Autora: Marien Sosa Rojano es superviviente de suicidio y participa en un grupo de ayuda mutua.
En este artículo Marien narra su proceso de duelo personal tras la pérdida de un ser querido a través de las emociones a las que se enfrenta.
NO SABÍA.
No sabía que un día se me pararía la vida. No sabía lo que me iba a ocurrir. No sabía que ese día descubriría cuánto puede doler el alma. No sabía que mi alma se podía sentir así. No sabía que se podía romper tan fuerte, que cada trozo de mi alma podía doler tanto. No sabía que serían cuchillas penetrantes que me acompañarían mucho rato. No sabía que cada trozo cortaba, hería, sangraba y escocía con sólo respirar. No sabía que sólo respirar dolía. No sabía que el dolor que sentía se haría cada vez más intenso y me ahogaría. No sabía que me hundiría en un mar de lágrimas. No sabía que el dolor tenía color. No sabía que cuanto más sufría más oscuro se volvía mi mundo. No sabía que la penumbra envolvería mi vida. No sabía que mi ser se apagaría. No sabía cómo volverlo a encender. No sabía que estaría tan perdida, sin rumbo. No sabía el sentido de vivir. No sabía que mi mente me pediría abandonar. No sabía que mi corazón también quería parar. No sabía cómo dejar de caer. No sabía cómo dejar de crujir. No sabía qué encontraría al final. No sabía que volvería a tocar fondo, pero que éste sería diferente al que conocí. No sabía que lo necesitaba, que querría quedarme allí. No sabía que me levantaría y permanecería de pie, ahí. No sabía que me untaría de la sombra del lecho oscuro, no sabía cómo me haría sentir. No sabía que descubriría un momento, una reflexión, un rayo de luz. No sabía que querría salir de allí. No sabía cómo hacerlo, no sabía cómo ascender. No sabía que escalaría, no sabía que volvería a caer. No sabía que treparía y me quedaría a medias de bajar o subir. No sabía que había encontrado un camino y que debería seguir por ahí. No sabía que quienes me ayudaban, me acompañaban y guiaban, lo daban todo por mí. No sabía cuánto amor me rodeaba porque sólo pensaba en salir. No sabía que avanzaba, a pesar del peso que arrastraba. No sabía que crecía y aprendía, pero mientras me sanaba. No sabía que aún me curo, mientras gano fuerza y confianza. No sabía que en mi camino encontraría almas hermanas. No sabía que notaría claridad en mi mirada. No sabía que volvería a sentir. No sabía que este camino, aun acompañada, sola lo tenía que vivir. No sabía que cansada me tocaría seguir subiendo. No sabía que mientras subía, me estaba conociendo. No sabía que descubriría un ser que habitaba en mí, diferente al que fui. No sabía que lograría ver que estaba saliendo de allí. No sabía que aún me queda camino, pero la luz es cada vez más cálida al subir. No sabía que me daría cuenta que fue toda una oportunidad haberte conocido a ti. No sabía que serías un gran maestro de mi vida y yo solo tu aprendiz. No sabía que descubriría todo lo que te hacía sufrir. No sabía que me perdonaría por no haberte podido ayudar. No sabía que me perdonaría, y que podría encontrar la paz. No sabía que en mi camino me has acompañado siempre, aunque no te podía ver. No sabía que aprendería a sentirte, en otro modo, tu ser. No sabía que aceptaría que ya no estás conmigo, que ahora estás siempre. No sabía que te echaría de menos de tantas formas diferentes. No sabía que descubriría tu energía y me acompaña cada día. No sabía que serías mi luz, mi guía, mi razón para continuar. No sabía que serías un ángel azul de alas abatidas. No sabía que mi luz te alumbraría en tu oscuridad. No sabía que no pude alumbrarte lo suficiente y perdiste la batalla. No sabía que ahora donde estás me esperas y nos volveremos a abrazar. No sabía que mientras nos reencontramos a mí me queda mucho que caminar. No sabía que mientras avanzo aceptaré lo que me tenga que llegar. No sabía que aprendería otra forma de mirar. No sabía que ahora solo me apetece ayudar. No sabía que tú serías mi razón por la que estas frases escribir. No sabía que tenía en mi interior muchas cosas que decir. No sabía que esta tormenta me iba a destruir. No sabía que el paraguas no sirve de nada aquí. Pero mi tormenta me acompaña, aunque a veces parezca desaparecer. Ahora la acepto y la quiero, forma parte de mi ser. Ahora sé y te agradezco lo feliz que me hiciste sentir. Ahora sé que quiero que los demás te recuerden también así. Ahora sé que volveré a escribirte porque nunca me despedí. Ahora sé y te prometo que intentaré volver a ser feliz. Porque sé que es lo que tú querrías, volver a verme sonreír. Porque sé que tu sonrisa me daba ganas de vivir. Y ahora sé que con la mía me toca regalarla y compartir. Ahora sé y agradezco a la vida, que me tocara esto a mí. Porque sé que era el camino que me preparó para seguir. De todo ello he aprendido y ahora quiero continuar Aunque me enfadé con la vida, ya la puedo perdonar. No me importa quién no lo entienda, son mis zapatos, mi caminar. Quién me acompañe en este viaje aprenderá de mi lección Aunque sé que este trayecto es diferente en cada corazón.
Grupo de ayuda mutua supervivientes de suicidio en Cádiz
Grupos de ayuda mutua para supervivientes de suicidio
AMAZONA EN LA CENTELLA
UNA BOLSA PARA AFRONTAR EL DUELO
Día Internacional del libro
El día 23 de abril de todos los años se celebra el Día Internacional del Libro. Y no es una fecha al azar. Esa fecha se escogió por su relación con la muerte de 3 grandes escritores de la literatura universal. En la misma fecha del año 1616 perdieron la vida Shakespeare, Cervantes y Garcilaso de la Vega. Estos autores no solo marcaron solo nuestra literatura, sino que han dejado su huella en nuestra cultura contemporánea.
Y es que la literatura y el escribir tienen algo de mágico. Nos permiten aprender a través de las experiencias de otras personas, viajar sin movernos de nuestro salón o dormitorio y entender mucha de nuestras dudas existenciales más ancestrales. To be, or not to be, that is the question, en español “Ser o no ser, esa es la cuestión” se convirtió por ejemplo en una frase mítica. La hizo popular uno de los personajes de Shakespeare, protagonista de la obra teatral Hamlet, príncipe de Dinamarca, escrita en los albores del S. XVII (cuando aún no existía Netflix).
Biblioterapia: cuando un libro es más que un libro
Pero los viajes virtuales no son la única experiencia que puede regalarte un libro. Muchas veces los libros son un mapa para recuperar el camino cuando ya nada tiene sentido. Los libros, muchos libros, son brújulas que pueden ayudarte a encontrarte de nuevo como persona cuando ya has perdido la esperanza.
Y es que recetar un libro en muchas ocasiones puede sanar más que una pastilla o una vacuna. Porque no existe vacuna para combatir el dolor humano ante la pérdida de un ser querido. No existe pastilla que te permita vislumbrar la luz tras el precipicio que se abre frente a ti cuando la muerte te roza cerca.
Ser superviviente de suicidio
Cuando esta muerte es por suicidio, al dolor por la pérdida se une la vergüenza y la culpa del estigma y una insondable necesidad de encontrar una explicación a lo que ha ocurrido. Una necesidad que se mantiene en el tiempo y que muchas veces impide cerrar heridas.
Ser superviviente del suicidio no es una experiencia que pueda ser definida en pocas palabras, pero tampoco en muchas. Cada superviviente narra una historia única que pese a los matices comunes es específica y depende de muchas variables. Una experiencia dura que te hace transitar por un proceso tortuoso de la búsqueda de la aceptación de lo que ha ocurrido con toda su crudeza. Frecuentemente te obliga a perdonar y a perdonarte y que solo encuentra consuelo cunado abre la puerta a integrar la experiencia y a rehacer la vida.
Regalar vida: Amazona en la centella. Una bolsa para afrontar el duelo
Quizás estés cruzando en este momento ese desierto y a lo mejor te has planteado que no tendrá fin. Pero no cedas al desaliento. No estás sola ni solo. Algunos hemos tenido la suerte de conocer a personas que volvieron de la experiencia y aprendimos de ellas sobre la grandeza y la capacidad de los seres humanos para reinventarse, pese a sufrir las peores experiencias.
María Jesús de León es una de ellas. Esta gaditana afincada en Grazalema sorprende por su humildad y dulzura. La vida la golpeó con una dureza aterradora y ella lo afrontó (lo afronta) iniciando su propia aventura de crecimiento personal. Entonces aprendió a flotar en la aguas turbulentas del temporal, a soportar los malos momentos y consiguió pintar de nuevo una sonrisa en su boca. Y todavía le dio tiempo a mostrar la mejor cara de si misma. Susi, que así le gusta que le llamen, decidió regalar al mundo su experiencia en forma de libro. Y de esta forma, hace unos años publicó “Amazona en la centella. Una bolsa para afrontar el duelo”.
En sus páginas, regala su particular forma de ver el mundo. La suya. Le gusta decir que cada persona tiene una diferente y que no existe una solución o camino, sino que cada persona tiene el suyo. Así que no esperes una receta mágica para encontrar el tuyo, un dibujo definido o unas instrucciones para conseguirlo. Es algo más. Su libro es un canto a la esperanza de alguien a quien convirtió la lucha en un estandarte, una herramienta para afrontar los reveses de la vida. Sus palabras son estrellas en la noche que te ayudarán a encontrar tu destino, que seguro no será igual que el suyo. Tenemos seguridad de que tú también puedes conseguirlo.
Regala vida
Con motivo de esta especial celebración, su editorial, Ediciones El Boletín, ha puesto en descarga gratuita alguno de sus libros. Entre ellos se encuentra el de Susi, que lo ofrece también con ilusión desde esta página dedicado en especial a su grupo de ayuda mutua y en general a todas las personas que deseen compartir su vivencia de aprendizaje. Ahora tú también te encuentras entre las personas elegidas. Puedes conseguirlo a través de la página de la editorial o en el siguiente enlace:
No te engañaremos el camino no será nada fácil, pero nosotros también te necesitamos y estamos dispuestos a estar ahí siempre que nos dejes acompañarte.
La soledad a veces es solo una opción
Si has perdido a una persona por suicidio y nos necesitas será un regalo poder acompañarte. Puedes contactar con nosotros a través del WhatsApp 633 169 129.
Papageno es una asociación nacional de profesionales de carácter gratuito y voluntario. Nuestro primer grupo de ayuda mutua se creó en 2019, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Cádiz dentro del Plan Local de Salud. Soñamos con que no sea el último. Si quieres información sobre como crear grupos de este tipo también podremos asesorarte.
Si necesitas ayuda también puedes contar con otras asociaciones. Desde diferentes lugares de nuestra geografía las organizaciones están dando respuesta a este problema de salud pública al que desde la administración no se presta la atención suficiente.
España aún no cuenta con un Plan Nacional de Prevención de la Conducta Suicida.
Me confieso. Me propuse no escribir nada sobre el coronavirus. Lo conseguí durante todo este tiempo, pero hoy no me he podido resistir. Incluso llegué a eliminar borradores que nunca verán la luz. Hoy lo hago con la excusa de hablar de las consecuencias psicológicas y emocionales de la crisis, pero con el objetivo de compartir algunas reflexiones. Todas tienen el punto en común de abordar la crisis del COVID-19 desde el punto vista psicológico.
Hace algo más de un mes el panorama que ahora se presenta ante nosotros hubiera formado parte de una película mala de serie b. Una película, de esas distópicas, que nos presentan un mundo apocalíptico ahondando en nuestros miedos más ancestrales.
Ahora esa película de serie b se ha convertido en nuestra cotidianidad. Y en esta nueva realidad que estamos viviendo nos sobreponen las imágenes más dramáticas. Desde el Palacio de Hielo de Madrid que se convirtió en un improvisado almacén para poder albergar los cuerpos de los fallecidos por COVID-19 o las tremendas imágenes de nuestras residencias de ancianos hasta las colas de vehículos en algunas ciudades para desplazarse a sus segundas viviendas de ¿vacaciones?. Las dos caras más extremas de la crisis que transformará nuestro mundo irremediablemente.
Comunicación en tiempos de pandemia
A nadie se le escapa ya la gravedad del momento histórico que estamos viviendo. A la crisis sanitaria provocada por el COVID-19 que está teniendo como consecuencia importantes pérdidas humanas se une la crisis económica fruto del confinamiento y la parada obligatoria de gran parte del entramado empresarial. Malos tiempos que cursan con miedo, dolor, ansiedad y preocupación por el futuro.
El mundo se enfrenta a un momento importante de su historia. Estamos viviendo cambios que seguramente cambien nuestra forma de ver y sentir la vida y nuestros hábitos. La pandemia viene en un momento de crisis de un modelo económico que se basa en la desigualdad de la riqueza y los recursos, en un modelo productivo insostenible basado en el crecimiento continuo, un modelo energético poco amable con la naturaleza y un estilo de vida que resuelve los conflictos y problemas desde la competitividad y no desde la colaboración. En este caldo de cultivo, cuesta trabajo vislumbrar una salida a esta crisis, no tanto porque no la haya, sino por estar inmersos y a veces bloqueados por la carga emocional y el estrés que está produciendo en gran parte de la población.
Y esto se ve reforzado por la aparición de visionarios, agoreros, nuevos especialistas y expertos, epidemiólogos de fin de semana y políticos a media jornada. Todos parecen en una alocada carrera en la búsqueda de notoriedad, sin perder la oportunidad de vaticinar los peores horrores incrementando el miedo. Un miedo que a veces se aleja del problema real y que se convierte en el vaticinio de la llegada del apocalipsis y en una maquiavélica forma de controlar nuestra conducta.
Por otro lado, pocos se atreven a hablar de soluciones concretas y muchos se limitan a reforzar los malos datos con titulares grandilocuentes, cuando no es una crítica destructiva a todo intento de solución. «Actuamos demasiado tarde», «las medidas son demasiado pocas», o «las medidas son demasiado exageradas» son frases utilizadas de forma indistinta para expresar malestar por lo que está ocurriendo y que forman parte de la queja por la queja.
El lenguaje bélico
En ese sentido nos encontramos con la metáfora bélica. No nos es ajena la utilidad que en estos momentos pueda tener apelar al sentimiento patriótico para mantener la disciplina ciudadana y el sentimiento de unidad que pueda ser útil para afrontar estos duros momentos, pero esto no es una guerra. Esto es una crisis de salud pública y no un enfrentamiento armado y creo que hay que usar el lenguaje adecuado. Una crisis sanitaria requiere de medidas sanitarias.
El componente ideológico de la metáfora bélica tiene claros inconvenientes, porque permite tomar medidas de restricción de libertades apelando al enemigo común que corren el riesgo de mantenerse una vez acabada la crisis. El cierre de fronteras, la restricción de libertad de movimientos, el confinamiento y otras medidas como el distanciamiento social son justificables ante la previsión de una pandemia, pero en absoluto como medidas preventivas para evitarlo. Fomentan la xenofobia y la desconfianza y no tienen nada que ver con la realidad preventiva.
No alimentemos la desesperanza: un canto a la esperanza
Ahora es necesario centrarnos en las soluciones más que en los problemas. Sin duda, saldremos de esta. El cómo, sin embargo, está por escribir. Pensar en los problemas de forma reiterada nos consume las energías. Resérvalas para centrarte en qué puedes hacer para mejorar la situación que estás viviendo. Tienes muchos recursos personales por explotar y si buscas lo suficiente no estarás solo para conseguirlo.
No alimentes la desesperanza. La situación ya es suficientemente dura, como para crear un clima aún más negativo. Una de las emociones que más se repiten en las personas con conductas suicidas es la desesperanza. Aléjate de ella, es producto de tu mente. Hay cosas en la vida que no tienen una solución ideal, pero siempre podrás elegir como deseas vivirla.
“No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”
EPICTETO
Las crisis sacan lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Todos tenemos una oportunidad pero es una oportunidad que no podemos dejar pasar. Es más fácil de lo que crees o más difícil, lo que tu desees.
Efectos psicológicos de la pandemia y el confinamiento
Los efectos psicológicos de la pandemia y el consiguiente confinamiento aún están también por escribir. Como siempre, este tipo de situaciones afectará notablemente más a las personas y grupos más vulnerables. En ese sentido, cabe esperar poco efecto a largo plazo en la mayor parte de la población. Sin embargo, aquellas personas que han perdido personas cercanas, que han sufrido un confinamiento más duro, que sean afectados más gravemente por las consecuencias económicas negativas o que sufren trastornos psicológicos previos serán con mayor probabilidad víctimas de secuelas psicológicas posteriores.
Durante todo este tiempo he pasado de la incredulidad, al miedo y al dolor por ver a tantas familias sufriendo por la muerte de sus familiares. Y es que esta muerte no es normal. El coronavirus nos robará muchas cosas, muchas de esas superfluas, pero nunca tan dura como el derecho a enterrar a nuestros muertos y despedirnos de ellos de forma adecuada.
Una de las situaciones más graves que podemos vivir durante la pandemia son las pérdidas de personas cercanas. Si has perdido a una persona querida o varias durante la pandemia, si la vida te ha robado la posibilidad de despedirte adecuadamente de ellas, tu duelo puede ser más duro. Sin embargo, podrás aprender a afrontarlo adecuadamente y rehacer tu vida integrando los cambios que las pérdidas supongan en tu vida.
«Murió solo, no pudimos despedirnos cuando estaba en su partido más difícil, ni velarlo… ni nada”.
Fernando Sanz, hijo de Lorenzo Sanz, expresidente del Real Madrid fallecido por COVID-19
Otras situaciones relacionadas, como el distanciamiento social y la restricción de la libertad individual, también repercuten a corto plazo en nuestro estado de ánimo pero no necesariamente revertirán en consecuencias a largo plazo. Todos y todas tendremos que aprender a volver a la normalidad y encontrar el equilibrio entre la prevención por el contagio y la necesidad humana del contacto físico. No permitamos que el miedo se convierte en un instrumento para aumentar nuestra soledad. Cuando todo esto pase, recuperemos juntos el derecho a ser libre, pese a que seguro que habrá gente que deseará utilizar lo que ocurrió para sacar rédito político e imponer su contenido ideológico.
Prevención del suicidio en el período post-epidemia
El suicidio es un problema complejo y multicausal de carácter prevenible. En las últimas semanas tanto en España como en los países latinoamericanos han aparecido noticias de personas con conductas suicidas que los medios han relacionado directamente con el COVID-19.
Atribuir los suicidios a una sola causa es poco preventivo y desacertado. Cada persona que emite una conducta suicida presenta un conjunto de causalidades que solo puede entenderse en su conjunto. El COVID-19 puede ser un precipitante, pero las causas son mucho más complejas.
Durante esta etapa, quizás deberíamos plantearnos extremar la responsabilidad a la hora de comunicar conductas suicidas a través de medios de comunicación y redes sociales. Las indicaciones de la OMS y otros organismos son bastante claras en este sentido. Tan claras como poco seguidas en muchos casos…
Recuerda que no estás solo. Tanto si tienes ideas suicidas como si pierdes a un familiar por suicidio si busca, encontrarás a personas dispuestas a acompañarte en los momentos más duros. No temas pedir ayuda y permite que los demás decidan si desean o no acompañarte. Nunca te rindas, sigue buscando y las encontrarás.
De héroes y villanos
Acabo este artículo con otra reflexión que tiene que ver con la necesidad humana de señalar a los malos y a los buenos. Los momentos más traumáticos sacan de los seres humanos su peor y su mejor cara. Por desgracia en esta película no hay héroes ni villanos. Solo hay personas, personas que como el personal sanitario, las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, el de limpieza, el del transporte, el de supermercados y tiendas de alimentación, gasolineras, periodistas e incluso políticos (algunos de ellos) y otros cientos de profesiones…. que estuvieron ahí cuando tuvieron que estar.
También están Los niños y niñas y todas las personas que más han sufrido el confinamiento, nuestros mayores en quién más se ha cebado la enfermedad, aquellas personas anónimas que hicieron de esta etapa algo menos duro, que salieron todos los días a aplaudir u que de alguna u otra manera han hecho de la desgracia una oportunidad para cambiar.
Huyamos de los papeles que nos hacen héroes, seamos simplemente la mejor versión de nosotros mismos. Sobre todo en la etapa que nos queda por vivir. Ahora, más que nunca nos necesitamos.
Tiempo de lectura: 4minutosDuelo durante el confinamiento
La muerte como despedida
La muerte es una despedida de la vida en todos los aspectos, es un proceso de preparación no sólo a nivel biológico. El cuerpo se va apagando poco a poco, pero también a nivel emocional, a nivel social y a nivel espiritual. La muerte moviliza una gran cantidad de emociones, tanto para el que se está enfrentando a ella como para sus familiares así como para los profesionales que están a su cuidado. En función de cómo se movilicen estas emociones se incrementará o disminuirá el sufrimiento asociado al impacto emocional y el proceso de adaptación a la nueva situación del enfermo y sus familiares será más o menos difícil.
El duelo durante el confinamiento
En estos momentos lamentablemente vivimos una situación de excepcionalidad en la que no es posible despedirse, debido al aislamiento que sufren los enfermos. Estas personas, sobre todo muchos mayores, mueren sin el calor de sentir cerca a sus seres queridos, sin tener cerca a alguien que les coja la mano, sin una caricia que los tranquilice. El personal sanitario debido a la enorme saturación de los hospitales a duras penas puede suplir en estos momentos a la familia y acompañar a estas personas en este tránsito. Me consta que lo hacen cuando pueden y que también están sufriendo por esto. El desgaste físico y emocional de esta crisis también les está dejando huella.
Humanización del proceso de duelo en situaciones de excepcionalidad
Con las medidas de seguridad impuestas para evitar el contagio, las autoridades sanitarias no están teniendo en cuenta la importancia de humanizar el acto de morir. Mi pregunta es ¿con los medios de protección adecuados una hija o un hijo podría despedirse de su madre o de su padre?
Poder estar con ellos en sus últimos momentos y decirle “Gracias mamá o papá por haberme dado la vida y haberme cuidado, te quiero”.
Y exactamente lo mismo con aquellos que tienen hermanos, pareja y amigos a punto de fallecer. Estoy hablando de posibilitar una despedida amorosa para el que se marcha y para los que se quedan, con la que poder transitar el duelo de otra forma menos traumática.
En las actuales circunstancias muchas personas han ido viendo como su familiar entraba en un hospital para no verlos nunca más. Es una situación muy dolorosa, en la que las familias quedan sumidas en una gran tristeza al no haber podido acompañarlos, por tanto es frecuente que sientan una montaña rusa emocional, que va desde la tristeza, la confusión, la impotencia, la culpa, el enfado, para tocar con el vacío que siempre deja el sentimiento de orfandad, en el caso de haber perdido a alguno de los progenitores.
El hecho de no poder ver el cuerpo de la persona fallecida puede dificultar la aceptación a la realidad. El no poder velar a su familiar o no saber cuándo podrán celebrar su funeral supone para muchas personas entrar en un estado de enorme confusión e incertidumbre que hace todavía más difícil el duelo. Las despedidas son necesarias para poder elaborar el duelo.
Despedidas simbólicas
Si bien es cierto que debido a la situación actual las despedidas con funeral están restringidas o incluso aplazadas, las personas que han perdido al algún ser querido pueden ir haciendo otro tipo de despedidas. Estas despedidas se realizarán de forma simbólica hasta que pueda hacerse con un funeral o el ritual que decidáis los familiares.
A nivel individual, una opción es escribir una carta de despedida, en la que puedas trasmitirle cómo te sientes tras su marcha, si te quedó algo pendiente por decirle y en definitiva todo aquello que sientas que te va a ayudar a despedirte de tu ser querido. En esta despedida puedes ayudarte viendo una foto suya, escuchando una canción que le gustase, recordando su olor, o con cualquier objeto que te ayude a conectar.
A nivel grupal, otra opción es hacer una caja de recuerdos en la que cada miembro de la familia pueda depositar algunas fotos, cartas, o algún objeto de la persona fallecida que sea significativo. Incluid a los niños en esta despedida, pueden hacer dibujos o escribir cartas, ellos también necesitan despedirse, no los dejéis al margen.
También se puede hacer un pequeño altar o dedicar un espacio en vuestra casa para poner fotos, encender una vela, colocar flores y objetos que sean significativos para recordar a vuestro ser querido.
Cuando terminen las medidas de confinamiento podréis compartir lo que cada uno ha ido colocando en la caja o en ese espacio que habéis creado, en una ceremonia de homenaje y despedida a vuestro ser querido. Podréis leer las cartas que le habéis escrito o bien dejarlas en el sitio donde vayáis a depositar sus cenizas en caso de cremación.
Mientras tanto es importante darse permiso para llorar la pérdida, a veces será en soledad en los momentos que así lo necesites y otras también en compañía. Los abrazos y muestras de cariño también ayudan a transitar el duelo. Es importante por tanto no aislarse más aún y apoyarse en la familia y amigos, aunque ahora sea de forma virtual también pueden acompañar en estos momentos.
Búsqueda de ayuda profesional
El duelo en estos momentos es más difícil de lo habitual, debido a la complicada situación que vivimos ya estamos atravesando por una pandemia a nivel global. Por tanto no dudes en pedir ayuda profesional en caso necesario, un acompañamiento terapéutico puede ser de gran ayuda para elaborar este tipo de duelos.
El colegio oficial de psicólogos de Madrid, está ofreciendo atención psicológica para las personas que han perdido a un ser querido durante la emergencia del corona virus a través del correo ayudaduelocopm@cop.es
Carolina Ratia Ceña
Licenciada en Psicología y habilitada para el ejercicio de la psicología general sanitaria. Especialista en Tratamiento psicológico de la obesidad y trastornos del comportamiento alimentario. Máster en Gerontología. Psicoterapeuta humanista con orientación gestáltica y tutora en la formación de Terapia Gestalt en el centro Syam en Cádiz.
En esta entrada os ofrecemos un resumen cuantitativo y cualitativo de las respuestas de los participantes del curso «Prevención de la conducta suicida entre personas trans en la adolescencia y la juventud» extraído de su evaluación de satisfacción (137 respuestas).
Los participantes han valorado su satisfacción general sobre la acción formativa en 4,48 sobre 5 puntos.
Aspectos positivos
Los participantes han destacado los siguiente puntos positivos de la acción formativa:
Sirve para concienciar, desterrar tabúes y generar estrategias. Es interesante, completo, útil, clarificador, sencillo, ordenado, cómodo, fácil de hacer y dinámico, enriquecedor, emocionante, de calidad, humano, actualizado, aplicable, claro, concreto y ameno.
Usa lenguaje sencillo y próximo y una diversidad de fuentes de información.
Se adecua a los contextos y tiene buena organización y atención del alumnado.
Entre los aspectos más valorados, los participantes señalan:
Cantidad y utilidad del material complementario, casos prácticos, vídeos, explicaciones en las correcciones de los test como herramienta para aprender, material académico sobre acoso homofóbico y la guía juridica.
El apartado de «recreo» es interesante y llamativo y los documentales sobre duelo y las aportaciones de los profesionales son interesantes.
Áreas de mejora
Los participantes han señalado las siguientes áreas de mejora:
Aumentar la información y la especificidad a la comunidad trans y en menores y adolescentes y sus factores de riesgo, teniendo más en cuenta a las entidades de familias de menores trans y las voces de los jóvenes.
Mejorar la inclusión de personas no binarias y lenguaje inclusivo.
Incluir análisis de la Ley trans.
Evitar tratar la transexualidad como un problema de ambivalencia, elección, dudas…
Evitar material o información repetitiva y redundante.
Aumentar la duración del curso.
Incluir ejercicios de evaluación que incluyan texto o más complicados y evitar la confusión en las preguntas.
Facilitar la descarga de los materiales en pdf o vídeo.
Incluir temas más concretos de intervención terapéutica para profesionales.
Mayor grado de profundización.
Mejorar problemas técnicos, proceso de inscripción e información sobre los plazos.
Aumentar la participación en foros y la interacción entre participantes y trabajo en grupos pequeños.
Bibliografía en castellano.
El equipo de papageno.es agradece a los participantes la oportunidad de aprender juntos. Hemos aprendido mucho y se nos ha abierto una nueva forma de entender la atención a personas y familias trans.
También ha sido una experiencia de inmersión para intentar usar lenguaje inclusivo. Aunque somos conscientes de que debemos seguir mejorando y mucho, agradecemos a las organizaciones colaboradores (Euforia y Chrisallys) y al resto de participantes, su trabajo por ayudarnos en este aspecto.
Belén Casas Campos, es experta en Criminología y Seguridad y Máster en Sistema Penal y Criminalidad.
En los últimos años, el término anglosajón Sexting ha ido adquiriendo relevancia y abriéndose paso en la actualidad social española hasta el punto de convertirse en un vocablo conocido por gran parte de la población, pero, ¿sabemos realmente en qué consiste este fenómeno?
¿Qué es el sexting?
El sexting consiste en la producción, envío y recepción de material digital (mensajes de texto a través de plataformas de mensajería instantánea, fotos, vídeos…) de contenido erótico y/o sexual de forma consentida y voluntaria entre dos personas mediante dispositivos tecnológicos. Dentro de esta definición, encontramos el sexting activo, que responde a la persona que produce y envía material digital erótico/sexual, y por otro lado, el sexting pasivo, que hace referencia a la persona receptora de dicho material.
Esta práctica sexual surge como consecuencia de la dinámica social en que nos vemos envueltos. Las TICS, los dispositivos tecnológicos, la mensajería instantánea junto a las redes sociales y la era del tiempo acelerado en que vivimos han promovido cambios en la manera de relacionarse, expresarse y comunicarse. Es así como la sexualidad se ha ido adaptando a este nuevo escenario digital para reinventarse y crear nuevas formas, ya habituales y normalizadas, de desarrollo sexual para todo tipo de públicos.
Es muy importante no confundir este fenómeno, primero con la pornografía (en el caso de adultos), ya que no tiene un carácter profesional ni lucrativo, y en segundo lugar, con la conducta delictiva también llamada sexting recogida en el artículo 197.7 del Código Penal que hace referencia a los actos de difundir, revelar o ceder a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales erótico/sexuales de una persona sin su autorización, aun habiéndolas obtenido con el consentimiento de la misma en un domicilio o lugar fuera del alcance de la vista de terceros provocando un daño grave en su intimidad personal.
Los medios de comunicación y la distorsión del sexting
Los medios de comunicación han tenido un papel protagonista a la hora de arrojar luz sobre este fenómeno, pero su función, lejos de ser informativa, ha distorsionado la imagen y concepto de esta habitual práctica sexual, que no solo es cosa de jóvenes, hasta el punto de confundir términos (sexting como fenómeno/ sexting pornografía/ sexting como conducta delictiva) e introducir elementos de carácter moral que son totalmente innecesarios.
El sexting como fenómeno social per se, no es una práctica delictiva, por lo que no existe fundamento jurídico que justifique su criminalización. Tampoco debe ser juzgado bajo sentencia condenatoria moralista ya que la sexualidad cuenta con un amplio abanico de instrumentos y mecanismos que favorecen su desarrollo y expresión para que cada sujeto, de forma individual, voluntaria y sin perjuicio al colectivo social, escoja la que más se adapte a su persona y gustos.
Se trata de un juego erótico/sexual que con el tratamiento mediático se ha ido demonizando. Su práctica, desde el punto de vista social y sexual, no es algo negativo; lo que sí genera daño es el mal uso que muchos y muchas hacen de esta práctica al no respetar y vulnerar la intimidad de la otra persona, derivado de una alarmante escasez en educación afectivo/sexual y emocional.
La doble moral de la sexualidad femenina
El sexting como conducta delictiva reproduce y ejemplifica la cultura y violencia machista de nuestra sociedad. Ya son varios los casos de sexting que se han hecho mediáticos donde sus víctimas han sido mujeres (a excepción del caso de Víctor Sánchez del Amo, ex entrenador del Málaga Club de Fútbol, cuya dinámica y reacción social es notablemente diferente) empezando por Olvido Hormigos y pasando por Verónica, Tiziana y Alyssa, naturales de España, Italia y Estados Unidos, estos tres últimos, ejemplos de mujeres que decidieron suicidarse como consecuencia del daño que les fue causado.
La sexualidad femenina se concibe, social y mediáticamente, como algo censurable, dañino y vergonzoso, encubierta por una doble moral donde la mujer, en primer lugar, debe tener relaciones sexuales, y acto seguido, es cuestionada moralmente por ello.
De la combinación de una sociedad machista y la falta de educación sexual obtenemos una doble victimización hacia la mujer, lo cual la convierte en un sujeto muy vulnerable ante los factores de riesgo que la rodean. Esta vulnerabilidad se acentúa al banalizar y quebrantar de forma normalizada el derecho a la intimidad de la víctima.
Un ejemplo de ello son las declaraciones que un conocido torero español realiza en televisión aludiendo a la dificultad que tienen los hombres para no difundir un material erótico/sexual femenino, pidiendo, de tal forma a las mujeres, que no realicen Sexting para prevenir la victimización.
La dinámica social del sexting como delito
Una de las características del sexting como conducta delictiva es la finalidad de humillar y desprestigiar a la víctima por la comisión de un acto transgresor de las normas sociales impuestas. Pero antes de que la conducta típica sea consumada por la persona que difunde el material erótico/sexual en primera instancia, en ocasiones se añade a este contexto la “sextorsión” donde el sexting como fenómeno se convierte en un elemento clave para materializar una extorsión de carácter sexual.
Ya efectuado el envío del material erótico/sexual fuera del núcleo bilateral consensuado, comienza una difusión en cadena responsable de la viralización de dicho material cuyos límites son inescrutables como consecuencia del alcance de la mensajería instantánea, el poder de las redes sociales, la falta de empatía con la víctima y la alianza moral con el victimario. El primer eslabón inicia esta conducta gracias a la seguridad que le proporciona saber, si bien de forma previa, que su acción va a ser reforzada positivamente en grupos de Whatsapp y redes sociales. El reproche social no se concibe como primera reacción ante tal supuesto.
Es entonces cuando comienzan las conductas de acoso y vejaciones hacia la víctima entre su círculo más cercano, incluyendo familia, amigos, trabajo/escuela, lugar de residencia… hasta alcanzar población desconocida; aquélla, termina asumiendo la culpa y la vergüenza social que debería trasladarse al victimario. Se trata de una inversión de roles donde la sociedad muestra apoyo al victimario(s) en forma de “reenviar” y sentencia a la víctima por haber cometido una conducta sexual individual.
Como consecuencia de ello, la atención, curiosamente se vuelca en la víctima recibiendo una mayor presión social, traducida en un intento de aleccionamiento, reprimenda y reeducación bajo la premisa de que el sexting es una conducta dañina que no debe hacerse, más aún si eres mujer.
Lejos de criticar la postura de quien realiza sexting como conducta sexual, es necesario trasladar los esfuerzos para invertir la reacción social y desprenderse de las lecciones morales, porque, como se ha expuesto anteriormente, sextear no es un delito, sino una práctica sexual con determinados riesgos en forma de juego erótico, por lo que es importante evitar introducir la moral en intentos de educación hacia las víctimas, y trasladar el foco hacia la figura del victimario(s), quien/es debería/n protagonizar los debates sociales y mediáticos por la comisión de una figura delictiva dentro de un espacio tan reservado e íntimo como es la sexualidad.
Consecuencias psico-sociales y emocionales del sexting para la víctima dentro del encuadre de las ciberviolencias de género
Además, el informe de Amnistía Internacional publicado en 2018 bajo el nombre “La situación de los derechos humanos en el mundo” estima los siguientes efectos adversos centrados principalmente en la salud mental (Amnistía Internacional, 2018):
Estrés
Ansiedad
Ataques de pánico
Impotencia
Pérdida de confianza en sí mismas
Problemas para conciliar el sueño
Sensación de pérdida de poder
Miedo respecto a su integridad física
Disminución de la capacidad de concentración
Dificultad para tomar decisiones cotidianas
Estado de alarma
Angustia
¿El sexting es motivo de suicidio?
El suicidio responde a la conjunción de una pluralidad de factores, por lo que una única explicación no será suficiente para tratar de comprender una realidad tan compleja dentro de la esfera online.
Si bien es cierto que, dentro de la cadena de difusión del material erótico/sexual existe una responsabilidad jurídico-penal, es importante conferir la misma entidad a la responsabilidad social en estos casos.
Dentro de los factores que rodean a la víctima en cuanto al suicidio (características psicológicas y emocionales personales de la víctima y rasgos de personalidad, infravaloración los riesgos del sexting como conducta sexual, falsa protección derivada del sentimiento de seguridad que confieren las redes sociales y la mensajería instantánea, confianza puesta en una persona ligada a una relación afectivo/sexual…) existe uno que ostenta el máximo protagonismo: la difusión del material entre terceros como responsable del tratamiento social del mismo como factor de estrés vital.
En este caso, es la repercusión social que sufre la víctima derivada del tratamiento que la sociedad efectúa sobre su sexualidad y no el singular acto de difusión lo que favorece positivamente la ideación/conducta suicida.
Según la teoría criminológica de los vínculos sociales de Hirshi, son cuatro los factores responsables de mantener dentro de la sociedad a una persona.
El apego, traducido en la importancia que se confiere a la opinión que los miembros del círculo más cercano tienen sobre su comportamiento
El compromiso, como el esfuerzo invertido en actividades particulares que muestra sentimiento de unión a la sociedad.
La implicación, en forma de estar involucrado en actividades convencionales.
Las creencias, como la fortaleza de los valores sociales convencionales.
Por el contrario, la debilidad de estos vínculos aumenta la disposición a infringir las normas sociales y desprenderse de la sociedad.
Con la presión y condena social hacia la víctima, su apego se ve afectado como consecuencia de la opinión negativa que, desde su circulo más cercano hasta una pluralidad de desconocidos, se tiene de ella. Así, la importancia que se confiere a esas opiniones, juega como un arma de doble filo.
El compromiso y la implicación social de la víctima se ponen en riesgo. La propia sociedad la va rechazando y cerrando el círculo de actuación por lo que, a partir de ahora, le será más difícil desempeñar esas actividades (trabajo, escuela, gimnasio, asociaciones, grupos de encuentro, encuentros con amigos, cumpleaños, reuniones formales/informales…).
La creencia se va debilitando como consecuencia de haber roto y desobedecido los valores sociales convencionales, en este caso, disfrutar de una sexualidad libre para una mujer.
Aquella persona que posea estos vínculos, tendrá mucho que perder si se aleja de la sociedad, por tanto, le supone una obligación a la vez que un beneficio seguir mantenido a ella. En el caso de las víctimas de sexting, estos vínculos se han ido desgastando dentro de un corto periodo de tiempo, por lo que desde su percepción, no se sienten unidas a la sociedad, y por consiguiente, no tienen mucho o nada que perder si se desvinculan de ella.
Sexting y responsabilidad social
Tras el suicidio de Verónica el pasado año, la sociedad se echaba las manos a la cabeza por lo ocurrido. Era incomprensible cómo una mujer joven, madre de dos niños pequeños, con trabajo estable y con toda una vida por delante había tomado la decisión de quitarse la vida. Resulta incoherente esta alarma social si, mediante la retrospectiva, analizamos cómo esa misma sociedad fue la encargada de viralizar su sexualidad.
La comunidad social actual necesita a gritos educación afectivo/sexual y concienciación sobre este asunto. Se requiere de una prevención primaria, secundaria y terciaria, encargada de crear conciencia en la sociedad, potenciales víctimas y víctimas para que:
Se refuerce el reproche social hacia el victimario(s) en casos de sexting como conducta delictiva
Se evite el acoso social hacia la víctima
Se disminuyan las conductas de redifusión entre terceros
Se motive a denunciar en contra de la vergüenza social sufrida por parte de las víctimas
Las conductas de sexting como juego erótico aumentan conforme avanza la edad, por lo que, a pesar de los riesgos con conlleva este fenómeno, estos son asumidos (de manera más o menos madura) por una proporción considerable de jóvenes y adultos. Otra característica es un mayor predominio de la mujer adolescente y adulta responsable de producir y enviar sexts donde las razones que lo justifican son diversas, respondiendo algunas a la cosificación sexual femenina y reproduciendo la jerarquía de roles en base al género:
Presión por su pareja afectivo/sexual
Manipulación por su pareja afectivo/sexual
Baja autoestima y necesidad de reforzar el amor propio y el ego
Conseguir y/o mantener una relación afectivo/sexual
Dependencia afectivo/sexual
Sentimiento del deber de complacer sexualmente a la pareja afectivo/sexual
Moda social
Diversión
Aburrimiento
Por otro lado, dentro del sexting como juego erótico, hay una más sexting pasivo que activo. Ello responde a la cantidad de mensajes en forma de reenviar, fruto de la banalización de la intimidad de la víctima y a la falsa y justificada creencia de que si ese material erótico/sexual ha salido del círculo íntimo, ya pertenece al dominio público.
Por ello, una cuestión relevante en este sentido se relaciona con los riesgos y consecuencias que deben asumir las víctimas de edad adolescente, en especial las de género femenino, cuando la propia sociedad, en este caso adulta, ha desempeñado un papel esencial en el suicidio de Verónica.
Belén Casas Campos
Grado en Criminología y Seguridad y Máster en Sistema Penal y Criminalidad. Formación en violencia de género. Técnica en Laboratorio Criminalístico. Experiencia en centros de internamiento de menores infractores. Alumna Becaria en el Máster en Sistema Penal y Criminalidad y prácticas en un servicio de gestión de penas.
Tiempo de lectura: 4minutos J. Antonio Ramírez, Soraya González, Belén Campos y Daniel J. López Vega coordinador de papageno.es y ponente de esta jornada formativa
La plataforma papageno.es agradece al Centro Penitenciario Puerto II, a la subdirección médica y la de tratamiento, la invitación para organizar esta actividad formativa.
Especialmente a J. Antonio Ramírez, trabajador del centro, por la acogida a nuestro equipo y la organización de la logística del acto. A pesar de su larga experiencia, sigue poniendo una mezcla de cariño y profesionalidad en todo lo que hace.
Gracias.
Formación de prevención del suicidio en el Centro Penitenciario Puerto II
Hoy jueves 30 de enero de 2020, el Centro Penitenciario Puerto II, con la colaboración de papageno.es, ha organizado una sesión formativa que tenía como objetivo la prevención del suicidio entre personas privadas de libertad.
En el curso han participado personal de los servicios médicos y de enfermería, del equipo de tratamiento y otros profesionales del centro. J. Antonio Ramírez, enfermero del centro penitenciario ha presentado el curso y al ponente Daniel J. López, coordinador de papageno.es. En la actividad también han participado Soraya González, Belén Casas y Nuria Moncayo, miembros de la plataforma.
El suicidio es un problema que durante años ha sido un tabú dentro y fuera de las prisiones. El estigma está detrás de la falta de visibilidad del suicidio y de la falta de políticas claras para prevenirlo. Nuestra ignorancia solo se combate a través de la formación y la investigación.
El suicidio dentro de las prisiones
El suicidio no solo es un importante problema de salud pública de nuestra sociedad que afecta a una persona cada 40 segundos en el mundo. Tiene además un componente de desigualdad social en salud, que presenta su peor cara dentro de las prisiones.
El suicidio dentro de las prisiones es claramente un termómetro de la calidad de nuestro sistema penitenciario y de su objetivo de reinserción social
D. J López-Vega.
López ha destacado la importancia del suicidio como una de las causas de mortalidad más frecuentes dentro de las instituciones penitenciaras, junto a las sobredosis de drogas, que por otro lado podría estar encubriendo conductas suicidas en algunos de los casos.
Este problema complejo y multicausal se relaciona con un entramado de variables personales y del entorno. Los intentos de suicidio previos son una de las variables más predictiva, junto a las adicciones y los problemas mentales. Pero, en la aparición de conductas suicidas también tiene su peso el estrés propio de la privación de libertad. Los conflictos internos y la falta de apoyo social que provoca, pueden ser el germen de un mayor riesgo de la aparición de este tipo de conductas.
Situaciones de riesgo de suicidio en centros penitenciarios
El riesgo de suicidio se hace más patente no solo durante la detención y los primeros días en prisión, sino a lo largo de las diferentes situaciones que se viven dentro del sistema penitenciario. Incluso puede aparecer en el momento de obtener la libertad en aquellos internos que sufren el proceso de institucionalización. También las situaciones de aislamiento se han mostrado como posibles detonadores de la conducta. Este tipo de situaciones debe estar limitado a una estricta necesidad por razones de seguridad. Las mujeres y los jóvenes también son colectivos a tener en cuenta en la prevención.
Retos
Después de esta actividad, desde papageno.es nos brindamos a seguir profundizando en el tema. Desde nuestra humilde aportación, seguiremos trabajando en el control de este problema de salud pública en centros penitenciarios, responsable de más de 450 muertes desde el año 2000 al 2017 dentro de centros penitenciarios españoles.
Daniel J. López Vega
Coordinador de www.papageno.es
Psicólogo General Sanitario. Máster en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo. Autor de «¿Todo por la Patria?». Socio fundador de la Sociedad Española de Suicidiología. Experto Universitario de Estadística Aplicada a las Ciencias de la Salud (UNED). Responsable del Grupo de Conducta Suicida del Colegio de Psicología de Andalucía Occidental.
J. Antonio Ramírez del CP Puerto II (enfermero) y Soraya González (psicóloga clínica), Belén Casas (criminóloga) y Nuria Moncayo (psicóloga) colaboradoras de papageno.es han participado en la sesión formativa de hoy para personal del centro penitenciario.
Euforia comenzó su andadura, desde un experiencia previa de muchas personas implicadas en el activismo trans. Desde una postura coherente con un discurso claro y contundente, crearon un nuevo nombre para un nuevo proyecto.
Esta asociación nació desde su propia decostrucción que les ha permitido crecer, buscando su propia evolución y aprendizaje.
Valores de Euforia
Familia
La asociación se ha asentado sobre un concepto amplio de la familia en su vertiente de cuidar y ser cuidados. Y eso para convertirse en referente y herramienta para superar los estereotipos y aprender a aceptar la identidad de sus hijes. También para quienes han tenido que dejar atrás a sus familias de origen buscando vivir su identidad en libertad.
Aliadas y colectivas
En ese sentido se sienten aliadas y sitúan a las personas trans como protagonistas de su acción. En resumen, un colectivo con fuertes sentimientos de pertenencia y sin fronteras, al que unen las ganas de cambiar el mundo, y la ambición de luchar contra los márgenes y condicionamientos sociales.
Transfeminismo
Desde Euforia, entienden la lucha por la diversidad desde todos los ejes de opresión, las estructuras sociales patriarcales y una ideología de género alienante. Para ello, utilizan entienden la respuesta y el cambio como globales.
Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida, «Papageno»
Papageno.es es una plataforma de carácter independiente y no lucrativa. Nació en 2019 gruto del esfuerzo de un grupo de porfesionales con vocación de servicio y activismo social con el objeto social de prevenir el suicidio.
Desde sus inicios se mueve desde la ilusión de unir esfuerzos de los profesionales y organizaciones preocupadas por el impacto que el suicidio provoca en nuestra sociedad. Este impacto no está marcado solo por el número de víctimas mortales, sino por el sufrimiento de las personas y colectivos más vulnerables, y entre ellos el de las personas que afrontan un duelo por suicidio (supervivientes).
Desde la filosofía de la lucha contra el estigma y el tabú, tiene como objetivos la sensibilización de la sociedad y de los colectivos profesionales, con especial atención a la formación y e empoderamiento de personas y colectivos vulnerables.
Compromiso
Con esta adhesión ambas organizaciones hacen público su deseo de colaborar en la prevención del suicidio desde el máximo respeto a su independencia en defensa del colectivo al que representan, a sus estatutos y con el único objetivo de aprender juntas.
Incluso en un momento en el que la sociedad tiende al excesivo individualismo, las personas seguimos creando y rompiendo vínculos de distinta naturaleza con todo aquello con lo que nos relacionamos. El hecho de vincularnos emocionalmente con algo o alguien hace que las pérdidas sean una realidad social muy común, y hace necesario que de alguna manera aprendamos a gestionar la pérdida de aquello que hemos disfrutado, y que ya no tenemos.
El proceso de aceptación de la pérdida
Este proceso de aceptación de la pérdida y de aprender a reconstruir nuestra vida es lo que se conoce como duelo. La creación y la ruptura de vínculos siempre han estado relacionadas con rituales sociales, especialmente en los casos en que los vínculos son con personas. Nacimientos, matrimonios o defunciones… todos estos acontecimientos implican distintas costumbres muy arraigadas culturalmente, que de alguna manera, dotan de significado social esa experiencia y la definen como “adecuada”.
Validación de las emociones en el ámbito familiar y social
En el caso de las pérdidas, las relaciones sociales y familiares son las que validan las emociones de tristeza, confusión, ira o culpa, para que los dolientes sientan que su padecimiento es reconocido.
Cuando perdemos a un ser querido por suicidio, este espacio social de sufrimiento compartido se reduce, a causa del estigma social, el tabú y la falta de conocimientos compartidos (de lo que no se habla, poco se puede conocer). No poder compartir el sufrimiento puede suponer que el proceso del duelo se ralentice o cronifique, que aumente la sensación de rechazo social, y hace que este acompañamiento social sea sustituido por la atención sanitaria.
Duelo por suicidio: de lo familiar y comunitario a lo sanitario
Es así como un proceso originalmente familiar y comunitario se convierte en un proceso sanitario, para una realidad que es reconocida como multifactorial y compleja: el suicidio. A pesar del esfuerzo del sector sanitario por crear equipos profesionales multidisciplinares, intentando que la atención siga un modelo biopsicosocial, suplir esta necesidad de apoyo social no puede restringirse a una visita en un centro de salud. Las personas supervivientes, a veces, lo único que necesitamos es un café o un paseo. Poder ir a comer con personas con las que poder hablar del suicidio, sentirnos escuchadas sin juicios, crear nuevos vínculos con personas, con recursos comunitarios, sentir que lo que nos ha ocurrido puede servir de ayuda a más personas, a dar a conocer la realidad del suicidio.
El duelo por suicidio es lo suficientemente complejo para justificar intervenciones desde distintos ámbitos.
María Francisca Morell García
Psicóloga en intervención social de Cruz Roja Islas Baleares. Cursando el máster en psicología general sanitaria. Miembro del Grupo de Trabajo de Investigación, Prevención y Actuación en la Conducta Suicida del Colegio Oficial de Psicología de las Islas Baleares. Presidenta de AFASIB, familiares y amigos supervivientes por suicidio de las Islas Baleares.
Hoy papageno.es participará en el programa «Mi Gramo de Locura» de RADIO 5.
Los organismos internacionales, señalan la necesidad de implicación de los medios de comunicación en la prevención del suicidio a través de la comunicación responsable.
Hoy papageno.es participará en el programa de RADIO 5 «Mi Gramo de Locura». Porque una radio con compromiso social es posible. Si quieres escuchar la entrevista de José Manuel Cámara, sintoniza tu radio a las 10:22 y aprendamos juntos.
papageno.es en RADIO 5
¿Cuáles son las señales verbales y no verbales que lanza una persona que está pensando en quitarse la vida?
Daniel Jesús López Vega es uno de los psicólogos de la Plataforma PAPAGENO de Prevención del Suicidio.
Él nos desvela cómo detectar y ayudar a quien tiene ideas autolíticas. Unas 3.600 personas se suicidan cada año en España (3.539 en 2018); es la causa más habitual de muerte violenta: triplica a la cifra de muertes en carretera.
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