Afasib se adhiere a la iniciativa de www.papageno.es

La Asociación de Familiares y Amigos Supervivientes por Suicidio de las Islas Baleares (AFASIB, Familiars i Amics Supervivents per suïcidi de les Illes Balears) se ha adherido a la iniciativa PAPAGENO.ES

AFASIB es una entidad privada de carácter no lucrativo de reciente creación, creada por y para supervivientes por suicidio de las Islas Baleares. Unen a la ilusión de trabajar frente al suicidio, el espíritu de servicio para acompañar a afrontar el duelo a personas dispuestas a recibir ayuda y a ayudar con su experiencia a otros que han transitado por el mismo camino.

Su logotipo, una estrella de mar a la que le falta un brazo, es un fuerte símbolo que resume las emociones que acompañan al duelo, pero que a su vez abre una puerta a la esperanza de la recuperación. Porque quien lo sufre debe aprender que no está sólo y que pedir ayuda no es mostrar debilidad sino la fortaleza de quien se reconoce como humano y necesita de los demás.

Importancia y funciones de los grupos de supervivientes

La OMS ha señalado la importancia de la existencia de este tipo de grupos. Los supervivientes por suicidio son afectados por las emociones de una forma más intensa a otras formas de duelo (culpa, rechazo, abandono, vergüenza y estigmatización). Frecuentemente afrontan una menor probabilidad de conocer a otras personas con los mismos problemas, dado el estigma asociado y la incomodidad para hablar del tema. En consecuencia, un grupo de apoyo puede ayudar muchísimo, ya que la falta de apoyo social y de comunicación puede alargar el proceso de recuperación.

Las reuniones de personas con el mismo problema aumenta la capacidad de comprensión entre sus miembros, proporcionando una sensación de comunidad, apoyo, empatía, pertenencia y esperanza de recobrar la «normalidad», experiencias para afrontar los momentos más difíciles del duelo y los problemas derivados. En suma un lugar para expresar el miedo, las preocupaciones y el dolor de forma confidencial.

Trabajo en red

La labor de las asociaciones de supervivientes pues nos parece incomensurable. Por ello AFASIB y PAPAGENO.ES unen sus esfuerzos para seguir luchando contra el estigma y para evitar la segunda victimización que en muchos casos sufren aquellas personas que viven de cerca el suicidio de un ser querido.

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Los silencios terapéuticos

Cuando pienso en el día en el que falleció mi hermano por suicidio, todo lo que recuerdo son imágenes. Imágenes de quienes estuvieron a mi lado, no recuerdo sus palabras. En los momentos en que vivimos experiencias traumáticas, todo parece ir a otro ritmo, la cabeza no acaba de entender lo que está pasando, pasas de la incredulidad a la rabia, de la rabia al llanto, del llanto a la confusión y de la confusión a la incredulidad. Seguro que más de una persona me habló en ese momento, ese día, pero yo solo podía ver pasar imágenes. Y las imágenes se quedan grabadas. De ahí la importancia de la presencia y el silencio en los momentos difíciles.

Las convenciones sociales han hecho que veamos el silencio como una circunstancia asociada a la idea de soledad y aislamiento. Cuando estamos con más gente, el silencio se convierte en algo incómodo, porque parece vacío de contenido. Siempre tenemos que tener algo que decir cuando estamos con los demás.

Sin embargo, cuando una familia pierde a alguien por suicidio, el silencio del entorno más cercano es, después de la pérdida, una de las experiencias más dolorosas. Estos silencios vienen de la mano de la ausencia, y parecen intentar borrar el recuerdo de la persona que hemos perdido. Estos silencios dolorosos vienen, en la mayoría de los casos, del miedo a herir y de la incomodidad de no saber qué decir.

Como profesional de la psicología y como superviviente en un grupo de ayuda mutua, he aprendido que el silencio, desde la presencia, por sí mismo, ya tiene contenido. El silencio en este contexto significa mucho: “Estoy aquí por ti”, “si me necesitas, aquí me tienes”, “sé que estás sufriendo, y quiero estar contigo”, “no estás sola”, “me importas”, “quiero ayudarte”, “si quieres decir algo, te escucho”. El silencio atento y presente invita a hablar, porque alguien te escucha.

En los grupos de ayuda de familiares supervivientes se puede ver esa incomodidad silenciosa en ocasiones, pero en otras, basta con conectar la mirada para que invada la sensación de empatía, comprensión y confianza. Curiosamente, ese silencio presente es el que hace que algunas veces broten las palabras de las personas que más lo necesitan.

Gracias a los que estuvisteis y seguís estando a mi lado, en silencio. Y, por supuesto, gracias a todos los profesionales de la psicología que me acompañaron en el proceso de recuperación (ellos sí que saben manejar bien los silencios!).

 

Xisca Morell García

Psicóloga, superviviente por suicidio y presidenta de AFASIB

 


 

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