Categoría el Medios de comunicación

Pilar Ruiz Costa, ganadora del reconocimiento #PeriodismoResponsable sobre el suicidio en la categoría local

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Palma de Mallorca, 10 de septiembre de 2021. El jurado de la primera edición del reconocimiento #PeriodismoResponsable sobre el suicidio ha otorgado a Pilar Ruiz Costa el primer premio en la categoría local, enfocada a los trabajos publicados en medios de comunicación de las Islas Baleares. La escritora, columnista en el Diario de Ibiza, se hace con el galardón por la columna ‘Saltar al vacío’, publicada en el citado medio el 12 de junio de 2021. Ruiz recibirá un diploma conmemorativo por visibilizar la problemática del suicidio desde el ámbito de los medios de comunicación. 

Formado por Nicole Haber Eterovich, responsable del Observatorio del Suicidio del Servicio Público de Salud de las Islas Baleares; Gabriel González Ortiz, periodista del Diario de Navarra y autor del libro Hablemos del suicidio. Pautas y reflexiones para abordar este problema en los medios; María de Quesada Herrero, periodista y autora del libro La Niña Amarilla; y Olga Fernández Castro, periodista especializada en salud, ganadora de los premios de periodismo del Instituto Roche y ASEBIO, el jurado ha reconocido el testimonio en primer persona de Ruiz Costa, la originalidad o la calidad redaccional ofreciendo una salida positiva al problema del suicidio. 

La columna, escrita con el corazón y basada en su experiencia personal, relata los problemas pasados de la autora, que como víctima de violencia machista pensó en quitarse la vida cuando su hija tenía dos años. Con un enfoque auténtico, Ruiz Costa pone en palabras un testimonio íntimo y reflexivo de su propia historia de superación sin tabúes ni anónimos. “Jamás osaría simplificar un drama así, pero sospecho que, detrás de muchos suicidios no está el querer morir, sino el querer dejar de sufrir y sufrimientos hay más que montañas”, expone la autora en su columna.

La columna ‘Saltar al vacío’ de Pilar Ruiz Costa puede leerse aquí. Al haber sido publicada en la versión premium, también puede leerse aquí.

Por otro lado, el jurado ha decidido conceder los accésit de la categoría local a dos candidaturas que visibilizan la problemática del suicidio entrevistando a personas especializadas en este tema. Inmaculada Saranova, periodista de Onda Cero Ibiza y Formentera, por las entrevistas a Nicole Haber, Xisca Morell y Guillermo Córdoba, y María José Real, subdirectora del Periódico de Ibiza y Formentera, por la entrevista a Oriol Lafau, coordinador de Salud Mental de Baleares, han merecido la gratitud del jurado y recibirán un diploma conmemorativo por sus trabajos.

El principal objetivo de este reconocimiento pionero, organizado por la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención del SuicidioPapageno’ y la Asociación de Familiares y Amigos Supervivientes por Suicidio de las Islas Baleares (AFASIB), es distinguir a los mejores trabajos periodísticos que visibilizan el problema del suicidio y ayudan a salvar vidas. Busca servir de estímulo para los periodistas en la búsqueda de un cambio de actitud en las redacciones, alejado del efecto contagio y centrado en informar del suicidio con responsabilidad. 

Las siguientes entidades colaboran en la primera edición de este reconocimiento: Sindicat de Periodistes de les Illes Balears (SPIB), Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB), Obra Social laCaixa, Teléfono de la Esperanza de Islas Baleares, la Oficina de Salut Mental de les Illes Balears, 3 Salut Mental, Teléfono de la Esperanza de Sevilla, Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y la Asociación En Primera Persona.

Luisa Pérez y Javier Monterde, ganadores del reconocimiento #PeriodismoResponsable sobre el suicidio en la categoría nacional

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Palma de Mallorca, 10 de septiembre de 2021. El jurado de la primera edición del reconocimiento #PeriodismoResponsable sobre la conducta suicida ha otorgado a la periodista Luisa Pérez y al realizador Javier Monterde el primer premio en la categoría nacional. Con el reportaje ‘Suicidio: una decisión sin vuelta atrás’, emitido el 11 de febrero de 2021, los profesionales de Radio Nacional de España estrenan el palmarés de este galardón, que busca la prevención del suicidio desde el ámbito de los medios de comunicación. Ambos recibirán un diploma conmemorativo.

Formado por Nicole Haber Eterovich, responsable del Observatorio del Suicidio del Servicio Público de Salud de las Islas Baleares; Gabriel González Ortiz, periodista del Diario de Navarra y autor del libro Hablemos del suicidio. Pautas y reflexiones para abordar este problema en los medios; María de Quesada Herrero, periodista y autora del libro La Niña Amarilla; y Olga Fernández Castro, periodista especializada en salud, ganadora de los premios de periodismo del Instituto Roche y ASEBIO, el jurado ha distinguido la calidad, la atención a cada detalle o la fusión de los recursos para concederles el primer premio en la categoría nacional. Una joya periodística, en palabras del jurado, que inaugura el palmarés de este reconocimiento pionero.

El trabajo de Luisa Pérez y Javier Monterde aborda desde la raíz la problemática del suicidio. Aporta abundantes datos para ayudar a los oyentes a acercarse a la oculta realidad del suicidio, cuenta con el testimonio de varios especialistas en la conducta suicida y con varias personas que han perdido a un ser querido por suicidio, añade pautas para poder detectar señales de alerta, desmiente algunos mitos o incluye un buen número de recursos de prevención como teléfonos o páginas webs que ayudan a dar visibilidad al suicidio y a salvar vidas.

El reportaje ‘Suicidio: una decisión sin vuelta atrás’ puede escucharse aquí.

Por otro lado, el jurado ha decidido conceder tres accésit a trabajos que visibilizan y ayudan a prevenir este problema de salud pública desde una perspectiva específica: la vejez, la adolescencia y la vida después de perder a un ser querido por suicidio. El reportaje titulado ‘Suicidio y vejez, la adelantada muerte tardía’ (disponible en la versión impresa), de Rafael J. Álvarez, periodista de EL MUNDO; el reportaje ‘Suicidios en la adolescencia’, de Ana Lucas, periodista de La Opinión de Murcia y el reportaje ‘Suicidio, la muerte invisible’ (disponible en dos partes en la versión impresa: primera y segunda), de las periodistas de La Nueva España Sandra F. Lombardía y Elena F.-Pello, consiguen el reconocimiento del jurado y un diploma conmemorativo.

El principal objetivo de este reconocimiento pionero, organizado por la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención del SuicidioPapageno’ y la Asociación de Familiares y Amigos Supervivientes por Suicidio de las Islas Baleares (AFASIB), es distinguir a los mejores trabajos periodísticos que visibilizan el problema del suicidio y ayudan a salvar vidas. Busca servir de estímulo para los periodistas en la búsqueda de un cambio de actitud en las redacciones, alejado del efecto contagio y centrado en informar del suicidio con responsabilidad. 

Cada suicidio es un fracaso social y los medios de comunicación tienen un potencial preventivo inigualable en el combate contra el estigma. Con esta actividad queremos reconocer el buen trabajo de los profesionales que hacen periodismo de salud con mayúsculas”, apunta Daniel López, presidente de Papageno. Junto a Xisca Morell, presidenta de AFASIB, quieren agradecer a los casi 50 periodistas que presentaron su candidatura su compromiso para ayudar a la prevención del suicidio, un problema que cada año se lleva la vida de más de 3.000 personas en España.

Las siguientes entidades colaboran en la primera edición de este reconocimiento: Sindicat de Periodistes de les Illes Balears (SPIB), Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB), Obra Social laCaixa, Teléfono de la Esperanza de Islas Baleares, la Oficina de Salut Mental de les Illes Balears, 3 Salut Mental, Teléfono de la Esperanza de Sevilla, Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y la Asociación En Primera Persona.

Más de 50 candidaturas se presentan a la primera edición del premio #PeriodismoResponsable

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La Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención del Suicidio ‘Papageno y la Asociación de Familiares y Amigos Supervivientes por Suicidio de las Islas Baleares (AFASIB) han cerrado con éxito la convocatoria de la primera edición del premio #PeriodismoResponsable. Una variada lista con más de 50 candidaturas si sumamos ambas categorías optarán a hacerse con los galardones, que tienen como objetivo principal distinguir a los mejores trabajos que visibilizan la problemática del suicidio y ayudan a salvar vidas.

El premio #PeriodismoResponsable busca servir de estímulo para los periodistas en la búsqueda de un cambio de actitud en las redacciones, alejado del miedo al efecto contagio y centrado en informar del suicidio con responsabilidad. Con el propósito de recompensar la originalidad, la sensibilidad o la inclusión de datos, señales de alerta y recursos de ayuda para visibilizar el suicidio, Papageno y AFASIB han organizado esta iniciativa pionera dividida en dos categorías.

Para la categoría nacional, abierta a los trabajos publicados en castellano en medios de comunicación españoles en soporte de papel, digital, radiofónico o en televisión, optarán a ganar la primera edición del premio un total de 49 trabajos. Periodistas de medios tradicionales como EL PAÍS, La Vanguardia o EL MUNDO, regionales como La Voz de Galicia, La Nueva España, La Opinión de Murcia o La Voz del Sur, junto a nativos digitales como El Confidencial, NIUS Diario, eldiario.es o EL ESPAÑOL, configuran una lista amplia y variada de trabajos que han abordado con responsabilidad el suicidio.

Por otro lado, siete trabajos se han presentado en la categoría local, reservada a las piezas periodísticas publicadas en medios de comunicación de las Islas Baleares. El siguiente paso, ahora que ha concluido el plazo de admisión, corresponde al jurado. Formado por Nicole Haber Eterovich, responsable del Observatorio del Suicidio del Servicio Público de Salud de las Islas Baleares; Gabriel González Ortiz, periodista del Diario de Navarra y autor del libro Hablemos del suicidio. Pautas y reflexiones para abordar este problema en los medios; María de Quesada Herrero, periodista y autora del libro La Niña Amarilla; y Olga Fernández Castro, periodista especializada en salud, evaluarán todos los trabajos y elegirán a las mejores candidaturas.

Los ganadores recibirán un premio económico de 250 euros, junto a un diploma conmemorativo y el libro Hablemos del suicidio, de Gabriel González Ortiz, o La Niña Amarilla, de María de Quesada Herrero. Cada categoría otorgará dos accésit, que recibirán un diploma. Los ganadores de ambos premios se conocerán durante la I Jornada de Prevención y Postvención del Suicidio, que se celebrará el viernes 10 de septiembre de 2021 en el CaixaForum de Palma de Mallorca, coincidiendo con el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. En este evento, que podrá seguirse de forma presencial y será retransmitido en streaming, se abordará con todo detalle la compleja relación del suicidio con los medios de comunicación.

Debido a las restricciones de aforo impuestas por la pandemia, se solicita a aquellos candidatos que quieran asistir de forma presencial al CaixaForum de Palma de Mallorca que se pongan en contacto con la dirección del premio.

«La prevención del suicidio requiere de una respuesta coordinada de todas las fuerzas sociales donde los medios de comunicación juegan un papel clave. Por ello, valoramos positivamente la participación de todos los trabajos presentados«, afirma Daniel López, presidente de Papageno. «Desde las asociaciones de personas en duelo por suicidio somos especialmente sensibles a los contenidos publicados en los medios. Por ello, nos emociona la implicación de tantas personas en el premio», detalla Xisca Morell, presidenta de AFASIB. Ambos esperan que esto suponga el pistoletazo de salida para abrir otros canales de participación conjunta.

Las siguientes entidades colaboran en la primera edición de este premio: Sindicat de Periodistes de les Illes Balears (SPIB), Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB), Obra Social laCaixa, Teléfono de la Esperanza de Islas Baleares, la Oficina de Salut Mental de les Illes Balears, 3 Salut Mental, Teléfono de la Esperanza de Sevilla, Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y la Asociación En Primera Persona.

Candidaturas presentadas al premio Nacional

Candidaturas presentadas al premio Local

I PREMIO #PERIODISMORESPONSABLE 2021: EL SUICIDIO EN LOS MEDIOS

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Sonsoles Rivera Pascual. Sonsoles es periodista, socia de papageno.es y responsable de redes sociales.

Guillermo Córdoba Santos. Guillermo es periodista, socio de papageno.es y responsable del programa #periodismoresponsable

Periodismo responsable

Hay una diferencia vital entre informar del suicidio con responsabilidad e ignorar la realidad de este problema social. El suicidio es un impacto que al periodista también le cuesta asumir, la falta de preparación en este campo suele promover piezas que estiran las emociones, más apropiadas para alimentar la curiosidad del lector morboso que para llevar a cabo la importante labor social propia del periodismo.

 

“Los medios de comunicación tienen un gran impacto en múltiples facetas de la vida. Influyen en la forma de vestirnos, en lo que compramos, en lo que empleamos el tiempo libre y también nos afectan en los temas que nos hacen pensar y en los conceptos a partir de los que valoramos el mundo. Sus efectos son difíciles de analizar aisladamente y hay que reconocer que se trata de un proceso sutil, complejo y en el que participan otras muchas fuerzas. Son determinantes en los asuntos de los que carecemos de experiencia directa. Esa influencia es la clave de su exigencia ética”(García & Domínguez, 2017).

 

Tratamiento del suicidio en medios de comunicación

El suicidio tiene una tradición inmoral y pecaminosa que lo ha convertido durante siglos en un tabú. El periodismo llega tarde a su autorregulación. Se le ha adelantado la Organización Mundial de la Salud (OMS), que declara al suicidio un problema de Salud Pública que se debe abordar específicamente desde los Medios de Comunicación (Actualización 2017).

Por estas razones la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida «Papageno» y Familiars i Amics Supervivents per Suïcidi de les Illes Balears «Afasib» han organizado el I PREMIO #PERIODISMORESPONSABLE, para difundir la importancia de informar adecuadamente sobre el suicidio. Y concienciar de que el tratamiento adecuado es una pieza fundamental y necesaria para sensibilizar a la sociedad desde el enfoque de la prevención.

Afasib

I Premio #PeriodismoResponsable 2021

La organización entregará un premio a nivel nacional y otro a nivel local en las Islas Baleares, a cargo de la entidad 3 Salut Mental. Los ganadores/as recibirán un premio económico de 250 euros, un diploma conmemorativo y el libro Hablemos del suicidio, de Gabriel González Ortiz, o La Niña Amarilla, de María de Quesada Herrero. Cada categoría contará con dos accésit, que recibirán un diploma. La organización del premio se reserva el derecho a declarar desierto uno o algunos de los premios en el caso de que el jurado considere que ninguno de los trabajos presentados atesoran la calidad o los requisitos suficientes. 

Los trabajos premiados se darán a conocer durante la I Jornada de Prevención y Postvención del Suicidio, que se celebrará el 10 de septiembre de 2021 en un acto en el CaixaForum de Palma de Mallorca, coincidiendo con el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. En este evento se abordará con todo detalle la compleja relación del suicidio con los medios de comunicación.

Salud mental: la ola más importante de la pandemia no tiene número

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Camino del primer aniversario de la pandemia provocada por el coronavirus, existe en la sociedad una evidente fatiga mental motivada por incontables circunstancias. El confinamiento, las mascarillas, la pérdida de empleos, la falta de ocio, la ausencia de despedidas, el miedo al contacto o las dificultades del duelo son algunos factores que han comprometido nuestro día a día. Todo se resume en una palabra clave, que no es otra que incertidumbre. Si el ser humano necesita de certezas, este virus se las ha llevado todas. Vivimos el presente sin tener claro cómo será el futuro y con el recuerdo reciente de un pasado sin excesivas sonrisas. 

No olvidaremos lo ocurrido en 2020, un año marcado para siempre en nuestra piel y, sobre todo, en nuestra memoria. Porque, más allá de contagios, hospitalizaciones y muertes, la pandemia ha afectado a nuestra salud mental. Numerosos estudios han constatado el aumento de casos de depresión o ansiedad, así como el aumento del consumo de antidepresivos o de ansiolíticos en España, un país en el que visitar al psicológico sigue rodeado de estigma y tabú, además de una espera excesiva entre consulta y consulta. Mientras, las redes sociales se han destapado como un espacio donde los jóvenes pueden expresar lo que sienten con cierta intimidad.

Hace solo unos días, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado una encuesta sobre la salud mental de los españoles durante la pandemia causada por la COVID-19. Más del 50 % reconocía haberse sentido cansado, mientras un 42 % había tenido problemas de sueño. La pregunta más popular ha sido en la que uno de cada tres españoles confesaba haber llorado debido a la situación en la que nos encontramos. Un dato elevado y en consonancia con otros estudios, que exponen la urgente necesidad de mejorar el interés por la salud mental, la ya conocida como “hermana pobre de la sanidad” entre la jerga de los profesionales sanitarios.

Sin embargo, los medios de comunicación no han dedicado la atención suficiente al grave problema de la salud mental. Más bien, han saturado a la sociedad con mala información de la pandemia a partir de un abuso de los datos y noticias repetitivas, a veces sin el contexto necesario. Esto ha obligado a los especialistas a recomendar a sus pacientes apagar el televisor y no consumir noticias sobre la pandemia. Es algo curioso. En un momento clave para la población, el exceso de información ha hecho que lo mejor sea ponerse a dieta. Pero, más allá de estos errores, queda otro igual o más importante: la falta de precisión al referirse a la ola de salud mental.

Si en la primavera convivimos con el desconocido estado de alarma y la primera ola, meses después llegó el segundo capítulo de la película. Cocinada al calor de agosto y septiembre, la segunda ola vivió su apogeo entre finales de octubre y principios de noviembre. Entre datos y más datos, los medios de comunicación posaron la mirada en la salud mental, a la que definieron sin tabú como la “tercera ola de la pandemia”. Pero lo hicieron demasiado rápido. Con el aumento de casos a partir de mediados de diciembre (y sobre todo a raíz de la llegada de 2021), los periodistas (y también los expertos) tuvieron que redefinir su propio concepto. 

 

Titulares publicados por los medios de comunicación sobre la salud mental.

Ya no podían definir a la salud mental como la tercera ola, ya que habían bautizado así un nuevo y considerable incremento de contagios. Por ello, la salud mental pasó a ser llamada la “cuarta ola de la pandemia”, atributo que mantiene en la actualidad a la espera de que, tarde o temprano, un nuevo aumento de los casos la obligue a pasar otra vez por el probador para adquirir una nueva definición que, cabe suponer, no será la última. Pero, ¿qué ocurrirá cuando llegue la cuarta ola? ¿La salud mental será la quinta? ¿Y si meses después llega otra, volverá a cambiar su número? 

No, gracias. La salud mental necesita dejar atrás su degradación constante y ocupar el espacio que merece en la agenda mediática. No puede ser definida, según el día, como la tercera, la cuarta o la quinta ola. Este cambio impide definir con claridad el problema y abordarlo como se merece, con más atención, más profesionales y más recursos. Un interminable cambio que es necesario atajar cuanto antes para así dar la prioridad que merece a un problema que no terminará con una vacuna.

Si ahora nos encontramos en la tercera ola, aludir a la salud mental como si fuera la cuarta hace pensar que todavía no está aquí, que llegará después, cuando sabemos que los problemas de salud mental aparecieron desde el primer confinamiento. Esta es una forma errónea de dar voz a un grave problema, como cuando se informa de la despoblación de la España rural y se cita a estas regiones como la España vacía o la España vaciada. ¿No vive nadie en esos lugares de España? Claro que sí, pero aquí ocurre como con tantos otros temas: falta precisión en el diagnóstico.

Titulares publicados por los medios de comunicación sobre la salud mental.

La imprevisible ola de la salud mental no tiene número. Arrancó en el mes de marzo de 2020, cuando el coronavirus cambió nuestra vida para siempre y entramos en la insólita normalidad en la que ahora, un año después, todavía nos encontramos. Es la ola más importante de la pandemia por su incalculable duración, por sus limitados recursos, por su escasa visibilidad, por el estigma y el tabú que la rodean o porque, por desgracia, a las personas nos cuesta reconocer (y aquí me incluyo) que a veces no estamos bien cuando nos preguntan cómo estamos.

Es necesario focalizar a la salud mental como la ola más importante de la pandemia para otorgar más prioridad, más recursos, más transparencia y más delicadeza a un problema que nos afecta a todos. Educar emocionalmente desde el colegio, mejorar las plantillas de psicólogos y psiquiatras de la sanidad pública, prestar más atención desde los medios de comunicación y potenciar campañas para animar a la sociedad a hablar de este tema. Pero no basta con eso. Hace falta que la política se implique de verdad. Mejor dicho: hace falta que la política quiera implicarse de verdad.

Buenas prácticas en prevención del suicidio: #chatsafe

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Orygen: liderando la revolución en salud mental para jóvenes

Desde este proyecto australiano defienden la idea de promover que los jóvenes maduren con una salud mental plena.

La mayoría de los trastornos mentales se inician en la adolescencia o antes de la segunda década de la vida. En consecuencia, tratar de forma precoz y enfocarse en la recuperación y desarrollar soluciones prácticas es el objetivo de esta iniciativa. Desean liderar este movimiento a nivel mundial, impactando y creando cambio. Todo ello trabajando directamente con los jóvenes, sus familias y amistades desde una perspectiva positiva de aproximación a la prevención y el tratamiento de los trastornos mentales.

¿Su meta? Conseguir que los jóvenes con enfermedad mental mejoren su calidad de vida.

IR A SU PÁGINA WEB (EN INGLÉS)

Hablar de suicidio en internet

Guías para jóvenes sobre comunicación online segura sobre suicidio

Tanto por su facilidad de lectura, como por la calidad de sus consejos, su utilidad y su método de realización, la lectura de este texto nos parece muy aconsejable:

ACCESO AL DOCUMENTO EN ESPAÑOL (MÉXICO)

En internet y las redes sociales aparece continuamente información de diferente calidad hablando del suicidio. Tanto en intentos de prevención más o menos acertadas, como de personas que buscan en la red expresar sus ideas, pensamientos y emociones que le suscita el tema. Se hace necesario, por lo tanto un aprendizaje de cómo hacer esta comunicación preventiva, evitando el efecto contagio. 

En 2018, Orygen desarrolló su guía basada en la evidencia para jóvenes sobre este tema. Se centraron en la comunicación online segura sobre suicidio.  En colaboración con otras organizaciones internacionales han traducido la guía para jóvenes de otros países del mundo. 

En español, ha sido editada para los jóvenes mexicanos. La guía consta de las siguientes secciones:

1. Antes de publicar contenido acerca del suicidio en línea;

2. Compartir tus pensamientos, sentimientos o experiencias con conducta suicida en línea;

3. Hablar acerca de una persona que tiene pensamientos, sentimientos o conducta suicidas;

4. Responder a alguien que puede tener pensamientos suicidas;

5. Sitios web, páginas conmemorativas y grupos
cerrados para honrar a los fallecidos.

 

LECTURA MUY ACONSEJABLE DIRIGIDA A TODOS LOS PÚBLICOS

Duelo, autolesión y conducta suicida: desafíos en la era digital

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Reseña de Amazon

«El suicida no desea morir, lo que anhela en lo más profundo de su ser es vivir». Esta y otras verdades atraviesan el texto de Duelo, autolesión y conducta suicida: desafíos en la era digital, que busca, desde un lugar de comprensión, de verdad, de investigación, llevar luz a la problemática tan compleja que describe en sus páginas.

Los entornos digitales son parte insustituible de nuestra vida cotidiana, y así como traen, entre otros beneficios, información, conexión o entretenimiento, pueden ser un campo fértil para abrumar a personas que no encuentran una salida, que están inmersas en dolores y dificultades que no saben cómo manejar.

Este libro, a través de reflexiones, ejemplos y herramientas de prevención, nos habla del significado y sentido del duelo, de la necesidad de aprender de la pérdida, de curar el amor sin olvidar. Y en ese camino de aprendizaje, nos habla, en definitiva, de la esperanza.

Perfil del Autor

Luis Fernando López Martínez, psicólogo General Sanitario. Psicoterapeuta de adultos/adolescentes y Formador. Co-Director y creador de Proyecto ISNISS del Programa de Doctorado en Psicología de la Salud de la UNED. Investigador de conductas autolesivas y suicidas en entornos digitales, redes sociales e Internet. Máster en Psicología General Sanitaria. Máster en Psicoterapias Humanistas. Máster en Intervención Comunitaria. Máster en Mediación y Resolución de Conflictos. Técnico Experto en Violencia de Género y PRL. Autor de la obra Peajes Emocionales: un viaje de tu interior.

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El autor regalará dos ejemplares en formato epub entre las personas que contesten este Quiz, comenten esta entrada en nuestra página de Facebook (@papageno.es ) y/o Twitter (@EsPapageno) y lo compartan desde el 9/02/21 hasta el 16/02/21.

SUICIDIO EN TIEMPOS COVID (El efecto tsunami)

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Foto de Koji Kamei en Pexels

Alarmismo en medios de comunicación

«Los suicidios pueden aumentar de manera exponencial por el covid- 19»

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Y en lo que va del 2020, se han certificado ya 58, con un mes de julio especialmente dramático, con 11 decesos por esta causa, una cifra que supone casi un 15% más que los que se contabilizaron el año pasado en el mismo periodo.”

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Frente al temor generalizado a los efectos de la crisis Covid en la intención suicida y frente a publicaciones que parecían indicar una mayor atención hospitalaria de casos de tentativa, el INE nos ha mostrado que las percepciones subjetivas o la “lógica” deben contrastarse con la, muchas veces, sorprendente realidad de la evidencia estadística.

No. No ha habido repunte de casos de suicidio en España. De hecho, en lo que se ha dado en llamar “la primera ola”, en los meses de marzo, abril y mayo, se ha producido un descenso del orden del 20% en el número de fallecidos por esta causa respecto de los mismos meses del año anterior.

 

(Pese a la noticia del Diario Córdoba, el número de casos hasta mayo en la provincia fue de 19).

¿Significa eso que no hay motivos de preocupación?

Muy al contrario. Es evidente que hay muchos motivos de preocupación. El suicidio es un fenómeno complejo, con sus propias reglas y casi tantas motivaciones como individuos, pero que refleja claramente las tensiones sociales y los sufrimientos individuales, convergiendo en eso que hemos convenido en llamar “factores de riesgo”.

A nadie se le escapa que las tensiones emocionales interaccionan y se acrecientan con los problemas cotidianos. El desempleo, un futuro incierto, malas perspectivas económicas, la merma de independencia económica, o las pérdidas de seres queridos, son circunstancias que van a influir negativamente en la salud mental de las personas. A ello añadiremos la presión acumulada por la falta de movilidad, el cambio en la rutina diaria, el estrés aguzado en determinadas profesiones, la tensión de un mayor número de horas de convivencia familiar o, peor aún, la soledad. Es un cóctel peligroso que nos permite entender el temor de los profesionales de la salud mental y difundido en medios y redes sociales a un “boom” en la intención suicida.

Suicidios de enero a mayo de 2020

Gracias a un enorme esfuerzo, el INE ha sido capaz de adelantar la publicación de los datos sobre fallecidos por causa de muerte de los cinco primeros meses del 2.020. Entre ellos, las que son resultado de la infección por Covid-19, pero también el efecto causado por esta pandemia sobre el resto de la casuística.

Lo más remarcable de esos datos es que las medidas obligadas de confinamiento y, muy posiblemente, por la saturación de los servicios sanitarios, han producido una notable distorsión en muchas de las causa de muerte entre marzo y mayo de 2.020.

La más obvia es el descenso en el número de fallecidos en accidentes de circulación debido a la menor movilidad. Pero hay más. Una de ellas, y a priori bastante sorprendente, es el menor número de muertes por suicidio y lesiones autoinfligidas.

Sin adentrarnos en complejos (y a veces poco útiles) análisis estadísticos, es fácil hacer una descriptiva que nos muestre como ha afectado esta crisis a las intenciones suicidas.

Frente a un arranque de año negativo, se observa como el número de suicidios desciende en marzo y conserva ese sesgo hasta mayo:

Comparando el periodo enero/mayo de los últimos años, los datos absolutos también muestran que los casos de muerte autoinfligida son más bajos en el 2.020:

El seguimiento que hemos ido haciendo a partir de los datos difundidos por Sanidad, y de los que se han ido haciendo eco los medios de comunicación, nos han permitido saber que la pandemia ha golpeado de forma muy desigual en los diferentes territorios. Las muertes por Covid ha sido muy distinta en ambas Castillas o Madrid que en los territorios insulares, Andalucía o Murcia. Aún así, a la vista de los datos recientemente publicados, no es posible extraer un patrón claro que vincule el nivel de afectación de la enfermedad con las tasas de fallecidos por suicidio. Así pues, mientras que en en Madrid se ha incrementado un 21% y Castilla la Mancha un 12%, respecto del mismo periodo de 2.019, en Castilla León ha visto reducido el número de suicidios en un 17%. De igual manera, las variaciones en el número de suicidios en aquellas regiones menos afectadas por Covid parecen indicar que no hay una relación simple y evidente entre ambas.

¿Cómo se explica este fenómeno de la reducción del número de suicidios?

Amigos psicólogos me explicaron hace tiempo una premisa que nunca deberíamos olvidar:

«La persona con conducta suicida no desea morir, sino dejar de sufrir»

Uno de los elementos capaz de frenar la intención suicida es el pensamiento en el dolor que produciría en sus allegados. La persona que sufre, se rearma para evitar que su muerte dañe a los seres queridos, especialmente cuando puede pensar que es “un mal momento” para ellos.

Al igual que ocurriera con la crisis económica iniciada en 2.008, todo parece indicar que en los primeros años de la crisis, algunas de las personas en riesgo de suicidio, optan por rechazar la decisión de materializar su ideación suicida. Debemos suponer por los datos que ese rechazo inicial no evita muchas de esas intenciones suicidas y acaban convirtiéndose en solo un aplazamiento, que acaba mostrándose cuando, contra la simple lógica, empezamos a ver la luz al final del túnel.

 

La OMS, algunas instituciones europeas y las diversas organizaciones que se reúnen alrededor de la lucha contra el suicidio, tienen claro que junto con las políticas firmes de prevención se debe invertir en la atención primaria, planificar bien las estrategias y establecer protocolos eficaces.

Los expertos llevan tiempo advirtiendo sobre el drama del suicidio, el terremoto Covid se inició en nuestro país en marzo y, aunque el tsunami está al llegar, las autoridades no han considerado prioritario en este momento adoptar medidas preventivas.

Desgraciadamente, podemos ver ya con preocupación como el agua retrocede de la playa, reflejado en el descenso en el número de muertes, pero queda poco tiempo para evitar la embestida de esta primera ola de «suicidios Covid».

¿Haremos algo por evitar muertes? O peor aún, ¿Habrá empezado ya el «Tsunami»?

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El tratamiento del suicidio de Rosario Porto en los medios de comunicación

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El 18 de noviembre de 2020, Rosario Porto se suicidó en la cárcel de Brieva (Ávila). Conocida por la opinión pública como la madre de Asunta, a la que ella y su marido Alfonso Basterra mataron en el año 2013, Porto fue protagonista durante todo el día en los medios de comunicación. Al ser una persona famosa, los periodistas contaron el suceso, aportando contexto e imágenes de archivo de un caso que conmocionó a una parte de España hace ya más de un lustro.

Solo una semana después de la muerte de Porto, este análisis busca conocer cómo ha sido el tratamiento de su suicidio en los medios de comunicación. Apoyado en mi trabajo como coordinador del proyecto Periodismo Responsable de papageno.es, en este análisis estudiaré la información publicada por dos agencias de noticias, nueve medios de comunicación, dos programas matinales emitidos en televisión y el papel de Radio Televisión Española, referencia como cadena pública. La mayoría fueron contactados por correo electrónico el mismo día del suicidio o al día siguiente para compartir con ellos un análisis sobre el tratamiento que habían realizado.

El suicidio de Porto es, además, la primera prueba importante para conocer el nivel de conocimiento que los periodistas tienen del Manual de Recomendaciones para el tratamiento del suicidio que el Ministerio de Sanidad publicó en julio de 2020. Al ser una persona famosa y conocida por la opinión pública, el suicidio fue protagonista a nivel nacional, una cualidad que otros casos no cumplían. Cuatro meses después de su publicación, ha pasado el tiempo suficiente para comprobar si los periodistas han leído el Manual y han cumplido con las diferentes pautas que este defiende.

Otro elemento a tener en cuenta es el rechazo de la sociedad a una persona como Rosario Porto, que antes de suicidarse estaba presa en la cárcel por cometer un grave delito. Por tanto, en este caso no existe la tradicional identificación o idolatría de la sociedad hacia una persona famosa que se quita la vida, como sí ocurrió en casos como los suicidios de Kurt Cobain o Robin Williams. Esto, a pesar de todo, podría limitar el posible efecto contagio, aunque la falta de actualización de los datos nos impide conocer las consecuencias en la actualidad. Aclarado todo ello en la introducción, es hora de iniciar el análisis del tratamiento del suicidio de Rosario Porto en los medios de comunicación.

El papel de las agencias de noticias

Fundamentales en el proceso informativo, las agencias de noticias proporcionan una importante cantidad de información a los medios de comunicación. Catalizadoras de todo lo que ocurre, son las grandes protagonistas de la información en el suicidio de Rosario Porto. Cuando entidades como Europa Press o la Agencia EFE anunciaron este suceso, un importante número de medios publicaron tal cual el teletipo remitido por las agencias, sin cambiar ni una sola coma. Y aquí, como detallaré más tarde en las conclusiones, existe un grave problema: si las agencias cometen errores cuando informan de un suicidio, es muy probable que los medios también lo hagan.

La Agencia EFE publicó un teletipo con el titular ‘Hallan ahorcada a la madre de Asunta, Rosario Porto, en la cárcel de Brieva’, donde explican con detalle el método (“colgada de un cinturón de tela atado a la ventana”) y describen, también con detalles, sus dos intentos previos. Cuentan que en 2018 “se enroscó un cordón alrededor del cuello estando en la ducha”, para después explicar que un año antes fue “ingresada en el hospital tras ingerir un medicamento que tomaba habitualmente por prescripción médica”. Además, la agencia publicó un vídeo en su cuenta oficial de Twitter donde se detallaba cómo Porto se había quitado la vida. 

En este caso, es necesario recordar que la Agencia EFE presentó el pasado mes de septiembre su propia guía para el tratamiento informativo del suicidio. Además de un acertado y amplio contexto, donde se desmienten mitos y se mencionan los factores de riesgo, la guía ofrece un decálogo de recomendaciones sobre cómo informar del suicidio. En el cuarto punto podemos leer lo siguiente:

Siempre que sea posible, hay que evitar describir de forma detallada el método empleado. Esa descripción puede generar un efecto de imitación en personas con ideas suicidas y además acentúa el sufrimiento de los allegados del fallecido. No se publicarán notas de personas que cometen suicidio ni imágenes que hagan referencia a los métodos empleados (acantilados, cuerdas, pastillas, etc.), tanto en noticias sobre casos concretos como en informaciones genéricas sobre el tema”.

Además, otra de las recomendaciones se basa en incluir un párrafo con recursos de ayuda, pero en la noticia del suicidio de Rosario Porto no fue así.

Por otro lado, Europa Press informó del suicidio de Porto con un teletipo donde no aparecía la palabra suicidio. Con el titular ‘Hallan ahorcada en la cárcel de Brieva a Rosario Porto, que cumplía condena por matar a su hija Asunta’, la pieza detalla por encima el método empleado (“Porto ha aparecido ahorcada en su celda, para lo que habría utilizado un cinturón”). En otra noticia posterior, titulada ‘Rosario Porto utilizó una tela para suicidarse en su celda y no tenía ‘preso sombra’ porque hacía vida normal en Brieva’, sí describen con detalle el método, además de los dos intentos previos.

El análisis en los medios de comunicación

Conocida la forma en la que informaron las agencias, toca analizar cómo lo hicieron varios medios de comunicación. Desde el proyecto Periodismo Responsable escribí nueve correos electrónicos a los medios, dirigiéndome sobre todo a los más leídos en España. Aunque es obvio que casi todos los medios españoles informaron de su suicidio, la falta de recursos y la falta de tiempo hizo que contactara con una mínima parte de medios, al decidir priorizar aquellas con una audiencia más elevada.

Entrando en el análisis, cinco medios (ABC, EL MUNDO, EL PAÍS, La Razón y La Vanguardia) tienen una característica en común: en todos consta un periodista del medio como autor o autora de la noticia. Y no es, por desgracia, lo único en lo que coinciden. Los cinco describen de forma detallada el método y sus intentos previos, pero ninguno de ellos incluye recursos de prevención en materia de suicidio. Otros medios como El Confidencial o 20 Minutos publican tal cual el teletipo de la Agencia EFE, por lo que cuenta con los mismos errores que la pieza de la agencia. 

Por su parte, La Voz de Galicia añade más información al tradicional teletipo, ya que incluye una recreación de la última tarde de la niña Asunta con vida y la reacción de Alfonso Basterra al enterarse de la muerte de su exmujer. Además, al día siguiente, destacaron el suicidio de Porto en la portada. Aunque otros también lo hicieron, este fue el que le dio más protagonismo, ya que describen con detalle el método utilizado por Rosario y acompañan la noticia con un par de imágenes. También hay que decir que han publicado varias piezas más en la semana siguiente a su muerte.

 

Portada de La Voz de Galicia del jueves 19 de noviembre de 2020.

El curioso caso de eldiario.es

Mientras buscaba y leía las noticias del suicidio de Rosario Porto en los principales medios de comunicación, hubo un caso que me llamó poderosamente la atención: el de eldiario.es. Aunque el titular de la pieza no era el mejor (‘Hallan ahorcada en la cárcel a Rosario Porto, condenada por el asesinato de su hija Asunta’), eldiario.es utilizó el teletipo de la Agencia EFE para dar la noticia, pero no lo publicó tal cual en su web. ¿Cómo lo publicó? Eliminando los detalles del suicidio consumado de Porto y, también, los de sus dos intentos previos. Aunque les escribí para saber qué había pasado, a día de hoy no he recibido ninguna respuesta.

Un pequeño recorrido por la televisión

El suicidio de Rosario Porto fue conocido por la mañana, en el mismo horario de dos programas conocidos como Espejo Público (Antena 3) y el Programa de Ana Rosa (Telecinco). Como es lógico, ambos informaron de este suceso en directo, por lo que poco a poco fueron conociendo más información. El programa dirigido por Susanna Griso dedicó un espacio al suceso, donde el periodista detalla los últimos momentos de Porto y el método empleado para suicidarse. Más allá de eso, cuentan que “otra presa entra a quemar el nudo de la soga para poder deshacerlo y descolgarla”.

 En la misma franja horaria, el programa presentado por Ana Rosa Quintana también dedicó un tiempo a hablar de este caso. En un vídeo preparado por la redacción del programa, describen el método y lo acompañan con un texto en la imagen. Además, detallan sus intentos previos en años anteriores.

Mención aparte merece el caso de Radio Televisión Española. La entidad pública es uno de los pocos medios españoles que dedica un capítulo de su Manual de Estilo al tratamiento del suicidio, pero es más importante señalar que ofrece varias pautas actualizadas conforme a, por ejemplo, los criterios de la Organización Mundial de la Salud en el lejano año 2000. A pesar de su brevedad, deja constancia de la especial sensibilidad del suicidio e incide en hacer una información responsable. Leamos.

La responsabilidad debe implicar, entre otros aspectos, considerar los sentimientos de los parientes, evitar la descripción detallada del método de suicidio adoptado y tener en cuenta la sensibilidad del público receptor. Aunque pueda resultar relevante indicar cómo murió una persona, proporcionar demasiados detalles podría estimular a otras personas a probar esos métodos. Descripciones explícitas también pueden acentuar el desamparo de los familiares y allegados del difunto, particularmente el de los niños”.

Conocidas las pautas, viajemos al caso que nos ocupa: el suicidio de Rosario Porto. Como el resto de medios, la cadena pública informó de este hecho el miércoles por la mañana. Pasadas las 10:30, el canal 24 Horas de RTVE informó de que Rosario había sido encontrada “ahorcada”, para poco después describir con detalle cómo lo hizo. El presentador explicó que los funcionarios habían encontrado el cuerpo en la celda “colgado de un cinturón de tela atado a una ventana”. Veámoslo en el vídeo.

Mientras, en su página web, publicaron una noticia elaborada a partir de un teletipo de la Agencia EFE, lo que anticipa que contará con los mismos errores que la pieza de esta agencia. Bajo el titular ‘Encuentran ahorcada a la madre de Asunta, Rosario Porto, en la cárcel abulense de Brieva’, la pieza introduce en el subtítulo el método y detalla los dos intentos previos de Porto. El vídeo propio que acompaña a la noticia, que también fue utilizado en el Telediario, solo menciona el método (ahorcamiento), pero no entra en más detalles, algo positivo pero insuficiente.

Conclusiones

El caso de Rosario Porto es el primer suicidio de una persona famosa después de la publicación de dos importantes guías de buenas prácticas. La primera, el Manual del Ministerio de Sanidad, publicado en julio de 2020 a partir de la positiva sinergia de diversas organizaciones y en teoría dirigido a todos los medios. La segunda, la guía propia de la Agencia EFE, publicada en septiembre de este mismo año e importante por el recorrido de sus teletipos y la presencia de la agencia a nivel nacional.

Sin embargo, este análisis ha demostrado que los periodistas continúan sin conocer cómo debe informarse del suicidio en los medios de comunicación. No recibieron la formación adecuada en su paso por la universidad, no comprenden qué es el efecto contagio y tampoco conocen los diversos manuales que circulan por la red. Solo el curioso caso de eldiario.es se sale de la norma al no detallar el método, mientras del resto se extrae la triste idea de que la difusión de los manuales ha sido escasa. Ni la Agencia EFE ni RTVE siguen las pautas que defienden, por lo que parece necesaria una reflexión dentro de ambas redacciones. Sobre todo dentro de la cadena pública, ya que sus pautas gozan de cierta antigüedad y ya fueran incumplidas en el mes de abril de 2019 en el suicidio del expresidente de Perú, Alan García.

Por otro lado, el Manual de Recomendaciones del Ministerio de Sanidad merece un análisis más completo y contextualizado. Publicado el pasado mes de julio a partir de la positiva sinergia de varias organizaciones, no ha llegado como se esperaba a los periodistas. Si pensamos en las dos pautas más fáciles de recordar del Manual, es decir, la no alusión al método y la inclusión de los recursos de ayuda, la inmensa mayoría de los medios incumple la primera y no incluye la segunda. Desde primeros de octubre, he podido comprobar esta idea con el proyecto Periodismo Responsable de Papageno. En más de 50 contactos con los medios, casi la totalidad de ellos han demostrado la evidente falta de formación y conocimiento sobre este tema: detallan el método y no aportan ningún recurso enfocado a la prevención.

El Manual del Ministerio de Sanidad no ha salido del Ministerio de Sanidad desde el mes de julio. El suicidio de Porto ha evidenciado de nuevo y de una forma clara que los periodistas continúan sin saber qué se puede contar y qué no en una pieza de un suicidio. Como defendí en un análisis que escribí del Manual, su publicación llegó en pleno verano, con la conocida pandemia de por medio y sin una rueda de prensa del ministro Illa con los principales agentes que han trabajado en la guía. No basta con publicar el Manual y dejarlo ahí, hace falta ir mucho más allá. Aunque existían varias circunstancias en contra, no se ha trabajado lo suficiente para dar a conocer como se merece un Manual que, a pesar de sus carencias, debe ser una referencia periodística en esta materia.

Pero, con todo, sería un error pensar que en 2020 pasará lo mismo que en el año 2000 con las pautas de la Organización Mundial de la Salud. En la actualidad, existe un mayor conocimiento sobre las pautas a seguir y más recursos de prevención, así como un mayor consenso entre los expertos o una mayor actividad en el apartado de la prevención, ya sea a nivel social o en los propios medios de comunicación. Sin embargo, queda un largo camino por recorrer para que los periodistas informen con rigor, respeto y responsabilidad (la prestigiosa regla de las 3R del periodista Gabriel González Ortiz) del suicidio, un tema del que siempre será difícil hablar.

Para conseguirlo, es fundamental que el Manual del Ministerio de Sanidad salga del confinamiento y llegue a las redacciones. En cuarentena aún sin dar positivo, es una pieza vital en el proceso de cambio, al que también deben sumarse las asociaciones de periodistas y cualquier entidad que trabaje en la prevención del suicidio. Aguardo con temor el siguiente suicidio de interés público. Si en unas semanas o en varios meses se suicida una persona famosa y el tratamiento es similar al del suicidio de Rosario Porto, habremos perdido otra oportunidad. Porque si vuelvo a escribir esto o algo parecido a esto, nada habrá cambiado. Espero, sinceramente, equivocarme.

Si necesitas información o tienes alguna duda o pregunta sobre el tratamiento del suicidio en los medios de comunicación, puedes escribirnos al correo electrónico del proyecto Periodismo Responsable de Papageno:

periodismoresponsable@papageno.es

COVID-19 y riesgo de suicidio: ¿alarmismo o llamada a la acción?

Tiempo de lectura: 3 minutos

COVID-19 y suicidio

Últimamente, y a consecuencia de la alarma sanitaria por la pandemia por COVID-19, se ha especulado en algunos medios de comunicación entre la relación de esta enfermedad, el confinamiento, la crisis económica subsecuente y un mayor riesgo de suicidio.

En este sentido, son varias las circunstancias que podrían explicar una relación directa entre ambos fenómenos. Por un lado, se han descrito a través de medios de comunicación una relación directa entre la propia enfermedad por coronavirus y el suicidio. Parece que el estrés de muchas personas, entre ellos profesionales sanitarios por miedo a contraer la enfermedad o contagiar a personas queridas, podría ser un factor de riesgo. El confinamiento relacionado con la soledad y el aislamiento de personas vulnerables también podría provocar una mayor frecuencia de la aparición de conductas suicidas. 

Por otro lado, existe cierta evidencia de que los desastres naturales como terremotos, tsunamis, huracanes… conllevan un aumento posterior de víctimas por suicidio. Igualmente parece que si bien estos fallecimientos podrían reducirse durante la crisis, esto podría revertir negativamente acabada la pandemia, a consecuencia del deterioro socieconómico y las desigualdades sociales que provoca o como consecuencia directa de aspectos psicológicos.

Por último, se han descrito efectos negativos alrededor de epidemias y pandemias debido a la incertidumbre sobre sus consecuencias y la desinformación avivada por los medios de comunicación que provoca un impacto pernicioso en la salud mental. Esto se puede relacionar con la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático. 

Pero, ¿qué podemos hacer?

Parece pues que puede existir suficiente evidencia de que esta crisis sanitaria provocará, si no hacemos nada, una mayor tasa de suicidios. Pero, ¿podemos hacer algo para evitar este efecto?. Wasserman et al. (2020), en un artículo publicado en la revista World Psychiatry, señalan diferentes medidas para controlar este fenómeno.

Prevención universal del suicidio

Entre las estrategias universales dirigidas a toda la población, estos autores determina como medidas eficaces la lucha contra el desempleo, la pobreza y las desigualdades y la priorización de mejora de la accesibilidad a servicios de salud mental. Otro aspecto importante es la concienciación de los medios de comunicación para la difusión de información responsable publicitando los servicios de apoyo disponibles. Prevenir el aumento de consumo de alcohol y restringir el acceso a medios letales de suicidio son medidas igualmente esenciales en la prevención.

Prevención selectiva del suicidio

La implementación de medidas para grupos vulnerables (prevención selectiva) es otro pilar de la prevención. Las desventajas socieconómicas o las vivencias en primera línea o las pérdidas de seres queridos y cuando no se ha podido cerrar el duelo adecuadamente por las medidas de confinamiento, son factores que aumentan el riesgo.

Prevención indicada del suicidio

Entre las medidas de prevención indicada, es necesario detectar a personas vulnerables y mejorar la disponibilidad de tratamientos farmacológicos y psicológicos de los trastornos mentales, incrementando el uso de herramientas de telemedicina y otros medios digitales.

Alarmismo o esperanza

Frecuentemente ante situaciones de previsible peligrosidad es necesario que la población general, la administración y partidos políticos, los medios de comunicación y los profesionales sanitarios puedan tomar decisiones conociendo la realidad lo mejor que se pueda. Sin embargo, los alarmismos se convierten en profecías autocumplidas. La publicación de noticias sensacionalistas en torno al suicidio se ha señalado como un factor de riesgo por el efecto contagio, también denominado imitación, copycat o Werther.

Es pronto aún para saber como repercutirá toda esta situación en nuestra salud mental a largo plazo. En el caso del suicidio el INE, organismo responsable de las estadísticas sobre causas de mortalidad, ofrece los datos con un año de retraso por lo que este año se publicarán previsiblemente los de 2019. Por eso debemos ser cautelosos a la hora de determinar qué ocurrirá en este sentido.

Lo importante ahora es más ponerse manos a la obra para mitigar los efectos perniciosos de la alarma sanitaria. Somos conscientes de que es mejor «ocuparnos» de este tema que mostrar «preocupación» continua. En España en 2018 fallecieron 3.539 personas por esta causa, razón suficiente para extremar las medidas de control de este problema complejo y multicausal, pero prevenible.

Bibliografía

  1. Wasserman, D., Iosue, M., Wuestefeld, A., & Carli, V. (2020). Adaptation of evidence‐based suicide prevention strategies during and after the COVID‐19 pandemic. World psychiatry19(3), 294-306.
  2. Zandifar A., Badrfam R.: Iranian mental health during the COVID-19 epidemic. Asian J. Psychiatr. 2020; 51:
  3. Cheung Y.T., Chau P.H., and Yip P.S.: A revisit on older adults’ suicides and Severe Acute Respiratory Syndrome (SARS) epidemic in Hong Kong. Int. J. Geriatr. Psychiatry 2008; 23: pp. 1231-1238

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