El rol de los supervivientes en la prevención del suicido: el caso de AFASIB

El pasado jueves 10 de octubre se celebró el Día Mundial de la Salud Mental dedicado a la prevención del suicidio. Para celebrar la jornada, Xisca Morell, presidenta de Familiars i Amics Supervivents per suïcidi de les Illes Balears (AFASIB), participó con la emisión de un vídeo en una jornada que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Cádiz.

Morell describe en el vídeo el papel fundamental de las asociaciones de supervivientes en la elaboración del duelo de familiares y allegados que han perdido a alguien por suicidio. Esta visión está reforzada por la OMS que ha descrito la utilidad de estos grupos.

AFASIB desarrolla su trabajo en las Islas Baleares y es una asociación especialmente activa en la prevención de la conducta suicida.

Carrera hacia la vida. Carrera para la prevención del suicido organizada por AFASIB

Xisca Morell, Presidenta de Afasib, Familiars i Amics Supervivents per suïcidi de les Illes Balears (AFASIB)

Recuerdo que la primera vez que oí hablar de una carrera para la prevención del suicidio fue en un entorno profesional en el que proponíamos diversas iniciativas populares para la conmemoración del Día Mundial de Prevención del Suicido. Para ser sincera, ni me lo planteé. En primer lugar, por puro desconocimiento en el tema de organización de eventos, y en segundo lugar, por mi nula implicación en actividades deportivas.

Unos meses más tarde, Ramón, miembro de AFASIB, en una de nuestras reuniones, me dijo: “¿Una carrera? ¿Por qué no? Tampoco es tan difícil si lo organizamos con tiempo…»

A partir de ahí, todo empezó a organizarse: reuniones en Ayuntamientos, “intromisiones amistosas” en redes sociales de políticos, reuniones para conseguir financiación, escoger un espacio adecuado, etc. Sin duda, toda una experiencia.

Debo reconocer que sigo pensando que esto de organizar eventos no es lo mío, pero en todas estas semanas de organización y plazos por cumplir, solo tenía clara una cosa: había que seguir adelante, porque el motivo bien merecía el esfuerzo.

El resultado fue que tuvimos que cerrar inscripciones en 250, pero vino mucha gente más, solo para solidarizarse con AFASIB, con la necesidad de visibilidad del suicidio y la importancia de su prevención. Much@s representantes de diversas instituciones y entidades privadas acudieron, y algun@s, corrieron!

Así que puedo decir que fue toda una sorpresa, por la acogida, por nuestra resistencia, por la sensibilidad de los “runners”, por los supervivientes que estuvieron allí dándolo todo, por el ambiente que se creó, de lucha, esfuerzo, solidaridad y colaboración. Sin duda, ese día, contribuimos a romper el silencio y el tabú. Tod@s junt@s.

No puedo estar más agradecida. De verdad.

 


María Francisca Morell García

Psicóloga en intervención social de Cruz Roja Islas Baleares. Cursando el máster en psicología general sanitaria. Miembro del Grupo de Trabajo de Investigación, Prevención y Actuación en la Conducta Suicida del Colegio Oficial de Psicología de las Islas Baleares. Presidenta de AFASIB, familiares y amigos supervivientes por suicidio de las Islas Baleares.

Día Mundial para la Prevención del Suicidio: el éxito cuando se hacen las cosas bien

Cada año, cuando el verano ya llega a su fin, se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. El día 10 de septiembre se dedica a dar visibilidad a un problema oculto de salud pública (cada vez menos oculto) que es responsable de unas 800.000 muertes anuales a nivel mundial.

El reto para afrontarlo es sin duda una tarea titánica y aún queda tanto por hacer que parece osado que un día dedicado a un tema tan doloroso pueda provocar una sonrisa en alguien. Sin embargo, no todo alrededor de este tema es negativo. En la jornada de este año diversas instituciones han organizado actos en otros tiempos impensables que han contado con una importante asistencia de público en general y de profesionales. En un país, donde todavía no existe un plan Nacional de Prevención del Suicidio, parece que las asociaciones están movilizando a las diferentes fuerzas sociales para motivarlas a frenar este fenómeno que tiene consecuencias individuales pero también importantes repercusiones familiares y sociales.

Nuestra felicitación para todas las asociaciones que participaron en algún acto de este tipo. Muchas gotas de agua en movimiento pueden convertirse en una fuerte corriente que acabe con el estigma que cae como una losa sobre este problema y que fomenta los mitos que lo mantienen. 

Desde papageno.es, por invitación de la Associació de Familiars i Amics Supervivents per suïcidi de les Illes Balears (AFASIB), tuvimos la oportunidad de participar en la jornada organizada en la Caixa Forum de Palma de Mallorca. Para quien ha participado en la organización de algún acto de este tipo no le será ajeno el cúmulo de problemas, sinsabores, estrés e ilusión que se mezcla en un crisol y que hace que pienses en que nunca volverás a organizar algo así, aún sabiendo que más pronto que tarde volverás a hacerlo.

Cuando las cosas nacen de la ilusión de un  grupo de personas dispuestas a regalar una tarde como la que todos y todas las participantes al acto vivimos, se demuestra que las grandes cosas se construyen de cosas pequeñas. El éxito es fruto del trabajo duro y la recompensa de quien está dispuesta a todo para dar un sentido a una de las vivencias más duras, la pérdida de un ser querido por suicidio. Es el caso de AFASIB, con su presidenta al frente, Xisca Morell.

 

“LLEGAR JUNTOS ES EL PRINCIPIO. MANTENERSE JUNTOS, ES EL PROGRESO. TRABAJAR JUNTOS ES EL ÉXITO”. HENRY FORD.

 

Xisca hace de las contrariedades de la vida virtud. Y así se reunieron en una sala a diferentes organizaciones que esa tarde se fundieron en una sola. Sin protagonismos, representantes de la administración autonómica y del ayuntamiento, del Colegio de Psicología de las Islas Baleares, periodistas, el indispensable Teléfono de la Esperanza, la RED-AIPIS, la asociación Ángeles de Azul y Verde de prevención del suicidio en cuerpos policiales, representantes del Observatorio del Suicido y colaboradores de papageno.es.

Pero, lo que es más importantes, allí estuvieron los supervivientes, personas que han vivido este drama de forma cruenta y que suman su voz para decir basta a vivir este problema de forma oculta tras el telón de la vergüenza. También estuvieron muchas otras personas anónimas dispuestas a unirse para luchar por un tema tan sensible y que provoca tanto malestar en nuestra sociedad.

Cuando lo profesional se une a lo humano las cosas salen bien. Y eso ocurrió. AFASIB nos regaló una tarde mágica y nos demostró que a pesar de todo lo que nos queda por delante, hablar del suicidio no es sólo necesario, sino posible. El éxito no es una cosa individual. El éxito es de los más de 3.500 muertos anuales por suicidio que muchas veces son invisibles. De todos aquellos que ni siquiera aparecen en las estadísticas, de los supervivientes que perdieron una parte de sí mismos para siempre y de la sociedad general que gracias a estos pequeños actos se vuelve, un día al año, más humana.

Ahora toca convertir los 364 días que nos faltan hasta el próximo Día Mundial en oportunidades para acompañar a esas personas que sufren y que están clamando ayuda para salir del pozo de las ideas suicidas. Porque el suicidio es prevenible, ¡Lucha!

Afasib organizó un acto con motivo del Día Mundial de Prevención del Suicidio en Mallorca que contó con gran participación de público y profesionales

AFASIB organiza la mesa redonda «Yo también soy vulnerable» con motivo del Día Internacional de Prevención del Suicidio

Cartel de la mesa redonda «Yo también soy vulnerable» AFASIB

El próximo 10 de septiembre a la 18:00 de la tarde en la sede de Caixaforum de Palma de Mallorca situada en la Plaza Weiler, 3, AFASIB organiza la mesa redonda «Yo también soy vulnerable», con motivo del Día Internacional de Prevención del Suicidio.

Afasib, Familiars i Amics Supervivents per suïcidi de les Illes Balears, es una asociación de supervivientes que da apoyo a personas que han perdido a personas significativas por suicidio y que desarrolla su actividad en las Islas Baleares. 

En la actividad en la que colabora la Obra Social de La Caixa, participarán profesionales de diversas instituciones que tendrán la oportunidad de exponer su implicación en la prevención de este problema de salud pública que es el primer motivo de mortalidad externa en España (3.679 muertes en 2017).

La presentación de la actividad correrá a cargo de la presidenta de AFASIB, María Francisca Morell García y contará con la participación de Alicia González (Teléfono de la Esperanza), Antonia Ramis del Colegio de Psicología de las Islas Baleares (COPIB), Javier Jiménez (RED-Aipis), Ángela Durá (Asociació de Periodistes de les Illes Balears), Jennifer Prata del colectivo de voluntarios Ángeles de Azul y Verde dedicado a la prevención del suicidio en cuerpos policiales, Nicole Haber (Observatorio del Suicidio IB Salut) y Daniel López colaborador de papageno.es.

A lo largo de la actividad el problema del suicidio cobrará visibilidad y se podrán compartir las experiencia de todas las instituciones y profesionales participantes. También habrá oportunidad de establecer un debate y visionar el trabajo de docuficción «Suicidio» de Palma de Mallorca Press Producciones.


DATOS DE CONTACTO
Llamar 657 71 63 40
 
 
asociacionafasib@gmail.com
 

 

María Francisca Morell García: «Vivimos en una sociedad en la que huimos del dolor»

María Francisca Morell García (Presidenta de AFASIB) y Javier Jiménez Pietropaolo (Presidente de la red AIPIS) en el Congreso de los Diputados en una jornada reivindicativa.

María Francisca Morell García, Xisca, es la presidenta y fundadora de Familiares y Amigos Supervivientes por Suicidio de las Islas Baleares  (Afasib). Es psicóloga, y está formada en la rama de la suicidología, por elección propia y porque también la vida la sacudió con la pérdida de un ser querido. Ahora pasado un tiempo, se ha centrado en la construcción de red de apoyo y prevención que da cobertura en Baleares, ofreciendo su ayuda a una gran cantidad de familias que están pasando por lo mismo.

Cuando Xisca habla de su fase de duelo no deja de mencionar a Javier Jiménez, presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (RedAIPIS), a quien agradece la protección y la atención recibida y asegura que fue él quien la animó a montar esta asociación. Su objetivo lo tiene claro: prestar información y orientación, a los familiares, amigos y otros amigos que han sufrido la pérdida por suicidio. Xisca además es colaboradora activa de papageno.es, puedes ver algunas de sus entradas aquí.

P.- ¿Cuál es el origen de Afasib?

R.- El origen está en el suicidio de mi hermano. Tuvo varios intentos durante varios meses y nuestra única preocupación era su recuperación, ni siquiera nos planteamos hablar con sus psiquiatras.  Cuando ocurre el suicidio, te quedas destrozado. Son momentos en lo que te quedas descolocado, la culpabilidad desunió mucho a la familia, la dirigimos los unos contra los otros y sin decírnoslo, el gran fallo del superviviente, porque hace que los miembros de la familia se dispersen más y los familiares lejanos acaben desapareciendo. Te quedas en una situación de aislamiento muy grande, sin tener recursos, no sabes reconocer si lo que te pasa es normal o estás enferma. Desamparada sería la palabra.

P.- En una entrada de este mismo medio hablabas de la importancia de practicar el silencio terapéutico:  “El silencio atento y presente invita a hablar, porque alguien te escucha”, “basta con conectar la mirada para que invada la sensación de empatía, comprensión y confianza”¿Cuál es el límite entre el silencio de ayuda y el silencio, que por el contrario, evita hablar del tema del suicidio?

R.- La presencia. Es suficiente con que vengas y estés, incluso sin que yo te lo pida. Me da igual que hables o no. A nivel profesional, lo veo también en las personas a las que atiendo tanto a nivel grupal y en mi trabajo como psicóloga. Es necesario concederle ese espacio a la persona, necesita el silencio para reordenar sus ideas, aún más, cuando estás en una situación tan traumática.

Por desgracia lo que me he encontrado es que no hay presencia. El silencio se basa en que desaparecen de tu lado, no vienen a verte ni te llaman. A veces tienes la sensación de tener algo como contagioso. La gente evita ese contacto, seguramente porque no saben qué decir, no saben cómo apoyarte. De ahí que escribiese sobre el silencio terapéutico como un «basta con que vengáis».

P.- Que alguien fallezca normalmente supone un duelo, pero cuando se trata de un suicidio parece que el esfuerzo de sobreponerse es doble: la pérdida de esa persona y la de aquellos que han decidido alejarse.

R.- Claro. Tienes que gestionar la pérdida de las personas que se alejan y lo peor de todo es que no puedes culparlos porque en el fondo entiendes que se alejen. Sabes que ese distanciamiento deriva del estigma del suicidio que está tan arraigado, porque no saben cómo manejarlo. Supongo que vivimos en una sociedad en la que huimos del dolor, no deja de ser una combinación de cosas, pero es cierto que los supervivientes pasamos por un doble duelo. En el primero, con la muerte,  asumes que es algo definitivo, pasas por todas las etapas hasta que acabas gestionando esa pérdida como puedes. Pero la segunda pérdida, las personas que se alejan, normalmente parte de tu familia que necesitas y que están vivas, es algo que no te permite cerrar un ciclo. La muerte si algo tiene es que es un fin, por lo que puedes gestionarlo, pero cuando están vivos es mucho más difícil, entre otras cosas porque no tenemos recursos para comunicarnos.

Desde la asociación intentamos que esa verbalización y expresión no se interrumpa. En la primera o segunda reunión me impactó que hubo gente que expresó tal cual el suicidio que presenciaron, ahí  te das cuenta de que necesitan soltarlo de esa manera porque nunca habían podido hablarlo con nadie.

P.- ¿Soltarlo todo ayuda a interpretar y asimilar lo que está pasando, a ser capaz de ver la magnitud de lo que uno se estaba guardando para sí?

R.- Sí, somos personas que nos tenemos que comunicar continuamente. Sentimos miedo de que no nos entiendan, de que se alejen de nosotros. Cuando estas dentro del grupo de apoyo lo primero que haces es contar todo aquello que has tenido que guardar y callar por la vergüenza o incomodidad que te ha producido hasta el momento. Pero una vez lo dices, te encuentras que no hay ninguna cara ni de incomprensión, ni de sorpresa. Todos hemos vivido situaciones tan difíciles relacionadas con el suicidio que cuando nos cuentan otras experiencias sobre el tema lo que no es invade es un pensamiento de comprensión y empatía. 

P.- El suicidio, a fecha actual, sigue estando ligada a connotaciones negativas arrastradas de una construcción social y cultural. En la última década se ha puesto de moda una cultura ‘mindfulness’, como proceso de alcanzar ese bienestar total, pero el tema de la muerte sigue siendo algo esquivo… ¿debería de empezar a abordarse en las aulas, desde la infancia?

R.- Falta una educación en la realidad de la muerte. Se tiene que afrontar como en todo en la vida, y además con equipo de profesionales que te puedan asesorar sobre cómo abordar el tema, porque hay que saber bien cómo dirigirlo de la manera correcta.

Hay que empezar a mentalizar desde la temprana edad que la vida y la muerte son cosas de las que no podemos escapar. Vivimos y algún día moriremos, cuanto más tarde mejor, pero existe la posibilidad de que muramos antes de lo que tenemos previsto. Tomar conciencia de ello permite recolocar muchísimas cosas en nuestro orden de prioridades. En nuestra sociedad actual tratamos de anestesiar la realidad, como si fuese posible vivir toda la vida, la eterna juventud y los ideales que arrastra. Nosotros trabajamos con la filosofía budista, pero otros disponen de su fe católica que también les va bien para superar las cosas, su bien de la muerte es más esperanzadora…

P.- La fe católica tacha al suicidio de pecado, lo considera algo antinatural…

R.- La raíces del estigma las tenemos que buscar ahí, en los castigos que tenían que asumir tanto el suicida como su familia.

P.- Papageno recopila muchas variantes de la conducta suicida, no cierra campos. Desde tu opinión como psicóloga, ¿crees que la formación que os imparten en la carrera en las universidades cuenta con un desarrollo fuerte o, al menos, un concepto claro de cómo abordar la conducta suicida?

R.- Yo personalmente en la carrera no estudié ningún tema que tratase el abordaje de la conducta suicida. Como otros temas que tampoco se tocan: el duelo o la gestión de la pérdida. Lo que no quiere decir que tú puedas optar por tratar ese tema para algún trabajo, pero es a iniciativa propia. Debería ser una asignatura obligatoria, ¿cómo vas a salir de la carrera sin haber estudiado de forma completa el abordaje del duelo y la pérdida?

P.- También es un tema pendiente en la sanidad pública.

R.- Sí, los protocolos de atención a la conducta suicida están tardando. 

P.- De nuevo, como persona que has vivido de cerca el suicidio, ¿qué sensación tienes al hablar de este tema con otras que no están formadas, informadas o que no lo han padecido directamente?

R.- Entiendo todas las posturas y las respeto, pero a mí no me incomoda hablar del suicidio, y eso es un proceso que me ha llevado tiempo. Al principio sólo con oír la palabra suicidio me incomodaba. Una de las luchas que tenemos desde Papageno y cualquier otra iniciativa profesional  por la prevención de la conducta suicida, es precisamente que no se oculte el hecho de que el fallecimiento de alguien ha sido por suicidio.

P.- Si no tengo mal entendido, el término ‘culpa’ es algo recurrente en el superviviente, ¿cómo trabajáis para combatir este sentimiento?

R.- Compartiéndolo. Hay personas que acaban de perder a un ser querido, y otras que ya están en otro momento de la gestión emocional. Los hay que vienen y nos dan unas lecciones de vida increíbles, como padres que han perdido a sus hijos.  Son los que peor gestionan la culpabilidad y cargan con la responsabilidad, piensan que algo hicieron mal en la educación para que su hijo acabase quitándose la vida. Entre ellos se ayudan mucho porque están en distintas etapas del proceso. La idea siempre parte de que has hecho algo mal, se entra en un bucle de reproches sobre lo que hicieron o no para evitar el suicidio. Y en cambio el resto están ya en la fase de darse cuenta del amor que profesaba a su hijo y que, como cualquier persona, se pueden equivocar, pero saben que hicieron todo lo que podían y estaba en sus manos.

P.- ¿Tiene sentido ahondar en los porqués, en el pasado?

R.- Los porqués salen y tienen que salir. Nuestra naturaleza se basa en buscar respuestas de todo aquello que no entendemos, y el suicidio no lo entendemos. Primero porque es tabú, y segundo porque no estamos preparados para saber gestionar estar explicaciones. Tenemos la tendencia a querer encontrar una explicación razonable a lo que ha ocurrido. Cada uno lleva su ritmo. Con el paso del tiempo todo se suaviza un poco, el porqué deja de ser una duda tan intrusiva.

P.- Los métodos de comunicación han avanzado bastante, ¿cuáles dirías que son los riesgos o beneficios que integran a la hora de tratar el tema del suicidio?

R.- La gente cuando está mal asesorada y no tiene el apoyo profesional adecuado, busca información en las redes. En este espacio digital hay mucha información, pero no todo es buena. Ahí es donde más hay que trabajar, pero es sumamente difícil. Muchos supervivientes hablan de cosas que ven en las redes, vídeos, auténticas barbaridades…

P.- Es un terreno pantanoso, con un vacío legal en especial en las redes sociales.

R.- Es imposible de controlar. Y también da pena ver cómo hay personas que utilizan estos medios para sacar provecho del dolor, pero es algo contra lo que debemos luchar todos.

P.- ¿Con qué canales trabajáis en Afasib?

R.- Todavía seguimos en fase de conocimiento, no llega a un año que empezamos a funcionar. La mayoría de los supervivientes son nuevos, y todavía estamos conociéndonos. Por el momento realizamos reuniones mensuales de grupo de ayuda mutua.

A su vez, estamos trabajando con el Observatorio del Suicidio para la realización de los protocolos de prevención. Ellos nos derivan a los supervivientes, y nosotros les contactamos también cuando sabemos que alguien no se encuentra bien para que reciba ayuda lo antes posible.

P.- Hazme un balance de lo que habéis conseguido hasta el momento y otros retos que tengáis. (Afasib se fundó en agosto de 2018)

R.- El balance es muy positivo, yo no soy tan consciente porque estoy detrás de todo. Pero los que lo ven desde fuera ven los pequeños avances como grandes logros porque al fin y al cabo somos una organización incipiente. Yo veo que funciona desde el momento en que siento que hay un respaldo por parte de las demás asociaciones, de la Consejería de Salud, y estoy segura de que se pueden abrir nuevas vías de construcción y colaboración muy bonitas. Queremos un proyecto que realmente sea capaz de cubrir una atención efectiva a los familiares. No olvidemos que ellos también son un grupo de riesgo en la conducta suicida por lo que las medidas de prevención son esenciales.

 

M. Fca. Morell en las I Jornadas de Suicidio de Mallorca con otros miembros y colaboradores de AFASIB

Entrevista realizada por:

Brezo Criado Santos

Periodista. Estudiante de último curso en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Ha escrito para la Nueva España de Gijón y actualmente da sus primeros pasos radiofónicos en la Cadena Ser.

 

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