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Lo que necesito de ti

Grupo de Ayuda Mutua para Supervivientes

Carta abierta de una madre que perdió a su hijo por suicidio a los profesionales de salud mental y a la sociedad

Foto original realizada por Cristina Romero

Este texto ha sido elaborado por Cristina Romero en el desarrollo de una entrevista realizada por Daniel J. López, psicólogo colaborador de papageno.es, y tiene como objetivo reflexionar sobre las necesidades psicológicas de los supervivientes.

Escúchame

  • Necesito decir con libertad que mi hijo se suicidó, que sufrió mucho durante años y que tenía una enfermedad mental. Déjame hablar de él, apenas tengo oportunidades para hacerlo.
  • Necesito hablar sobre su suicidio, si lo presentía, si lo habló, si lo había intentado o si jamás pensé que lo haría.
  • Necesito saber que su muerte es real, tocarlo y abrazarlo por última vez.
  • Necesito contarte muchas cosas sin interrupciones y con paciencia. Ayúdame a contarte cómo sucedió todo, aunque me cueste hacerlo. Lo que ocurrió antes y justamente después de su muerte. Quiero contarte cómo lo vivo yo, no cómo debería vivirlo. Necesito que no reprimas mis llantos, que me permitas hablar, gritar e incluso perder el control. También que respetes mis tiempos.
  • Te necesito seguro, cálido, empático y capaz de ayudarme a afrontar mi dolor. No te muestres impotente, frío o frustrado. No necesito que me digas lo que tengo que hacer.
  • Necesito sentirte como persona que puedes ayudarme, percibir cómo sientes mi dolor, cómo entiendes lo que supone el suicidio de una de las personas que más quieres en el mundo. Así lograré conectar contigo. Necesito tu conocimiento profesional para darle claridad a mi oscuridad.
  • Necesito hablar de cómo me sentí abandonada y sola, de cómo perdí el sentido de mi vida, de mis ganas de morirme, de irme con él, de mi larga historia con el sentimiento de culpa, de mi total descontrol y del impacto que me produjo su muerte. Escucha atentamente mi relato y respeta cómo me siento. Luego, si lo crees conveniente, cuestiona mis creencias y ayúdame a transformarlo.
  • Necesito que me preguntes para entenderme no para modificar mi relato.
  • Necesito que me digas la verdad sobre mi duelo, que será largo, muy doloroso y sin consuelo. Que me pidas cosas que sean asumibles, que me orientes a afrontar mis emociones y que me digas que solo puedo ocuparme de lo que está a mi alcance.
  • Necesito que entiendas que soy una persona única e individual y que cada uno de nosotros somos diferentes y nos aproximamos de forma distinta a nuestro duelo y a la muerte de nuestros seres queridos.
  • Necesito que conozcas a mi familia, el contexto en que se produjo su muerte, que me conozcas a mí, a mi hijo y nuestra relación.
  • Necesito huir de los tópicos: “la vida sigue”, “verás cómo lo superas”, “el tiempo pasará y lo superarás”, “vas a salir más fuerte de este duelo”, “la vida te está poniendo a prueba”…

Ayúdame a afrontar y trasformar mi duelo

  • Ayúdame a entender lo que ocurrió, la intensidad de su alto grado de desesperación (por qué lo hizo) y a aceptarlo, superando el estado de shock en el que he estado durante años.
  • Ayúdame a transformar mi rabia –que me devora por dentro- en estar en paz conmigo misma y con los demás, ya que mi hijo ha sido una víctima más del sistema de Salud Mental.
  • Ayúdame a afrontar los aniversarios de su muerte, a hablar de ellos pero no a anticiparlos. Ayúdame a hacer entender a mi familia lo que necesito, enséñanos a acompañarnos.
  • Ayúdame a buscar distracciones para no pensar en él continuamente. Ayúdame a socializar. Perdí mis amistades.
  • Ayúdame a afrontar los trámites burocráticos de su muerte sin horror. Ayúdame a volver a creer en mí y en la vida.
  • Ayúdame a aprender a convivir con el dolor y a que se me restablezca un estado de equilibrio interno que me aporte habilidades para apreciar lo que tengo y no lo que he perdido.
  • Ayúdame a tenerlo cerca a través de sus cosas. Deja que su recuerdo me acompañe. No me pidas que abandone mi casa o que tire sus cosas. Así podré expresarte el amor y la gratitud inmensa que siento por haberlo tenido conmigo durante sus treinta años.

Ayúdame a que no vuelva a ocurrir

  • Necesito que entiendas mi rabia total hacia el sistema de Salud Mental y a la falta de prevención del suicidio, ya que las personas con enfermedad mental sufren mucho.
  • Ayúdame a que la muerte de mi hijo no ocurra en vano.
  • Ayúdame a reclamar más recursos para la Salud Mental, como centros de larga y media estancia y centros de día adecuados para ellos. Más inversión en investigación, más especialistas cualificados y sobre todo con compasión… Más protocolos de prevención del suicidio. También a concienciar de la ausencia de solidaridad social.
  • Ayúdame a implantar programas de inteligencia emocional en los colegios para detectar los problemas y ayudar a afrontarlos.
  • Ayúdame a hacer entender a los niños y hombres a pedir ayuda, a expresar cómo se sienten. Ayúdame a fomentar el apoyo familiar, escolar y social.

Mi grupo de ayuda mutua

  • Necesito participar en un grupo de ayuda mutua y compartir lo que siento con personas que tienen las mismas vivencias y que conocen tu dolor en primera persona.
  • Necesito recuperar el sentido del humor para ir superando este trauma.

Cristina es miembro de un grupo de ayuda mutua fruto de la colaboración de la Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido «Ubuntu» y la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno». Si necesitas ayuda contacta al WhatsApp 633 169 129.

Relatos en primera persona sobre la experiencia de la pérdida por suicidio

Grupo de Ayuda Mutua para Supervivientes
man in black jacket standing on the seashore
Photo by Vladislav Murashko on Pexels.com

Los libros reseñados en esta entrada del blog contienen descripciones explícitas sobre conductas suicidas de especial dureza. 

Cuanto más difícil es expresar el dolor con palabras, mayor reto supone hacer dos regalos como nos hacen los autores Piedad Bonnett y Martín Sivak. Dos libros recios, duros, sin paliativos, que hablan de un tema a los que otros muchos prefieren dar la espalda: el suicidio. Ambos se internan en forma de autopsia psicológica de corte literario en la creación de una explicación íntima sobre la muerte de sus seres queridos.

Piedad Bonnett,  es escritora, ensayista, poeta y novelista nacida en Amalfi, Antioquía en 1951. Es licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad de los Andes y profesora desde hace cuatro décadas. Tiene una maestría en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño.

El texto de Bonnet no solo describe pormenorizadamente qué significa ser supervivientes del suicidio, sino que es de una belleza y una facilidad de lectura que lo hace un libro ideal para entenderlo desde una perspectiva íntima.

A lo largo de sus páginas la autora narra las vicisitudes de la familia para acompañar a su hijo que padece un trastorno mental y su batalla por afrontarla. Su miedo y su dolor impregna cada párrafo y además de recordarnos la futilidad de la vida, de la que ninguno estamos a salvo, nos ayuda a conocer a su hijo y las circunstancias de su muerte. 

Sin sensacionalismos, pero con dureza, describe el camino que los llevó vivir en primera persona la experiencia de perder a un hijo por suicidio. 

Seguro que será un ejercicio terapéutico para la escritora y para todas aquellas personas que quieran mirar de frente este problema de salud pública que supone un reto. 

No contiene paños calientes para nadie. Sin rencor, también relata las dificultades frente al sistema sanitario de su país y todas las barreras impuestas por el estigma alrededor de los problemas de salud mental.

Muy recomendable para personas que deseen profundizar en el tema.

La Organización Mundial de la Salud viene denunciando una falta clara de medios dedicados a la salud mental que hace que en los países desarrollados del 44-70% de personas con problemas mentales no reciban tratamiento, cifra que alcanzaría casi al 90% en los paises más desfavorecidos.

Invertir en SALUD MENTAL (OMS, 2014)

Martín Sivak periodista argentino nacido en 1975. Director de EldiarioAR, licenciado en Sociología y doctor en Historia de América Latina. Escritor de libros de no ficción. Profesor de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Ha publicado varios libros de investigación periodística.

En contraposición con el libro de Bonnet, Martín narra en este libro la muerte por suicidio de su padre cuando él apenas contaba con 15 años. Su libro nos zambulle en la Argentina más auténtica. En los recovecos de su narración uno llega a creer que siempre conoció a ese hombre al que el sufrimiento le hizo quitarse la vida. Un recorrido por toda la vida de este banquero marxista, preso y exiliado que no supo bajarse de un tren en el que se vio empujado a vivir y que se vio envuelto en un mundo empresarial al que ni quiso ni supo pertenecer. 

Ni héroe, ni villano, un simple ser humano que ante el escándalo provocado por la quiebra de sus negocios, además de otras causas, no supo afrontarlo de otra forma. Un relato fácil de leer que explica las causas que un hijo ve detrás de la desaparición de su amado padre. Un texto respetuoso y exento de sentimentalismos, pero humano y poderosamente arrebatador.

Ambos libros son muy recomendables, aunque no dudemos en referirnos de nuevo a su crudeza. Textos ambivalentes en un intento de sus autores de entender la sombra oscura que irrumpió en sus vidas con el fallecimiento de sus seres queridos y llevar a otra fase sus duelos. 

 

13 de enero: Día Mundial de Lucha contra la Depresión

La Asociación de Trastornos Depresivos de Aragón es una asociación reconocida de utilidad pública destinada al tratamiento psicoterapéutico de la ansiedad, estrés, depresión y momento adaptativos complicados.

Nuestros compañeros, de AFDA han realizado este material para conmemorar este día tan importante que nosotros ayudamos a difundir. Felicidades por todo su trabajo en un problema que está tan relacionada en muchos casos con las conductas suicidas.

Autolesiones: qué son y cómo prevenirlas

black woman sitting on bed in light room

Antes de habar de pautas útiles para la prevención de las autolesiones, sería interesante pararnos a definirlas, diferenciándolas del suicidio y otras conductas suicidas.

¿Qué son las autolesiones?

Las autolesiones son lesiones que una persona se provoca deliberadamente así misma sin intención de acabar con su vida. Generalmente se relacionan con daños en la piel y su frecuencia parece estar incrementándose, sobre todo en mujeres y en la adolescencia.

Walsh (2006), las define como lesiones autoinflingidas intencionales con baja carga de letalidad y bajo daño corporal que son inaceptables desde el punto de vista social y que tienen como objetivo reducir la angustia psicológica.

El tipo de herida provocado y el método es variado, siendo los más habituales (de mayor a menor) los cortes en la piel, quemaduras, golpes, arrancarse el pelo, punciones, arañazos, pellizcos y envenenamiento.

La autolesión, también ha sido llamada también “automutilación”, “autoherirse” o “autodañarse”, o también «autoflagelación», «autolaceración», «conducta autodestructiva o autolesiva» y «cortarse».

¿Con qué frecuencia se dan?

Photo by Lukas from Pexels

Muchos estudios sobre la incidencia de estas conductas se realizan con los datos de los casos admitidos en los servicios de urgencia. En consecuencia, podría existir una clara infraestimación de este fenómeno, debido a que muchos casos no llegan a acceder a este tipo de servicios.

Una revisión bibliográfica realizada por investigadores cubanos y delimitaron la conducta autolesiva como aquellas sin fines suicidas y encontraron las siguientes prevalencias:

  • El 30-40% de adolescentes con hospitalización psiquiátrica ha ingresado por una conducta autolesiva.
  • En población general este tipo de conductas son cometidas por un 13-29% de adolescentes al menos una vez en la vida. Con una edad de iniciación entre los 10-15 años y raramente posterior a los 30.
  • Estas conductas son más frecuentes entre mujeres especialmente en la adolescencia.
  • En el 2015 en España se señaló que 1 de cada 3 adolescentes de la muestra se habían autolesionado de cierta gravedad y más de la mitad de forma más leve. Algunas autolesiones se percibían como un comportamiento aceptable y normal.
  • En México se determinó una prevalencia 5,60 % en los adolescentes, con una edad promedio de inicio de 11,9 años o incluso a edades más tempranas. Esa prevalencia aumenta a 17,10 % en conductas repetitivas que los adolescentes no consideran como autolesiones graves. Otros estudios elevó el porcentaje al 28%. 

¿Cuáles son las causas de las autolesiones?

Según Fleta /2019) pueden existir diferentes motivaciones psicológicas detrás de la autolesiones: buscar atención, afecto, escucha o amenazar, castigar a otros haciéndoles sentir culpable, autocastigarse ante una baja autoestima o por culpabilidad, aliviar un malestar emocional (el dolor físico es más controlable y distrae del anterior), para probar si son capaces de acabar con su vida, para controlar su propio cuerpo o por sentimientos de vacío crónico, para sentirse vivo.

Desde nuestro punto de vista, sería mejor categorizar la búsqueda de atención como un intento de comunicar su dolor. De esa forma es más fácil entender que no es buena estrategia preventiva el desatender a una persona que tiene esas conductas como forma aparente de frenar lo que puede percibirse erróneamente solo como un intento de manipulación. La escucha activa y el comprender el fenómeno y ponerse en disposición de ayuda no es incompatible con ayudar a aprender otras formas menos lesivas de pedir ayuda evitando paralelamente ser manipulados. Las personas que se autolesionan tienen dificultades para hablar de sus emociones junto a otro problemas en sus habilidades sociales. Este tipo de conductas cursa además con baja tolerancia a la frustración

Su intención [la de los adolescentes que se autolesionan] no es “llamar la atención”, sino pedir ayuda, porque la necesitan

Asociación Española de Pediatría
Iria Méndez -Psiquiatra de PORTALCLINIC

¿Qué es el cutting?: Youtube y sus efectos negativos sobre la conducta autolesiva

El cutting es una forma particular de provocarse daño en la piel mediante cortes que el sensacionalismo ha difundido de forma irresponsable.

Por ejemplo, es un estudio publicado en inglés en Pediatrics en 2011 (The Scope of Nonsuicidal Self-Injury on YouTube) se analizaron 100 vídeos de YouTube. Estos vídeos habían sido visionados en más de 2 millones de ocasiones. Además eran accesibles al público en general en el 80% de los casos. Muchas de las personas que accedieron los valoraron positivamente y más de 12.000 los seleccionaron como favoritos. El 53% tenía un contenido educativo y un 50% tenía un carácter melancólico. Tanto en los vídeos con actores, como en el resto, aparecían frecuentemente imágenes explícitas de autolesiones ya sea en fotografías o incluso en imágenes de vídeo. Los cortes eran los métodos que más aparecían en dichos videos. El 58% no advertía de su contenido explícito. Los autores concluyeron que la aparición de estos videos podría provocar una normalización de la conducta autolesiva.

Desde entonces, las plataformas han hecho un esfuerzo por evitar este tipo de contenidos. YouTube tiene un procedimiento para la denuncia de videos inadecuados: Pulsar aquí . Si accedes en alguna ocasión a contenido de este tipo te invitamos a denunciarlo.

¿Es lo mismo una autolesión que un intento de suicidio?

No. Las autolesiones están claramente diferenciadas de un intento de acabar con la vida porque no tienen esa intencionalidad. Sin embargo, al ser la intencionalidad algo de carácter subjetivo y no visible muchas veces se confunden.

Esto no le resta gravedad a la conducta porque en ocasiones puede ponerse en riesgo la vida de la persona al excederse en la gravedad de la lesión autoinflingida.

¿Cómo detectar que un adolescente se autolesiona?

Cuando existen autolesiones podemos detectarlas por la presencia continua de Tener frecuentes cortes, moretones o cicatrices, usar ropa de manga larga o que cubra el cuerpo con calor, excusas sobre heridas, cercanía de elementos punzantes o cortantes sin razón concreta Autolesión: Medline Plus

Además de las señales de riesgo que pueden indicar la presencia de conductas autolesivas o autolesiones, la situación puede suponer un mayor riesgo si se dan las siguientes circunstancias (Asociación Española de Psiquiatría Infanto-Juvenil, 2008):

  • Baja capacidad de solucionar los problemas, impulsividad, ira y hostilidad y desesperanza.
  • Trastorno depresivos, abuso de alcohol y otras sustancias, trastorno de conducta y antisocial.
  • Familias monoparentales, problemas de convivencia entre los progenitores, falta de calidez en las relaciones.
  • Influencia negativa de los medios de comunicación.

¿Cómo puede ayudar la familia y las amistades a prevenir las autolesiones? ¿Y desde el sistema sanitario?

María Dolors Mas Delblanch, psicóloga, señala las siguientes pautas importantes:

  • Buscar y dejarse asesorar por profesionales.
  • Fomentar el diálogo y aumentar la comunicación con la persona afectada, evitando hacerle sentir culpable o quejarse de su conducta.
  • Actuar sin miedo, de forma tranquila y confiada.
  • Poner atención pero sin perseguir en todas sus actividades tanto en su entorno como en internet.

La misión de las familias y de los profesionales de la salud es que sustituyan esos comportamientos por otros más adaptativos. En muchos casos las autolesiones buscan aliviar su malestar por otro motivo: por ejemplo, los adolescentes con trastornos de la conducta alimentaria las realizan para aliviar su culpabilidad por haber comido, haber vomitado o estar causando daño a sus padres.

Asociación Española de Pediatría
Video Subtitulado en Español por la Organización Panamericana de la Salud. En este caso no queda claro si se trata de una autolesión pura, porque la paciente refleja su deseo de escapar de su sufrimiento buscando la muerte. Sin embargo, describe un caso típico y una buena práctica de los servicios sanitarios.

«Yo no creía en los psicólogos, pero no tenía a donde ir. Acabamos de
empezar la terapia y siento que por lo menos estoy haciendo algo para
ayudar a mi hijo, que es entender porqué tiene la necesidad de
cortarse y porqué le es tan difícil dejar de hacerlo. El psicólogo me
dijo que poco a poco mi hijo aprenderá otras formas para manejar su
dolor que no sea a través de la auto-lesión”

La autolesión: Posibles causas y consecuencias, y su manejo exitoso
Paulo Daniel Acero Rodríguez Psicólogo U. Nacional de Colombia

Más información

Photo by Kaboompics .com from Pexels

Fleta, J. (2017). Autolesiones en la adolescencia: una conducta emergente. Boletín de la sociedad de pediatría de Aragón, La Rioja y Soria47(2), 37-45.

La autolesión: Posibles causas y consecuencias, y su manejo exitoso

The Scope of Nonsuicidal Self-Injury on YouTube

Denuncias de contenidos inapropiados (YouTube)

Anar: Ayuda a niños y adolescentes en riesgo. Señales de riesgo para suicidio

Autolesiones y suicidio en adolescentes (Asociación Española de Pediatría)

Autolesiones no suicidas (ISEP)

Revisión sistemática sobre conductas autolesivas sin intención suicida en adolescentes

Autolesión: Medline Plus

Suicidios en la adolescencia

Glenn, C. R., Kleiman, E. M., Kellerman, J., Pollak, O., Cha, C. B., Esposito, E. C., … & Boatman, A. E. (2020). Annual Research Review: A meta‐analytic review of worldwide suicide rates in adolescents. Journal of child psychology and psychiatry61(3), 294-308.

Foto de Hannah Nelson en Pexels

Suicidio en la adolescencia

El suicidio en la adolescencia supone un problema de salud pública de primer orden como primera causa de mortalidad a esas edades. Catherine R. Glen y colaboradores realizan una revisión para determinar las tasas de mortalidad por esta causa en adolescentes de 10 a 19 años en países de todo el mundo.

Resumen de la investigación

El estudio recoge datos disponibles de diferentes países considerados de alta calidad de la Base de datos de Mortalidad de la Organización Mundial de la Salud y los relaciona con datos de accesibilidad a métodos letales, indicadores económicos y de desigualdad.

El resultado de la investigación es bastante heterogéneo. A nivel mundial se estima una tasa de 3,77 por 100.00 habitantes. Los países con mayores tasas fueron Estonia, Nueva Zelanda y Uzbekistán. Las tasas más altas de dieron en el grupo de edad superior en el intervalo estudiado y fue superior entre hombres.

Las desigualdades económicas correlacionaron con una mayor diferencia en el ratio entre hombres y mujeres.

Suicidio entre adolescentes en España

Según el estudio, las tasas de suicidio entre adolescentes de 10 a 19 años en España es de 1,47 por 100.00 habitantes siendo superior en el tramo de 15 a 19 años, por lo que el país está por debajo del nivel mundial. Las tasas entre hombres dobla la de las mujeres.

Suicidio entre adolescentes en México

En México los indicadores son superiores. Las tasas de suicidio entre adolescentes son de 4,81 por 100.000 habitantes con peores tasas en el grupo de mayor edad. Las muertes por esta causa son casi el doble entre hombres respecto a las de mujeres

¿Cuáles son los factores de riesgo en el suicidio de adolescentes?

La Clínica Mayo advierte de diferentes circunstancias que pueden constituir factores de riesgo para la aparición de conductas suicidas.

Entre ellos destaca la presencia de trastornos físicos o mentales o antecedentes familiares, pérdidas de seres queridos o conflictos graves, antecedentes de maltrato o abuso, consumo de sustancias, embarazo no deseado, bullying, incertidumbre sobre la orientación sexual, suicidio en su entorno cercano o ser adoptado.

Servicios de atención a la conducta suicida

Artículo completo

Annual Research Review: A meta-analytic review of worldwide suicide rates in adolescents (En inglés)

Neurociencia y duelo por suicidio

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El procesamiento de la información traumática en el duelo.

Hace algunas semanas, conversaba con algun@s colegas, profesionales de la Psicología y otras disciplinas,  en relación a una situación que le ocurre a personas que están en duelo, sobre todo, cuando se trata de un duelo con complicaciones,  por que la muerte fue traumática o bien repentina, como puede ser por suicidio, una muerte a destiempo, por la juventud de la persona fallecida, pérdidas múltiples, etc.

Se trata de la situación en la que la persona doliente o superviviente, (y me vengo a referir con este término a la persona que es allegada a la víctima, familiar, amistad, pareja, etc., con un importante vínculo afectivo), no puede experimentar la visión de determinados estímulos por que experimenta una especie de bloqueo provocado por  una intensa reacción emocional de ansiedad o fobia.

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Los casos de Pablo y Claudia

Son situaciones como las expuesta en el manual “Las tareas del duelo”, de la autora Alba Payás, en las que describe la situación de Pablo, cuya mujer murió hace pocos años de un ataque al corazón mientras esperaban en la puerta de embarque del avión. Desde entonces, Pablo no puede volar, incluso la idea de ir a un aeropuerto despierta en él ansiedad.  Esta situación fóbica le estaba causando problemas en su vida diaria.

Otro ejemplo es el del hijo de Claudia, que se suicidó en un bosque. Desde entonces Claudia, cuando pasea a su perro rehúye los parques con árboles.

¿Qué les ocurre a estas personas en duelo?

Los recuerdos relacionados con las circunstancias de la muerte aparecen de forma intrusiva y hacen que el trauma se mantenga como si ocurriera hoy mismo. Esta situación despierta una sintomatología  intensa que les impide retornar a la normalidad en cuanto a sus relaciones sociales, trabajo, etc.

Lo expresado tiene un fundamento biológico, basado en la investigación neurológica del funcionamiento de los procesos emocionales en situaciones traumáticas.

Bessel Van der Kolk, indicó que existe una relación directamente proporcional entre la activación de la amígdala y del hipocampo, estructuras cerebrales encargadas del registro y almacenamiento de la información. El  hipocampo decide si la información que previamente ha valorado la amígdala se mantiene o se olvida. Finalmente, es en el neocórtex donde se organiza dicha información y se regula  la interacción con el mundo, tras planificar la conducta adecuada a cada situación.

Esta relación directamente proporcional de la que hablaba Bessel Van der Kolk, implica que, cuanta más significación emocional haya asignado la amígdala a la información recibida, más atención pondrá el hipocampo al examinarla, y al mismo tiempo la memoria será activada con más retención de los detalles, incluidos los relativos a cuándo sucedió el hecho y en qué lugar. Esto explica por qué no nos acordamos lo que comimos hace un par de días y en cambio, recordamos con exactitud dónde estábamos el día que nos dieron una mala noticia, incluso tras haber transcurrido años.

La estimulación de la amígdala genera sensaciones corporales, que a su vez activan al hipocampo y a sí misma, lo cual propicia la estimulación de más recuerdos relativos a cómo fueron sentidos experiencias similares en el pasado.

En el caso del duelo, cuando se activa material almacenado en la memoria (donde está vívidamente grabado), al estar precisamente tan intensamente grabado, propicia que al reactivarse dicha información (al ser tan traumática), produzca reacciones somato-sensoriales y a su vez, dicha reacción evoca más activación de ese recuerdo, propiciando una escalada de llanto y dolor.

Es decir, la persona cuando recuerda una situación intensamente dolorosa, llora y las lágrimas activan más el recuerdo doloroso que, de nuevo , facilita el llanto y la aflicción profunda

Emocionarse es recordar.

Pero en el caso de situaciones como las descritas anteriormente ,cuando existe una sobreestimulación de la amígdala, interfiere en la activación del hipocampo y es entonces, cuando éste fracasa en su misión de integrar la información traumática de manera adecuada.

De alguna manera, la información traumática se guarda en cajones en nuestro cerebro, donde no se tienen en cuenta las  coordenadas espacio-temporales necesarias para poder elicitar recuerdos de manera ordenada y sin un desbordamiento de la respuesta emocional.  Y a causa de esto, dichos recuerdos son activados ante la presencia de estímulos  actuales que tiempo atrás fueron asociados a situaciones traumáticas, como las que describo más arriba, sin que dichos estímulos en la actualidad estén relacionados con carga emocional negativa, por ejemplo la visión de un árbol o de cualquier aeropuerto.

Existe una relación de U invertida entre el hipocampo y la amígdala que explica la experiencia de fragmentación relativa a la formación de los recuerdos en nuestro cerebro, de tal manera que, tenemos un intervalo óptimo de funcionamiento de ambas estructuras, en el sentido de que, si no se sobrepasa determinado nivel de estimulación, la información no se registra,  o  se almacena en nuestro cerebro con coordenadas espacio-tiempo que facilitan a posteriori el recuerdo. En caso contrario, cuando la estimulación es excesiva, el sistema encargado de almacenar en nuestro cerebro dicha información traumática se colapsa, es cuando se sobrepasa lo que algunos autores y autoras denominan como “ventana  o intervalo de tolerancia al dolor”.

Se pierde así la capacidad de emplear las emociones como señales y se produce una experiencia de fragmentación de la información relacionada con el recuerdo doloroso, que no es adecuadamente integrada.

De esta manera, la amígdala  que almacena información con significación emocional, no puede  distinguir entre el pasado y el presente, ya que como menciono anteriormente, no se registraron las coordenadas temporales ni espaciales del evento. Se ha sobrepasado esa ventana de tolerancia al dolor por encima de la cual el registro del recuerdo es inadecuado, provocando una reacción de alarma en el organismo dirigida a mantener la supervivencia de la persona.

Como consecuencia, el cerebro de Pablo al registrar la visión de un aeropuerto elicita una intensa reacción emocional y elevada ansiedad. Y de la misma manera ocurre con Claudia con la visión de un árbol. Sus cerebros no distinguen si se trata del pasado o del presente, ni tampoco el lugar concreto y como tiempo atrás dichas visiones fueron asociados a sucesos tan traumáticos. De nuevo, la visión de dichos estímulos evoca tales respuestas de intensa evitación o fobia.

El abordaje terapéutico en este contexto, destierra cualquier aproximación desde lo pura y exclusivamente cognitivo, desde la racionalidad simple, indicando, por ejemplo, a la persona superviviente: “mentalízate, tienes que esforzarte, lo que debes hacer es no pensar en ello, o hay que resignarse”, ya que el trabajo debe centrarse precisamente dentro del  margen que nos otorga la mencionada ventana de tolerancia al dolor. Si emocionarse es recordar, y sabemos que las conexiones del sistema límbico hacia el hipocampo son más potentes que al contrario, el trabajo resultará productivo si se realiza en ese orden.  Hay que trabajar pues desde la indagación en el significado de las experiencias traumáticas que expone  la persona superviviente, manteniendo en todo momento una actitud empática y en sintonía.

Autor:

SUICIDIO EN TIEMPOS COVID (El efecto tsunami)

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Alarmismo en medios de comunicación

«Los suicidios pueden aumentar de manera exponencial por el covid- 19»

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Y en lo que va del 2020, se han certificado ya 58, con un mes de julio especialmente dramático, con 11 decesos por esta causa, una cifra que supone casi un 15% más que los que se contabilizaron el año pasado en el mismo periodo.”

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Frente al temor generalizado a los efectos de la crisis Covid en la intención suicida y frente a publicaciones que parecían indicar una mayor atención hospitalaria de casos de tentativa, el INE nos ha mostrado que las percepciones subjetivas o la “lógica” deben contrastarse con la, muchas veces, sorprendente realidad de la evidencia estadística.

No. No ha habido repunte de casos de suicidio en España. De hecho, en lo que se ha dado en llamar “la primera ola”, en los meses de marzo, abril y mayo, se ha producido un descenso del orden del 20% en el número de fallecidos por esta causa respecto de los mismos meses del año anterior.

 

(Pese a la noticia del Diario Córdoba, el número de casos hasta mayo en la provincia fue de 19).

¿Significa eso que no hay motivos de preocupación?

Muy al contrario. Es evidente que hay muchos motivos de preocupación. El suicidio es un fenómeno complejo, con sus propias reglas y casi tantas motivaciones como individuos, pero que refleja claramente las tensiones sociales y los sufrimientos individuales, convergiendo en eso que hemos convenido en llamar “factores de riesgo”.

A nadie se le escapa que las tensiones emocionales interaccionan y se acrecientan con los problemas cotidianos. El desempleo, un futuro incierto, malas perspectivas económicas, la merma de independencia económica, o las pérdidas de seres queridos, son circunstancias que van a influir negativamente en la salud mental de las personas. A ello añadiremos la presión acumulada por la falta de movilidad, el cambio en la rutina diaria, el estrés aguzado en determinadas profesiones, la tensión de un mayor número de horas de convivencia familiar o, peor aún, la soledad. Es un cóctel peligroso que nos permite entender el temor de los profesionales de la salud mental y difundido en medios y redes sociales a un “boom” en la intención suicida.

Suicidios de enero a mayo de 2020

Gracias a un enorme esfuerzo, el INE ha sido capaz de adelantar la publicación de los datos sobre fallecidos por causa de muerte de los cinco primeros meses del 2.020. Entre ellos, las que son resultado de la infección por Covid-19, pero también el efecto causado por esta pandemia sobre el resto de la casuística.

Lo más remarcable de esos datos es que las medidas obligadas de confinamiento y, muy posiblemente, por la saturación de los servicios sanitarios, han producido una notable distorsión en muchas de las causa de muerte entre marzo y mayo de 2.020.

La más obvia es el descenso en el número de fallecidos en accidentes de circulación debido a la menor movilidad. Pero hay más. Una de ellas, y a priori bastante sorprendente, es el menor número de muertes por suicidio y lesiones autoinfligidas.

Sin adentrarnos en complejos (y a veces poco útiles) análisis estadísticos, es fácil hacer una descriptiva que nos muestre como ha afectado esta crisis a las intenciones suicidas.

Frente a un arranque de año negativo, se observa como el número de suicidios desciende en marzo y conserva ese sesgo hasta mayo:

Comparando el periodo enero/mayo de los últimos años, los datos absolutos también muestran que los casos de muerte autoinfligida son más bajos en el 2.020:

El seguimiento que hemos ido haciendo a partir de los datos difundidos por Sanidad, y de los que se han ido haciendo eco los medios de comunicación, nos han permitido saber que la pandemia ha golpeado de forma muy desigual en los diferentes territorios. Las muertes por Covid ha sido muy distinta en ambas Castillas o Madrid que en los territorios insulares, Andalucía o Murcia. Aún así, a la vista de los datos recientemente publicados, no es posible extraer un patrón claro que vincule el nivel de afectación de la enfermedad con las tasas de fallecidos por suicidio. Así pues, mientras que en en Madrid se ha incrementado un 21% y Castilla la Mancha un 12%, respecto del mismo periodo de 2.019, en Castilla León ha visto reducido el número de suicidios en un 17%. De igual manera, las variaciones en el número de suicidios en aquellas regiones menos afectadas por Covid parecen indicar que no hay una relación simple y evidente entre ambas.

¿Cómo se explica este fenómeno de la reducción del número de suicidios?

Amigos psicólogos me explicaron hace tiempo una premisa que nunca deberíamos olvidar:

«La persona con conducta suicida no desea morir, sino dejar de sufrir»

Uno de los elementos capaz de frenar la intención suicida es el pensamiento en el dolor que produciría en sus allegados. La persona que sufre, se rearma para evitar que su muerte dañe a los seres queridos, especialmente cuando puede pensar que es “un mal momento” para ellos.

Al igual que ocurriera con la crisis económica iniciada en 2.008, todo parece indicar que en los primeros años de la crisis, algunas de las personas en riesgo de suicidio, optan por rechazar la decisión de materializar su ideación suicida. Debemos suponer por los datos que ese rechazo inicial no evita muchas de esas intenciones suicidas y acaban convirtiéndose en solo un aplazamiento, que acaba mostrándose cuando, contra la simple lógica, empezamos a ver la luz al final del túnel.

 

La OMS, algunas instituciones europeas y las diversas organizaciones que se reúnen alrededor de la lucha contra el suicidio, tienen claro que junto con las políticas firmes de prevención se debe invertir en la atención primaria, planificar bien las estrategias y establecer protocolos eficaces.

Los expertos llevan tiempo advirtiendo sobre el drama del suicidio, el terremoto Covid se inició en nuestro país en marzo y, aunque el tsunami está al llegar, las autoridades no han considerado prioritario en este momento adoptar medidas preventivas.

Desgraciadamente, podemos ver ya con preocupación como el agua retrocede de la playa, reflejado en el descenso en el número de muertes, pero queda poco tiempo para evitar la embestida de esta primera ola de «suicidios Covid».

¿Haremos algo por evitar muertes? O peor aún, ¿Habrá empezado ya el «Tsunami»?

Autor del artículo:

Escuela de Madres y Padres para personas que atraviesan un duelo por suicidio (supervivientes)

Las madres y los padres (líderes) deben estar lo suficientemente cerca para relacionarse con sus hijos e hijas (otros), pero lo suficientemente lejos como para motivarlos. Lo primero les hace sentirse seguros y lo segunda les permite madurar.

Parafraseando a John C. Maxwell,

Educar a nuestros hijos e hijas es una tarea enriquecedora que a veces se vuelve dura y conflictiva. Cuando además perdemos a un ser querido por suicidio puede convertirse en un factor de estrés más que dificulte el duelo y las relaciones familiares en general.

Aprender estrategias que podamos implementar en su educación y que faciliten el tránsito de esta dura etapa para toda la familia puede ser la clave para evitar complicaciones en el proceso.

Desde nuestra vocación de servicio, la Asociación Alhelí y la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno» ponemos en marcha una Escuela de Madres y Padres orientada a dotar de competencias a los familiares que han perdido a un ser querido que están preocupados por la educación de sus hijos e hijas.

La Escuela de Madres y Padres Se celebrará por ZOOM el día 25 de enero de 2021 con horario de 17 a 19. El enlace se enviará a los correos de los participantes seleccionados. La inscripción se realizará a través del enlace:

INSCRIPCIÓN (HASTA EL 22 DE ENERO DE 2021)

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