¿Incrementará la crisis del COVID-19 el número de suicidios?

¿Incrementará la crisis del COVID-19 el número de suicidios?

COVID-19 y suicidio

COVID-19 y factores de riesgo de suicidio

En los últimos tiempos, los medios de comunicación se han hecho eco de algunos casos de conductas suicidas relacionadas con la crisis provocada por el COVID-19.

Son diversas las variables que relacionan ambos fenómenos. Por un lado, están la angustia, el miedo a contagiarse o morir por la enfermedad, la afectación emocional del confinamiento y los duelos complicados. Esta relación también podría estar causada por la afectación neurológica que la propia enfermedad puede producir. Además, el aumento de demandas de divorcio, de conflictividad familiar y violencia dentro del hogar o las consecuencias económicas y el desempleo son factores de riesgo que tradicionalmente se han relacionado con un mayor número de suicidios. 

Algunos autores, alertan en el mismo sentido sobre las consecuencias del distanciamiento social, la soledad y el confinamiento. También sobre la crisis social y económica que pueden acabar disparando la tristeza, preocupación, miedo, enfado, frustración, culpa, soledad…

Foto de NEOSiAM 2020 en Pexels

Ahorsu et al., (2020) en un estudio sobre el miedo a padecer el COVID-19 define el suicidio como la última reacción de un ser humano que siente que no puede afrontar el sufrimiento mental que está padeciendo. En muchos países, el miedo a padecer COVID-19 puede estar detrás de algunos de estos luctuosos hechos. Este miedo puede ser también prevenible. 

 

Pero, ¿qué dice en este sentido la ciencia?

La gravedad de la situación ha provocado un cambio radical en nuestros estilos de vida y ya suma 236.259 casos diagnosticados por PCR y  27.117 muertos en España (a 27 de mayo). Pero no es una situación totalmente nueva. El caso más cercano lo tenemos en el primer tercio del siglo pasado: la mal llamada gripe española. 

Sorprende la similitud en muchas de las circunstancias vividas en aquél caso, pero también las diferencias. Una prueba más de que además de ser capaces de cometer los mismos errores, aún así, la vida ha ido a mejor. Entonces en España la mitad de sus habitantes eran analfabetos y la probabilidad de muerte en la infancia duplicaba la de los países más pobres en la actualidad. Entonces la terrible pandemia provocó  186.184 muertes solo en España (1918 a 1920) cuando nuestro país rondaba los 20 millones de habitantes. Entonces afectó sobre todo a jóvenes sobre los 20 años y ahora se ha cebado con nuestros mayores.

Estudiar lo que ocurrió en esa pandemia respecto a la conducta suicida podría ayudarnos a prevenir lo que, si no hacemos nada, ocurrirá tras esta. En 1992, Wasserman escribió un artículo que con el título «The Impact of Epidemic, War, Prohibition and Media on Suicide: United States, 1910-1920» tuvo como objetivo estudiar la influencia de la epidemia de influenza, la I Guerra Mundial y la prohibición del consumo de alcohol en EEUU. Los resultados fueron concluyentes. Mientras los efectos de la I Guerra Mundial parece no tener influencia sobre la tasa de suicidios, la pandemia si afectó negativamente aumentando el número de muertes por esta causa, y la reducción del consumo de alcohol tuvo un impacto positivo disminuyendo la tasa.

Esta relación no solo fue establecida durante esa epidemia. En Hong-Kong, en 2003 también parece haber existido. En esa ocasión se estudió el aumento de suicidio entre personas mayores. La crisis de salud fue acompañada de un aumento de los suicidios durante ese año y afectó también al año siguiente. Entonces fue la soledad y la desconexión social las causas esgrimidas para explicar el aumento de muertes. Los autores del estudio en el que se basan estas afirmaciones para evitar muertes innecesarias recomiendan manejar los miedos y la ansiedad, sobre todo en los grupos más vulnerables durante el período de la epidemia. 

Foto de Aleksandar Pasaric en Pexels

El suicidio es un problema de salud mental prevenible

Parece pues a tenor de estos resultados, que sería necesario implementar medidas para reducir este impacto. Y ahí tampoco tenemos por qué ir a ciegas. Ya en 2020, Gunnell et al han señalado una serie de medidas que podrían ayudar a prevenir el problema. Entre las intervenciones que recomiendan:

  • Implementan de medidas para acompañar a los equipos de sanitarios que han estado expuestos a situaciones límite,
  • realizar recomendaciones para personas con conductas suicidas,
  • crear recursos digitales y guías,
  • abrir líneas de ayuda en crisis,
  • llevar a cabo medidas económicas destinadas a facilitar acceso a comida, vivienda y para combatir el desempleo,
  • reforzar la lucha contra la violencia de género,
  • sensibilizar sobre el consumo seguro de alcohol,
  • establecer medidas contra el aislamiento social y la soledad,
  • restringir accesibilidad a medios letales
  • y aumentar la responsabilidad en la publicación de suicidios en los medios de comunicación.

 

Conclusiones

Si bien parece que podemos esperar un aumento de las tasas de suicidio esto no es un hecho determinado sino que está condicionado a las medidas que seamos capaces de implementar para evitarlo.

Por eso es importante que las administraciones sanitarias contemplen la activación de planes de prevención de la conducta suicida, que provocan cada años 800.000 muertes y 20 veces más intentos con consecuencias que afectan a aspectos sanitarios, económicos y sociales. 

España aún no cuenta con un plan nacional de prevención, que podría salvar vidas y que ahora sería muy útil implantar. Este plan debe contemplar medidas de amplio espectro para combatir las consecuencias económicas y desigualdades sociales de la pandemia, con especial atención al desempleo.

4 comentarios

Xavier Arbizu Larraza Publicado el1:32 pm - julio 9, 2020

Hola.
Me gustaría saber cuál es la diferencia entre la tasa de suicidios antes de la crisis del Covid 19 y la tasa de suicidios en este momento, mientras aún estamos sufriendo la pandemia.
Gracias por su atención.
Xavier Arbizu.

    papageno2019 Publicado el2:12 pm - julio 9, 2020

    Hola Javier. La pregunta nos parece tan interesante como pertinente. Por desgracia las últimas estadísticas oficiales que se ofrecen sobre suicidio a través del INE son de 2018 por lo que la respuesta que te damos está mediatizada por no poder sustentarse en cifras epidemiológicas, sino que están sujetas a nuestra experiencia y conocimiento sobre el tema. Durante la situación de alarma los casos de suicidios detectados se sustentaban casuísticamente (y entendiendo que el suicidio en un proceso complejo) con los efectos neurológicos de la COVID-19, con el miedo a contraerla uno mismo o sus familiares o a sus efectos negativos, con el confinamiento y el aislamiento social o con duelos complicados. Actualmente con el agravamiento de la situación económica, la situación incidirá en la brecha de desigualdad social y eso podrá provocar una mayor intención suicida de personas afectadas por el desempleo o por estrés provocado por las duras condiciones económicas que pueden afectarle y por el clima de catastrofismo en el que nos vemos inmersos. Sin duda, la falta de un Plan Nacional de Prevención del suicidio es un menoscabo para afrontar la situación. Muy probablemente y si no somos proactivos en la actuación, estas cifras permanecerán invisibles durante años. No lo podemos permitir. Desde nuestra asociación hemos respondido a la demanda creciente de casos que tenían la particularidad de ser de personas cada vez más jóvenes. Es pronto para tomar conclusiones definitivas, pero no para tomar medidas necesarias para la atención adecuada de personas en riesgo y de los supervivientes. Esperamos haberte contestado a tu duda o al menos haber suscitado algún tipo de reflexión par aprender juntos. Saludos

      Xavier Arbizu Larraza Publicado el3:28 pm - julio 9, 2020

      Hola, otra vez.
      De momento quedo satisfecho con la respuesta. Sólo me gustaría resaltar el hecho de que mi nombre es Xavier y no Javier. La diferencia es evidente, una X en lugar de una J. De hecho la persona que dio fama a este nombre era un navarro que se llamaba Xavier de Jaso y así se registró en la Universidad de la Sorbona cuando estudió allí.
      Creo que es importante respetar las especificidades de los nombres que tenemos y tener en cuenta el origen de los mismos; de hecho este nombre en particular es de origen vasco-navarro.
      Gracias por su respuesta.
      Xavier Arbizu.

        papageno2019 Publicado el6:23 pm - julio 9, 2020

        Mil disculpas, Xavier. Efectivamente es correcto respetar las especificidades de todas las culturas.

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