Categoría el Exclusión social

SAPAME y Papageno.es organizan una actividad formativa de prevención del suicidio

SAPME
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Prevención del suicidio

El próximo miércoles 10 de noviembre de 2021, de 10:00 a 13:00 SAPAME y papageno.es organizan una actividad dirigida a sus afiliados con el objetivo de reflexionar sobre la prevención del suicidio entre personas con diagnóstico de salud mental. 

Los problemas de salud mental son un importante factor de riesgo en las autolesiones y conductas suicidas. Las personas que lo sufren viven un doble estigma. Junto a los mitos erróneos relacionados a los trastornos de salud mental que revierten en un mayor riesgo de exclusión social, nos encontramos con las dificultades para hablar abiertamente de las ideas suicidas por el rechazo que producen. 

Con esta actividad ambas asociaciones inician un proceso de colaboración, que con ilusión y determinación viene a cubrir una necesidad manifiesta para acabar con el estigma y el tabú alrededor de las conductas suicidas. Para ello, resulta clave el empoderando de los participantes preparándolos para un afrontamiento adecuado de sus conductas suicidas y convirtiéndolos en un motor de cambio como voces legitimadas para luchar por sus propios derechos desde el protagonismo en primera persona.

Salud para la Mente (SAPAME)

SAPAME es una Asociación sin animo de lucro, declarada de utilidad pública, promovida y gestionada por el propio colectivo de personas usuarias de Salud Mental, para la defensa de sus  derechos y deberes, fomentando la integración social y la recuperación a través de un proyecto de vida autónomo y con sentido para la persona, independiente de la enfermedad.

C/ Almona del Boquerón 10. 18001 Granada (Granada)
958 29 01 43
http://http://sapame.blogspot.com/
sapamegra@yahoo.es
 

Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno»

La asociación toma el nombre del personaje homónimo de la ópera «La Flauta Mágica» que Mozart creó en 1791. El personaje, en forma de hombre-pájaro, se enamora perdidamente de una de sus compañeras. Al no ser correspondido, Papageno decide acabar con su vida, cosa que nunca llevará a cabo porque tres de sus amigos lo convencen ofreciéndole otras alternativas. Papageno acabará dando nombre en suicidiología al efecto positivo que tiene el tratamiento responsable de la información por parte de los medios de comunicación en prevención de la conducta suicida.

Papageno nace bajo la filosofía de la creación colaborativa. ¿Te atreves?

La prevención del suicido, como un importante problema de salud pública pasa por la colaboración de los diferentes estamentos que componen la sociedad. Éstos deben aunar esfuerzos para combatir el estigma y el tabú que durante años ha evitado que se utilice la herramienta más eficaz de prevención : ¡hablar del suicidio!

Día de Salud Mental: aprendiendo y compartiendo sobre el suicidio ¡Gracias!

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Día Mundial de la Salud Mental

El viernes 8 de octubre Cáritas Diocesana (Proyecto Ranquines) y la Universidad Pontifica de Salamanca, celebraron un acto con motivo del Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre). Participamos en dicho acto, María Quesada del Proyecto La Niña Amarilla  y Daniel J. López. de papageno.es, entre otros ponentes de diferentes ámbitos.

Toda una oportunidad para celebrar también el aniversario del Proyecto Ranquines que atiende a un colectivo de personas con diagnósticos de salud mental y problemas de exclusión social en la provincia de Salamanca. No en vano, este año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebró este día conmemorativo con el lema: Salud mental en un mundo desigual. Atención de salud mental para todos: hagámosla realidad. 

La jornada fue inaugurada por la Decana de la Facultad de Psicología, Teresa Sánchez Sánchez y el coordinador del Proyecto Ranquines, Francisco Berbegal Vázquez, que presentó el proyecto y sus resultados desde su puesta en marcha.

 

Salud mental y suicidio la conjura de la normalidad

El encuentro entre profesional y testimonio en primera persona fue moderado por María José Fernández Guerrero, profesora de Psicopatología de la Facultad de Psicología de la UPSA.

Daniel J. López Vega, psicólogo y coordinador de papageno.es, participó en dicho encuentro con una ponencia, que con el título «Salud mental y suicidio: la conjura de la normalidad», reflexionaba sobre la importancia de señalar la errónea identidad del binomio suicidio-enfermedad mental. La tiranía de la normalidad se ha convertido en muchas ocasiones en la coartada para estigmatizar a las personas con conducta suicida. No deja de ser una forma hipócrita de esconder los problemas debajo de la alfombra. Porque el suicidio es un problema de salud pública que nos afecta a la sociedad en su conjunto. Supone un reto que debemos afrontar con honestidad, entendiéndolo como un problema complejo y con una importante vertiente social. Solo un abordaje que contemple a la persona de forma holística y desde lo multidisciplinar y una respuesta conjunta de la sociedad a diferentes niveles, puede ser el remedio a este fenómeno que se ha convertido en la mayor causa de mortalidad externa en España y que es fuente de enormes consecuencias emocionales y socioeconómicas. 

 

Testimonios en primera persona

La importancia de los testimonios en primera persona como protagonistas de la prevención del suicidio se ha mostrado como un elemento clave. En Salamanca, tuvimos la suerte de compartir mesa con María Quesada del proyecto «La Niña Amarilla».

María es una persona a la que puedes conocer desde hace poco tiempo y sentir que ha estado ahí desde siempre. Periodista y profesora de yoga ha reunido en un libro las experiencias de personas dañadas emocionalmente por conductas suicidas y que han regalado sus vivencias para servir de ejemplo a otras. 

María es empática, cercana, sensible y muy implicada. Cuenta su historia, cada vez, sin poder controlar sus emociones -¡Qué envidia!-. Lo hace de forma humilde porque no es ajena al dolor de otros, pero con una valentía que convierte cada acto en el que participa en un acto único. Una suerte compartir esta experiencia de aprendizaje de forma conjunta. un ejemplo de cómo de convertir un trabajo en un placer. Esperamos que la vida nos permita seguir haciendo el camino juntos. 

Pero María, no llegó sola. La acompañaba «O….», una de las personas a las que entrevistó para su libro. Aunque no participó directamente en el acto, su presencia fue todo un símbolo. Pese a su juventud, ya ha sufrido en sus carnes la pérdida de un ser querido, muy querido, por suicidio. Pero eso no es lo que la caracteriza. De pensamiento lúcido, es capaz de dar toda una lección de vida, sobre cómo hacer noble el término superviviente con el que nos referimos a los familiares y personas cercanas que han sufrido pérdidas representativas por este motivo. Su vivencia se construye desde la naturalidad y la inocencia que hace grandes a los jóvenes y desde la madurez de quien busca en la vida su propio camino, pese a todas las dificultades que ha afrontado y sigue afrontando.

Y su dolor no fue el único que compartimos. Este tipo de actividades ayuda a otras personas a contar sus experiencia. Durante el descanso, una persona nos relató una pérdida por suicidio cuando apenas era un niño. No puede controlar su profundo dolor pese a que hace años que ocurrió y tras haber pasado por un proceso terapéutico. 

Dos preguntas nacen de la oportunidad de haberlos conocido ¿Hasta cuándo el silencia que invisibiliza a los supervivientes por suicidio? ¿Y cuándo son adolescentes o jóvenes, que instrumentos debemos fomentar para atender sus necesidades? ¿Están los grupos de ayuda mutua preparados para acompañar a estos perfiles? Si ser superviviente puede tener un impacto emocional que trastoca la vida de la persona irreversiblemente, cuando se es joven se es doblemente vulnerable a estos efectos y a la falta de accesibilidad a recursos de salud mental. 

 

Salud mental y desigualdades sociales

Pueblo de Dios - En la mente de Ranquines

En la mesa redonda del final del acto, cuatro personas participaron en una exposición sobre salud mental y violencia contra la mujer. Una intervención inspiradora que presenta una visión desde las administraciones (Eva Mª Picado Valverde, diputada delegada del Área de Bienestar Social, Familia y Juventud de Salamanca) y desde la experiencia universitaria (Ana V. Torres García, psicóloga y profesora e investigadora del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Salamanca y profesora del Máster de Prevención en Violencia de Género)

La mesa fue moderada por Francisco Berbegal Vázquez. Francisco es una persona amable, entregada al proyecto que representa. Se ve que ama lo que hace y pone en cada una de sus acciones no solo la profesionalidad que le da su amplia experiencia, sino por la preocupación por el otro que debe velar aquel que dedica su vida al acompañamiento de otros. Y no está solo en su empeño. Le acompaña todo su equipo. Participa en la mesa Laura Ciudad Aguadero, psicóloga del Centro de Día de Salud Mental Ranquines. Expone los datos y casos que confirman una dura realidad de las personas a las que atienden y especialmente en el caso de las mujeres que sufren maltrato. Francisco, Laura y el resto de su equipo respiran ese aire de trabajo duro, pero entregado e ilusionado, que motiva a seguir ahí en la lucha pese a todas las dificultades. 

Para finalizar el acto, la vicedecana de la Facultad de Psicología, Beatriz Palacios Vicario, clausuró las jornadas. Desde papageno.es felicitamos a los organizadores por el éxito de la actividad y el cariño con la que fue realizada y esperamos que dicha clausura sea simplemente un hasta luego y que en el futuro podamos seguir estrechando lazos de colaboración que nos ayuden a todas las organizaciones implicadas a cumplir nuestros objetos sociales.

 

¡Gracias!

 

 

Formación en prevención del suicidio en personas privadas de libertad – Puerto II

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Formación suicidio privación de libertad
J. Antonio Ramírez, Soraya González, Belén Campos y Daniel J. López Vega coordinador de papageno.es y ponente de esta jornada formativa

 

La plataforma papageno.es agradece al Centro Penitenciario Puerto II, a la subdirección médica y la de tratamiento, la invitación para organizar esta actividad formativa.

Especialmente a J. Antonio Ramírez, trabajador del centro, por la acogida a nuestro equipo y la organización de la logística del acto. A pesar de su larga experiencia, sigue poniendo una mezcla de cariño y profesionalidad  en todo lo que hace.

Gracias.

 

Formación de prevención del suicidio en el Centro Penitenciario Puerto II

Hoy jueves 30 de enero de 2020, el Centro Penitenciario Puerto II, con la colaboración de papageno.es, ha organizado una sesión formativa que tenía como objetivo la prevención del suicidio entre personas privadas de libertad.

En el curso han participado personal de los servicios médicos y de enfermería, del equipo de tratamiento y otros profesionales del centro. J. Antonio Ramírez, enfermero del centro penitenciario ha presentado el curso y al ponente Daniel J. López, coordinador de papageno.es. En la actividad también han participado Soraya González, Belén Casas y Nuria Moncayo, miembros de la plataforma.

 

El suicidio es un problema que durante años ha sido un tabú dentro y fuera de las prisiones. El estigma está detrás de la falta de visibilidad del suicidio y de la falta de políticas claras para prevenirlo. Nuestra ignorancia solo se combate a través de la formación y la investigación.

 

El suicidio dentro de las prisiones

Curso de prevención del suicidio en prisionesEl suicidio no solo es un importante problema de salud pública de nuestra sociedad que afecta a una persona cada 40 segundos en el mundo. Tiene además un componente de desigualdad social en salud, que presenta su peor cara dentro de las prisiones.

 

El suicidio dentro de las prisiones es claramente un termómetro de la calidad de nuestro sistema penitenciario y de su objetivo de reinserción social

D. J López-Vega.

 

López ha destacado la importancia del suicidio como una de las causas de mortalidad más frecuentes dentro de las instituciones penitenciaras, junto a las sobredosis de drogas, que por otro lado podría estar encubriendo conductas suicidas en algunos de los casos.

Este problema complejo y multicausal se relaciona con un entramado de variables personales y del entorno. Los intentos de suicidio previos son una de las variables más predictiva, junto a las adicciones y los problemas mentales. Pero, en la aparición de conductas suicidas también tiene su peso el estrés propio de la privación de libertad. Los conflictos internos y la falta de apoyo social que provoca, pueden ser el germen de un mayor riesgo de la aparición de este tipo de conductas.

 

Situaciones de riesgo de suicidio en centros penitenciarios

El riesgo de suicidio se hace más patente no solo durante la detención y los primeros días en prisión, sino a lo largo de las diferentes situaciones que se viven dentro del sistema penitenciario. Incluso puede aparecer en el momento de obtener la libertad en aquellos internos que sufren el proceso de institucionalización. También las situaciones de aislamiento se han mostrado como posibles detonadores de la conducta. Este tipo de situaciones debe estar limitado a una estricta necesidad por razones de seguridad. Las mujeres y los jóvenes también son colectivos a tener en cuenta en la prevención.

 

Retos

Después de esta actividad, desde papageno.es nos brindamos a seguir profundizando en el tema. Desde nuestra humilde aportación, seguiremos trabajando en el control de este problema de salud pública en centros penitenciarios, responsable de más de 450 muertes desde el año 2000 al 2017 dentro de centros penitenciarios españoles.

 

 

Daniel Jesús López Vega

Daniel J. López Vega

Coordinador de www.papageno.es

Psicólogo General Sanitario. Máster en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo. Autor de «¿Todo por la Patria?». Socio fundador de la Sociedad Española de Suicidiología. Experto Universitario de Estadística Aplicada a las Ciencias de la Salud (UNED). Responsable del Grupo de Conducta Suicida del Colegio de Psicología de Andalucía Occidental.

 


 

Más información

 

 

J. Antonio Ramírez del CP Puerto II (enfermero) y Soraya González (psicóloga clínica), Belén Casas (criminóloga) y Nuria Moncayo (psicóloga) colaboradoras de papageno.es han participado en la sesión formativa de hoy para personal del centro penitenciario.

El suicidio en las prisiones españolas

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Con esta infografía, iniciamos una serie de entradas con datos gráficos que resumen la realidad del suicidio en diferentes aspectos y entornos. 

El de hoy se dedica a la situación de la conducta suicida en centros penitenciarios españoles, una realidad que muchas veces pasa desapercibida y que necesita de medidas preventivas de urgencia.

El nivel democrático de un país también se mide a través del termómetro de la situación de sus centros penitenciarios y la calidad de vida de las personas privadas de libertad.

 

«Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán
orientadas hacia la reeducación y reinserción social…»
Constitución Española Artículo 25.2

Locura ≠ violencia ≠ suicidio: La raíz del estigma

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Suicidio y estigma
Suicidio y estigma

 

Empiezo a escribir estas líneas pensando que seré incapaz de hilar varias experiencias que no vienen al caso y que me han mantenido cavilando sobre el poder que tiene el lenguaje para hacernos absolutamente infelices (o no).

 

Muchas veces no es tanto lo que nos pasa sino el cómo lo elabora nuestro pensamiento y cómo acabamos narrándolo a los demás y de las palabras que utilizamos para hacerlo. Esta reflexión trata sobre el uso de etiquetas para definirnos y su potencialidad en nuestra estigmatización como personas.

 

Hace poco, tuve la suerte de ser invitado a participar en un programa de radio con el nombre ‘Levántese de día, poniente de noche’  con motivo de informar sobre el inicio en el mes de noviembre de los grupos que papageno.es hará en Cádiz para familiares y allegados de personas fallecidas por suicidio (supervivientes). 

El programa de radio está desarrollado como una actividad de la Asociación de Familiares, Allegados y Personas con Enfermedad Mental (FAEM Cádiz) y allí tuve la suerte de conocer a Roberto Ferrer y a su equipo del que a pesar del poco tiempo que compartimos pude aprender mucho (sobre profesionalidad). Más o menos todo fue de forma hasta que el locutor me pilló desprevenido y me preguntó sobre qué pensaba sobre la locura. Debo confesar que improvisé… Siempre he tenido la capacidad congénita de meter la pata en mis intervenciones públicas y no era plan de que nadie se sintiera ofendido por mis palabras….

Así que este artículo se lo dedico a ellos y ellas…. Su gestación empezó ese día y soy un hombre de honor que siempre paga sus deudas (o no)…

 
Habla positivo, vive feliz

El lenguaje que usamos tiene un poder inmenso para construir nuestra vivencia que no siempre se ajusta a la realidad externa o que al menos no nos ayuda a aceptarla tal como es. Depende de las palabras que usemos o usen para definir nuestras experiencias así acabaremos sintiéndonos o haciendo sentir a los demás. 

Por ejemplo, en un programa de radio español de una cadena importante, el locutor narra una noticia sobre un presunto homicidio y finaliza la noticia con un lapidario: «Se especula con que el presunto parricida pueda sufrir una enfermedad mental». Más allá de la veracidad del hecho o especulación, este tipo de comentarios no sólo no añade nada a la noticia sino que contribuye profundamente al estigma que relaciona la enfermedad mental con la violencia y la delincuencia. Y es que el cerebro humano construye relaciones de causalidad simple para intentar entender lo que ocurre. Dos expresiones en una frase: «Parricidio» y «Enfermedad mental» y nuestro cerebro coloca automáticamente una como causa y otra como consecuencia independientemente de las intenciones del locutor. Y luego a generalizar…

Lo mismo pasa con el suicidio y con otros muchos términos estigmatizados que toman un sentido peyorativo y acaban siendo utilizados más que para definir una situación concreta, para «lanzarlos» rayando el insulto. La gente autodenominada «normal» prefiere atribuir estas «deformidades» a colectivos concretos para evitar afrontar que el «mal» puede también ser consecuencia de algo que todas las personas podemos llegar a hacer y que no es monopolio de nadie en concreto.

Observe, por ejemplo, la perversidad de una expresión que han hecho célebres algunos libros de autoayuda: Gente Tóxica. Por mi trabajo como psicólogo he visto un interés creciente de las personas a las que acompaño en su proceso de aprendizaje en detectar gente tóxica en su entorno para atribuirle la causalidad de lo malo que ocurre en su vida. Por el contrario nunca encontré a nadie que se autodefiniera como tóxica. Como si esa enigmática gente tóxica fuera de otra especie y nunca consultara con profesionales de la psicología o viviera en las alcantarillas de nuestras ciudades. Usted también puedes ser tóxico a veces (yo, seguro).

 

Los criterios diagnósticos definen trastornos, no personas

No somos diabéticos, suicidas, esquizofrénicos, amputados, discapacitados, locos, bipolares, límites, drogadictas, alcohólicos, ludópatas, depresivas, neuróticas, histéricas, down,… Somos personas. Si tienes la mala suerte de sufrir un trastorno, recuerda siempre que la etiqueta del trastorno define un conjunto de síntomas al que se le ha impuesto un nombre arbitrario. Esos términos no te definen a ti. No son tu nombre de pila, ni siquiera tu apellido.

Siente orgullo por ser lo que eres, no asumas ninguna etiqueta. Si lo deseas, tienes capacidad para cambiar lo malo que hay en ti y ser mejor. Acepta también tu parte negativa y vive siempre en la mejor versión de ti mismo.

 
Tu lenguaje te hace daño

Si asume una de esas etiquetas como leitmotiv en su vida, allá usted con las consecuencias. Mi trabajo como psicólogo me permitió conocer gente que a pesar de su sufrimiento no deja de ser maravillosa. Conozco historias de cientos de personas que en algún momento de mi carrera me confiaron parte de sus secretos y experiencias. Yo mismo he contado mi historia a otros profesionales cuando lo he necesitado (con bastante frecuencia por cierto). Este crisol de vivencias han condicionado en cierta forma el quién y cómo soy. Acabo cautivado por cada historia. Sin embargo hay algo, solo algo, que no me gusta oir.

Frecuentemente me encuentro con gente que vive obstinada en cumplir de forma exhaustiva con su etiqueta que han asumido como si pudiera predecir su futuro. Le atribuyen un poder de invencibilidad que las deja sumidas en la apatía y en la indefensión aprendida. Son personas que se autodefinen como feas, torpes, estorbos, inútiles o cosas aún peores. Como si en este mundo solo tuvieran cabida los que pretenden no serlo. Todos somos mortales. Bienvenidos al mundo real… Yo a veces, me siento feo, torpe, estorbo o inútil  otras veces útil, hábil e incluso guapo. Probablemente no sea ni una cosa ni la otra… o todo en conjunto.

 

La mal llamada «normalidad» es un espejismo de nuestro cerebro para alejar sus fantasmas. Créanme si les digo que en toda mi vida nunca encontré una sola persona «normal». Si bien todos tenían mucho en común, cada uno se caracterizó especialmente por sus diferencias.

Si usted se siente seguro dentro de su espejismo de normalidad, siga ahí…, pero yo he aprendido que la locura, la violencia, el suicidio no son patrimonio de nadie. Yo no soy normal, yo también debo estar loco. Quizás sea paradójico pero si se considera normal, a lo mejor es usted quien necesita ayuda profesional… Míreselo…

 

Hábleme bien de usted

Así que hágame un favor. Si un día tiene la buena o mala suerte de cruzarse conmigo y siente la necesidad de contarme su historia para que le acompañe en un tramo, no se le olvide hablarme también de lo bueno que tiene. Y cuando vea que se tiene que enfrentar a algo complicado, no me diga: «No puedo» (como mucho acepto un «no quiero»), ni tampoco que lo intentará, dígame que lo logrará.  No me diga que no vale nada, dígame lo que puede y desea aportarme…

 

Nosotros también le necesitamos. La vida sería mucho peor si usted nunca hubiera existido.

 



Daniel J. López Vega

Coordinador de www.papageno.es

Psicólogo General Sanitario. Máster en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo. Autor de «¿Todo por la Patria?». Experto Universitario de Estadística Aplicada a las Ciencias de la Salud (UNED). Responsable del Grupo de Conducta Suicida del Colegio de Psicología de Andalucía Occidental.

 

 

 

 

 

 

 

 

El suicidio en las situaciones de privación de libertad: 460 suicidios en España (2000- 2017)

Tiempo de lectura: 3 minutos
Photo by Donald Tong from Pexels

El suicidio afecta a hombres y mujeres de todos los estamentos sociales, a ricos y a pobres, en todas las etapas de la vida, países y culturas. Sin embargo, las tasas de suicidio parece no distribuirse de forma homogénea en la población, afectando de forma más intensa a diferentes colectivos entre los que se encuentra el de las personas privadas de libertad.

Dentro de los centros penitenciario el estigma se convierte en norma. A la comisión de delitos socialmente reprobables, se une la enfermedad mental y las adicciones, las dificultades de integración en ambientes multiculturales, la frecuente falta de apoyo social, el aislamiento y la soledad y las duras condiciones de vida para conformar un caldo cultivo que unido a la falta de recursos de afrontamiento provoca una mayor necesidad de prevención de las conductas suicidas.

A nivel mundial, los países nórdicos son los que presentan mayores tasas de suicidio en población reclusa. A la cabeza estaría Noruega que presenta un riesgo 10 veces superior de suicidios en personas privadas de libertad que en la población general. En España la diferencia sería de 3,7 veces. En México, durante 2016 hubo 57 suicidios en este ámbito. 

 

En España, en 2017 había 58.814 personas privadas de libertad en centros penitenciarios, de los que el 92% era hombres. Desde 2000 hasta 2017, 460 personas han fallecido dentro de las prisiones por suicidio. 1 de cada cinco suicidios ha ocurrido en centros penitenciarios andaluces. La segunda comunidad autónoma con más muertes por suicidio es Castilla y León. 

 

Como en todos los casos de conducta suicida, las causas pueden ser múltiples. El Programa Marco de Prevención de suicidios de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias señala entre las causas la afectación psicológica de la detención, el encarcelamiento y el estrés de la vida cotidiana dentro de las prisiones en personas vulnerables y con menos habilidades de afrontamiento. Esto parece estar afectado a su vez por la naturaleza del delito cometido, por la aparición en medios de comunicación, la pérdida de relaciones familiares y sociales,  la existencia de enfermedad mental, el consumo de alcohol y drogas y el historial previo de conductas suicidas. Factores importantes en la incidencia podrían ser también la sobrepoblación de las instituciones y la ratio entre reclusos y personal penitenciario.

En este sentido, la OMS concluye que el suicidio en estos entornos es prevenible, por lo que recomienda la implementación de programas integrales de prevención del suicidio en los centros penitenciarios a nivel mundial. Pese a las dificultades para predecir los suicidios en personas privadas de libertad, los profesionales que desarrollan sus funciones en centros penitenciarios son personas clave para la identificación, evaluación y tratamiento de la conducta suicida.  

Dada que la finalidad de nuestra Administración Penitenciaria, definida en la Constitución Española y en la Ley Orgánica General Penitenciaria, se resume en la reeducación y reinserción social,  la retención custodia de detenidos, presos y penados y su asistencia y que el suicidio es una de las principales causas de mortalidad de nuestros centros la prevención de este tipo de situaciones se hace vital para el cumplimiento de sus objetivos.


MÁS INFORMACIÓN

 

Los ricos también lloran (pero menos)

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La conducta suicida es un problema de salud pública complejo, multicausal, que se presenta en diversas manifestaciones y que afecta a todas las edades, a hombres y mujeres, independientemente de su orientación sexual, su nivel económico o del grupo sociocultural al que pertenece.

Sin embargo, la incidencia del suicidio es desigual en estos grupos y es una variable que debería tener importancia dentro de cualquier modelo que pretenda estudiar el suicidio como fenómeno social. Mientras hay variables que han sido ampliamente estudiadas como el género, existen otras que tienen relaciones más complejas con el suicidio y que debemos situar en el punto de mira. 

Uno de los aspectos que necesita de mayor investigación tiene que ver con el nivel sociocultural y económico. Porque,  ¿cómo afecta la pobreza, la deprivación económica, el desempleo y las crisis económicas a las tasas de suicidio de la población? ¿Afecta de forma desigual el suicidio dependiendo del nivel económico y sociocultural de las personas? ¿Existe más conducta suicida en aquellos grupos con menores niveles de alfabetización en salud? ¿Cómo afecta la exclusión social a la esperanza de vida o a los años de vidas potencialmente perdidos?

En un mundo tendente a la globalización de los procesos económicos y que potencia la concentración de los recursos de forma inequitativa en pequeños núcleos de la población, las bolsas de pobreza provocan grandes desigualdades de acceso a los servicios médicos y sociales, al empleo y a la vivienda. Las diferencias entre los diferentes grupos sociales parece estar aumentando la brecha de la desigualdad y eso afectará sin duda a los niveles de salud y habrá de ser tenido en cuenta en la elaboración de planes de prevención de la conducta suicida. El caso más extremo se sitúa entre las personas sin hogar.

 

Suicidio entre personas sin hogar

El riesgo de la aparición de conductas suicidas aumenta en caso de pobreza extrema o personas sin hogar, que unen a las dificultades para cubrir las necesidades más básicas, el estrés y el rechazo social que produce la falta de recursos.

En este sentido, Adela Cortina acuñó el concepto de aporofobia. Este neologismo define el miedo, rechazo o aversión a los pobres, una realidad que sin embargo define una situación que se ha dado en todos los tiempos. La importancia del término viene a explicar como muchas veces el racismo y la xenofobia tienen poco que ver con el hecho de ser extranjero o inmigrante sino que se relaciona con la falta de recursos y la pobreza de quien la sufre.

En un estudio de 2012 realizado en EEUU se estimó que el grupo de personas sin hogar tenía un riesgo 10 veces superior de morir por suicidio que la población general. La mitad de las personas que presentaban esta problemática tenía ideación suicida o lo habían intentado.

A otro nivel, descubrir el como afecta la pobreza o el desempleo sobre la conducta suicida, todavía requiere de mucha más investigación para poder tomar decisiones que prevengan la conducta suicida entre los colectivos con desigualdades socioeconómicas o en riesgo de exclusión social. Cualquier sociedad que se precie de serlo debe perseguir el desarrollo, pero este desarrollo no debe potenciar las desigualdades en la accesibilidad a los beneficios que proporcione. La clase política y la administración pública debe ser garante de esta lucha para la distribución equitativa de los recursos en función de las necesidades.

Sirva como fin de esta reflexión la cita de la revolucionaria Constitución Española de 1812, que en su artículo nº 13 definía con precisión lo que debía ser el principal deber de nuestros gobernantes:

 

“El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen»


PARA SABER MÁS

 

Daniel J. López Vega

Coordinador de www.papageno.es

Psicólogo General Sanitario. Máster en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo, autor de «¿Todo por la Patria?»

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