Día Mundial de la Salud Mental
El viernes 8 de octubre Cáritas Diocesana (Proyecto Ranquines) y la Universidad Pontifica de Salamanca, celebraron un acto con motivo del Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre). Participamos en dicho acto, María Quesada del Proyecto La Niña Amarilla y Daniel J. López. de papageno.es, entre otros ponentes de diferentes ámbitos.
Toda una oportunidad para celebrar también el aniversario del Proyecto Ranquines que atiende a un colectivo de personas con diagnósticos de salud mental y problemas de exclusión social en la provincia de Salamanca. No en vano, este año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebró este día conmemorativo con el lema: Salud mental en un mundo desigual. Atención de salud mental para todos: hagámosla realidad.
La jornada fue inaugurada por la Decana de la Facultad de Psicología, Teresa Sánchez Sánchez y el coordinador del Proyecto Ranquines, Francisco Berbegal Vázquez, que presentó el proyecto y sus resultados desde su puesta en marcha.
Salud mental y suicidio la conjura de la normalidad
El encuentro entre profesional y testimonio en primera persona fue moderado por María José Fernández Guerrero, profesora de Psicopatología de la Facultad de Psicología de la UPSA.
Daniel J. López Vega, psicólogo y coordinador de papageno.es, participó en dicho encuentro con una ponencia, que con el título «Salud mental y suicidio: la conjura de la normalidad», reflexionaba sobre la importancia de señalar la errónea identidad del binomio suicidio-enfermedad mental. La tiranía de la normalidad se ha convertido en muchas ocasiones en la coartada para estigmatizar a las personas con conducta suicida. No deja de ser una forma hipócrita de esconder los problemas debajo de la alfombra. Porque el suicidio es un problema de salud pública que nos afecta a la sociedad en su conjunto. Supone un reto que debemos afrontar con honestidad, entendiéndolo como un problema complejo y con una importante vertiente social. Solo un abordaje que contemple a la persona de forma holística y desde lo multidisciplinar y una respuesta conjunta de la sociedad a diferentes niveles, puede ser el remedio a este fenómeno que se ha convertido en la mayor causa de mortalidad externa en España y que es fuente de enormes consecuencias emocionales y socioeconómicas.
Testimonios en primera persona
La importancia de los testimonios en primera persona como protagonistas de la prevención del suicidio se ha mostrado como un elemento clave. En Salamanca, tuvimos la suerte de compartir mesa con María Quesada del proyecto «La Niña Amarilla».
María es una persona a la que puedes conocer desde hace poco tiempo y sentir que ha estado ahí desde siempre. Periodista y profesora de yoga ha reunido en un libro las experiencias de personas dañadas emocionalmente por conductas suicidas y que han regalado sus vivencias para servir de ejemplo a otras.
María es empática, cercana, sensible y muy implicada. Cuenta su historia, cada vez, sin poder controlar sus emociones -¡Qué envidia!-. Lo hace de forma humilde porque no es ajena al dolor de otros, pero con una valentía que convierte cada acto en el que participa en un acto único. Una suerte compartir esta experiencia de aprendizaje de forma conjunta. un ejemplo de cómo de convertir un trabajo en un placer. Esperamos que la vida nos permita seguir haciendo el camino juntos.
Pero María, no llegó sola. La acompañaba «O….», una de las personas a las que entrevistó para su libro. Aunque no participó directamente en el acto, su presencia fue todo un símbolo. Pese a su juventud, ya ha sufrido en sus carnes la pérdida de un ser querido, muy querido, por suicidio. Pero eso no es lo que la caracteriza. De pensamiento lúcido, es capaz de dar toda una lección de vida, sobre cómo hacer noble el término superviviente con el que nos referimos a los familiares y personas cercanas que han sufrido pérdidas representativas por este motivo. Su vivencia se construye desde la naturalidad y la inocencia que hace grandes a los jóvenes y desde la madurez de quien busca en la vida su propio camino, pese a todas las dificultades que ha afrontado y sigue afrontando.
Y su dolor no fue el único que compartimos. Este tipo de actividades ayuda a otras personas a contar sus experiencia. Durante el descanso, una persona nos relató una pérdida por suicidio cuando apenas era un niño. No puede controlar su profundo dolor pese a que hace años que ocurrió y tras haber pasado por un proceso terapéutico.
Dos preguntas nacen de la oportunidad de haberlos conocido ¿Hasta cuándo el silencia que invisibiliza a los supervivientes por suicidio? ¿Y cuándo son adolescentes o jóvenes, que instrumentos debemos fomentar para atender sus necesidades? ¿Están los grupos de ayuda mutua preparados para acompañar a estos perfiles? Si ser superviviente puede tener un impacto emocional que trastoca la vida de la persona irreversiblemente, cuando se es joven se es doblemente vulnerable a estos efectos y a la falta de accesibilidad a recursos de salud mental.
Salud mental y desigualdades sociales

En la mesa redonda del final del acto, cuatro personas participaron en una exposición sobre salud mental y violencia contra la mujer. Una intervención inspiradora que presenta una visión desde las administraciones (Eva Mª Picado Valverde, diputada delegada del Área de Bienestar Social, Familia y Juventud de Salamanca) y desde la experiencia universitaria (Ana V. Torres García, psicóloga y profesora e investigadora del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Salamanca y profesora del Máster de Prevención en Violencia de Género)
La mesa fue moderada por Francisco Berbegal Vázquez. Francisco es una persona amable, entregada al proyecto que representa. Se ve que ama lo que hace y pone en cada una de sus acciones no solo la profesionalidad que le da su amplia experiencia, sino por la preocupación por el otro que debe velar aquel que dedica su vida al acompañamiento de otros. Y no está solo en su empeño. Le acompaña todo su equipo. Participa en la mesa Laura Ciudad Aguadero, psicóloga del Centro de Día de Salud Mental Ranquines. Expone los datos y casos que confirman una dura realidad de las personas a las que atienden y especialmente en el caso de las mujeres que sufren maltrato. Francisco, Laura y el resto de su equipo respiran ese aire de trabajo duro, pero entregado e ilusionado, que motiva a seguir ahí en la lucha pese a todas las dificultades.
Para finalizar el acto, la vicedecana de la Facultad de Psicología, Beatriz Palacios Vicario, clausuró las jornadas. Desde papageno.es felicitamos a los organizadores por el éxito de la actividad y el cariño con la que fue realizada y esperamos que dicha clausura sea simplemente un hasta luego y que en el futuro podamos seguir estrechando lazos de colaboración que nos ayuden a todas las organizaciones implicadas a cumplir nuestros objetos sociales.
¡Gracias!


Ayer amaneció como un día normal. Pero hay veces que la vida te hace un regalo inesperado (o varios), de esos que te hacen volver a creer que el cambio social es posible. Y todo empezó, como en muchas ocasiones anteriores en mi vida, gracias a mi naturaleza humana que persiste en su necesidad de manifestarse a través de mis errores.





Esta situación también nos permite hacer una reflexión acerca de la naturaleza contextual de la conducta suicida, que no emergería automáticamente en forma de “síntoma” derivado del incremento de los problemas de salud mental, sino que se presentaría como un fenómeno complejo, multidimensional y multifactorial, en el que participan simultáneamente realidades de diferente tipo y orden (culturales, sociales, institucionales, psicológicas, éticas, etc.). Parece, por tanto, que no cabría una interpretación causal lineal, sino que habría que entender las conductas suicidas en los contextos biográficos de las personas, en la presencia de “sentido” en su sufrimiento y en la vivencia particular de sus dificultades. No se trataría, entonces, de reparar supuestas “averías” en el psiquismo, sino de dotar a las personas de recursos que permitan mejorar su acceso a los servicios sanitarios en situaciones de crisis, reducir la presencia de factores de riesgo y potenciar los factores de protección. Así mismo, compartir la preocupación, apoyar en los momentos de desesperanza, informar correctamente sobre los servicios de ayuda disponible, sensibilizar a la población acerca de la necesidad de dar apoyo social, derribar el estigma asociado a la conducta suicida y compartir la responsabilidad de los cuidados de las personas vulnerables, parecen estrategias valiosas para contener las tasas de suicidio.
Este 23 de marzo el movimiento Obertament Balears de la alianza 3 Salut Mental (Gira-Sol, Es Garrover y Estel de Llevant) y papageno.es organizaron un evento de dos horas de duración con el título «Comunicación y conducta suicida».
Ángel Luis Mena, licenciado en humanidades, master en comunicación, gestión del conocimiento y periodismo y socio de papageno.es señaló la necesidad de hablar del suicido y otras conductas suicidas de forma responsable y evitando el sensacionalismo. Tras exponer la estrategia 1 de cada 4 sobre estigma en salud mental, Mena habló sobre el efecto Werther y Papageno. También se trabajaron los indicadores de calidad de diferentes organismos (OMS, Ministerio de Sanidad) sobre comunicación sobre suicidio en medios. Con la exposición de diferentes casos de buenas y malas prácticasm se debatió sobre el papel de los y las activistas en salud mental en el cambio cultural necesario para luchar contra el estigma relacionado al suicidio.
Por otro lado, Daniel J. López coordinador de papageno.es, psicólogo y máster en intervención psicológica en contextos de riesgo, trazó en su intervención conceptos básicos relativos a tres temas. Por un lado, habló de la importancia del storytelling como una estrategia de comunicación efectiva que apela a la emoción y que ayuda al cambio de actitudes en el largo plazo. Más tarde habló sobre aspectos relativos a la comunicación empática y a las habilidades sociales. Por último habló de estrategias persuasivas y del marketing social como instrumentos de cambio.