complicado, no me diga: «No puedo» (como mucho acepto un «no quiero»), ni tampoco que lo intentará, dígame que lo logrará.  No me diga que no vale nada, dígame lo que puede y desea aportarme…

 

Nosotros también le necesitamos. La vida sería mucho peor si usted nunca hubiera existido.

 



Daniel J. López Vega

Coordinador de www.papageno.es

Psicólogo General Sanitario. Máster en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo. Autor de «¿Todo por la Patria?». Experto Universitario de Estadística Aplicada a las Ciencias de la Salud (UNED). Responsable del Grupo de Conducta Suicida del Colegio de Psicología de Andalucía Occidental.

 

 

 

 

 

 

 

 

Día de Salud Mental en la Universidad de Cádiz: la psicología en la atención a la persona suicida y los supervivientes

Universidad de Cádiz. Celebración del día Mundial de la Salud 2019

Con motivo de la celebración del Día de la Salud Mental 2019 dedicado a la prevención del suicidio, papageno.es colaboró en el desarrollo de un videofórum en el que también participó el Servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Cádiz (SAP), El Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERSAM) y la Asociación de Estudiantes de Psicología de Cádiz (AEPCA) y que se celebró en la Facultad de Ciencias de la Educación.

Con una asistencia masiva de estudiantes, desde el SAP se destacó la importancia de la reivindicación de la psicología en nuestra sociedad y en especial de la atención a personas con conductas suicidas y sus familiares. También se destacaron datos epidemiológicos del suicidio en España y se describió el perfil de las personas que se atienden desde el servicio. 

Posteriormente, los estudiantes tuvieron la oportunidad de conocer el trabajo que se hace desde CIBERSAM en actividades científicas, de investigación y formativas centradas en la depresión y el suicidio. Este organismo está formado por 23 grupos de investigación clínica, preclínica y traslacional pertenecientes a 8 comunidades autónomas dedicados fundamentalmente al estudio de trastornos mentales o la innovación terapéutica. 

Desde papageno.es participaron Aquiles Marcelo, médico de familia, Luis Fernando López, psicólogo y responsable del proyecto ISNISS, Marilú Ancona, psicóloga, Xisca Morell, psicóloga y presidenta de AFASIB y Daniel López, psicólogo.

Aquiles Marcelo dinamizó una actividad con estudio de casos en el que pudieron participar los estudiantes. Resaltó la importancia de la atención primaria en la detección precoz de casos de riesgo, así como la necesidad de apoyo psicológico de los profesionales que atienden casos de urgencia de alto impacto emocional. 

Por otro lado, Daniel López presentó el proyecto de las guías de autoayuda de prevención de conducta suicida en la comunidad universitaria que están previstas publicar proximamente partiendo de la colaboración con el SAP. Posteriormente se presentó el proyecto ISNISS de la Facultad de Psicología de la UNED a través de un video realizado por uno de sus coordinadores, Luis Fernando López.

Marilú Ancona (Mérida-México) y Xisca Morell (islas Baleares) presentaron sus experiencias de trabajo en asociaciones de supervivientes a través de un vídeo realizado para el acto.

También se debatió sobre la necesidad de ser críticos ante los mensaje de cine y TV que abordan el tema y sobre la importancia de entender a la persona con conductas suicidas como alguien que solicita y necesita ayuda a la que no podemos seguir dando la espalda. 

Bajo estas líneas puede escuchar el mensaje experanzador en un cortometraje de Dulcinea Studios que está dirigido a comprender que mientras no somos responsables de muchas de las cosas que nos ocurren en nuestras vidas, sí lo somos de la actitud y de la respuesta con las que los afrontemos.

 

El suicidio es una salida definitiva a problemas que son pasajeros. Busca las razones para seguir viviendo…

 

¡Cóbrate tu derecho de equivocarte y cambiar!

Sólo vivimos una vez (o no) y estamos demasiado pendientes a hacer las cosas de forma perfecta y sin ningún error, como si la perfección fuera un fin en sí mismo y no un ideal a conseguir. Y el asunto es que convertimos nuestra existencia en una continua pérdida de tiempo esperando algo que nunca llega, perdiendo cosas por el camino y olvidando que la vida es eso: lo que nunca llegamos a conseguir por nuestros propios miedos y no porque nadie ni nada nos lo quitó.

Tener una relación de pareja sana, ser padres o madres honestos,  conseguir un sueño y miles de cosas importantes de la vida requieren de tus errores. En la cultura mediterránea los errores se pagan caros. Es algo que parece que hay que evitar a toda costa, que hay que vivir con vergüenza o que es imperdonable. Sin embargo, los fracasos son una enorme fuente de conocimiento que nos hacen mejores personas y que nos acercan más a acertar la próxima vez. De esa forma nuestros aciertos se alimentan de nuestros errores y el único fracaso real será el no haberlo intentado.

En consecuencia vive intensamente, sueña y asume el riesgo que supone disfrutar de ella a grandes sorbos.  Empieza tu vida cada cinco minutos. Si te equivocas, recuerda que siempre tendrás derecho a cambiar….

Aprender de las críticas

Nuestra cultura fomenta ciertas ideas irracionales que contribuyen a aumentar nuestra ansiedad de forma considerable e innecesaria y que pueden provocar importantes desajustes psicológicos e incluso ideas suicidas. Una de ellas, muy común, nos hace creer equivocadamente que para que nos quieran tenemos que ser perfectos. Y eso nos embarca en una carrera sin fin para conseguirlo.

En consecuencia, cuando alguien nos critica señala nuestra imperfección. Entonces reaccionamos de manera evasiva o incluso agresiva para evitar el malestar que nos provoca el no ser perfectos en todo momento. Sin embargo, la crítica es una fuente de aprendizaje único que nos permite observar aspectos a mejorar de nuestra conducta y que pueden ayudarnos a crecer como personas.

Los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham​, en la «Ventana de Johari» describían cuatro zonas diferentes del conocimiento sobre cómo es una persona. Se basaron en lo que uno sabe de sí mismo y lo que perciben los demás. De esa forma conceptuaron cuatro espacios, lo que sé de mí mismo y conocen los demás (Área Libre), lo que conozco y oculto (Área Oculta), lo que ven los demás y yo desconozco (Área Ciega) y lo que todos desconocemos (Área Desconocida). Ambos autores relacionaron la salud mental y la armonía con el predominio del Área Libre. La crítica constructiva puede ayudarte a aumentar este espacio y sólo tendrás que aprender a aceptarla. Cuando alguien te critique escucha atentamente por si puedes aprender algo de la crítica.

Quizás en este punto se te haya venido a la memoria alguna situación donde la crítica no fue constructiva y eso te refuerza en la idea equivocada que la crítica es mala por naturaleza. Eso es sólo cierto en parte. La crítica no deja de ser una opinión más o menos fundada de otra persona sobre nosotros. Tanto si nos parece adecuada o inadecuada no debemos permitir que nos dañe la autoestima.

En el Capítulo 5 de la primera temporada de la serie catalana «Merlí», un profesor de filosofía con una visión muy particular de la ética, explica a uno de sus alumnos el concepto de «justicia». Tomando un billete de 50 euros le pregunta su valor. Posteriormente va repitiendo la pregunta mientras que arruga, golpea y estropea el billete. El alumno reconoce que el billete no ha perdido su valor original y el profesor utiliza este hecho para recordarle que su valor tampoco cambia pese a que alguien pueda estar siendo injusto con él. Cuando te critican sigues siendo la misma persona y tu valor no cambia.

 

«Por mucho que te pisen o te machaquen vales lo mismo, mucho»

Serie «Merlí» (Veranda TV)

 

Por otro lado, la asertividad te ayudará a afrontar la crítica sea cual sea su naturaleza. Cuando es positiva y puedes aprender de ella, escúchala atentamente, hazte consciente de lo que sientes y no te dejes llevar por ello, reconoce tu parte de responsabilidad e intenta mejorar. Cuando no estés de acuerdo, respeta la opinión de la otra persona, pero haz valer también la tuya propia. Recuerda que el comportamiento humano siempre tiene una intención positiva. Puede que muchas personas actúen sólo buscando su propio beneficio pero es eso lo que buscan y no el daño del otro. Por ejemplo hay personas que critican a los demás como forma de mejorar su autoestima, pero eso es sólo problema suyo.

Por eso, reivindicamos la crítica como una oportunidad y la aceptación de nuestra imperfección como una de las características que nos definen como seres humanos. Cuando lo creas oportuno aprende de las críticas que te hacen y en caso contrario, como dijo Epicteto, siempre tendrás oportunidad de reírte de ello


MÁS INFORMACIÓN

 


 

Daniel J. López Vega

Coordinador de www.papageno.es

Psicólogo General Sanitario. Máster en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo, autor de «¿Todo por la Patria?», socio fundador de la Sociedad Española de Suicidiología. Experto Universitario de Estadística Aplicada a las Ciencias de la Salud (UNED).

El negro no siempre es mal color

Photo by Tyler Lastovich from Pexels

En el imaginario colectivo el negro ha sido siempre un color que se relaciona con aspectos negativos, quizás por ser el negro el color de la oscuridad y provocar miedo por las amenazas que suponía para nuestra superviviencia. Sin embargo, el negro no siempre es un mal color. Seguro que si lo piensas encuentras muchos objetos que teniendo ese color te inspiran cosas positivas. 

En este ejemplo está claro que no es el color negro el que nos inspira miedo en sí -no tiene esa capacidad- sino que es nuestra interpretación la que nos atemoriza. Lo mismo ocurre con muchos sucesos de nuestra vida. El mismo hecho ocurrido a diferentes personas o en diferentes momentos de la vida inspira emociones diferentes y reacciones dispares.

Es el caso de los pensamientos depresivos que nos sumen en una especia de túnel que filtra todo lo que nos ocurre. Nos hacen ven el «color negro» como algo negativo aunque no sea necesariamente así y da tonalidades negras a otros colores diferentes. Los problemas muchas veces son oportunidades que te presenta la vida y si eres capaz de sacar la mejor versión de ti mismo para solucionarlos ellos te ayudarán a ser mejor persona. En estas ocasiones nuestro cerebro consigue enfocar nuestra atención sólo en lo negativo que nos ocurre. Su consecuencia más grave son las conductas suicidas.

Aunque el suicidio es multicausal y complejo parece que existe evidencia de que detrás de este tipo de conductas existe siempre un sentimiento de desesperanza que llega a hacernos pensar no sólo que nuestra vida es un caos, sino que además no seremos capaz de salir de la situación y estamos en consecuencia condenados de por vida. Es sólo una perspectiva poco objetiva de lo que ocurre. Eres capaz de conseguirlo.

El suicidio es una solución eterna a un problema que se vive en un momento concreto. Si decides hacerlo ya nunca habrá vuelta atrás. Jamás volverás a disfrutar aquello que amaste. El daño afectará a gente que quieres y que verán su vida truncada para siempre. Cuando uno de nosotros muere, nunca es un hecho individual. Somos seres sociales y cuando alguien fallece nos afecta a todos. 

 

¡Atrévete a ver otros colores y a interpretar de otra forma el color negro!

 

Para vivir es necesario aprender a apreciar todos los colores y entender la función que cada uno tiene en tu vida. Busca la mejor versión de ti mismo y afronta tus problemas. Si piensas que puedes estar pasando por un proceso depresivo consulta a un profesional cualificado que te acompañe. 


 

 

Daniel J. López Vega

Coordinador de www.papageno.es

Psicólogo General Sanitario. Máster en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo, autor de «¿Todo por la Patria?», socio fundador de la Sociedad Española de Suicidiología. Experto Universitario de Estadística Aplicada a las Ciencias de la Salud (UNED).

El informe monja

El poder de la palabra como instrumento para vivir más y mejor es en muchas ocasiones obviado. En el caso de la depresión y las ideas suicidas nuestros pensamientos en túnel muchas veces condicionan nuestro malestar con el uso de lenguaje negativo.

Pero existen evidencias que la utilización del lenguaje positivo mejora nuestra calidad de vida, como se desprende de un estudio que incluyó a 678 monjas de las comunidades de Mankato Milwaukee, Wisconsin, y Baltimore, Maryland. 

La investigación se realizó a través del estudio de diarios que se encontraron en los sótanos del convento y con diversas pruebas que se realizaron durante 2 años a monjas de entre monjas los 75 y 102 años utilizando la medida llamada “densidad de pensamientos” (número de palabras por idea) para analizar los breviarios de las entonces novicias en sus diarios en busca de clasificar su contenido emocional (positivo o negativo).

Los resultados demostraron que aquellas con mayor riqueza de lenguaje y economía linguística tenían menor probabilidad de desarrollar demencia senil pasados los 85 años y quien usaba más términos positivos vivía hasta 7 años más.

Si deseas saber algo más de lenguaje positivo y sus beneficios te recomendamos la lectura de:

La ciencia nos dice que podemos entrenar nuestro lenguaje y cambiar nuestra mente. Este libro propone un camino que se inicia con la toma de conciencia del lenguaje que utilizamos con nosotros y con los demás, para continuar con ejercicios y entrenamientos que nos permiten construir un hábito de utilización del lenguaje positivo en nuestra vida cotidiana.

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