Acabar con el estigma alrededor de la conducta suicida

Acabar con el estigma alrededor de la conducta suicida

El estigma es un concepto acuñado en 1963 por Erving Goffman que define un elemento que hace que quien lo porte sea incluido socialmente en un grupo cuyos miembros merecen una respuesta negativa por ser inaceptables o inferiores.

En ese sentido, las personas que mueren por suicidio afrontan un estigma que no se presenta en la muerte por otras enfermedades. Pero vivir el suicidio como una especie de falta, defecto o debilidad de la persona fallecida o de su familia no deja de ser un juicio moral que nos aleja de la comprensión de este problema de salud pública que fue la causa de más de 3.600 muertes en España durante 2017. La conducta suicida en compleja y multicausal y entenderla supone comprender el entramado de variables que interrelacionan para su aparición, muchas de carácter social.

Las consecuencias de este estigma no sólo son para las víctimas, sino que también son afrontadas por los familiares. Éstos unen al dolor de la pérdida los sentimientos de vergüenza y culpa que convierten un duelo ya de por sí doloroso en algo traumático. Además el estigma está detrás de las dificultades para pedir ayuda cuando se presentan las ideas suicidas y es la causa de un mayor riesgo y vulnerabilidad. 

Por tanto, debemos alejarnos de juicios morales y abordar el suicidio como un problema de salud pública, catalogado por la OMS como la mayor amenaza a la que nos enfrentamos. Combatir el estigma es uno de los puntos esenciales de las estrategias preventivas.

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