La generación de cristal: competitividad, baja tolerancia a la frustración y suicidio


Photo by Jhonis Martins from Pexels

Durante años los padres y madres hemos pensado que el éxito en la vida, y en resumidas cuentas la felicidad de nuestros hijos e hijas, se relacionaba con las habilidades intelectuales clásicas y con los resultados académicos. Los hemos preparado para «competir» en una sociedad que nos pareció amenazante y pensando que lo importante era ser «el mejor».  Y ahí andamos dándonos codazos entre todos (acercándonos peligrosamente a nuestra extinción como especie) y dando la espalda a la mayor herramienta para afrontar los retos: la colaboración.

Igualmente hemos intentado simplificar su vida, sobreprotegiéndolos y evitando que se enfrenten a la mínima dificultad, lo que ha evitado que se responsabilicen en muchas ocasiones de las consecuencias de su conducta y los ha convertido en muchos casos en seres frágiles. 

 

Como decía Rudyard Kipling «Al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia». 

 

Ahora tenemos a la generación más preparada académica  e intelectualmente de la historia, pero a su vez una «generación de cristal» azotada por la depresión y la ansiedad. Y es que quizás olvidamos que lo que nos diferencia de los animales no es sólo la razón, sino la riqueza emocional que nos aporta las habilidades superiores de pensamiento. Por que los seres humanos somos puras emociones y porque parece que la manera en la que gestionamos nuestras emociones y nuestra inteligencia emocional es más importante de lo que pensábamos. 

Goleman definió esta inteligencia como “un concepto que incluye la habilidad para motivarse y persistir frente a las frustraciones, controlar impulsos y demorar gratificaciones, regular los estados de humor, evitar que las desgracias obstaculicen la habilidad de pensar, desarrollar empatía, esperanza, etc.”

Quitándole los obstáculos de la vida a las generaciones más jóvenes, le robamos la oportunidad de adquirir la tolerancia a la frustración, una habilidad esencial para afrontar con éxito las «bofetadas» que da la vida. Aprender a tolerar la frustración nos enseña a enfrentarnos adecuadamente a las situaciones adversas de la vida. Nos frustramos cuando no conseguimos satisfacer algo que deseamos y eso nos enfrenta a emociones que vivimos de forma negativa. Aprender a tolerarlas significa una mayor capacidad de afrontar los problemas y limitaciones, a pesar de las molestias que nos causan. 

La baja tolerancia a la frustración se relaciona con enormes consecuencias a la salud psíquica de las personas. En su extremo más dramático puede estar detrás de la conducta suicida de los más jóvenes. El suicidio es en muchos casos la decisión que alguien toma cuando siente que los problemas desbordan a su capacidades. No podemos seguir criando «niños y niñas de cristal», sino que debemos educarlos de forma libre y responsable.

Por todo ello, hagamos un regalo a nuestros menores, adolescentes y jóvenes. Acompañémoslos en los problemas, permitiendo que se equivoquen, que asuman las consecuencias de su actos y que usen sus propios recursos para encontrar la mejor versión de ellos mismos. Porque parafraseando a Nelson Mandela, lo importante no es «no caer» sino levantarse después de cada caída.

 


 
MÁS INFORMACIÓN

Respetar el dolor: comunicación de noticias sobre conductas suicidas por medios de comunicación y redes sociales

Alrededor de la conducta suicida y su comunicación a través de medios de comunicación y redes sociales existe una paradoja que, por desgracia, contribuye al mantenimiento del problema a través del tabú y el estigma y que indirectamente podría estar influyendo en la muerte de personas vulnerables. 

Por un lado, existe un consenso entre los medios de comunicación alrededor de su responsabilidad para evitar que las noticias publicadas contribuyan a fomentar el efecto que se denominó Werther. Este efecto tomó el nombre del personaje homónimo de la novela de Goethe «Las penas del joven Werther», que acaba por suicidarse tras una contrariedad amorosa. Después de su publicación, se registró un importante número de suicidios de jóvenes que imitaban la conducta del personaje. Este efecto también se ha denominado de imitación, contagio o copycat. Su existencia ha sido demostrada científicamente. Consiste en la imitación de conductas suicidas por parte de personas vulnerables por la repetición de noticias sobre suicidio sobre todo cuando son personajes públicos o mediáticos de cierta relevancia y en especial en población adolescente. También hay estudios que han investigado la relación de relatos o series de ficción en este mismo sentido. El consenso entre los medios no impide, sin embargo, que existan artículos que aparecen en nuestros periódicos obvien las indicaciones que al respecto ha realizado la OMS.

En otros casos, se opta por el silencio más rotundo ante este problema de salud pública lo que contribuye a mantener el estigma y el tabú. El silencio tampoco está justificado de ninguna forma. Esta práctica se ha extendido en muchos colectivos que mantienen en secreto las estadísticas y datos sobre conductas suicidas lo que le quita visibilidad al problema y le resta importancia contribuyendo a su mantenimiento. Esto ni siquiera consigue evitar que los hechos lleguen al conocimiento de las personas a través de redes sociales o a través del boca a boca con la merma de calidad de la comunicación que estas formas de transmisión representan.

Las redes sociales y la comunicación digital han cambiando nuestro mundo de forma irremediable y representan uno de las herramientas más revolucionarias a las que se ha enfrentado la humanidad. Conseguir grandes cantidades información se ha convertido en un proceso fácil y rápido. Alrededor del tema del suicidio se han creado miles de grupos que han encontrado en los medios digitales y de mensajería instantánea una forma de expansión y que en su mayoría tienen finalidades preventivas y nacen del buen corazón de colectivos. Sin embargo, no necesariamente son acertadas. Hablar del suicido es positivo, pero todos estamos obligados a formarnos para no contribuir a difundir mitos y conseguir el efecto contrario al que buscamos.

Además, tanto la familia como las personas afectadas se merecen el máximo de los respetos. La publicación de datos concretos del fallecido o de los familiares, fotos identificativas, especialmente cuando son menores, la especulaciones sobre las causas o su simplificación, el alarmismo y el sensacionalismo vienen a añadir dolor a los supervivientes y pueden complicar un duelo ya de por sí complicado.

Nuestro blog, http://www.papageno.es toma el nombre de un personaje de la ópera de Mozart «La Flauta Mágica» que al contrario de Werther fue ayudado a encontrar razones para seguir viviendo. Al final dio nombre al efecto contrario por el cual hablar del suicidio puede ser preventivo. Por lo tanto, existen prácticas de comunicación «buenas» y otras «malas». ninguno estamos exentos de cometer errores, por lo que la formación se convierte en esencial en este tema.

Vídeo promocional de www.papageno.es

Así que recuerda: Hablar del suicido o el silencio no son en sí prácticas preventivas. Todo depende del cómo lo hagamos. La rigurosidad en respetar el dolor de los afectados y supervivientes y a las indicaciones que se realizan desde las instituciones, deben ser siempre la guía de nuestras comunicaciones al respecto.

Resumen de indicaciones de la OPS/OMS
QUÉ SE DEBE HACER
  1. Suministra información exacta acerca de dónde buscar ayuda
  2. Educa al público acerca de los datos sobre el suicidio y la prevención del suicidio, sin difundir mitos
  3. Informa sobre maneras de hacer frente a los estresantes de la vida o a pensamientos suicidas y sobre formas de obtener ayuda
  4. Tiene mucho cuidado al informar sobre suicidios de celebridades (en caso de que lo haga)
  5. Tiene cuidado al entrevistar a familiares o amigos que estén atravesando un duelo por haber perdido a un ser querido
  6. Reconocer que los profesionales mismos de los medios de comunicación se pueden ver afectados por noticias sobre suicidios
QUÉ NO SE DEBE HACER
  1. No destacar ni repetir innecesariamente las noticias sobre suicidios
  2. No utilizar un lenguaje que sea sensacionalista o normalice el suicidio, ni se presente el suicidio como una solución constructiva a problemas
  3. No describir explícitamente el método utilizado
  4. No facilitar detalles acerca del sitio ni la ubicación 
  5. No usar titulares sensacionales
  6. No usar fotografías, material de vídeo ni enlaces a redes sociales

MÁS INFORMACIÓN

Vive CNP se adhiere a la iniciativa papageno.es

Vive CNP es un servicio de atención psicológica y prevención de riesgos laborales de carácter psicosocial. No tienen un carácter oficial y es administrado por compañeros y compañeras del Sindicato Unificado de la Policía (SUP). Nació de forma pionera con la finalidad de ofrecer apoyo a los policías para mejorar su bienestar y prevenir riesgos en personas vulnerables. Este recurso psicológico tiene su origen en la vocación de servicio de este sindicato y tiene como principal valor la sensibilidad ante el problema del suicidio dentro de la Policía. Cada mes aparece un nuevo caso, lo que justifica el esfuerzo del SUP para poner a disposición de todos los miembros del colectivo policial este recurso. 

Papageno.es nace en 2019 con el deseo de ser un punto de encuentro de profesionales, personas en general y colectivos que tienen como objetivo la lucha contra el estigma que rodea la conducta suicida y su prevención en todos los colectivos. El problema del suicidio representa una de las mayores amenazas a la salud pública y es, por tanto, un problema que nos afecta a todos. En consecuencia las soluciones pasan por buscar sinergias que respondan al fenómeno como un problema biopsicosocial. 

Ambos colectivos unen ahora sus esfuerzos por responder a esta lacra que castiga de forma especial a nuestros cuerpos policiales.

 

Si necesitas ayuda, ya lo sabe… ¡No estás solo!

 

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SATSE forma a sus asociados en prevención de conducta suicida desde la perspectiva del personal de enfermería

La Fundación para el desarrollo de la enfermería (FUDEN) en Cádiz, del Sindicato de Enfermería (SATSE) organiza durante el mes de mayo una actividad formativa mixta (presencial y a distancia) de 50 horas, que se celebra en el Hospital de San Carlos de San Fernando y que tiene como objetivo sensibilizar y formar a los profesionales de enfermería, sus especialidades y fisioterapeutas en la detección precoz de la conducta suicida. 

Durante la formación los profesionales podrán adquirir los rudimentos básicos de la prevención de la conducta suicida desde los diferentes contextos sanitarios, educativos y sociales.  

El papel de enfermería es vital en la detección precoz de personas con ideación suicida que puedan ser derivadas correctamente a profesionales cualificados para realizar el seguimiento de estos casos. Las características inherentes de la profesión enfermera las hace personal indicado para ser formados en estas materias.  Y la formación de profesionales sanitarios es una de las medidas preventivas de la conducta suicida que cuenta con más consenso.

SATSE apuesta así por la formación de sus asociados en este problema de salud pública que supone en España la mayor causa de mortalidad externa y que es la causante de más de 3.500 muertes anuales en nuestro país.

En el diseño y docencia del curso colabora papageno.es entre cuyos objetivos se encuentra la formación y la colaboración entre todos los profesionales y colectivos que tienen entre sus fines el mejorar la salud emocional y la prevención de conductas suicidas. 


 

PARA SABER MÁS

El suicidio, una preocupación a nivel mundial (FUDEN)


 

Cartel informativo de la actividad

La Asociación Andaluza Preventiva del Suicidio Policial se adhiere a la iniciativa de papageno.es

El suicidio entre miembros de cuerpos policiales es una de las principales causas de muerte en esta profesión que cursa con elevados niveles de estrés y accesibilidad a un medio letal. En los últimos años, este tema ha despertado la atención social, lo que ha llevado a una mayor sensibilización y a la creación de organizaciones que tienen como objetivo su prevención.

La Asociación Andaluza Preventiva del Suicidio Policial (AAPSP) es una asociación sin ánimo de lucro, creada el 29 de Abril de 2018 en la localidad de Castilleja de la Cuesta (Sevilla) con la finalidad de paliar silencios y olvidos de estos colectivos profesionales. 

Papageno.es es una unión de profesionales con experiencia en prevención del suicidio que tiene como objetivo luchar contra el estigma y el tabú alrededor de la conducta suicida y que nace con el espíritu de ser un punto de encuentro para las personas y los colectivos implicados en esta lacra social como una de las principales amenazas a la salud pública en nuestra sociedad actual. 

El aprendizaje y la formación continua son objetivos comunes de ambas organizaciones, que ahora aúnan sus esfuerzos para aprovechar las sinergias y perseguir su objetivo común. 

La conducta suicida no es un problema individual, sino un problema social que debe ser atajado de forma multidisciplinar e intersectorial. El trabajo en red debe caracterizar los esfuerzos preventivos.

 

Juntos somos más fuertes, porque en la prevención del suicidio todos somos importantes 

Los ricos también lloran (pero menos)

La conducta suicida es un problema de salud pública complejo, multicausal, que se presenta en diversas manifestaciones y que afecta a todas las edades, a hombres y mujeres, independientemente de su orientación sexual, su nivel económico o del grupo sociocultural al que pertenece.

Sin embargo, la incidencia del suicidio es desigual en estos grupos y es una variable que debería tener importancia dentro de cualquier modelo que pretenda estudiar el suicidio como fenómeno social. Mientras hay variables que han sido ampliamente estudiadas como el género, existen otras que tienen relaciones más complejas con el suicidio y que debemos situar en el punto de mira. 

Uno de los aspectos que necesita de mayor investigación tiene que ver con el nivel sociocultural y económico. Porque,  ¿cómo afecta la pobreza, la deprivación económica, el desempleo y las crisis económicas a las tasas de suicidio de la población? ¿Afecta de forma desigual el suicidio dependiendo del nivel económico y sociocultural de las personas? ¿Existe más conducta suicida en aquellos grupos con menores niveles de alfabetización en salud? ¿Cómo afecta la exclusión social a la esperanza de vida o a los años de vidas potencialmente perdidos?

En un mundo tendente a la globalización de los procesos económicos y que potencia la concentración de los recursos de forma inequitativa en pequeños núcleos de la población, las bolsas de pobreza provocan grandes desigualdades de acceso a los servicios médicos y sociales, al empleo y a la vivienda. Las diferencias entre los diferentes grupos sociales parece estar aumentando la brecha de la desigualdad y eso afectará sin duda a los niveles de salud y habrá de ser tenido en cuenta en la elaboración de planes de prevención de la conducta suicida. El caso más extremo se sitúa entre las personas sin hogar.

 

Suicidio entre personas sin hogar

El riesgo de la aparición de conductas suicidas aumenta en caso de pobreza extrema o personas sin hogar, que unen a las dificultades para cubrir las necesidades más básicas, el estrés y el rechazo social que produce la falta de recursos.

En este sentido, Adela Cortina acuñó el concepto de aporofobia. Este neologismo define el miedo, rechazo o aversión a los pobres, una realidad que sin embargo define una situación que se ha dado en todos los tiempos. La importancia del término viene a explicar como muchas veces el racismo y la xenofobia tienen poco que ver con el hecho de ser extranjero o inmigrante sino que se relaciona con la falta de recursos y la pobreza de quien la sufre.

En un estudio de 2012 realizado en EEUU se estimó que el grupo de personas sin hogar tenía un riesgo 10 veces superior de morir por suicidio que la población general. La mitad de las personas que presentaban esta problemática tenía ideación suicida o lo habían intentado.

A otro nivel, descubrir el como afecta la pobreza o el desempleo sobre la conducta suicida, todavía requiere de mucha más investigación para poder tomar decisiones que prevengan la conducta suicida entre los colectivos con desigualdades socioeconómicas o en riesgo de exclusión social. Cualquier sociedad que se precie de serlo debe perseguir el desarrollo, pero este desarrollo no debe potenciar las desigualdades en la accesibilidad a los beneficios que proporcione. La clase política y la administración pública debe ser garante de esta lucha para la distribución equitativa de los recursos en función de las necesidades.

Sirva como fin de esta reflexión la cita de la revolucionaria Constitución Española de 1812, que en su artículo nº 13 definía con precisión lo que debía ser el principal deber de nuestros gobernantes:

 

“El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen»


PARA SABER MÁS

 

Daniel J. López Vega

Coordinador de www.papageno.es

Psicólogo General Sanitario. Máster en Intervención Psicológica en Contextos de Riesgo, autor de «¿Todo por la Patria?»

La soledad y el suicidio como amenazas a la salud pública

En pleno S. XXI, en una sociedad que se caracteriza por las tecnologías de la comunicación, aparece silenciosa e implacable una de las mayores amenazas a la salud pública de los países desarrollados: la soledad.

En estos últimos tiempos, los cambios sociales han aumentado los niveles de soledad percibida que provocan una deshumanización y un malestar relacionado de forma más o menos directa con mayores grados de morbimortalidad.

En su obra “El suicidio” (1897),  Durkheim ya reflexionaba sobre este problema, y planteó el suicidio como la más definitiva expresión de la soledad humana. Esta situación es especialmente dramática entre las personas con más edad (en una sociedad cada vez más envejecida por el aumento de la esperanza de vida), que pueden verse afectadas en su salud física y mental por el aislamiento social. En estas edades, por ejemplo, se asocia a la soledad al aumento del riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares, depresión,  ansiedad, problemas alimentarios, sedentarismo y en última instancia suicidio, además de baja accesibilidad a los servicios de apoyo social. 

En consecuencia, el apoyo social se convierte en un importante factor de protección de las conductas suicidas. Este concepto puede ser definido por la existencia o no de apoyo psicológico y ayuda de personas significativas, sentimientos de que se preocupan de nosotros y nos quieren, además de darnos sentido de pertenencia a una red de comunicación y de obligaciones mutuas.

La falta de apoyo social y la soledad consecuente, no solo afecta a las personas mayores, sino a otros muchos colectivos vulnerables como las mujeres maltratadas. En este grupo de personas parece que existe cierta vinculación entre la violencia, la ideación suicida y la falta de apoyo social.

Por todo ello, os invitamos a recuperar nuestros activos en salud. La cultura mediterránea se asocia a la potenciación del desarrollo de fuertes relaciones familiares, sociales y culturales, a la vida en la calle vinculada a nuestro espectacular meteorología y en general a importantes lazos entre las personas que pueden relacionarse con menores tasas de suicidio. 

 

¡Habla, comparte, ama, vive…!

 


MÁS INFORMACIÓN

 

El por qué de las asociaciones de supervivientes

 

Se denominan «supervivientes» a aquellas personas en duelo por la muerte de un familiar o allegado que ha fallecido por suicidio. 

Las asociaciones de supervivientes son aquellas promovidas por los mismos afectados que tienen como objetivo dar un servicio de apoyo a través del método de autoayuda o ayuda mutua sin ningún afán de lucro. 

El duelo por suicidio presenta características diferentes al que acompaña a otro tipo de muertes, que se acompaña de una fuerte carga emocional con culpa y vergüenza y preguntas reiteradas alrededor del hecho de la muerte.

El duelo es un proceso natural de adaptación a la pérdida que nos permite recuperar la normalidad. Hablar, compartir y sentirse acompañado son elementos esenciales para el proceso. Hay personas que pueden necesitar un acompañamiento especial y pueden encontrar un apoyo fundamental en grupos de personas que han pasado por el mismo trance. En casos de duelos complicados o en personas que necesiten un asesoramiento específico conviene también contar con apoyo profesional especializado.

La OMS destaca los beneficios de este tipo de estructuras que según su apreciación beneficia creando un ambiente empático, confidencial y de pertenencia con sensación de comunidad y apoyo y aumentando la esperanza de recuperar la normalidad. También proporciona apoyo para tratar con aniversarios difíciles u ocasiones especiales, da la oportunidad de aprender nuevas formas de enfrentar los problemas y crea un escenario para expresar libremente emociones, temores y preocupaciones.

En España existen diversas asociaciones de supervivientes diseminadas por el territorio que son muy activas y que además de proporcionar ayuda a personas que lo necesitan, hacen también un importante papel reivindicativo para luchar contra el estigma y para promover la creación de un Plan Nacional de Prevención de la Conducta Suicida.


MÁS INFORMACIÓN
  1. Asociaciones de supervivientes, grupos de autoayuda y duelo
  2. Creación de grupos de supervivientes
  3. Guías de autoayuda
  4. Páginas web de ayuda

Prevención del suicidio en el entorno laboral

El entorno laboral se muestra como un lugar primordial para implementar estrategias de prevención del suicidio en la edad de adulta, tanto como los centros educativos en la infancia, la adolescencia y la juventud.

La relación entre trabajo y suicidio tiene diferentes conexiones. Por ejemplo la pérdida del empleo o el desempleo puede incidir en una mayor probabilidad de aparición de conductas suicidas. 

La evidencia también ha señalado que puede haber profesiones que se relacionan con mayores tasas de conducta suicida por una mayor accesibilidad a métodos letales de suicidio. Otros atribuyen estas mayores tasas a circunstancias inherentes al empleo por un mayor estrés. Los profesionales sanitarios (medicina y enfermería) y los cuerpos policiales son colectivos en los que se ha señalado ciertos vínculos con unas mayores tasas de suicidio.

Por otro lado, la prensa se hace eco cíclicamente de empresas o instituciones que concentran un número de suicidios inusual atribuida a circunstancias internas o circunstancias laborales de una forma más o menos directa. Es el caso de varias empresas francesas, entre las que el caso más destacado es France Telecom o la taiwanesa Foxconn. En España y en otros países de nuestro entorno como Francia, existe una especial sensibilidad actual por el fallecimiento por suicidio de policías y guardias civiles. 

En algunos casos incluso se ha conseguido la consideración del suicidio como accidente laboral por parte de los juzgados (EJEMPLO). 

Sea como sea, las empresas pueden beneficiarse de la prevención del suicidio y la promoción de salud mental entre sus trabajadores, tanto por la mejora de la productividad y del rendimiento, como evitando gastos en bajas psicológicas o años de vida potencialmente perdidos por sus trabajadores. El beneficio social que esto conlleva es inconmensurable.


PARA SABER MÁS

Prevención del suicidio en entornos laborales

Prevención y manejo de la conducta suicida.
Recomendaciones para el ámbito laboral

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