¿Hablamos del suicidio? Una realidad escondida contada a través de una historia real

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Luis Herrero entrevista a Carmen Sánchez Alegre, autora del libro, y a Inmaculada Aragón Corvera, especialista en Psicología de Emergencias.

Carmen Sánchez Alegre es escritora, periodista y superviviente. Ha escrito el libro ¿Hablamos del suicidio? en el que relata su experiencia lidiando con el duelo por el suicidio de su hermano pequeño y cómo la terapia le ha ayudado a convivir con esta realidad.

Inmaculada Aragón Corvera, es psicóloga (habilitación Sanitaria). Máster en Mediación.Experta en Psicología de Emergencias y Catástrofes .Especialista Infantil-Juvenil. Experta en Maltrato Infantil. Experto en aspectos psicológicos del paciente crítico, familia y profesionales. Psicóloga en Centro de Atención Inmediata al Menor, experiencia en intervención en crisis con menores y adolescentes en situación de alto riesgo. Miembro y coordinadora del grupo de trabajo de suicidio de SEPADEM y de la Red Nacional Psicólogos para la Prevención del suicidio en Psicólogos Princesa 81.

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Entrevista a Carmen Sánchez en Herrera COPE (Podcast)

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Carmen Sánchez es periodista y perdió a su hermano por suicidio. De esta dramática experiencia nació su libro «¿Hablamos del Suicidio?». Carmen lo presentó ayer en el programa de Radio «Herrera en COPE».

Una entrevista interesante donde tuvo la oportunidad de hablar de los aspectos más prácticos de la prevención del suicidio, la labor de los profesionales y la experiencia de sobrevivir a la muerte de un ser querido por suicidio. 

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“El Dia Después”: grupos de duelo por suicidio en la provincia de Córdoba

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Apertura de un grupo de ayuda mutua para personas que han perdido a un ser querido por suicidio en la provincia de Córdoba

La Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido ‘Ubuntu’ y la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida ‘Papageno’ organizan una charla-coloquio como preludio a la apertura de un grupo de ayuda mutua para personas que han perdido a un ser querido por suicidio en Córdoba.

La actividad se celebrará el próximo viernes 21 de enero de 18:00 a 20:00 en el Centro Cívico Lepanto (Ayuntamiento de Córdoba), ubicado en la calle Ronda del Marrubial, s/n. La sesión, que será retransmitida también por videoconferencia, tendrá un aforo limitado, por lo que será necesaria la inscripción previa en el siguiente enlace, o a través del siguiente código qr.

Código qr para inscribirse en la charla coloquio
  • El suicidio es la primera causa de mortalidad externa en España (3.941 suicidios en 2020).
  • En 2020, se registraron 793 muertes por suicidio en Andalucía.
  • 69 personas se suicidaron en Córdoba en el año 2020.

Charla-coloquio: El Día Después

Durante la charla-coloquio, Daniel J. López, presidente de Papageno y facilitador en los grupos de ayuda mutua, realizará una reflexión sobre el duelo por suicidio, las emociones que cursan con este tipo de muertes (culpa, miedo, rabia, vergüenza, desesperanza…) y los pensamientos (ilusión de control, rumiaciones…), y ofrecerá algunos recursos para afrontarlo. Por otro lado, se hablará de los grupos de ayuda mutua como herramienta para poder expresarse libremente en un ambiente seguro y el desarrollo de competencias para un desarrollo adecuado del duelo. Los participantes podrán expresar sus dudas o participar activamente en la actividad.

Con esta charla-coloquio se dará apertura a un Grupo de Ayuda Mutua de Duelo por Suicidio en Córdoba, que nace con el espíritu de dar apoyo a aquellas personas de toda la provincia que han perdido a un ser querido por esta causa.

Duelo por Suicidio

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En 2020, 793 personas fallecieron en Andalucía por suicidio, de las cuáles un 75 % fueron hombres. Además, nuestra comunidad autónoma es la región con más suicidios en España y su tasa por 100.000 habitantes se mantiene en la media española. Y eso solo parece el vértice del iceberg, ya que muchas muertes por suicidio pasan desapercibidas y son registradas como accidentes.

La magnitud del problema se agrava por las consecuencias emocionales que cambiarán la vida para siempre de las personas más cercanas que chocarán frontalmente con la incomprensión y la ignorancia social ante el problema. Aunque la cifra más utilizada es la de seis personas en duelo por cada muerte por suicidio, no existe una evidencia empírica clara y hay autores que cuentan más de cien afectados por cada fallecimiento.

El estigma y el tabú han convertido el duelo por suicidio en uno de los duelos más dolorosos que se conocen. A la imprevisibilidad percibida de la conducta, los sentimientos de culpa, vergüenza y rabia, y las ideas recurrentes de haber podido hacer mucho más para evitarlo, se une la falta de apoyo social que estas personas afrontan en el duro camino de rehacer su vida.

Grupos de Ayuda Mutua para Supervivientes (GAM)

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Los Grupos de Ayuda Mutua para Supervivientes por Suicidio (GAM) son una herramienta que facilita la expresión de las emociones y la cercanía junto a otras personas que han perdido a alguien por el mismo motivo. Maria Jesús de León, presidenta de Ubuntu, define así su experiencia como superviviente de suicidio: «Los GAM son un espacio de transformación. Compartimos nuestro dolor, sin prejuicios ni miedos, dispuestas a abrir el alma y mostrando la esencia de nosotras mismas para recuperar la dignidad y la esperanza, para renacer fortalecidas con las luces del amor, llenas de flores por dentro, con cicatrices más fuertes que la propia piel y la irrenunciable convicción del compromiso”. También Cristina Romero, superviviente de Sevilla, destaca el apoyo recibido. “La ayuda mutua me parece muy necesaria para las personas que viven este drama. Sentir la acogida e identificarse con las otras experiencias te ayuda a sentir que las vivencias propias no son extrañas”.

Desde los inicios de su andadura, Ubuntu y Papageno trabajan conjuntamente para desarrollar sus propios grupos de ayuda mutua. Actualmente, cuentan con dos grupos en Cádiz y Sevilla, a los que van a sumar la próxima apertura en Córdoba y Jaén. Si has perdido a algún ser querido por suicidio y quieres formar parte de estos grupos, puedes escribir un correo electrónico a supervivientes@papageno.es o ponerte en contacto con nosotros a través del 633 169 129 (se recomienda hacerlo vía WhatsApp).

Ubuntu y Papageno son dos asociaciones independientes y sin ánimo de lucro que tienen como objetivo la prevención y la postvención del suicidio. Ubuntu está formada por personas que han perdido a seres queridos por suicidio, y tiene como finalidad dar un apoyo integral a personas que se enfrentan a este duelo. Por otro lado, Papageno está compuesta por profesionales multidisciplinares que se dedican a promover actividades de prevención y postvención del suicidio.

¿Hablamos del suicidio?

Tiempo de lectura: 2 minutos

Carmen Sánchez ha publicado su libro ¿Hablamos del suicidio? en la Editorial Universo de Letras para visibilizar una de las situaciones más duras por las que puede pasar una persona: la muerte de un ser querido por suicidio. Un libro de dolor y esperanza que contribuye a dar visibilidad a este problema que ha registrado 3.941 muertes en España en 2020 y que ha dejado a su familiares y amigos desolados.

«Después del suicidio de mi hermano entendí que había que hacer algo para visibilizar esta realidad y poder ayudar a prevenirlo, así como dar soporte a las personas que como yo, tienen que lidiar con la perdida de un ser querido por esta causa»

Carmen Sánchez Alegre
Escritora, periodista y superviviente.

Sinopsis del Libro

A Carmen se le derrumba todo su mundo cuando se entera de que su hermano Carlos se ha suicidado. A partir de ahí, tanto ella como el resto de su familia emprenden un camino de aceptación y adaptación a esa nueva realidad, transitando las diferentes fases del duelo. De ese modo, la autora narra sus experiencias y sentimientos ante el acontecimiento traumático con el fin de representar un rayo de esperanza para personas en situación idéntica, al mismo tiempo que reclama mayor intervención, con protocolos sanitarios, por parte de los gobernantes.

Detalles del Libro

ISBN/13: 9788418854354

Num. Páginas: 138

Tamaño: 152 X 228 mm

Encuadernación: Tapa blanda con solapas

Año de publicación: 2021

Editorial: Universo de Letras

Categoría: HISTORIAS REALES

La Asociación APSAS se adhiere a Papageno

Tiempo de lectura: 3 minutos

Associació per a la Prevenció del Suïcidi i l’Atenció al Supervivent/Asociación para la Prevención del Suicidio y la Atención al Superviviente (APSAS)

APSAS es una asociación sin ánimo de lucro, que pretende sensibilizar a la opinión pública sobre el suicidio y prestar apoyo a las personas afectadas.

Formado por un grupo de supervivientes (personas que han perdido a un ser querido por suicidio), crearon una asociación con la esperanza de que las personas que pasen por su misma situación no se encuentren tan desamparadas. También quieren realizar su aportación en la prevención de este problema de salud pública y social y contribuir a que menos personas vivan una experiencia tan dolorosa.

Muchos de sus miembros llevan tiempo trabajando estos aspectos ya sea en su práctica profesional o en algún proyecto personal. Todos unen fuerzas para poder ayudar mejor a las personas que lo necesiten. En el grupo hay terapeutas y profesionales de varios ámbitos (social, salud, educación, etc.), con una sensibilidad especial hacia el tema del suicidio por haberlo vivido en primera persona. También hay personas que no tienen formación específica relacionada con esta temática pero que aportan su experiencia personal, su empatía y gran humanidad.

Les unen las ganas de ayudar, la esperanza de ver cambiar las cosas y el cariño y la conexión especial que sienten hacia las personas con la misma vivencia (puede acceder a toda la información de la asociación a través de su página web en español y catalán).

Contacto

Correo electrónico : apsascontacte@gmail.com

Teléfono para dejar mensajes de voz o WhatsApp: 699 86 11 64

Mensaje privado de Facebook

Plataforma profesional de prevención del suicidio

Papageno.es es una plataforma de carácter independiente y no lucrativa de prevención del suicidio que nació en 2019. Desde sus inicios se mueve desde la ilusión de unir esfuerzos de los profesionales y organizaciones preocupadas por el impacto que el suicidio provoca en la sociedad. Este impacto no está marcado solo por el número de víctimas mortales, sino por el sufrimiento de las personas y colectivos más vulnerables, y entre ellos el de las personas que afrontan un duelo por suicidio (supervivientes).

Desde la filosofía de la lucha contra el estigma y el tabú, tiene como objetivos la sensibilización de la sociedad y de los colectivos profesionales, la prevención de la conducta suicida y el acompañamiento de personas en duelo. Todo desde una perspectiva responsable, crítica y consciente de la necesidad existente de formación sobre este problema.

 

Adhesión de de APSAS a papageno.es

De esta forma, tanto APSAS como papageno.es declaran su intención de crear puentes de colaboración que contribuyan de diferentes maneras a cumplir sus objetos sociales, haciendo énfasis en sus puntos comunes.

Ambas organizaciones hacen pública la adhesión e invitan a otras instituciones a unirse alrededor de la prevención del suicidio. Juntos tenemos que afrontar este reto, que registró 3.941 víctimas mortales durante 2020 en España. El suicidio es la principal causa prevenible de mortalidad externa en nuestro país y es responsable de una muerte cada 40 segundos en el mundo.

 

Grupos de Ayuda Mutua para personas en duelo por suicidio (supervivientes)

Grupos duelo por suicidio
Tiempo de lectura: 4 minutos

Papageno en colaboración con UBUNTU, el Teléfono de la Esperanza y el Plan de Salud Mental de Andalucía abrirán grupos de ayuda mutua en Córdoba y Jaén, que se suman a los ya activos de Cádiz y Sevilla.

El suicidio: un reto de la salud pública

El suicidio constituye uno de los principales retos de salud pública que debemos afrontar desde nuestra sociedad. Al número de personas que cada año fallece por esta causa de mortalidad, se une el drama que constituye para su círculo familiar y social cercano vivir una pérdida de este tipo. Los estudios no son muy precisos a la hora de establecer el número de afectados por cada muerte y aunque la cifra más usada es «6» algunos estudios llegan a cuantificarla en más de 100. 

Sea cual sea dicho número cada vez que una persona fallece por este motivo, nos afecta a la sociedad como totalidad, porque muchos casos esconden deficiencias sociales a las que debemos empezar a darles solución. 

El duelo por suicidio

El duelo es un proceso natural y doloroso que nos ayuda a aceptar una pérdida significativa. Por lo tanto, no es una enfermedad, sino un proceso de aprendizaje con la finalidad de integrar la pérdida y recuperar un nuevo sentido en nuestras vidas. 

Cuando este es consecuencia de un suicidio de un ser querido es especialmente doloroso por el impacto que provoca en la vida de los supervivientes. El tabú, contribuye a estigmatizar tanto a las personas con conducta suicida, como a sus familiares, lo que debilita el apoyo social necesario para afrontar el proceso de duelo adecuadamente.  

La rabia, la vergüenza, la culpa y la sensación de no haber hecho lo suficiente viene a dramatizar la situación y a darle connotaciones que de no procesarse pueden llevar a una cronificación del duelo y la necesidad de ayuda profesional.

Los Grupos de Ayuda Mutua para supervivientes (GAM)

En este sentido los grupos de ayuda mutua pueden constituir una herramienta ideal para aportar apoyo social en estas situaciones. Por un lado, sirven para expresar emociones en un ambiente seguro de escucha empática al estar compuesto por personas que han pasado por la misma situación. Por otro, ayudan a encontrar recursos para poder seguir adelante. 

La organización Mundial de la Salud y otros organismos nacionales e internacionales recomiendan el desarrollo de este tipo de grupos. Su utilidad se basa en el liderazgo y empoderamiento de las propias personas que sufren. Ellas unen unen sus esfuerzos mediante la ayuda mutua para vencer las dificultades propias de su particular duelo.

Apoyo al duelo por suicidio en Andalucía

Con la finalidad de apoyar la creación de este tipo de grupos de ayuda mutua, la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno» de ámbito nacional, creó en Cádiz su primer grupo en octubre de 2019. Un año después tuvo lugar la apertura de otro en Sevilla. De esta iniciativa miembros de ambos grupos crearon a finales de 2020, la Asociación Andaluza de Supervivientes por la Pérdida de un Ser querido «Ubuntu» una asociación con entidad legal independiente y no lucrativa que con la ilusión como bandera ha decidido decir basta a la situación de silencio al que los supervivientes parecen haber sido condenados.  

Para difundir esta filosofía a otros lugares, actualmente se atienden personas de varias provincias, estando previsto a corto plazo la apertura de grupos en Jaén y Córdoba. A este objetivo se unen el Teléfono de la Esperanza de Servilla, Córdoba y Jaén a través de convenios de colaboración y el apoyo institucional desde el  Plan Integral de Salud Mental de la Consejería de Salud y Familias.

Si deseas contarnos tu historia, te regalamos nuestros oidos

Si estás pasando por un duelo por suicidio y nos necesitas, estaremos ahí para escucharte. A pesar del dolor será una suerte contar contigo también en esta parte del trayecto. 

¡¡Escríbenos al WhatsApp 633 169 129!!!

Otras asociaciones con Grupos de Ayuda Mutua en España y Andalucía

Huelva: A tu lado

Málaga: Asociación Alhelí

Varias provincias: Alma y Vida

España

Grupos de Ayuda Mutua para supervivientes en Cádiz, Sevilla Jaén y Córdoba

Jornada de presentación de la Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido- Ubuntu

Tiempo de lectura: 5 minutos

CERRADA INSCRIPCIÓN PRESENCIAL. SI DESEAS PARTICIPAR POR ZOOM ESCRIBA UN CORREO A info@ubuntu-andalucia.es

UBUNTU: OBJETO SOCIAL

«Ubuntu», la Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido, es una asociación de reciente creación que tiene como objetos sociales:

a) Apoyar a familiares y personas allegadas en sus duelos por suicidio de un ser querido.
b) Sensibilizar a la sociedad de la necesidad de luchar contra el estigma alrededor de la salud mental en general y el suicidio en particular.
c) Dar visibilidad a esta causa de mortalidad externa como reto de salud pública de primer orden.
d) Reivindicar ante las administraciones la necesidad de implementar estrategias con evidencia científica de prevención y postvención de la conducta suicida.
e) Luchar por mejorar la calidad asistencial que se da a las personas con conductas suicidas y a sus supervivientes y velar por sus derechos de toda índole.

Y para ello participa en la organización de las siguientes actividades:

  1. Acuerdos de colaboración con otras entidades del ámbito de la promoción de la salud o de la prevención y postvención del suicidio.
  2. Creación de grupos de ayuda mutua en la comunidad andaluza, en colaboración con otras asociaciones y entidades.
  3. Desarrollo de actividades relacionadas con el asesoramiento legal, psicológico o de cualquier tipo que puedan favorecer un afrontamiento adecuado del duelo y reducir el impacto del suicidio en la familia y en los círculos de allegados.
  4. Implementación de actividades de prevención comunitaria de la conducta suicida, de alfabetización en salud y de mercadeo social que puedan contribuir a los objetivos de la asociación.
  5. Actividades lúdicas que fomenten el intercambio de experiencias, la expresión segura de emociones y favorezca el fortalecimiento de los lazos familiares y el apoyo social.

JORNADA DE PRESENTACIÓN

El próximo sábado 20 de noviembre, con motivo de la celebración del Día internacional del Superviviente, UBUNTU organiza una jornada para presentar su proyecto. El acto tendrá lugar en el Salón Lequerica- Aulario de la Bomba en la ciudad de Cádiz de 10:30 a 14:00. Las personas interesadas podrán participar presencialmente o a través de la plataforma de ZOOM que se facilitará a las personas interesadas antes del acto.

Junto a UBUNTU organizadora del evento han colaborado la Universidad de Cádiz, el Plan de Acción Local del Ayuntamiento de Cádiz y la asociación «Papageno»

Después de la inauguración, participará María Jesús Morgado, presidenta de UBUNTU. A modo de introducción presentará el proyecto de la asociación y sus objetivos. Ubuntu parte del sueño de un grupo de personas afectadas por la pérdida de un ser querido por suicidio, Para ello, se crea una asociación con la que recordar a la sociedad que el suicidio es un reto de salud pública al que se le ha dado la espalda durante demasiados años. Los supervivientes, doblemente invisibilizados, unen sus esfuerzos para darse apoyo y reivindicar una mejor atención de estas problemáticas tanto del sector sanitario como de todos los colectivos sociales que pueden aportar en la prevención y el abordaje del suicidio (centros educativos. servicios de emergencia, administración pública, medios de comunicación,….). María Jesús, o Susi como le gusta que le llamen, no es ajena al sufrimiento y en su camino de duelo, escribió Amazona en la Centella un libro que constituye un viaje a través del dolor, pero sobre todo del amor.

Posteriormente, Daniel J. López, Presidente de Papageno, reflexionará sobre la importancia de la ayuda mutua y la autogestión de dichos grupos como instrumento de acompañamiento de personas en duelo por la pérdida de un ser querido por suicidio. El duelo, no es una enfermedad, sino un proceso natural que nos ayuda a rehacer nuestra vida después de una pérdida representativa. En el caso del suicidio, la utilidad de los grupos de ayuda mutua ha sido ampliamente descrita. La clave está en el empoderamiento de las personas que sufren para permitirles activar sus propios recursos. Todo con el objetivo de facilitar el tránsito a través del dolor y recuperar el equilibrio de sus vidas. En estos grupos no se aprende a olvidar, sino a integrar la pérdida y reinventarse, buscando un nuevo sentido de la vida tras la pérdida.

LA IMPORTANCIA DE LA VISIÓN EN PRIMERA PERSONA

En la mesa posterior participarán tres personas. Desde su propia experiencia señalarán la importancia de tener en cuenta el relato en primera persona. este es clave tanto para la atención de personas con conductas suicidas como de la propia recuperación después del duelo, especialmente cuando este es tan devastador como el provocado por un suicidio. 

Xisca Morell es presidenta de AFASIB, una asociación de supervivientes que en pocos años se ha convertido en una referencia en las Illes Balears y fuera de éstas, en cuanto a la atención de personas en duelo por suicidio. Sus grupos, constituidos, liderados y protagonizados íntegramente por personas que han sufrido el duelo en primera persona, están orientados a dar a cada persona un espacio para expresar su dolor y sentir que no están solas en el camino. AFASIB en sus años de andadura siempre ha destacado por su colaboración con todo tipo de entidades y por el respeto sin limitaciones a la experiencia y vivencia de los que sufren. 

 

Más tarde, María de Quesada, periodista, profesora de yoga y autora de La Niña Amarilla; relatos suicidas desde el amor, contará las líneas básicas de su proyecto de prevención tejidas de la ilusión de que la experiencia de las personas que aparecen en su libro puedan ayudar a otras a encontrar una solución alternativa a sus problemas. El libro abre la puerta a un nuevo proyecto de prevención que María y sus compañeras regalan para dar visibilidad a este problema que el estigma ha sepultado por ignorancia y desconocimiento.

 

Acaba esta mesa redonda, Silvia Melero. Silvia es autora del libro  Luto en Colores. Repensar la muerte para celebrar la vida. El libro es el origen de un proyecto que nace de una vivencia personal y única, que es un clamor de la reivindicación de luchar contra el tabú social del suicidio y los diagnósticos de salud mental que cosifican a la persona y que esconden los nombres y las ricas vivencias de las personas que los sufren. Un proyecto que nace para quienes se quedan aquí cuando eso ya ha pasado, cuando se ha producido la pérdida de un ser querido por suicidio. Desde la comprensión y la aceptación de lo ocurrido, se crea un proyecto tejido también de quien ha decidido no aceptar los dictados sociales que hacen daño.

TOD@S EN NUESTRO RECUERDO

El acto finalizará con actividades enfocadas a dar un espacio simbólico a las personas que ya no están. Porque el olvido nunca será el objetivo, sino la búsqueda de la transformación del dolor en amor. Un espacio que nos ayuden a construir una nueva vida, siendo consciente de las pérdidas, pero dispuestos a recuperar el sentido de nuestras vidas.

Podcast: El duelo por suicidio y el asociacionismo

Tiempo de lectura: < 1 minutos

Autora: Xisca Morell García

SE EXPLICARÁ BREVEMENTE EL PROCESO DEL DUELO POR SUICIDIO COMO EXPERIENCIA EN PRIMERA PERSONA Y COMO PRESIDENTA DE UNA ASOCIACION DE SUPERVIVENTES (AFASIB). ADEMÁS, SE DARÁ INFORMACIÓN SOBRE QUÉ SON LOS GRUPOS DE AYUDA MUTUA, DIFERENCIÁNDOLOS DE LOS GRUPOS TERAPÉUTICOS, Y EL SENTIDO DE LAS ASOCIACIONES DE SUPERVIVIENTES (QUÉ HACEMOS Y PARA QUÉ NOS SIRVE). FINALMENTE SE INCLUIRÁ UNA REFLEXIÓN SOBRE LA RESILIENCIA.

ACCEDER AL AUDIO (Web del Colegio de la Psicología de Madrid)

 

Sobre herejes y suicidas

Tiempo de lectura: 11 minutos

Autor: Daniel Jesús López Vega, psicólogo, coordinador de papageno.es y responsable del grupo de conducta suicida del COPAO

Espejismos y otras esperanzas rotas: sobre planes de prevención del suicidio descafeinados

De un tiempo a esta parte, siento la responsabilidad de no dejar pasar este momento. Los temas de salud pública son competitivos. Atraen la atención social cíclicamente y desaparecen del escenario público a tanta velocidad como salieron a la luz. Es adecuado que seamos capaces de leer el momento y no dejarlo pasar. Para bien o para mal, probablemente en estos años se esté escribiendo el futuro del abordaje del suicidio en nuestro país para las próximas décadas.

No en vano, en la actualidad vivimos un proceso de visibilización del suicidio que lo ha situado en la agenda política, de los medios de comunicación, de la administración sanitaria, de los movimientos sociales, del mundo académico… Poco a poco el mensaje va calando, aunque quizás demasiado tímidamente, en la sociedad en su conjunto.

Con esto no queremos decir que estemos cerca de la meta. Por ejemplo, la ansiada llegada del plan nacional de prevención y la emergencia de nuevos planes de las comunidades autónomas tienen más pinta de espejismo que de realidad. Un espejismo producto de la sensación de andar por el desierto esperando agua que luego es solo un líquido viscoso y no potable, que solo consigue hacer más patente nuestra sed. Unos planes que como los primeros intentos de cine animado parecen dar la sensación de movimiento pero que realmente no son producto de que nada se mueva

Tristemente imagino a nuestros políticos leyendo este blog (solo en mi imaginación, puesto que ya están de vacaciones y yo también) y recreando la escena de Catalina de Prusia cuando le dirigía a Diderot, quejosa, las siguientes palabras:

 

«Tenga presente, Sr. Diderot, la distinta posición en que nos hallamos respecto al plan de reforma que hemos emprendido. Vos, sabio e ilustrado filósofo, expresáis con toda holgura y sin inconveniente alguno grandes pensamientos, porque trabajáis sobre el papel, materia unida y compacta que todo lo admite, sin resistirse ni presentar obstáculos ni a vuestra fantasía ni a vuestra pluma; mientras que yo, pobre emperatriz, he de trabajar sobre la piel humana, que, como vos sabéis, es irritable y descontentadiza en extremo».

 

Y es que del dicho al hecho… El suicidio es un fenómeno complejo y multicausal que necesita de respuestas integrales que concentre los esfuerzos de diversos estamentos. La administración pública tienen por delante la ardua tarea de liderar la respuesta a una necesidad de encontrar una respuesta al problema de la salud mental y del abordaje del suicidio que no sea meramente estética o «buenista». Porque cuando se hace muy poco hacer más siempre será mejor, pero no suficiente. Y ni siquiera habremos acabado. El suicido como acto social transciende lo meramente sanitario. Cada suicidio es el retrato de algo que hacemos mal como sociedad y nos recuerda la necesidad de mejorar.

Quizás no sea una opinión políticamente correcta, pero es el momento de los movimientos sociales para recordar su esencia reivindicativa y evitar entrar en una etapa de conformismo que lleve a un sinsentido muchas de las buenas iniciativas que se han ido creando a lo largo de estos años. Recordar a quienes administran lo público que es la hora de afrontar el problema de forma efectiva y no de anuncios rimbombantes de medidas vacías de contenido.

 

El suicido: un drama social que tenemos que seguir visibilizando y aprender a desdramatizar

 

Todo lo anterior debe hacerse evitando dramatizar más un tema ya de por sí duro y  doloroso. En este artículo nos centraremos generalmente en el duelo por suicidio.

Por ejemplo, la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) compara el dolor de una persona que ha perdido a un ser querido por suicidio con el de los supervivientes de un campo de concentración. Siempre me he preguntado cómo se sentirá una persona con el duelo recién iniciado si buceando por internet encuentra esta afirmación realizada por una entidad tan seria e ilustrada y si incluso puede tener efectos de profecía autocumplida. Es decir, que la propia persona tienda a dramatizar aún más su situación personal. Una situación acompañada de una tendencia al autocastigo y flagelación provocada por los sentimientos de culpabilidad y vergüenza que solo pueden justificarse desde un plano cultural y social.

En este sentido sería muy interesante indagar cómo llegan estos autores a esta conclusión tan difícil de comprobar como descarnada y desesperanzadora. El dolor no deja de ser subjetivo y no solo responde a las características de la causa, en este caso la muerte por suicidio, sino a variables de carácter individual o las relacionadas con el tabú y al estigma y que son de naturaleza evitable.

Dicha dramatización, enlaza, con el sentimiento de desesperanza al que muchas personas supervivientes se enfrentan en las primeras etapas del duelo. Éstas se materializan en expresiones tipo «nunca volveré a ser feliz» muy parecidas a las que sintieron sus familiares antes de acabar con sus vidas. Este tipo de expresiones son tan falsas como premonitorias. El concepto de felicidad es engañoso y esquivo. Y la expresión idealiza el pasado y ennegrece el futuro a partes iguales de forma artificial y peligrosa, como un guión predeterminado de lo que sucederá de forma obligada. Describe una situación, donde se presupone de forma poco realista, que antes del suicidio del ser querido se era feliz y que jamás se recuperará este supuesto estado de plenitud.

Prefiero conceptualizarlo de otra forma. Y lo defino como «volver a conseguir la mejor versión de uno mismo». Diferente, pero mejorada. Con cicatrices pero transitando el camino con paso firme para recuperar de nuevo el sentido de la vida. Lo que te define como persona no es el número de caídas, sino las veces que seas capaz de levantarte. Nadie elige las circunstancias de su vida, pero si elige la forma de afrontarlas.

 

El duelo o proceso de «echar de menos»

Lo que caracteriza las experiencias de duelo indiferentemente a la causa que los provoca, es el vacío de echar de menos al ser querido. Solomon y Corbitt crearon la teoría del proceso oponente que intentaba explicar el duelo como un proceso de homeostasis. Este modelo que ha sido utilizado frecuentemente para explicar situaciones de diferente naturaleza explicaba la reacción emocional tras la muerte y su intensidad en función de las características de la relación previa y las emociones que se daban y no tan relacionadas a la causa de la muerte. Quizás sea un buen modelo para conceptualizar el duelo por suicidio de forma desapasionada.

Teniendo en cuenta las características propias de la muerte por suicidio que pueden ser de especial virulencia, nos inclinamos más por pensar que lo que hace especialmente duro esta causa de mortalidad tiene un importante contexto social marcado por la incomprensión y el estigma

 

La desesperanza como constructo social

Tomemos como ejemplo, de nuevo a la desesperanza. Esta emoción está marcada por el guión cultural y social. Me recuerda a la fábula de «El elefante encadenado«. En este cuento filosófico una frágil cadena se convierte en la prisión del elefante que a pesar de poder partirla para ser libre se ve esclavo de sus propias creencias sobre la capacidad de la cadena para mantenerle atado.

No les voy a engañar. Cuando en los grupos de ayuda mutua a las que asisto como facilitador o cuando oigo a persona con conducta suicida narrar su historia me embriaga un dolor inconmensurable que me conecta a mi parte más humana. Quizás no te parezca una actitud muy profesional, pero en cierta forma siento como si la muerte de cada persona acaba en cierta forma con parte de la mía y como si cada sufrimiento fuera en parte mío. La narran con toda la solemnidad que da la gravedad del hecho y sin poder omitir cada detalle de lo vivido. Ojalá ninguna persona tuviera que pasar por ese trance.

Si nos centramos en los supervivientes, perder a una pareja, a un padre o una madre, a un hermano o aún peor a un hijo o hija en estas circunstancias provoca sin duda una de las más duras experiencias a nivel emocional, pero lo que no nos queda tan claro es cuál son las circunstancias que provocan la particular dureza de este duelo y si serían evitables si aprendemos a aproximarnos a él de otra forma menos hiriente.

La muerte es uno de los pocos hechos de los que podemos estar seguros. El suicidio, por mucho que nos duela, forman parte de nuestra naturaleza humana y de nuestros instintos más básicos aunque históricamente estas ideas se hayan intentado desterrar. Conceptualizarla como una conducta desviada, contra la naturaleza, tacharla de inmoral o penalizarla, muy lejos de evitarla, lo que consigue es perpetuarla. Esto solo tuvo sentido cuando la ignorancia sobre la conducta justificaban el uso estigma y el tabú como forma de control. 

Las experiencias de duelo vienen a cambiarnos para siempre. Metafóricamente constituyen cicatrices que nos marcan. Pero, ¿qué diferencia una muerte por suicidio, de una por accidente laboral, por homicidio, por sobredosis de droga, producto de conducción temeraria u otras conductas de riesgo, por cáncer u otra enfermedad crónica…?

Inicio las reflexiones a través de este complejo fenómeno sabiendo que será poco probable responder de forma categórica y esperando se abran otras incógnitas que nos ayuden a entender mejor esta causa de mortalidad. 

 

El suicidio como un ¿ejercicio de libertad?

La mayoría de las causas de muerte, aparentemente no necesitan de nuestra acción para existir (¿O sí?). Sin embargo, la conducta suicida se ve ligada en muchas ocasiones con la libertad supuesta que cada uno tiene para dar fin a su propia vida.

Algunos falsos filósofos que dan veracidad al dicho «la ignorancia es osada» dan rienda suelta a su ejercicio literario para reivindicar la libertad asociada al suicidio. Una supuesta libertad que contradice la definición del término de Aristóteles. Para este filósofo griego la libertad personal conlleva:

  • Una posibilidad de elegir.
  • Una disposición de elementos de juicio que conduzcan a la elección.
  • La posesión del conocimiento de los componentes de esos elementos de juicio.
  • La inteligencia adecuada para valorarlos debidamente y discernir acerca de la conveniencia de la elección.

Existe evidencia de que muchas personas que tienen intentos de suicidio con resultado de muerte están afectados por el fenómeno de la «visión en túnel» provocado por la ansiedad y el estrés que condiciona la atención a la percepción exclusiva de los estímulos más negativos de la situación. Cuando esta situación se da, nubla el juicio lo que es contradictorio a la toma de decisiones en libertad.

 

El suicidio, ¿la muerte inexplicable?

Es frecuente entre las personas supervivientes rumiar una y otra vez detrás de las circunstancias que acompañaron el hecho. En cierta forma esta actividad se sostiene como una espada de Damocles sobre sus cabezas y lleva a a hacer juicios sobre el grado de responsabilidad propia y de otros sobre lo ocurrido. Esto se convierte en una actividad cotidiana de búsqueda de una explicación causal. Es un hábito que en muchos casos puede perder intensidad en el tiempo, pero que se mantiene y vuelve de forma esporádica. 

La persona superviviente hace una especie de autopsia psicológica informal para reconstruir la situación de la muerte y construir un relato que le permita justificar el hecho. En este sentido la autopsia del forense, las notas de suicidio, los comentarios en el recuerdo, los móviles y ordenadores personales se convierten en fuentes para extraer información y construir una narrativa que dé sentido a la muerte de su ser querido. 

Muy probablemente el suicidio tiene una explicación tan fácil o compleja como cualquier otra causa de muerte. La ignorancia sobre el fenómeno la hace sin embargo entender como una conducta antinatural por la idea equivocada de que la única motivación esencial es el instinto de vida. Esto tampoco explicaría muchas conductas de riesgo de los seres humanos, ni el tabaquismo ni el consumo de drogas ni por otro lado conductas altruistas donde una persona pone en riesgo su propia vida para salvar la de otras o beneficiar a su «tribu o familia«.

 

Suicidio, ¿la muerte evitable?: La paradoja en la prevención del suicidio

Otra de las preocupaciones que centra la atención de las personas supervivientes son los que se han denominado los «Y si…». Construimos una falsa idea de control y seguridad sobre nuestras propias vidas como mecanismo de defensa para afrontar la imprevisibilidad de la vida. Como si realmente tuviéramos capacidad de controlar lo que ocurre a nuestro alrededor. 

Porque efectivamente el suicidio es prevenible, pero cuando nos referimos a esta cualidad del fenómeno no nos referimos a que una sola persona pueda cambiar la determinación de otra para acabar con su vida, sino a la necesidad de cambiar nuestra sociedad reforzando los valores comunitarios de cooperación y empatía para hacer un mundo más justo y para que las personas con problemas puedan encontrar ayuda para solucionarlos.

 

Suicidio como síntoma de una ¿debilidad personal?

Cuando por una u otra circunstancia he escuchado de alguien la idea de suicidarse o el relato de algún intento previo, siempre me invade la idea de que el mundo será peor si esa persona acaba terminando con su vida finalmente.

Sin embargo, es frecuente que nuestra sociedad se plantee el suicidio como un problema de gente frágil, con incapacidad de afrontar sus propios problemas, como una deficiencia personal que los hace «diferentes» y no como un problema social. De esta forma, por una parte estamos «nosotros», la gente «normal» y por otro «ellos», los suicidas (personas manipuladoras, débiles mentales, frágiles, incapacitadas o incluso cobardes). Una manera muy propia del ser humano y de la sociedad de ocultar sus trapos sucios y esconder el polvo debajo de las alfombras atribuyendo lo «malo» a los «otros».

El hecho de que las tasas sean diferentes en diferentes entornos culturales que influyen incluso en la elección de los métodos más usados en el suicidio quizás nos lleva a recalcar de nuevo que el suicidio es de facto un hecho social. Y que cada vez que muere una persona por suicidio, muere también una parte importante de la tribu. Cada suicidio es un fracaso social, del grupo, ajeno a que la fuerza de una cadena está limitada al del más frágil de sus eslabones. Esto puede verse reforzado si nos acercamos al hecho suicida como un acto de comunicación.

 

El relato vital: construye una realidad adaptativa

Albert Camus, en el «Mito de Sísifo» nos decía:  «Nada es una tragedia hasta que el héroe es consciente de su circunstancia».   Pero dicha circunstancia quizás no sea tan fácil de aprehender como realidad objetiva y sea meramente una construcción mental que cada persona construye para dar cierta consistencia a esta vida. En consecuencia no sería tanto la circunstancia sino nuestra forma de elaborarla y narrarla la responsable de darle categoría de drama y la intensidad de este.

Llevo escuchando los relatos de otras vidas los últimos 25 años. De hecho yo tengo el mío propio. Si te pido que me cuentes el tuyo y accedes, tu cerebro recopilará una serie de circunstancias, les dará un orden concreto y la narrará con un sentido único. La historia no solo retratará lo que te ha ocurrido sino que lo hará de una forma concreta que dice también cómo eres y que habla de tu personalidad más allá de hechos concretos. Seleccionarás las escenas entre miles de las que viviste y la construcción no solo será tu propia creación sino que también podrá determinar también tu futuro. No olvides que no es la única forma que hay de elaborar este relato y que si este no te ayuda a encontrar la esquiva felicidad, debes aprender a hacerlo de una forma diferente que sin negar tu realidad, te proporcione herramientas nuevas para afrontarla.

 

De esta forma, tanto la realidad de una persona que afronta ideas suicidas como el trabajo del duelo por suicidio, supondría un viaje al encuentro de un relato vital donde tus vivencias lleguen a tener un sentido y tengas la oportunidad de afrontar de forma adecuada los obstáculos que te imponga la vida. Recuerda que la vida no tiene memoria y que te da a tus seres queridos como una oportunidad y te los quita sin preguntar antes. Nadie te pertenece.

 

La herejía: desmitificación de la muerte por suicidio.

Hablar del suicidio, desdramatizarlo y desmitificarlo como una muerte especial puede parecer una especie de herejía entre los profesionales que nos dedicamos de forma continua a remarcar la gravedad de la situación. No es una causa de muerte especial. De hecho ninguna lo es sobre el resto. La muerte, muerte es y si bien las circunstancias que la rodean pueden ser diferentes y aumentar el sufrimiento, todas son iguales en cuanto que nos separan de un ser querido.

Para profesionales que nos dedicamos a dar visibilidad a esta causa de muerte, uno de los problemas claves de la salud pública de nuestro mundo, puede parecer paradójico llegar a la conclusión de que prevenir el suicidio pasa por considerarlo como una causa más de mortalidad, con sus características propias, pero cuyo dolor esté exclusivamente provocado por la pérdida del ser querido y no por los vestigios de tabú y estigma de los que históricamente ha venido acompañado.

Se trata, por tanto, de dar visibilidad sin aumentar la dramatización que acompaña a la que es la principal causa de mortalidad externa en España, causante, si nos atenemos a las estadísticas oficiales, 10 muertes cada día de media.

Un tabú que aún hoy obliga a las familias al uso de eufemismos para referirse al «suicidio», para huir de la vergüenza y la culpa a la que aún condena la sociedad a las personas suicidas y a sus seres queridos. Un tabú que parece protegernos de nombrarlo para no atraerlo, desde un sentido atávico de atraer los males que nombramos por su NOMBRE. Una tarea importante para afrontar un problema es darle identidad y eso solo puede conseguirse llamando a las cosas por su nombre: SUICIDIO y darle su dimensión concreta para encontrar soluciones eficaces.

Dedicado a todas las personas que día a día me recuerdan lo que ignoro, porque ellas me hacen mejor persona.

Grupos de ayuda mutua de duelo por suicidio: Evaluación del curso

Tiempo de lectura: 2 minutos

Evaluación del curso de «Formación básica para facilitadores/as de grupos de ayuda mutua: dinamización de grupos de personas que han perdido a un ser querido por suicidio» celebrado entre los días 3-31 de mayo de 2021 reconocido  de Interés Docente – Sanitario por la  Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, con número de expedientes 128D/21. 

EVALUACIÓN CURSO DE FACILITADORES 2021 (DESCARGAR PDF)

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